Artículos por "Demonología"
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EL DIABLO - LA POSESIÓN DEL MALIGNO

Es un excepcional documental sobre el Señor de las Tinieblas, ese ángel caído de las sagradas escrituras que se enfrentó al mismísimo Dios y fue relegado al infierno. Sea una figura con cuernos y tridente o una indefinida fuerza sobrenatural que lleva a lo que llamamos mal, los efectos del Maligno pueden ser evidentes para muchos que han sido testigos directos de posesiones, el documental analiza esas posesiones -que para muchos no son más que atípicas manifestaciones de ataques epilépticos- de las que se muestran algunas excepcionales filmaciones así como de los procesos de exorcismo llevados a cabo.

Nunca como hoy se habla tanto del demonio, de posesiones y exorcismos. Pero pocas veces se dan explicaciones satisfactorias y datos fidedignos. Este documental no busca el sensacionalismo, aunque contiene imágenes muy fuertes, de exorcismos reales. Lo que persigue es dar una descripción completa del Espíritu del Mal, su origen, su irrupción en el mundo, desde la tentación de Adán y Eva en el paraíso hasta nuestros días.

Para saberlo todo sobre sus poderes, sus tácticas, sus objetivos y sus límites, pasan ante la cámara los principales especialistas sobre el tema demoniaco, entre ellos dos exorcistas españoles y uno italiano, Gabriele Amorth, el más famosos de todos, autor de un libro que ha dado la vuelta al mundo.

Descubriremos cómo actúa el demonio, a través de la tentación, la vejación, la infestación, el hechizo o la posesión. También sabremos cuáles son sus víctimas preferidas y de qué modo puede uno correr mayor riesgo de caer en sus redes. Así explotaremos el mundo del espiritismo, el Tarot, la astrología, el satanismo y las demás formas de ocultismo. Un mundo tenebroso, sobre el que vence la luz de la fe en quien puede más que el Maligno: Dios, María y los ejércitos angélicos.
Este documental persigue dar una descripción completa del Espíritu del Mal, su origen, su irrupción en el mundo, desde la tentación de Adán y Eva en el paraíso hasta nuestros días. Para saberlo todo sobre sus poderes, sus tácticas, sus objetivos y sus límites, pasan ante la cámara los principales especialistas sobre el tema demoniaco, entre ellos dos exorcistas españoles y uno italiano, Gabriele Amorth, el más famoso de todos, autor de un libro que ha dado la vuelta al mundo. Descubriremos cómo actúa el demonio, a través de la tentación, la vejación, la infestación, el hechizo o la posesión.



Por el Pbro. José Antonio Fortea Cucurull

El glosario que aparece a continuación es un intento de poner orden en todo el conjunto de términos y expresiones que han ido apareciendo en la literatura exorcística. La necesidad de un glosario que unifique y racionalice es evidente, pues cada autor usa los términos dándoles el significado que cree conveniente. Y así muchas veces el campo que delimita un término no se sabe muy bien ni donde empieza ni donde acaba.

Hasta la misma palabra exorcismo tiene un significado distinto en algunas páginas de unos autores respecto a otros. Si eso ocurre con un palabra tan clara, el desconcierto es mayor en otros términos más complejos. Así que el glosario que aparece a continuación supone un intento de racionalizar y unificar este léxico, evitando polisemias que den lugares a equívocos. Palabras como obsesión, obsesos por el demonio, exorcismo mayor y menor, público y privado por poner sólo algunos ejemplos, hay que tratar de evitarlas para no dar lugar a equívocos, en lugar de estos términos tan polisémicos se ofrece el siguiente glosario:

Posesión es el fenómeno por el que un espíritu maligno reside en una persona y en determinados momentos puede hablar y moverse a través de ella sin que ésta pueda evitarlo.

Influencia es el fenómeno por el que un demonio ejerce cierta influencia sobre el cuerpo o la mente de una persona, pero sin llegar a poseer su cuerpo. La influencia puede ser interna o externa..

Influencia interna: En la influencia interna, el demonio ejerce su influencia desde dentro del cuerpo de la persona. Y así, ésta puede sentir intensas y persistentes tentaciones que se prolongan durante semanas o meses. O también puede sufrir problemas en su salud, cuyo origen está en ese demonio.

Influencia externa: En la influencia externa, el demonio ejerce su influencia desde fuera del cuerpo. La persona puede ver sombras, sufrir terribles pesadillas y sobre todo tentaciones, pero todo está fuera de ella, pues dentro no tiene ningún mal espíritu. En la influencia interna no puede haber testigos, pues todo sucede de un modo interno. En la influencia externa se pueden percibir ruidos, olores, o movimiento de cosas, es decir hechos que ocurren fuera de la persona. Aunque, la inmensa mayoría de las veces, la influencia externa se reduce a tentar de un modo insistente.

Infestación: es el fenómeno por el cual los signos de una presencia demoníaca se manifiestan no en una persona, sino sólo en un lugar, objeto u animal.

Maleficio: es aquella operación que se hace para dañar a otro con el concurso de los demonios

Hechizo: es aquella operación que se hace para obtener algo bueno pero con el concurso de los demonios

Exorcismo: es el rito por el que se ordena al demonio salir del cuerpo de un poseso.

Exorcismo ritual: es el exorcismo que se hace siguiendo el Ritual de Exorcismos

Exorcismo no ritual: es el exorcismo que se logra con oraciones privadas y no litúrgicas

Conjuro: es la orden dada al demonio en el nombre de Jesús para que abandone ese cuerpo

Mandatum: cuando alguien privadamente y de modo puntual ordena al demonio en el nombre de Jesús a que se aleje

Oración de liberación: es la oración que se hace para acabar con la influencia del demonio en una persona

Demonopatía: toda patología psiquiátrica que cursa con una temática demoníaca.

Dimicatio: es el conjunto de oraciones hechas para alejar al demonio, no de una persona, sino de una comunidad, de un apostolado o de un lugar amplio tal como una ciudad o una región.

Todo este glosario ha sido elaborado con la idea de crear términos técnicos que eviten el tener que usar otras palabras que se prestaban a errores de sentido. Y por esta razón en este glosario cada término tiene un significado y sólo uno. Por eso la palabra obsesión, en adelante, deberá ser usada siempre en su sentido psiquiátrico.

De lo contrario nunca estamos seguros de cuando se usa en su significado de perturbación mental y cuando se usaba en el sentido latino de asedio. En la literatura de siglos pasados siempre que se hablaba de una persona que sufría una obsesión diabólica, lo que querían decir era que sufría un asedio demoníaco. El término no podía ser más propicio a confusiones.

La expresión posesión local es preferible que sea designada como infestación, reservando la palabra posesión sólo para la posesión personal. De lo contrario, cada vez que hablamos de posesión siempre queda la duda si lo dicho vale también para la posesión de un lugar.

Exorcismo mayor, exorcismo solemne, exorcismo público, son expresiones que conviene que sean sustituidas por exorcismo a secas. Y si se quiere resaltar el hecho de que se usó el ritual, diremos que fue un exorcismo ritual. Pues de lo contrario, los términos son tan amplios y admiten tantas combinaciones que se puede dar realmente y sin faltar a la verdad un verdadero exorcismo menor público, o un exorcismo mayor privado, etc, etc.

Lo que antes se designaba como exorcismo no solemne, menor o privado se denominará ahora como mandatum, oración de liberación, o exorcismo no ritual, según lo que sea en cada caso.

La palabra opresión suele usarse por muchos exorcistas para significar influencia. En esta obra se ha preferido usar el término influencia. Tal preferencia ha tenido como razón meras cuestiones de matiz. Pero ambas son válidas.


Por el Pbro. José Antonio Fortea Cucurull

Eso ya ocurría en los tiempos de Jesús y aparece en el pasaje de Mc 9,17-18. Los apóstoles no pudieron expulsar a un demonio y le preguntaron a Jesús: ¿Por qué nosotros no pudimos expulsarlo?

La respuesta la encontramos en la distinción entre potestad y autoridad: Convocando a los Doce, les dio poder y autoridad sobre todo género de demonios. Lc 9,1.

Los Apóstoles y sus sucesores habían recibido plena autoridad para expulsar demonios, pero no todo el poder.

Cuando los Apóstoles no pudieron expulsar a aquel demonio, la respuesta de Jesús no fue aumentarles la autoridad, que ya era plena, sino que les dijo: esta clase sólo sale con ayuno y oración.

 Es decir, la autoridad no puede ser aumentada, se tiene o no se tiene, pero el poder sí que es susceptible de ser aumentado. La santidad de la persona aumenta ese poder.

Y así en Mc 9,38 aparece que: Maestro, hemos visto a uno expulsando demonios en tu nombre y hemos tratado de impedírselo, porque no era de los que nos seguían.

Aquí vemos a una persona que no tenía ninguna autoridad, pero sí que tenía potestad sobre los demonios.

De todas maneras no todos los demonios tienen el mismo poder, pues no todos son de la misma jerarquía. Los más altos en la jerarquía, es decir aquellas naturalezas angélicas que pertenecían a los más altos coros, son más difíciles de sacar de un cuerpo. Satán y Lucifer son los más difíciles de exorcizar.

Por muy santo que sea el exorcista este tipo de exorcismos requieren su tiempo. Cada operación requiere un tiempo por su propia naturaleza (un parto, que un hueso se suelde, etc), así también cada exorcismo requiere su tiempo y no hay que impacientarse.

12:09:00 p.m.


Por el Pbro. José Antonio Fortea Cucurull, demonólogo y exorcista.

La gente suele pensar que los pactos con el demonio sólo existen en la literatura. Están equivocados. Hay personas que conscientemente, con toda advertencia, pactan con el Diablo y le entregan el alma con tal de conseguir algo en esta vida.

La idea de un pacto formal con el demonio aparece por primera vez en el siglo V en los escritos de San Jerónimo. Este padre de la Iglesia cuenta como un joven para obtener los favores de una bella mujer fue a un mago, el cual le impone como pago por sus servicios el renunciar a Cristo con un escrito.

Tenemos en el siglo VI, una segunda aparición de este tipo de pacto en la leyenda de Teófilo, quien accede a ser un servidor del Diablo y firma un pacto formal. Esta leyenda se extendió por Europa en la Edad Media.
¿Es posible un pacto con el demonio? Por supuesto uno puede firmar un papel, pero no se le va a presentar el demonio ni para entregarle el papel, ni para recogerlo.

Cuando uno hace un pacto de este tipo siempre espera que se aparezca alguien, pero es uno mismo el que tiene que escribir los términos, y tampoco aparece nadie una vez firmado el pacto, con lo cual uno se queda con el papel en la mano. Todo lo cual suele ser bastante desilusionante para el que se esperaba que sucediera algo.

 Aun así, si uno invoca al Diablo muchas veces pueden suceder cosas, lo mismo que en el espiritismo. Pero no necesariamente. A esta escena tan poco teatral, para el que creía que iba a haber alguna aparición, hay que añadir:

1º Que firmar ese pacto no significa obtener una vida de riqueza, honor y lujuria desenfrenada. Yo he conocido personalmente a dos personas que hicieron ese pacto y, francamente, su nivel de vida era peor incluso que el mío. Tampoco parece que en aspecto carnal el Diablo fuera especialmente generoso con ambos. Eso se debe a que el Diablo no es Dios y no puede dar lo que quiera.

2º El alma puede arrepentirse siempre que quiera con un simple acto de su voluntad. Arrepintiéndose, el pacto queda en papel mojado fueran cuales fueran los términos del contrato. Incluso aunque se excluyera la posibilidad del arrepentimiento, esta clausula no sirve de nada.

Dios que nos ha dado la libertad para hacer lo que queramos, no nos ha dado libertad para renunciar a la libertad. Esto es válido también en la eternidad, en el cielo o en el infierno seguiremos siendo libres. Sólo que en el cielo ya no querremos pecar, y en el infierno ya no querremos arrepentirnos.

Muchos piensan que el triunfo en los negocios o la profesión sí que la puede dar el Diablo. Pero la razón por la que el mismo Diablo no puede conceder ni siquiera eso a sus siervos es porque el éxito de una empresa o en una profesión depende de la concatenación de muchas causas y factores.

El demonio sólo puede tentar, así por ejemplo puede tentar a un jefe a que escoja a un empleado en vez de a otro. Pero la tentación se puede superar, y por tanto ni una cosa tan simple como esa es segura ni con un pacto con el demonio.

El gran poder del pacto con el demonio es hacer pensar a la persona que ya está condenada haga lo que haga. Es difícil hacer entender a una persona que ha firmado tal trato que sigue siendo tan libre como antes. Pero es así.

11:45:00 a.m.

Por el Pbro. José Antonio Fortea Cucurull

Existe un cierto paralelismo entre la astronomía y la demonología. Un sistema solar es como una especie de parábola de lo que es Dios, los ángeles y los demonios. Dios sería el Astro Rey. Alrededor del cual giran todos los astros del sistema solar, pues El es el centro. El ilumina a todos.

El resto de planetas, asteroides y satélites serían los santos y ángeles. El sistema de rotación de los satélites alrededor de los planetas sería imagen de la iluminación de unos seres ángélicos a otros. Aunque los satélites giren alrededor de un planeta, también rotan alrededor del Sol. Dios es el centro por más intermediaciones que haya.

Sin embargo, los demonios serían como esos cuerpos que se han alejado de la atracción del Sol. El Sol les atrae, no deja de atraer nunca, no deja de iluminar, de dar calor. Sin embargo, esos cuerpos se han alejado tanto (libremente) que viven en las tinieblas exteriores, en el frio del vacío y la oscuridad. Dios les sigue atrayendo cada instante, cada segundo.

Pero ellos ya están irremisiblemente fuera del alcance de su atracción y su luz. El Sol no les priva de su luz, son ellos los que han preferido dirigirse en dirección opuesta.
Muchos hombres se preguntan dónde está la raya divisoria entre la condenación eterna y la salvación. Esta parábola astronómica ofrece luz sobre el tema, pues esa raya es como el límite de la fuerza gravitatoria. Uno puede estar muy lejos, pero si está unido por la gravitación al Sol, está unido a El. Mientras que si uno vaga ya completamente por libre, ajeno completamente a esa gravitación eso es la condenación eterna.

Si vemos esta parábola astronómica desde la superficie de la Tierra, hay que hacer ciertos cambios (hay que añadir las estrellas) pero también podemos añadir ciertos matices (se puede incluir a la Luna). Dios sería el Sol, la Virgen la Luna y los ángeles las estrellas. La diferencia entre la luz del Sol y la de las estrellas sería imagen entre la diferencia entre el ser de Dios y el de los espíritus angélicos.

Los ángeles serían un pálido y débil puntito de luz frente a la luz cegadora e irresistible de Dios. La diferencia entre la luz de las estrellas y la de la Luna sería la diferencia entre los ángeles y ella. Desde luego en muchos pasajes de la Sagrada Escritura queda claro que las estrellas, luminosas y muy por encima de la tierra, son imagen de los espíritus angélicos.

3:21:00 p.m.

El rock duro

Al que le guste el rock, puede escucharlo sin tener aprensiones de estar pecando. Cargar a las almas de los jóvenes con la prohibición de escuchar música rock sería injusto, pues al fin y al cabo se trata de música.

Prohibir no, pero desaconsejar sí. Pero siendo realistas, hay que reconocer que el rock duro es una música que excita las peores pasiones de los jóvenes: la ira, la rebeldía, la lujuria, la vida desordenada. Es algo que tanto en su letra como en su música, no relaja, no lleva a la contemplación de la belleza, no mejora a la persona.

Los mismos integrantes de estas bandas musicales son verdaderos ejemplos de vida en pecado, y ellos sufren en sí mismos los frutos de esa vida que es todo lo contrario de lo que tratan de dar a entender a aquellos que les siguen. Por eso los demonios, viendo lo mucho que pueden ganar, se concentran en los lugares donde van a tener lugar conciertos tratando de fomentar el descontrol, el frenesí, la idolatría respecto a los cantantes. Esa histeria que vemos en tantas chicas respecto a sus ídolos, está fomentada por los demonios. Ellos saben muy bien qué es lo que deben fomentar. Y saben que hacer ídolos de esos pobres seres humanos, es algo bueno para sus planes. Y más si esos seres humanos les ofrecen canciones que son predicaciones a favor de todos los vicios.

Mucho se ha hablado acerca de los mensajes subliminales de los discos de rock. Hay que dejar bien claro que si uno no entiende la letra porque está en otro idioma, no produce ningún efecto negativo en la persona que lo escucha, pues se trata de un significante sin significado. Lo mismo es válido para esos supuestos mensajes subliminales que sólo se pueden entender escuchando el disco al revés. Si esos mensajes existieran (cosa que dudo mucho), serían como un signo ilegible y no producirían mal alguno.

Cosa distinta es escuchar una y otra vez machaconamente una letra que incita al odio, a la lujuria y a todo tipo de perversiones. Eso, oído durante horas, sí que penetra no sólo a nivel consciente, sino también subconsciente.

Los carteles o camisetas que no son expresamente de alabanza al demonio o de blasfemia hacia Dios, no producen tampoco efecto negativo alguno a nivel demoníaco. Para que algo sea malo debe ser expresamente demoníaco. Hay gente que piensa que todo monstruo es algo demoníaco. La inmensa mayoría de dragones y seres imaginarios deformes son meras producciones artísticas sin malicia.

El rock satánico

Ningún cristiano, ningún bautizado que se considere discípulo de Jesús, debería nunca comprar discos de estos grupos, ni asistir a sus conciertos. Sus letras escuchadas día tras día, penetran en el subconsciente. Los que escuchan estas músicas y acaban abriéndose a ellas de corazón, sufrirán influencias de espíritus inmundos.

Muchos suicidios, depresiones y problemas mentales de los jóvenes tienen a este tipo de influencias espirituales malignas como causa coadyuvante. Si rezaran, si recibieran los sacramentos, esas influencias se debilitarían y serían borradas, sustituyéndose por la acción de la gracia en el interior del alma. Pero como los jóvenes están alejados de Dios en su mayoría, las influencias malignas se van acumulando, acrecentando y finalmente emergiendo en forma de agresividad, mal carácter, falta de ilusión y conformando verdaderos desarreglos psicológicos.

Hay que insistir a los padres seguidores de Jesucristo que deben inculcar a sus hijos que todo cristiano por el hecho de ser cristiano debe alejarse totalmente de este tipo de rock que incita justo a lo contrario que nos pide Dios en sus mandamientos.

El efecto moral del rock satánico es devastador. Los jóvenes son incitados por esas letras a hacer el mal, a alejarse de Dios. Se acostumbra a esos jóvenes a ver como normal cosas aberrantes. Si invocan a demonios o los alaban, en esas canciones, los demonios vienen y les provocan influencias demoníacas: mal carácter, depresión, riñas, tendencias suicidas. Si esos jóvenes después oraran con fe, esas influencias al ser leves desaparecerían sin dificultad. Pero como no oran, permanecen y las tienen que sufrir a veces de por vida.

Camisetas y posters demo-níacos: no es nada infrecuente que algunos jóvenes tengan en su habitación cosas de temática demoníaca o próxima. Muchos grupos de rock fomentan este tipo de parafernalia. Los padres deben tratar de razonar con sus hijos la contradicción entre eso y sus raíces cristianas. Pero si los razonamientos, el diálogo y la benignidad no bastan, deben imponer su autoridad y dejar claro al hijo que ésa es su casa, la de los padres. Y que mientras estén en su casa, no habrá públicamente ningún icono del Maligno en las paredes. Incluso en la mayoría de edad del hijo, la casa sigue siendo propiedad de los padres y ellos poseen la máxima autoridad en esa morada.

Si a mí un hijo mayor de edad me amenazara con que eligiera entre permitir un póster del demonio en la casa o el hecho de que se va a marchar del hogar por esa razón, le respondería: mi mujer y yo hemos elegido seguir los caminos del Señor, ahí tienes la puerta.

En un hogar no se puede permitir la existencia de nada demoníaco visible en las paredes o armarios. No se puede servir al único Dios verdadero y transigir con este nuevo tipo de idolatrías alegando que son cosas del hijo. Los padres tienen autoridad sobre la casa, incluso sobre la habitación de su hijo. La habitación del hijo no es su casa, sino parte de un hogar común. Hay cosas permisibles y otras que, de ningún modo, se deben permitir. Lo demoníaco está dentro de lo inaceptable.

Así como a los ángeles les agrada estar en casas donde hay imágenes de ángeles o religiosas en general, a los demonios les gusta estar en habitaciones donde hay infinidad de figurillas de demonios, carteles de grupos satánicos, y objetos de temática infernal. Se sienten a gusto en esos ambientes y les atraen. El mal se siente atraído por la representación del mal, así como los ángeles buenos se sienten atraídos por imágenes celestiales ya que se sienten acogidos, queridos y bienvenidos. Por eso hay casas donde hay ángeles habitualmente, y hay casas donde hay más demonios que en otras aunque no obren nada extraordinario.

Los siniestros o góticos

Esta estética macabra está directamente promocionada entre los hombres, por los ángeles caídos. No se trata de una moda más, sin importancia, sino de una estética aberrante. En cierto modo, es una estética que intenta convencer de que lo feo es bello. Estos jóvenes visten como seguidores de las tinieblas y aunque no sean conscientes de ello, lo son.

Radioestesia, viajes astrales

En este tipo de prácticas no se invoca a demonio alguno. Tanto la radioestesia como los viajes astrales tienen que ver con el espíritu de la persona, no con el demonio. En sí mismas no tienen nada de malo moralmente hablando: no se invoca a nadie, no se realiza nada mágico. Otra cuestión es si pudieran ser prácticas peligrosas, hoy por hoy pienso que no hay razones para pensar que sean peligrosas. Hay personas de buena vida cristiana que han practicado la radioestesia toda su vida, sin que de ello les haya venido ningún perjuicio, ni hayan sufrido influencia maligna alguna. También he conocido a personas que han practicado los viajes astrales sin que se perciba en ellos problema alguno. Aunque sí que ellos refieren como a veces sí que han aparecido demonios en sus viajes, produciéndoles una tremenda impresión y miedo.

Tomado del libro Exorcística
del Padre José Antonio Fortea Cucurull

3:38:00 a.m.


Por el Pbro. José Antonio Fortea Cucurull

a hemos visto que cada demonio pecó con una intensidad determinada. Además cada demonio pecó en uno o varios pecados en especial. La rebelión tuvo su raiz en la soberbia, pero de esa raiz nacieron otros pecados. Eso en los exorcismos se ve con gran claridad, hay unos demonios que pecan más de ira, otros de egolatría, otros más de desesperación, etc. Cada demonio tiene su psicología, su forma de ser particular.

Los hay locuaces, los hay más despectivos, en uno brilla de un modo especial la soberbia, en otro el pecado del odio, etc. Aunque todos se apartaron de Dios, unos son más malos que otros.

Después hay que recordar que como nos dice San Pablo hay nueve jerarquías de ángeles. Las jerarquías superiores son más poderosas, bellas e inteligentes que las inferiores. Cada ángel es completamente distinto de otro ángel. No hay razas de ángeles, por usar un término zoológico.

Sino que cada uno agota su especie. Sin embargo, sí que es posible agrupar a los ángeles en distintos grandes grupos o jerarquías. Jerarquías también llamadas coros, pues esos grupos es como si formaran coros que cantan las alabanzas de Dios. Su cántico por supuesto no es de la voz, sino es la alabanza espiritual que emite su voluntad al conocer y amar a la Trinidad.

De cada una de las nueve jerarquías cayeron ángeles transformándose en demonios. Es decir, hay demonios que son virtudes, potestades, serafines, etc. Aunque sean demonios siguen conservando intacto su poder e inteligencia.

Por todo lo dicho está claro que existe una jerarquía demoníaca. Una cosa comprobada por los exorcismos es que entre ellos existe un poder de los superiores sobre los inferiores. ¿En qué consiste ese poder? Es algo imposible de saber, pues no se ve como un demonio puede obligar a otro a hacer algo. Pues no hay cuerpo que empujar o forzar.

Sin embargo, he comprobado que un demonio superior puede forzar a uno inferior a no salir de un cuerpo durante un exorcismo. Aunque el inferior sufra y quiera salir, el superior se lo puede impedir. Cómo un demonio puede forzar a otro demonio siendo éste intangible, es algo, lo repito, que escapa a nuestra comprensión.

3:37:00 a.m.


Por el Pbro. Juan Antonio Fortea Cucurull

¿Por qué no concedió la visión beatífica a todos en cuanto les creó? ¿Por qué se arriesgó a que algunos se convirtieran en demonios? Dios podría haber creado espíritus angélicos y directamente haberles concedido la gracia de la visión beatífica. Esto era perfectamente posible a su omnipotencia y no hubiera habido ninguna injusticia en hacerlo. Pero había tres poderosas razones para concederles una fase de prueba antes de la visión beatífica.

La razón menos importante de todas era el que Dios tenía que dar a cada ser racional un grado de felicidad. Todos en el cielo ven a Dios, pero nadie puede gozar de El en un grado infinito, eso es imposible. Sólo Dios goza infinitamente. Cada ser finito goza al máximo, sin desear más, pero de un modo finito. Goza finitamente de un bien infinito. La comparación que se suele usar para comprender este concepto metafísico es que cada ser racional tiene un vaso, Dios llena ese vaso hasta sus bordes, plenamente. Pero cada vaso es de una medida determinada.

Dios en su sabiduría determinó algo especialmente inteligente: que cada uno determinara el grado de gloria que iba a gozar durante la eternidad. Dado que esto es para siempre, dado que es algo tan importante, Dios ha dejado tal cosa en nuestras manos. Ya que cada uno ha de tener un grado, eso es inevitable, pues que cada uno decida ese grado. ¿El modo?: una prueba. Según la generosidad, el amor, la constancia y demás virtudes que manifestemos en esa prueba, así en esa medida será el grado. Como se ve es una disposición de las cosas magnífica, una disposición en la que se manifiesta la sabiduría infinita de Dios.

Si esta razón expuesta es importante, considero que todavía lo es más el considerar el hecho de que el único momento en el que un espíritu puede desarrollar su fe, su generosidad para con Dios es mientras todavía no lo ve. Después al verlo tendrá el agradecimiento por lo que ya contempla. Pero ese amor generoso en la fe, esa confianza hacia Dios en la oscuridad, eso es posible sólo antes de la visión. Después ya nunca será posible. Todo será posible, menos eso. Digamos que es un aspecto del espíritu que o se desarrolla antes de la visión facial de la esencia de Dios, o después ya es absolutamente imposible.

Por eso la prueba es un don de Dios. Un don para que en nosotros germine y se desarrolle la flor de la fe con todos sus frutos. Esa flor en nosotros ya no podrá nacer durante toda la eternidad. Ya no podrá haber fe donde hay visión. Y tras la fe y como consecuencia de ella vienen las virtudes subsiguientes. Cada ángel desarrollaría unas más y otras menos.

Ante todo, el tiempo de prueba daba la posibilidad de que nacieran y se desarrollaran las virtudes teologales. Y después, incluso, unos ángeles desarrollarían más la virtud de la perseverancia, otros la de la humildad, otros la de la súplica, etc.

Claro que conceder a un ser la posibilidad de que en él nazca la fe, supone arriesgarse a que pueda germinar en ese mismo ser no la fe sino el mal. Dios al dar la libertad, sabe que una vez que la conceda puede encauzarse a sí misma hacia el bien o hacia el mal. Dios puede crear el cosmos como quiera, como desee, según su voluntad, sin ninguna cortapisa, sin ningún límite. Pero el santo no se crea, se hace a sí mismo con la acción de la gracia.

Conceder el don de la libertad a los espíritus supone que puede aparecer una madre Teresa de Calcuta o un Hitler. Una vez que se concede el regalo de la libertad, se concede con todas las consecuencias. Querer que aparezca el bien espiritual supone de antemano aceptar la posibilidad de que aparezca el mal espiritual.

En el cosmos material no hay bien espiritual, ni la más pequeña cantidad de bien espiritual. El bien del cosmos material es un bien material, la glorificación del universo físico al Creador es una glorificación material e inconsciente. El bien espiritual es cualitativamente superior, pero supone necesariamente tener que admitir ese riesgo. Por eso la aparición del mal no fue un trastocamiento de los planes divinos. La posibilidad de la aparición del mal ya formaba parte de los planes divinos antes de la creación de criaturas pensantes.

De todas maneras, aunque he hablado de que la prueba era necesaria para determinar el grado de gloria, la razón más importante, la razón más poderosa, para conceder el don de la libertad era para obtener el amor de un modo libre. Sin esa prueba, Dios hubiera podido obtener el agradecimiento de los seres a los que hubiera dado un grado de gloria sin pasar por el riesgo de una prueba.

Pero Dios es un ser que ama y que quiere ser amado. El único modo de obtener ese amor en la fe, ese amor que se confía, ese amor desinteresado en la oscuridad del que todavía no ve, era proponer esa prueba. Vuelvo a repetir que el mismo Dios que puede crear miles de cosmos con sólo un acto de su voluntad, no puede crear ese amor que nace del que es probado en el sufrimiento de la fe. El amor a Dios no se crea, es una donación por parte de la criatura.

3:37:00 a.m.
Pbro. José Antonio Fortea Cucurull, demonólogo y exorcista,
Por el Pbro. José Antonio Fortea Cucurull

Un demonio es un ser espiritual de naturaleza angélica condenado eternamente. No tiene cuerpo, no existe en su ser ningún tipo de materia sutil, ni nada semejante a la materia, sino que se trata de una existencia de carácter íntegramente espiritual. Spiritus en latín significa soplo, hálito.

Dado que no tienen cuerpo, los demonios no sienten la más mínima inclinación a ningún pecado que se cometa con el cuerpo. Por tanto la gula o la lujuria son imposibles en ellos. Pueden tentar a los hombres a pecar en esas materias, pero sólo comprenden esos pecados de un modo meramente intelectual, pues no tienen sentidos corporales. Los pecados de los demonios, por tanto, son exclusivamente espirituales.

Los demonios no fueron creados malos. Sino que al ser creados, se les ofreció una prueba, era la prueba previa antes de la visión de la esencia de la Divinidad. Antes de la prueba veían a Dios pero no veían su esencia. El mismo verbo ver resulta aproximativo, pues la visión de los ángeles es una visión intelectual.

Como a muchos les resultará muy difícil entender cómo podían ver/conocer a Dios, pero no ver/conocer su esencia habría que proponer como comparación que sería como decir que ellos veían a Dios como una luz, que le oían como una voz majestuosa y santa, pero que su rostro seguía sin desvelarse. De todas maneras, aunque no penetraran su esencia, sabían que era su Creador, y que era santo, el Santo entre los Santos.

Antes de penetrar en la visión beatífica de esa esencia divina Dios les puso una prueba. En esa prueba unos obedecieron, otros desobedecieron. Los que desobedecieron de forma irreversible se transformaron en demonios. Ellos mismos se transformaron en lo que son. Nadie les hizo así.

Se sucedieron unas fases en la psicología de los ángeles antes de transformarse en demonios. Estas fases se dieron no en el tiempo material, sino el evo1. Al darse en el evo, estas fases a los humanos nos parecería que fueron casi instantáneas. Pero lo que a nosotros nos parecería tan breve, para ellos fue muy largo. Las fases de transformación de ángel a demonio fueron las siguientes: Al comienzo les entró la duda, la duda de que quizá la desobediencia a la Ley divina fuera lo mejor.

En el momento en que voluntariamente aceptaron la posibilidad de que la desobediencia a Dios fuera una opción a considerar ya pecaron. Al principio esa aceptación de la duda constituiría un pecado venial que poco a poco fue evolucionando al pecado grave. Pero al principio, ninguno de ellos en esta primera fase estaba dispuesto a alejarse irreversiblemente, ni siquiera el Diablo.

Fue posteriormente cuando se fue asentando en sus inteligencias lo que su voluntad había escogido a pesar del dictamen de su inteligencia que les recordaba que tal desobediencia era contra razón. Pero sus voluntades se fueron alejando de Dios, y como consecuencia de ello sus inteligencias fueron aceptando como verdadero el mal que su voluntad había escogido. Sus inteligencias fueron consolidándose en el error. La voluntad de desobedecer se fue afianzando, haciéndose esa determinación cada vez más profunda. Y la inteligencia iba buscando más y más razones para que eso le resultase cada vez más justificable.

Finalmente ese proceso llevó al pecado mortal que se dio en un momento concreto, a través de un acto de la voluntad. Es decir, cada ángel llegó un momento en que no sólo quiso desobedecer, sino que incluso optó ya por tener una existencia al margen de la Ley divina. Ya no era un enfriamiento del amor a Dios, ya no era una desobediencia menor a algo determinado que les resultase difícil de aceptar, sino que en la voluntad de muchos de ellos apareció la idea de un destino aparte de la Trinidad, un destino autónomo.

Los que perseveraron en este pensamiento y decisión comenzaron un proceso de justificación de esta elección. Comenzaron un proceso en que se trataron de autoconvencer de que Dios no era Dios. De que Dios era un espíritu más. De que podía ser su Creador, pero que en Él había errores, fallos. Comenzaban a acariciar la posibilidad que había aparecido en sus inteligencias: la posibilidad de una existencia aparte de Dios y de sus normas. La existencia aparte de Dios aparecía como una existencia más libre.

Las normas de Dios, la obediencia a Él y a su voluntad, aparecían progresivamente como algo opresor, pesado. Dios comenzaba a ser visto como un tirano frente al que había que liberarse. En esta nueva fase de alejamiento, ya no era simplemente que buscaran un destino fuera de Dios, sino que Dios mismo les parecía que era un obstáculo para alcanzar esa libertad. Pensaban que la belleza y felicidad del mundo angélico hubiera sido mucho más feliz y libre sin un opresor.

¿Por qué había un Espíritu que se alzaba por encima de los demás espíritus? ¿Por qué su voluntad se debía imponer sobre la de los demás espíritus? ¿Por qué una Voluntad debe imponerse sobre otras voluntades? No somos niños, no somos esclavos, debieron pensar. Dios ya no era un elemento que habían dejado atrás, sino que comenzaba a convertirse para ellos en el mal. Y así comenzaron a odiarle. Las llamadas de Dios hacia estos ángeles para que volvieran hacia El eran vistas como una intrusión inaceptable. En esta fase, el odio en unos creció más, en otros espíritus menos.

Puede sorprender que un ángel llegue a odiar a Dios, pero hay que entender que Dios ya no era visto por ellos como un bien, sino como un obstáculo, como una opresión, Él era visto como las cadenas de los mandamientos, como la falta de libertad. Ya no era visto como un Padre, sino como fuente de órdenes y mandatos. El odio nació con la energía de sus voluntades resistiendo una y otra vez a las llamadas de Dios que como un padre les buscaba. El odio nació como reacción lógica de una voluntad que tiene que afianzarse en su decisión de abandonar la casa paterna, por decirlo en términos que resulten inteligibles para nosotros.

Es decir, alguien que se marcha de casa al principio simplemente quiere marcharse, pero si el padre le llama una y otra vez, el hijo acaba diciendo déjame en paz. Dios les llamaba entonces, pues sabía que cuanto más tiempo sus voluntades estuvieran alejadas de Él, más se afianzarían en su alejamiento.
Por supuesto que muchos ángeles que se habían alejado en un primer momento volvieron. Esta es la gran lucha en los cielos de la que se habla en Apocalipsis 12:
Y se entabló un combate en el cielo: Miguel y sus ángeles luchando con el Dragón. Y el Dragón luchó y sus ángeles, pero no tuvieron fuerza, no volvió a encontrarse su sitio en el cielo. Fue expulsado el gran Dragón, la Serpiente antigua que se llama Diablo y el Adversario, que engaña al orbe entero. Fue expulsado a la tierra, y sus ángeles fueron expulsados con él

¿Cómo los ángeles pueden luchar entre sí? Si no tienen cuerpo, qué armas pueden ser usadas. El ángel es espíritu, el único combate que se puede entablar entre ellos es intelectual. Las únicas armas que pueden blandir son los argumentos intelectuales. Esa lucha fue una lucha intelectual. Dios enviaba la gracia a cada ángel para que volviera a la fidelidad o se mantuviera en ella. Los ángeles daban argumentos a los rebeldes para que volvieran a la obediencia. Los ángeles rebeldes daban sus razones para fundamentar su postura y para introducir la rebelión entre los fieles. En esta angelical conversación de miles de millones de ángeles hubo bajas por ambos lados: ángeles rebeldes regresaron a la obediencia, ángeles fieles fueron convencidos con la seducción de los razonamientos malignos.

La transformación en demonios fue progresiva. Con el transcurrir del tiempo -el evo es un tipo de tiempo- unos odiaron más a Dios, otros menos. Unos se hicieron más soberbios, otros no tanto. Cada ángel rebelde fue deformándose más y más, cada uno en unos pecados específicos. Así como, por el contrario, los ángeles fieles se fueron santificando progresivamente. Unos ángeles se santificaron más en una virtud otros en otra. Cada ángel se fijó en un aspecto u otro de la divinidad. Cada ángel amó con una medida de amor. Por eso en el bando de los fieles comenzó a haber muchas distinciones, según la intensidad de las virtudes que cada ángel practicó más.

Cada ángel tenía su propia naturaleza dada por Dios, pero cada uno se santificó en una medida propia según la gracia de Dios y la correspondencia de la propia voluntad. Esto es válido pero al revés, para los demonios. Cada uno recibió de Dios una naturaleza, pero cada uno se deformó según sus propios caminos extraviados.
Por eso la batalla acabó cuando ya cada uno quedó encasillado en su postura de forma irreversible. Llegó un momento en que ya sólo había cambios accidentales en cada ser espiritual. En los demonios, llegó un momento en que ya cada uno se mantuvo firme en su imprudencia, en sus celos, en su odio, en su envidia, en su soberbia, en su egolatría...

La batalla había acabado. Podían seguir discutiendo, hablando, disputando, exhortándose, durante miles de años, por decirlo así en términos humanos, pero ya sólo habría cambios accidentales. Fue entonces cuando los ángeles fueron admitidos a la presencia divina, y a los demonios se les dejó que se alejaran, se les abandonó a la situación de postración moral en que cada uno se había situado.

Como se ve no es que los demonios sean enviados a un lugar cerrado de llamas y aparatos de tortura, sino que se les deja como están, se les abandona a su libertad, a su voluntad. No se les lleva a ninguna parte. Los demonios no ocupan lugar, no hay donde llevarles. No hay aparatos de tortura, ni llamas que les puedan atormentar, ni cadenas que les amarren sus miembros. Tampoco los ángeles fieles entraron en ningún sitio. Simplemente recibieron la gracia de la visión beatífica. Tanto el cielo de los ángeles, como el infierno de los demonios, son estados. Cada ángel porta en su interior su propio cielo esté donde esté. Cada demonio, esté donde esté, lleva dentro de su espíritu su propio infierno.

El momento en que ya no hay marcha atrás es el momento en que un ángel ve la esencia de Dios. Porque después de ver a Dios ya nada le podrá hacer cambiar de opinión. Después de haber visto a Dios, jamás nadie podrá escoger algo que le ofenda lo más mínimo. Pues la inteligencia comprendería que sería escoger estiércol frente a un tesoro. El pecado después de ese momento es imposible. El ángel antes de entrar al cielo, comprendía a Dios, comprendía lo que era, lo que suponía su santidad, omnipotencia, sabiduría, amor...

Después de ser admitido a contemplar su esencia, uno no sólo la comprende, sino que además la ve. Es decir, uno ve su santidad, su amor, su sabiduría, etc. El espíritu al ver aquello se llena de tal amor, de tal veneración, que jamás, bajo ningún concepto, quiere separarse de ello. Por eso el pecado pasa a ser imposible.
El demonio queda irremisiblemente ligado a lo que ha escogido, desde el momento en que Dios decide no insistir más. Llega un momento en que Dios decide no enviar más gracias de arrepentimiento.

Pues cada gracia de arrepentimiento sólo puede ser superada, sólo puede ser vencida, afirmándose más en el odio. Llega un momento en que Dios ve que enviar más gracias sólo sirve para que el demonio afiance más lo que ha escogido su voluntad. Llega un momento en que Dios Amor da la espalda2 y deja a su hijo que siga su
2 Un buen amigo mío profesor de la universidad de Alcalá de Henares, se quedó un poco sorprendido ante esta expresión de dar la espalda e incluso me sugirió la posibilidad de una corrección en la formulación de la frase. ¿Puede de verdad hacer tal cosa el Amor Infinito?

Indudablemente sí. La rebeldía de la criatura lleva a que finalmente Dios abandone a ese ser a su propia suerte. ¿Qué momento es ese en que la criatura queda abandonada? Ese momento es aquel en el que Dios decide no conceder ninguna gracia más de arrepentimiento a la criatura. En ese instante podemos decir que Dios ha dado la espalda al camino. Deja que el demonio siga su vida aparte.

Por un lado podríamos decir que no hay un momento único en que el ángel se transforme en demonio, sino que se trata de un proceso lento, gradual, evolutivo. Pero por otro lado por largo que haya sido ese proceso previo (y posterior) sí que hay un momento preciso en el que el espíritu angélico tiene que tomar la decisión de rechazar o no a su Creador.

Ya se ha dicho que en ese proceso cabe la marcha atrás, esa es la celestial batalla angélica de la que habla Ap 12, 7-9. Pero llega un momento de esa batalla, en que ya los demonios se alejan y se alejan. No tendría sentido seguir insistiendo. El Creador respeta la libertad de cada uno.

El demonio aparece en las pinturas y esculturas deforme, es muy adecuado ese modo de representarlo, pues es un espíritu angélico deformado. Sigue siendo ángel, es sólo su inteligencia y su voluntad lo que se ha deformado, nada más. En lo demás sigue siendo tan ángel como cuando fue creado. El demonio en definitiva es un ángel que ha decidido tener su destino lejos de Dios. Es un ángel que quiere vivir libre, sin ataduras. La soledad interior en que se encontrará por los siglos de los siglos, los celos de comprender que los fieles gozan de la visión de un Ser Infinito, le llevan a echarse a sí mismo en cara su pecado una y otra vez. Se odia a sí mismo, odia a Dios, odia a los que les dieron razones para alejarse.

Pero no todos sufren lo mismo. Unos ángeles en la batalla se deformaron más y otros menos. Los que más se deformaron, los más deformes, sufren más. Los menos deformes sufren menos.

Pero una vez más hay que recordar que sólo es deformidad de la inteligencia y la voluntad.
La inteligencia está deformada, oscurecida, por las propias razones con las que uno justificó su marcha, su liberación. La voluntad impuso a la inteligencia su decisión, y la inteligencia se vio impelida a justificar esa decisión. La inteligencia funcionó como un mecanismo de justificación, de argumentación de aquello que la voluntad le fustigaba a aceptar. Como se ve, el proceso tiene una extraordinaria similitud con el proceso de envilecimiento de los humanos. No nos olvidemos que los humanos somos un espíritu en un cuerpo.

Si prescindimos de los pecados relativos al cuerpo, el proceso interno psicológico que lleva a una persona buena a acabar en la mafia, o de guardia en un campo de concentración, o de terrorista, es en sustancia el mismo proceso. En sustancia, el concepto de pecado, de tentación, de evolución de la propia iniquidad es igual en el espíritu angélico que en el espíritu del hombre. Pues los pecados del hombre son siempre pecados del espíritu, aunque los cometa con el cuerpo. Ya que el cuerpo es tan sólo un instrumento de lo que ha decidido el espíritu con su libre albedrío.

Así como el niño atraviesa un periodo de niñez, así también el ángel al principio acaba de ser creado y no tiene experiencia. La persona humana tiene tentaciones de otras personas, también los ángeles de sus semejantes. El hombre puede pecar por estructuras mentales tales como la patria, el honor de la familia, o el bienestar de un hijo. El espíritu angélico también tenía detrás de sí grandes construcciones intelectuales que, aunque distintas a las humanas, supondrían un complejo correlato angélico de todo este mundo humano que conocemos.

Nosotros los humanos somos también espíritu, aunque tengamos un cuerpo, y sólo tenemos que mirar a nuestro interior para comprender como uno puede caer en el pecado, como uno puede envilecerse. Es entonces cuando el pecado de los ángeles nos empieza a parecer más cercano y ya no nos resulta tan incomprensible

3:34:00 a.m. 1

Por el Pbro. José Antonio Fortea Cucurull

Podría parecer que los demonios más perversos tienen que ser los de más alta jerarquía, pues no. No hay relación entre naturaleza y pecado. Un naturaleza angélica de la última jerarquía pudo ser mucho más perversa que un ángel superior.

El mal que puede cometer un ser libre no depende de la inteligencia, ni del poder que posea. Siempre ponemos como ejemplo de malignidad al jefe de las SS, Heinrich Himmler. ¿Pero no pudo ser peor que él alguno de sus subordinados? Por supuesto que sí.

Entre los hombres vemos que alguien menos inteligente y en un puesto social poco relevante puede ser mucho peor, mucho más perverso, que un gran dictador. Y lo mismo dicho para el mal, vale para el bien. Un ángel de la última jerarquía pudo ejercitar más sus virtudes que uno de más alta jerarquía.

De la misma manera que una viejecita humilde sin estudios y que sólo se ha dedicado a las labores de la casa toda la vida puede ser más santa que un arzobispo o un sumo pontífice.
Una interesante pregunta que se desprende de todo esto es si la jerarquía que nos da la Biblia (ángeles, arcángeles, principados...) es una jerarquía de la gracia o de la naturaleza.

Es decir, los serafines son los más santos o sólo los más poderosos y en los que más brilla el fulgor de la inteligencia angélica. Mi opinión es que es una jerarquía según la naturaleza.

Pues las descripciones visuales de los cuatro vivientes alrededor del Cordero (los ángeles de la mayor jerarquía) dan más bien impresión de poder y conocimiento, al igual que los mismos nombres de las nueve jerarquías.

El nombre de principado o potestad, por poner dos ejemplos, son nombres que indican más bien poder. Además, es más sencillo hacer jerarquía de la naturaleza que de la gracia.

3:45:00 p.m. 1


91 Así como hay armas poderosas para el exorcismo (la esperanza, el uso de cánticos religiosos, la lectura de versículos de la Biblia, etc) así también hay cosas que detienen un exorcismo, como la falta de perdón, la desobediencia o la desesperanza. En algunos casos, Dios tiene misericordia y aun habiendo obstáculos de este tipo puede conceder la liberación.

92 El equipo de oración tiene que orar en una atmósfera de amor para que el amor penetre en la persona.

93 En el exorcismo no todo se logra con oración. También hay que hablar. A veces la palabra puede lograr en cinco minutos lo que no lograría la oración en horas.

94 Hay que dedicar unos minutos a hablar con el poseso y su familia, antes y después del exorcismo.

95 Hay exorcismos en los que el demonio lo controla todo porque el exorcista cree lo que el demonio dice a través del poseso.

96 El demonio puede mentir o puede desviar del bien diciendo cosas que en parte son verdad.

97 Es importante que el exorcista si no sabe qué hacer, se mantenga en silencio y oración hasta que el Señor hable iluminando la mente del sacerdote.

98 Por supuesto que en un exorcismo sólo debe hablar el sacerdote. Ningún laico debe hacer nada sin permiso del sacerdote. El exorcista mandará callar a cualquiera, mantendrá un ambiente de silencio y oración, y sólo él dará órdenes al demonio o le interrogará.

99 Sin embargo, si en algún momento del exorcismo se diera de forma espontánea el caso de que la madre, o el esposo, o alguien similar ordenara al demonio que saliera, el sacerdote no debería impedírselo pues su oración será muy intensa por el amor que tienen al poseso. Pero hágase todo
sin odio, con brevedad y sólo hasta que el sacerdote vea que sea conveniente.

100 Si en un exorcismo hay dos exorcistas, no deben decirle cosas a la vez. Que el demonio se centre en lo que uno le dice, le atormenta más.

101 Cualquier laico, sean los que sean los dones que tenga, sea lo santo que sea, estará bajo obediencia del sacerdote durante el exorcismo.

102 El exorcismo es una obra de caridad. La única obra de caridad simultáneamente corporal y espiritual. La única obra de caridad que se ejercita a través de la oración. En la Iglesia siempre se habla de la diferencia entre la acción y contemplación. En esta obra de caridad, acción y contemplación se funden como en ninguna otra.

103 Dado que el exorcismo es una obra de caridad ejercitada a través de la oración, y la oración a través del amor. En la medida en que haya más amor, habrá mejor oración, en la medida en que haya mejor oración habrá un más poderoso exorcismo.

104 El amor es medido por la voluntad para el sacrificio. Muchas veces el sacrificio está medido por la disposición a perder tiempo para liberar a una persona.

105 El efecto no es importante. La acción que surge del sacerdote es lo importante. El efecto que recibe el poseso es lo que importa, no sus gritos, contorsiones y fuerza que ejercita. Hay quienes miden la importancia y efecto de un exorcismo sólo por lo que ven y oyen. Según eso los casos más ruidosos y agitados serían los casos más importantes, y no es así.

106 El exorcista debe escuchar a Dios que le dice: pídeme amor para que tus frutos sean grandes y no pequeños.

107 A los oprimidos por el Diablo hay que enseñarles a orar.

108 El Reino de Dios tiene que entrar en el alma de esa persona. Porque donde Dios reina es el cielo. Y el demonio no puede entrar en el cielo.

109 Ya he dicho que una persona muy religiosa puede quedar posesa como prueba de Dios, como una cruz especial. Pero incluso para esa persona todas estas máximas son ciertas. Aunque ya fuera santa la persona que quedó posesa, la posesión se permitió para que el Reino de los Cielos entrara todavía más en su alma.

110 Jesús les respondió: De verdad os aseguro: todo el que hace el pecado es esclavo del pecado. Jn 8, 34

111 Así que si el Hijo os hace libres seréis realmente libres. Jn 2, 36

112 En el proceso del exorcismo, en su antes, durante y su después, hay que fijarse más en la persona que en el demonio.

113 Hay que dedicar el mismo interés, tiempo y atención a la predicación al poseso y su familia, que al rito del exorcismo.

114 El demonio en el poseso puede afectar cuatro campos: el cuerpo, el intelecto (memoria incluida), las emociones y la voluntad.

115 El campo más problemático de entender es como el demonio puede influir en la voluntad directamente, pues parece necesario que todo lo que afecte a la voluntad sea fruto de los juicios del intelecto. Sin embargo, son muchos los casos de los posesos que me han dicho: padre, créame, detesto hacer tal cosa y sin embargo en cuanto bajo la guardia lo hago. O al revés: padre, quiero rezar el rosario, pero por alguna razón que desconozco necesito un esfuerzo sobrehumano para comenzarlo.

116 La voluntad, incluso en un poseso, permanece libre pero eso no significa que no reciba influencias. Y así aunque permanezca libre a veces el poseso tiene que realizar esfuerzos titánicos para realizar las mismas acciones que otras personas. Aun así el único remedio es decirle a la persona que tiene que esforzarse, que tiene realizar actos heroicos y obrar lo que pueda por poco que sea.

117 Un ejemplo para entender esta influencia en la voluntad es el caso del alcohólico cuyo intelecto ve la bebida como algo completamente malo y su voluntad está convencida de que debe no beber ni una sola vez más. Sin embargo, a pesar de que intelecto y voluntad detestan ese objeto, a veces sienten una fuerza irracional que les arrastra como si estuvieran encadenados hacia eso mismo que aborrecen. Sólo un esfuerzo supremo de la voluntad puede resistir esos embates directos sobre la voluntad.

118 Cuando Cristo liberaba a una persona (como cuando le curaba) primero le predicaba el Reino de Dios. Hay excepciones a esto, por ejemplo el caso del Geraseno pues no fue posible actuar de otro modo. Pero el kerigma vino después.

119 En nivel de acercamiento a Dios para que un poseso sea liberado es diferente en cada uno.

120 El exorcista debe predicar a cada poseso este evangelio: que cada persona puede tener dentro de sí el cielo, el purgatorio o el infierno. Y todos pueden llegar a tener el cielo dentro de su alma aquí en la tierra. El cielo en la tierra.
El exorcista tiene que recorrer los cuatro Evangelios en busca de la predicación del Reino de los Cielos: una predicación que sea breve, perfecta, sencilla y utilizando las palabras de Jesús que siempre serán las más efectivas pues son palabras sagradas. Podrían darse aquí esas fórmulas de anuncio de kerigma, pero no sería lo mismo, cada ministro de Dios debe buscar esas perlas por sí mismo.2
el demonio tiene que influir en el entendimiento algo para poder centrarse después en el querer.
Pero aunque esto sea así, es cierto que este tipo de personas lo que sienten dentro de sí es un “¡quiero, quiero, quiero! insistente, irracional y que les arrastra. El demonio en esos casos se centra no en un proceso discursivo de la cogitativa, sino en una especie de continuo golpear la voluntad con ese “quiero”. Pero sin “un pie” en el intelecto por pequeño que sea (por ejemplo una imagen) no se podría golpear en la potencia espiritual de la voluntad.

3:36:00 p.m.

José Antonio Fortea Cucurull (Barbastro, Huesca, 11 de octubre de 1968) es un sacerdote católico y teólogo especializado en demonología. Pertenece al presbiterio de la diócesis de Alcalá de Henares.

Es un autor en el campo teológico, especializándose en temas referentes a ángeles, demonios, posesión diabólica y exorcismo.

Datos biográficos

José Antonio Fortea nació en Barbastro (Huesca, España) el 11 de octubre de 1968, donde vivió hasta que se trasladó a Pamplona para realizar sus estudios de Teología en la Universidad de Navarra.

Su padre era empresario y no esperaba que siguiera la carrera sacerdotal, sino que se hiciera cargo de los negocios de la familia, puesto que era su único hijo. En sus memorias, él mismo reconoce que hasta su adolescencia la Iglesia para él era poco importante y el concepto del pecado le parecía anacrónico. Apreciaba la historia de la Iglesia como algo semejante a la mitología griega pero esta última le parecía más interesante. Él mismo dice que su proyecto de vida era estudiar derecho.

A los quince años su mentalidad cambió. Según sus propias palabras, comprendió "que era un pecador y que el camino de salvación era la Iglesia". Consideró este cambio como una gracia de Dios. Poco después se planteó la posibilidad de dedicarse al sacerdocio, pero como esto chocaba con las expectativas de sus padres dio paso a una tensión familiar que lo angustiaba. Un sacerdote le recomendó ingresar a un seminario para despejar dudas. Después de su incorporación comprendió que el sacerdocio era su vocación.

Fue ordenado diácono el 9 de enero de 1994 y presbítero el 3 de julio de 1994. Desde entonces ha pertenecido al presbiterio de la diócesis de Alcalá de Henares, España.
Fue párroco de la iglesia de Nuestra Señora de Zulema, en la Urbanización Zulema de Villalbilla, y administrador parroquial de la Asunción de Nuestra Señora, en el pueblo de los Hueros, también en el término municipal de Villalbilla. En 2001 fue nombrado arcipreste, y del 2005 al 2008 se encargó de la parroquia de Anchuelo.

Cursó la licenciatura en Teología en la especialidad de Historia de la Iglesia en la Facultad de Teología de Comillas. Por orden de sus superiores realizó su tesina sobre el tema del exorcismo, no obstante de especializarse en historia de la iglesia. En 1998 defendió su tesis de licenciatura "El exorcismo en la época actual" dirigida por el secretario de la Comisión para la Doctrina de la Fe de la Conferencia Episcopal Española, Juan Antonio Martínez Camino.

El resultado de sus investigaciones fue publicado bajo el título “Daemoniacum”. Éste fue el libro que llevó a ser conocido en España. Para preparar esta investigación realizó un estudio exhaustivo del tema: pasó todo un mes consultando la biblioteca del congreso en Washington y asistió a catorce exorcismos, analizando también puntos de vista opuestos al tradicional católico.

Posteriormente, en la iglesia donde era párroco, comenzó a atender casos relativos a problemas considerados como de tipo demoníaco. Continuó así hasta que se trasladó a Roma para realizar su doctorado en Teología.

Años después, y con mayor experiencia en el tema, publicaría "Summa Daemoniaca". Este libro trata los temas de la posesión diabólica, el exorcismo y en general sobre la demonología desde el punto de vista católico. A Summa Daemoniaca le siguió un suplemento titulado “Exorcística”, con nuevos aportes teóricos y casos prácticos puntuales.

Obra

La obra más conocida del Padre Fortea es "Summa Daemoniaca". Este libro es un tratado de demonología y un manual de exorcistas. La obra analiza el mundo de los demonios, el estado de condenación, la relación de los espíritus caídos entre ellos mismos, con los ángeles, con los humanos y con Dios. En la segunda parte se centra en todo lo relativo a los fenómenos demoniacos: cómo discernir si alguien está poseído, cómo realizar el exorcismo, los fenómenos poltergeist en las casas, así como otros femómenos más extraños e inusuales. La obra acaba con un análisis del mal en sí mismo considerado. Las reflexiones del final del libro constituyen la parte más filosófica del tratado.

El libro "Exorcística" es el suplemento de "Summa Daemoniaca". Este segundo tratado aborda las cuestiones de detalle acerca de todos los temas tratados en el primer libro.
En su libro "Anneliese Michelle, un caso de posesión" analiza el caso de una posesa alemana que falleció en 1976.

En "Un Dios Misterioso" analiza la cuestión de los dones carismáticos.
Un género en el que el sacerdote José Antonio Fortea ha sido más prolífico ha sido el de la novela, escribiendo una serie de ellas acerca del Apocalipsis. Su "Decalogía" o "Saga del Apocalipsis" es un ciclo de diez novelas sobre el fin del mundo, explicado una y otra vez desde distintos puntos de vista.

La lista completa, por géneros, de los libros publicados es la siguiente:

Novela
Decalogía o Saga del Apocalipsis (ciclo de diez novelas sobre el fin del mundo desde distintos puntos de vista, compuesto entre 1998 y 2004, y reescrito desde entonces):
Ciclus Apocalypticus (2005)
Historia de la segunda secesión de los Estados Unidos (2005)
La construcción del Jardín del Edén (2005)
Memorias del último gran maestre templario. Año del señor 2211 (2005)
El juicio (2005)
Necronerópolis (2005)
Línea trocaica (2005)
Goedia (2005)
Libro noveno. Fragmentos de la época del Apocalipsis (2005)
Libro décimo. Fragmentos de la época del Apocalipsis (2005)
Edipo Vasco, Libros Libres, 2004. ISBN 84-96088-29-4
Obra Férrea Editorial Dos Latidos, Benasque 2004, ISBN 9788493378813
Teología Dogmática
Daemoniacum. Tratado de demonología. Belacqua, Barcelona 2002 ISBN 84-95894-09-2
Summa Daemoniaca. Dos Latidos, S.L.U, 2004 ISBN 84-933788-2-8 ISBN 13: 978-84-933788-2-0
Exorcística. Cuestiones sobre el demonio, la posesión y el exorcismo, 2007.
Anneliese Michelle, un caso de posesión, Editorial Polwen. Polonia, 2011.
Un Dios Misterioso, Editorial Dos Latidos. Benasque 2010.

Otras obras
Eimeric, Nicolau: Manual de Inquisidores La Esfera de los Libros S.L.Traducción y prólogo de J.A. Fortea.
Memorias de un Exorcista, Editorial Martínez Roca. 2008. ISBN 9788427034839


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Por el Pbro. José Antonio Fortea Cucurull

61 El amor por la persona es lo que proporciona poder a la oración. Tanto cuanto sea el amor, tal será el poder de la oración. Por eso cuando voy a exorcizar o a discernir un caso, ocupo unos instantes en hacer un acto interno y silencioso de amor por ese semejante pensando, por ejemplo, en lo mucho que le ama su padre Dios, o medito que esa persona tiene sus proyectos, ilusiones y otras cosas humanas que dependen de que yo haga bien mi trabajo, con caridad. A veces mirar a la madre de la persona que le ha acompañado basta para excitar esa caridad por áquel por quien vamos a orar para discernir si tiene algo o no. Desde luego, si esas oraciones para discernir se fueran convirtiendo en algo mecánico, el demonio cada vez tendría más posibilidades de ocultarse en ese cuerpo. Por eso hay no pocos demonios que pueden resistir las oraciones de los exorcistas para discernir si hay posesión. Muchos demonios tienen muchos recursos para resistir esas oraciones, sólo la caridad ardiente y la humildad les desarman.

62 Los exorcistas siempre son atacados por el demonio. Y muchas veces el ataque viene de la jerarquía o de los hermanos sacerdotes. Si uno no está dispuesto a aceptar con buena cara esa moneda en pago por el ministerio, entonces es mejor no tomar sobre sí este servicio a los hermanos.

63 En nuestra época racionalista, el exorcismo es un servicio eclesial que hay que realizar dentro de la Iglesia pero a pesar de muchos eclesiásticos. Es un servicio de caridad que siempre hay que realizarlo en comunión con el obispo, pero sin esperar nada a cambio más que denuncias y reproches. Por eso desde el principio el exorcista debe hacer firme propósito, y renovarlo con frecuencia, de no seguir realizando esta actividad de ayuda al prójimo si algún día se le retira el permiso.

64 El demonio siempre trata de romper el matrimonio de los posesos.

65 Cualquiera que sufra una tentación, si la comenta con el sacerdote, entonces esa tentación ya no se incuba en la oscuridad, queda descubierto el plan del demonio. Comentar cuáles son las tentaciones al sacerdote es como revelar a él y a uno mismo cuáles son las tácticas del Maligno. Esto entre los miembros de un equipo de exorcismo es algo esencial, pues el demonio tratará de sembrar desconfianzas, juicios críticos, animadversiones entre los miembros. Es necesario comentar en privado con el sacerdote o entre todos cuáles son las tentaciones, y nunca comentarlas de modo privado entre los colaboradores. Pues con la excusa de un desahogo o de la conveniencia de pedir consejo uno puede ir envenenando a personas del equipo. Todo debe hacerse a la luz del día, entre todos, sin ir creando de forma espontánea grupitos. En mi equipo está totalmente prohibido comentar dudas acerca del modo de hacer un exorcismo entre cualesquiera que pertenezcan al grupo. Si uno tiene una duda, hay que comentarla cuando estamos reunidos, pero no privadamente. Y si algo, por su naturaleza, no es conveniente que se comente de ese modo, hay que hablarlo únicamente con los sacerdotes que dirigen el grupo.

66 Si el exorcista se ve muy perseguido y cree que no puede aguantar más desprecios que recuerde que “El discípulo no está por encima del maestro, ni el esclavo por encima de su amo. (…) Si al dueño de la casa le han puesto de mote “Belcebú”, ¡cuánto más a su servidumbre!” Mt 10, 24-25. A Jesús, al Bueno por antonomasia, le llamaron Belcebú. Ésa es la tragedia, que al bien se le toma por mal. Al exorcista se le considera como un mago o un brujo en cuanto profundiza en los modos de exorcizar y hace algo que no está escrito en el ritual. Nunca el ritual, ni presente ni pretérito, ha dicho que sólo es válido y lícito lo que aparece en el ritual. El ritual está redactado en base a unos conocimientos, en base a una experiencia, de ahí que a mayor conocimiento y mayor experiencia cabe una praxis más ajustada a cada caso. Perseguir todo aquello que se salga de lo escrito en el ritual sería afirmar que el ritual es inmejorable..

67 Lo malo no es la persecución de los malos, sino la de los buenos. Que nos persigan los demonios, lo entiendo. Que nos persigan los ateos lo entiendo. Más duro es ver que a veces personas muy buenas, persiguen a los exorcistas.

68 La mayor parte de los exorcistas del mundo son párrocos, y si un exorcista es párroco Dios quiere que sea padre de su rebaño. El demonio suele seducirlos para que sean menos padres de sus rebaños y se dediquen más al exorcismo. Porque el exorcismo parece más interesante, parece que viste más, que es más prestigioso. La labor de pastor queda eclipsada ante la labor de luchador contra el demonio. Eso es un grave error. El párroco debe ser ante todo buen párroco. De desempeñar bien su labor, le vendrán muchas gracias para su combate contra el demonio. Pero descuidar o despreciar la maravillosa labor de conducir a las almas a los pastos divinos para dedicarse a una labor más prestigiosa, es un engaño del demonio. El demonio tienta a los sacerdotes para que no sean pastores de sus rebaños.
El exorcista párroco debe estar centrado en su parroquia y en su rebaño para conducirlos a la santidad. Sin hacer bien esta misión, al exorcista le faltará fuerza para luchar con el poder que Dios quiere. El Cura de Ars fue un gran exorcista porque antes fue un gran párroco y cuidó perfectamente de su rebaño. Pues al exorcista hay que decirle: tu poder está en el amor. “¿Me amas?, apacienta mi rebaño”.

69 El exorcista y el poseso deben meditar las palabras santas de la Virgen María en el Magníficat: Un Magníficat en el que aparece Dios como salvador, que se fija en la bajeza de cualquiera de sus esclavos, y que al fijarse obra cosas que hace que las generaciones feliciten a ese siervo en el que Él se ha fijado, pues obra en su favor grandes cosas el Poderoso cuyo nombre es “Santo”. La alabanza de la Virgen sigue hablando de su misericordia, de la necesidad del temor de Dios, de las proezas de Dios. Y sin embargo a los demonios los dispersa, los derriba, los despide vacíos.

70 María es ejemplo de fe. Y el exorcismo es, lo primero de todo, fe.

71 María es la madre que necesita todo enfermo mental que sufra una influencia demoníaca y todo poseso que venga al exorcista en busca de curación o liberación.

72 El poseso tiene un demonio en su cuerpo, María tuvo al Verbo encarnado dentro de su cuerpo: es la antiposesión por antonomasia.

73 Una fuente poderosísima de fuerza para el sacerdote será la devoción al Cuerpo de Cristo. La fe en la Encarnación es el fundamento para el amor a Jesús. Porque la Eucaristía es la Encarnación. Al comulgar tenemos a Jesús como María lo tenía cuando lo llevaba en su seno. Jesús encarnado está sobre el altar. La fe del Antiguo Testamento es la fe de Abraham, la fe del Nuevo Testamento es la fe de María. En el Antiguo Testamento se menciona muchas veces la palabra “Alianza”. En el Evangelio sólo una vez: en la Última Cena. Jesús es la Nueva Alianza, la Eucaristía es la Alianza.

74 Por eso las sectas satánicas usan para sus fines sacrílegos ante todo la Eucaristía o sino el cuerpo humano, pues el hombre es la imagen de Dios.

75 Durante el ritual de exorcismo tenemos que poner más confianza en la Eucaristía y no tanto en los objetos.

76 Tenemos que cuidar a la gente que venga a nosotros porque ellos son imagen de Dios. Ellos son imagen de Dios en mayor medida que una cruz o el agua bendita.

77 Y toda la gente intentaba tocarlo, porque salía de él fuerza y curaba a todos Lc 6, 19. El Cuerpo de Cristo y el cuerpo del hombre son muy importantes. Con razón que haya órdenes religiosas que cuiden de los enfermos en todos sus aspectos. También nosotros cuidamos del ser humano en otro aspecto que tiene que ver con la corporalidad.

78 La Eucaristía es Dios.

79 La Eucaristía es el Dios viviente, el Dios vivo, el Dios vivificador. Ninguna medicina mejor para la posesión que ésta.

80 El exorcista antes de exorcizar debe dirigirse a los posesos predicándoles. Si tiene muchos casos, incluso reuniéndolos.

81 Siempre aconsejo a los posesos que recen en las iglesias. Les digo que pueden rezar en sus casas, pero no se reza igual delante del sagrario que en el salón de casa. En una iglesia silenciosa, bella, sin mucha luz, sin mucha gente, la oración surge espontánea. Son lugares donde la presencia de Dios se palpa. Son lugares sagrados donde con menos esfuerzo en la oración mental se logra más.

82 Los posesos vienen tristes. La felicidad es uno de los frutos de la verdadera fe.

83 La Virgen María es tan dulce, tan suave, que el demonio no sabe qué hacer con ella. Ella viene siempre a los exorcismos si se lo pedimos.

84 Los pecados hacen más poderosos a los demonios. En realidad no porque los demonios aumenten el poder inherente a su naturaleza, sino porque los hombres, a veces las sociedades enteras, se hacen más débiles ante su tentación personal o colectiva. En ese sentido me acordaré siempre de lo que un alma de Dios me dijo: la sangre de los niños abortados
alimenta a demonios que con esa sangre se hacen más poderosos con los hombres.

85 A través del cuerpo se comunica la bondad. Bien sea ayudando al enfermo, al poseso, en el amor de los esposos, al alimentar una madre a su hijo, etc, etc. El amor es algo espiritual, pero se comunica a través del cuerpo. Sin el cuerpo quedaría oculto en el alma, a través del cuerpo se ejerce, se fortalece esa caridad. El cuerpo transmite el amor del alma, aunque únicamente sea con el sincero gesto de la cara.

86 Por eso, por esa repercusión de la corporalidad sobre el alma, tiene tanta importancia la sexualidad. Si el poseso no está dispuesto a seguir sumisamente las enseñanzas de la Iglesia sobre sexualidad, entonces no se dará una liberación plena.
Basta que una persona use en el matrimonio el control de natalidad, para que no se de esa liberación total de las ataduras del demonio sobre ese cuerpo. Es curioso que sea por esta vía de la posesión por la que nos demos cuenta de lo importante que es cada enseñanza de la Santa Iglesia por pequeña y opinable que parezca. A Dios no se lo parece.

87 No se pueden echar demonios como Jesús, sino se cuidan a las ovejas como Él.

88 Lo mismo que el párroco pierde mucho tiempo con sus ovejas, así también el exorcista tiene que dedicar tiempo a los infelices posesos que acuden a él. No puede decirles que no tiene tiempo. Si no tiene tiempo, no puede tomar sobre sí ese ministerio. Si uno no tiene tiempo hay obligación en conciencia de pedir ayuda al obispo. Uno no debe engañarse pensado que el obispo no tiene suficientes sacerdotes. O se ejerce bien un ministerio o hay que ponerlo en conocimiento del obispo. Digo esto porque hay exorcistas que pueden tener prevenciones a la idea de que en su diócesis haya dos exorcistas y no sólo uno.

89 Uno de los mayores problemas que se encuentra el exorcista es que tiene que liberar del demonio a personas que viven en uniones ilícitas o que tienen graves vicios sexuales. El pastor debe actuar como padre, anunciándoles el Reino de los Cielos de modo suave, agradable y, sobre todo, progresivo. La persona que va a ser exorcizado va a pasar de una etapa previa al Antiguo Testamento, al Nuevo.

90 Pero por muy paternalmente que se actúe, con los meses hay que ir dejándole claro tras el descubrimiento de Dios, que el matrimonio es una vocación y que debe ser vivido con toda la seriedad que esa vocación requiere. Si a un sacerdote no le pedimos que viva mal su sacerdocio, a un casado no se le puede permitir sin darle importancia que viva mal su matrimonio, su vocación en el tiempo antes de la eternidad. Por tanto si un divorciado debe vivir en castidad, entonces el laico DEBE vivir en castidad sea lo condescendiente que sea el cura. Y eso sea cual sea el estado de esa persona: soltero, casado, separado…isfrutará de Dios. Es muy conveniente, por tanto, que el marido esté en el exorcismo, pues su oración estará llena de amor. También existe un amor especial entre hermanos y otros grados de parentesco o amistad.

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Por el Pbro. José Antonio Fortea Cucurull

31 Maldice a Dios y muérete (Job 2, 9) le dirá la mujer de Job a su marido. Ésas son palabras de Satanás. En la desgracia hay ocasiones en las que los familiares dicen cosas que son de Satán. En esos momentos hay que escuchar únicamente la voz de Dios. Y si respondemos, la mejor respuesta serán las palabras de su misma Palabra santa.

32 La definición de liberación debe estar centrada en la persona y no en el demonio.

33 El cuerpo es la llave para el alma. Satán usa el cuerpo para lograr el alma; éste es uno de los mensajes implícitos del libro de Job.

34 Señor, si quieres puedes limpiarme (Lc 5, 12).
a.. “Si quieres”, es decir: yo quiero tu voluntad. Esta oración tienen que aprenderla los que vengan a ver al exorcista.
b. “Puedes”, es decir: yo creo en ti. Creo. Ésta es la segunda parte de la oración. Primero: yo quiero tu voluntad. Segundo: Tú puedes, no tengo la menor duda.
c. “Limpiar-ME”, es decir: me pongo a mí al final. Me acerco a la sanación con humildad, no con egoísmo. Cuando me acerco con humildad y no con egoísmo, entonces y sólo entonces, Él puede sanarme.

35 Extendiendo la mano le tomó diciendo: quiero. (Mt 5, 13). Lo cual es una forma de decir: te amo. En ese “quiero” se halla un “te amo”. “Si quieres”, la persona tiene que posponer su voluntad a la de Dios. Entonces, a esa humildad llega el “quiero”, es decir, el amor de Dios y su voluntad son una misma cosa.

36 Para oírle y ser curados (Lc 5, 15). Él no quiere que vayamos sólo para ser curados, sino también para oírle. La sanación viene de la escucha.

37 Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto para ser tentado por el Diablo (Mt 4, 1). Fijémonos en que el texto nos presenta la preposición “para”. Fue allí para eso. Se dirige para ser tentado, ése es el fin, porque de la tentación resistida, del sufrimiento, nacen frutos para el alma. Sin ese sufrimiento no hay esos frutos. El poseso no necesita ir al desierto para ser tentado, tiene al demonio dentro. Pero los frutos serán los mismos si sostiene ese combate espiritual.

38 No sólo de pan vive el hombre (Mt 4, 4). La Palabra de Dios, el mero hecho de leerla, da vida.

39 En Mt 4, 5 vemos que el Diablo le lleva a Jesús a la Ciudad Santa. Para tentar a Jesús no lo lleva a un lugar de pecado, sino a un lugar santo. El demonio para llevarnos al mal, puede usar el bien.

40 Tenemos que reconocer que somos tan poca cosa, tan débiles, que lo único que podemos hacer en esta lucha espiritual es ocultarnos bajo el manto de María, incluso en su santísimo vientre como un niño que está en su seno, tranquilo y dejándose llevar.

41 Durante el exorcismo, tenemos que estar en espíritu de adoración. El incienso espiritual de nuestra adoración ahogará al demonio. En adoración, estaremos más dispuestos a recibir las inspiraciones de Dios. Si el exorcismo es, ante todo, alabanza a Dios, el exorcismo no nos cansará, ni nos desgastará. Saldremos relajados, robustecidos, dando gracias a Dios de permitirnos realizar esa función para bien de esa persona y de toda la Iglesia.

42 El mejor modo de aprestarse a la lucha que es el exorcismo es 1º estar en adoración, tratando de sentir a Dios todo el tiempo 2º con una profunda compasión por la persona a la que se va a ayudar (el exorcismo no puede ser la aplicación fría de un ritual o el uso de una mera técnica).

43 El exorcista que se vea atacado puede alejar al demonio diciéndole: apártate de mí, no por mi poder, ni por mi santidad, sino porque adoro a Dios.

44 Cuando adoro a Dios, los ángeles vienen; “y vinieron los ángeles a asistirle” (Mt 4, 11). Cuando adoro a Dios, mi corazón es el trono del Altísimo rodeado de ángeles. Y así, en un exorcismo, cuando adoramos a Dios la capilla se transforma en un pedazo de Cielo. Creamos un pequeño pedazo de cielo sobre la tierra y entonces se produce lo que aparece en Apocalipsis 12, 7: Y se entabló un combate en el cielo. Miguel y sus ángeles luchando con el dragón. Y el dragón luchó y sus ángeles. Eso aunque no lo veamos sucede en la capilla durante el exorcismo si los que están allí están creando un pedazo de cielo.

45 Tres cosas hay que cuidar en cada exorcismo y acerca de ellas hay que meditar mes tras mes:
-La Palabra de Dios
-No tentar al Señor
-Adorarle

46 Mirad, Yo os envío como ovejas en medio de lobos (Mt 10, 16). Los lobos son los demonios y nosotros las ovejas. Exorcista, cada vez que batalles contra ellos, recuerda que tú eres oveja y ellos lobos.

47 Guardaos de los hombres porque os entregarán a los tribunales (Mt 10, 17). Eso es lo que debe esperar el exorcista de los hombres, ni fama ni parabienes. Pero la defensa hay que dejársela al mejor abogado del mundo, tendremos la mejor firma a cargo de nuestro caso: el Paráclito. Es tan buena esta defensa que puede presentar las pruebas que desee, cuando desee. ¿Qué acusado, como nosotros, posee un abogado que tiene pleno poder sobre el juez?

48 Pero que no tenga vanas esperanzas el exorcista pues Jesús profetizó seréis odiados de todos por mi nombre (Mt 10, 22).

49 Si al dueño de la casa le han puesto de mote “Belcebú, ¡cuánto más a su servidumbre! (Mt 10, 19). Hay que meditar sobre la Eucaristía: si hay tantos cristianos y tantos sacerdotes que sabiendo que allí está Jesús no tienen ningún cariño hacia Jesús en ese misterio, el exorcista no puede esperar un trato exquisito hacia un misterio (el del exorcismo) que es mucho menor.

50 En el ministerio del exorcismo por cada momento de gloria y alabanza, hay más momentos de burlas, desprecios e incomprensiones por parte de los hermanos sacerdotes y los superiores. Pretender ejercer esta labor eclesial sin persecución es tarea imposible. Salvo que se ejerza mal.

51 Recuerde el exorcista que es muy fácil ejercer esta labor mal o desviarse o realizarla con un exquisito cuidado de no meterse en problemas. A veces para contentar a Dios hay que meterse en problemas. Benditos problemas que provienen de haber servido bien al Señor.

52 En todos los ministerios eclesiales hay varios modos de servir a Dios: mal, regular, bien, muy bien, heroicamente. Y cada sacerdote va eligiendo su camino.

53 A Jesús le da pena que no haya más sacerdotes dispuestos a ser perseguidos como Cristo.

54 En el poseso, el demonio siempre está tentando para que la persona haga juicios respecto a los demás.

55 Durante el ritual del exorcismo se puede luchar contra el demonio como si fuera una batalla, pero el mejor modo es hacernos instrumentos del Espíritu Santo. Derramar el Espíritu Santo en la persona también libera. Podemos derrotar la plaza fuerte a base de amor. Cuando un equipo de exorcismo rodea al poseso con amor, la persona no se siente rechazada, la persona recibe amor y da amor, entonces el demonio es expulsado desde dentro hacia fuera.

56 El equipo de exorcismo tiene que ser una familia amorosa. Esto siempre tendrá mucho más
efecto que un cualificado equipo de técnicos formados en universidades prestigiosas. El amor es superior a la ciencia. El amor puede suplir todo en un exorcismo. Pero la ciencia sin amor puede chocar con un muro y el exorcismo prolongarse de un modo intolerable para el exorcista. Al final el sacerdote tras muchas sesiones, dictamina que la persona no está posesa, sino enferma. Pero ese dictamen muy a menudo esconde el no querer reconocer que se ha chocado con un obstáculo ante el que no se sabe qué hacer.

57 Cuando el poseso en el equipo que le atiende encuentra una familia de amor, el demonio está desarmado antes de que la misma batalla de comienzo.

58 A los posesos hay que enseñarles a orar. Después hay que rodearlos de amor para que reciban el Espíritu Santo.

59 Hay que enseñarles el amor de Jesús y sus mandamientos. Ambas cosas son lo mismo. Y hay que predicarles el Evangelio del Reino. Es decir, hay que buscar y revisar en los Evangelios aquellas palabras que Jesús usaba para predicar de modo sintético todo su Reino.

60 La forma más fuerte del amor es el amor del matrimonio. Ese amor puede expulsar al demonio. Ese amor es una imagen del cielo, pues los esposos se disfrutan como el alma disfrutará de Dios. Es muy conveniente, por tanto, que el marido esté en el exorcismo, pues su oración estará llena de amor. También existe un amor especial entre hermanos y otros grados de parentesco o amistad.

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Por el Pbro. José Antonio Fortea Cucurull

Los siguientes puntos han sido redactados de forma breve y condensada para ser llevados a la oración de todo aquel que se dedique a este ministerio. De su meditación no sólo se aprovechará el exorcista, sino también el equipo de laicos que ayuden al exorcista, e incluso los mismos posesos si tienen suficiente capacidad intelectual para ello.

1 El libro de Job debería ser meditado línea a línea por cada poseso en su tiempo de oración personal. El libro de Job fue escrito por Dios para dar consuelo a todas las personas oprimidas por la tribulación, es un libro de una gran complejidad en algunas de sus partes, pero el poseso deberá leer el libro como un libro escrito para él mismo como destinatario. La historia de un hombre llamado Job atacado por el demonio. El antes, durante y después de esa tribulación demoníaca, personal y familiar supone una gran enseñanza para todo aquel que vaya a la Palabra de Dios buscando consuelo para su opresión diabólica.
Todo en ese libro sagrado es importante, el antes del ataque, el por qué se permite el ataque, el final del tiempo de prueba, la conversación con los amigos, con la esposa. El sacerdote debe insistir al poseso en que saque enseñanzas para él mismo en cada una de sus líneas.

2 ¿De dónde vienes?, le preguntará Yahveh a Satán. De dar vueltas por la tierra y pasearme por ella, responderá. Tristemente, muchos hombres hacen lo mismo. Lo único que hacen en toda su vida es dar vueltas por la tierra, sin otras pretensiones que vayan más allá de esta tierra.

3 Después los sabeos caerán sobre los siervos de Job para saquear y matar. Irrumpen ellos, pero por instigación del demonio. En estos casos hay que recomendar la oración de Job 1, 21-22: Desnudo salí del vientre de mi madre… Después de la primera visita al exorcista, hay que recomendarles que lean este primer capítulo, para empezar la vida espiritual.
En Job 2 conversan Yahveh y Satán. Dios habla y lo hace para fijarse en lo bueno. Éste es un modo de luchar contra las tentaciones que nos vienen de los demonios. Dios se fija siempre en lo bueno, el demonio se fija siempre en lo malo.

4 “Piel por piel” le dirá el Maligno, y al decir eso dirá la verdad, pues así suelen actuar los hombres. Pero el Padre dará la vida de su Hijo por la de los pecadores. Eso hay que recordárselo al atribulado poseso: el Padre ha dado la vida de su Hijo por ti. También los posesos con sus sufrimientos, una vez que se han confesado y empezado una nueva vida, llevan sobre su cuerpo parte de la pasión de Cristo. Y sus sufrimientos, los del poseso, ganarán muchas gracias para otros, liberándolos de las garras del mal. Y si el poseso es un gran pecador, sus propios sufrimientos le arrancarán de los lazos de la iniquidad haciendo de él un hombre nuevo.

5 El que sufre, desesperanzado por la tardanza de su liberación, puede insistir en que por qué no basta su conversión y ya está, que no debería ser necesario que Dios permita que se prolongue su tiempo de prueba. Pero no debe olvidarse que el cuerpo es la llave del alma. A través del sufrimiento del cuerpo y de la mente se purificará el poseso. El poseso siempre cree estar ya suficientemente purificado.

6 En los ataques que recibirá Job existe esta sucesión: sabeos-Satán-caldeos. Los sabeos simbolizan los extranjeros, los caldeos simbolizan los cercanos (Abraham era Caldeo), a veces la familia. La persona recibe ataques y heridas de los de fuera de su entorno, del demonio y de los más cercanos a él. Tiene que aceptar que esto es así y resignarse a este triple ataque. Muchos se quejan de que su mujer, o sus padres o alguien cercano en vez de ayudarle, todavía le haga sufrir más. Pero también ese familiar cumple una función, también él es parte de la prueba que hay que superar con amor.

7 El torbellino (Job 1, 19) representa el uso de las causas naturales para destruir. El cristiano no debe olvidar que terremotos, huracanes, incendios, enfermedades no pueden ir más allá de lo que él permita. El demonio no tiene permiso sobre estos elementos si Dios no se lo permite. Y siempre lo permite para lograr un bien mayor que la destrucción que provocan.

8 En el libro de Job existe un patrón entre lo natural y lo sobrenatural, entre el mal que viene de las personas y el que viene del demonio directamente:

sabeos-Satán-caldeos-torbellino-piel

Es interesante observar que también se puede leer el libro de Job con una lectura eclesial. Los siervos que mueren representarían los miembros de la Iglesia perseguida por instigación del demonio. Los hijos e hijas estarían en un banquete que es la eucaristía. Los elementos del comienzo del libro no necesitan explicación si se quiere hacer esta lectura simbólica: las ovejas, los pastores, los hijos y finalmente Job. Job sería un símbolo de Cristo doliente, sufriendo en su prójimo, en su cuerpo y en su alma.

9 Ahí lo tienes, pero perdona su vida (Job 1, 6). Se pueden usar esas palabras en casos muy serios para que Satán no los mate. Es muy útil usar las palabras de Dios. Incluso cuando oramos a Dios, usar sus mismas palabras, las de la Palabra de Dios, hace que nuestra oración sea más perfecta, pues pedimos con las mismas palabras divinas. Y no hay mejores palabras que las del Altísimo. Cada versículo de la Biblia es obra de Dios. En sus líneas sagradas encontraremos un tesoro para pedir, para alabar, agradecer, etc. Por eso es tan útil usar la Palabra de Dios en los exorcismos, aunque sean pocos versículos o uno solo. En todo exorcismo u oración de liberación se debería hacer uso de la santidad y el poder de la Palabra del Altísimo.

10 Dios hace uso de las cosas físicas para producir efectos espirituales. Eso era válido tanto en el Antiguo Testamento, como en el Nuevo, y por supuesto también para el exorcismo. Algunos desearían que el exorcismo fuera más “puro”, más basado sólo en la fe sin necesidad de otra cosa, sin intervención de nada “extraño”. Pero frente a esta opinión es como si Dios dijera: quiero obrar del modo que elijo; y no me gusta que me pongan límites.

11 El exorcismo, el arte de exorcizar, es como Dios ha querido, no como lo hemos diseñado los hombres.

12 La longitud de un caso Dios la usa para llevar a la santidad.

13 Los demonios entran porque ellos quieren, y Dios lo quiere para que sean santos.

14 Dios quiere algo más que la liberación.

15 Cada exorcista que se dedica a este ministerio de forma permanente debería escuchar a Jesús diciéndole: Tú no estás aquí para ser un médico, ni un doctor, sino un padre.

16 Después del exorcismo hay que hablar con los posesos. Hablar antes del exorcismo y después es muy importante. No se puede acabar el rito y decirle al poseso vuelva el día tal a tal hora. El exorcista debe sentirse padre de ese alma. Tiene que excitar amor y compasión por ese poseso en su corazón de pastor. Pues cuanto más le ame, más poderosa será su oración por él.

17 En todos los preceptos del Antiguo Testamento relativos al cuerpo lo que buscaba Dios era la obediencia, pero también no sólo era obediencia lo que había en esos preceptos, sino también una simbología que conllevaba una profunda teología del cuerpo. El precepto ha pasado, pero no el símbolo que fue y será verdadero, aunque a veces muy profundo. También es muy interesante leer Gálatas 5 y meditar el capítulo entero para entender esta teología del cuerpo que subyace en la posesión.

18 Dentro de esta teología del cuerpo que supone la existencia de la posesión, se ha de entender que existe un poder especial, único, en los esposos para expulsar demonios del cónyuge a través de la oración y la petición a Dios del uno por el otro.

19 Hay acciones que se hacen con el cuerpo que someten a esclavitud.

20 Las leyes de Dios nos llevan y mantienen en la libertad para la que nos liberó Cristo.

21 A la gente desgraciada que nos llega, que nos llega pidiendo, suplicando, su liberación. Es necesario que el exorcista les haga entender del modo más íntimo que las leyes de Cristo dan esa libertad, así como ciertas otras acciones encadenan al alma. El demonio poseyendo el cuerpo es sólo la apariencia visible de un encadenamiento peor que es el del alma. La liberación del exorcismo se circunscribe y subordina a una liberación mayor, integral y eterna.

22 Caminad bajo la guía del Espíritu Santo y no deis satisfacción al deseo de la carne (Gal 5, 16).

23 Pero los de Cristo Jesús crucificaron la carne con las pasiones y deseos (Gal 5, 24). Sin ninguna duda al demonio no le gusta estar en un cuerpo crucificado con Cristo. Al demonio le gusta estar en un cuerpo entregado a todos los placeres y pasiones, pero no le gusta estar en un cuerpo que cada vez se está convirtiendo en una imagen del Crucificado, que cada vez más le recuerda a Cristo. Si tiene horror a una imagen del Crucificado, cada vez irá teniendo más horror a un cuerpo que se va crucificando más y más en la negación de toda baja pasión.
El exorcista tiene que hacer comprender al poseso que con oración y actos de virtud, ese cuerpo se tiene que ir convirtiendo en una morada cada vez más desagradable para él, hasta llegar a ser una tortura para el demonio el estar en ese cuerpo.

24 El cuerpo de un eremita del desierto, de un asceta, sería la peor prisión de un demonio, peor que el infierno. Pues el eremita, el asceta, es ya una imagen de Cristo crucificado. Si el demonio tiene horror al crucifijo que es un objeto, mucho más horror le produce una imagen viviente del Cristo crucificado.

25 Ni el demonio quiere poseer el cuerpo de un asceta, ni el asceta desea dejar de sufrir por Cristo. ¡Celestial ironía, maravilla de este mundo y del otro!: ni el demonio quiere entrar en ese cuerpo, ni el asceta no quiere que no entre. El demonio quiere hacer sufrir y el asceta desea sufrir. Pero el demonio no quiere padecer estando en ese cuerpo santificado por la penitencia, y el asceta justamente desea sufrir en ese cuerpo que se ha convertido en valiosísimo instrumento para mostrar su amor a Dios.

26 El cuerpo esclavo del pecado acaba siendo esclavo del sembrador del pecado. El que siembra la semilla justamente contraria, la virtud, acabará entregando ese cuerpo completamente a un nuevo Señor. Y entonces será ese nuevo señor el que luchará por el cuerpo que le ha sido entregado.

27 El proceso del exorcismo es como una cadena. Hasta que no se ha roto un eslabón no se empieza a debilitar el siguiente eslabón.

28 El exorcista durante el exorcismo no ha de repetir una y otra vez las órdenes. Pues si tratamos de romper el eslabón erróneo, ya podemos repetir una orden cien veces que no lograremos nada. Las órdenes al demonio han de ser dadas una vez (o pocas) con fe. Si no se logra lo que se ordenaba, hay que entender que en ese momento no era esa la orden que había que dar.

29 El exorcista durante el exorcismo debe centrarse en Jesús, no en el demonio. Muchos sacerdotes están más pendientes de preguntar al demonio que de escuchar al Señor a ver qué es lo que inspira. El exorcismo debe estar centrado en la adoración a la Santísima Trinidad. Es Dios quien inspirará sin palabras qué eslabón de la cadena es el que hay que quebrantar.

30 Es muy conveniente que las personas del equipo del exorcista se consagren a María.

Hermanos Franciscanos

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