El Papa, al inicio de su gira por tres países sudamericanos: "si la Iglesia se aleja de Jesucristo se vuelve oscura"

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"La atención del Papa y su criterio lo empujan a ir a aquellos países que no están en el primer puesto geopolítico de sus regiones o de la escena internacional". Con estas palabras anunció este domingo, 5 de julio, el portavoz del Vaticano, el jesuita Federico Lombardi, el inicio de la gira pastoral de ocho días que lleva al Papa Francisco a tierras de Ecuador, Bolivia y Paraguay.

 

"Son países periféricos, con una larga tradición de pobreza, desigualdad social e inestabilidad política, pero emergentes porque en los últimos 12 años han vivido un crecimiento económico impresionante", añadió el profesor uruguayo Guzmán Carriquiry, secretario de la Comisión Pontificia para América Latina.

 

A su llegada a Quito, el Santo Padre fue recibido con un abrazo en el Aeropuerto Internacional Mariscal Sucre por el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, que estaba acompañado por algunas autoridades del Gobierno y de los representantes del Episcopado de Ecuador, como los arzobispos de Quito y Guayaquil, monseñores Fausto Trávez y Antonio Arregui, respectivamente.

 

Las campanas de las iglesias cercanas hicieron repicar sus campanas en señal de bienvenida al Papa, mientras el fuerte viento desatado le hizo perder el solideo en el preciso momento en que salía del avión.

 


"El punto más cercano al sol"

 

"Doy gracias a Dios por haberme permitido volver a América Latina y estar hoy aquí con ustedes, en esta hermosa tierra de Ecuador. Siento alegría y gratitud al ver la calurosa bienvenida que me brindan: es una muestra más del carácter acogedor que tan bien define a las gentes de esta noble nación", dijo el Papa al inicio de su primer discurso tras pisar tierra ecuatoriana.

 

A continuación hizo una referencia a que “en Ecuador está el punto más cercano al espacio exterior: es el Chimborazo, llamado por eso el lugar ‘más cercano al sol’, a la luna y las estrellas”.

 

Y continuó: "nosotros, los cristianos, identificamos a Jesucristo con el sol, y a la luna con la iglesia, la comunidad; nadie, excepto Jesús, tiene luz propia. Que estos días se nos haga más evidente a todos la cercanía ‘del sol que nace de lo alto’, y que seamos reflejo de su luz, de su amor”.

 

“Desde aquí quiero abrazar al Ecuador entero. Que desde la cima del Chimborazo, hasta las costas del Pacífico; desde la selva amazónica, hasta las Islas Galápagos, nunca pierdan la capacidad de dar gracias a Dios por lo que hizo y hace por ustedes, la capacidad de proteger lo pequeño y lo sencillo, de cuidar de sus niños y ancianos, de confiar en la juventud, y de maravillarse por la nobleza de su gente y la belleza singular de su país”, añadió el Santo Padre.

 

 

 

"Los más vulnerables, la deuda de América Latina"

 

Francisco también se refirió a las minorías más vulnerables: "en el presente, también nosotros podemos encontrar en el evangelio las claves que nos permitan afrontar los desafíos actuales, valorando las diferencias, fomentando el diálogo y la participación sin exclusiones, para que los logros en progreso y desarrollo que se están consiguiendo garanticen un futuro mejor para todos, poniendo una especial atención en nuestros hermanos más frágiles y en las minorías más vulnerables”.

 

En ese sentido, el Papa se salió del texto preparado e introdujo dos frases fundamentales. Sostuvo que esos vulnerables “son la deuda que toda América Latina tiene”. Y a continuación añadió: “para esto, señor presidente, podrá contar siempre con el compromiso y la colaboración de la Iglesia con el pueblo ecuatoriano, que se ha puesto de pie con dignidad”.

 

Tras los discursos oficiales, el Papa y el presidente dialogaron por unos instantes en la Sala del Protocolo. Entonces Francisco abordó un vehículo cerrado que lo condujo a las inmediaciones de la nunciatura apostólica en Quito, ubicada a unos 40 kilómetros del aeropuerto. Los últimos ocho kilómetros los realizó en un papamóvil abierto, para saludar a la multitud.

 

Antes de su llegada a Quito, el tema del diálogo y la convivencia estuvo presente en los telegramas que Francisco envió a los jefes de Estado de los países que sobrevoló, especialmente Venezuela y Colombia. Como es tradición, cada nación sobrevolada por el avión papal recibe la bendición del pontífice.

 

En su mensaje a Nicolás Maduro, presidente venezolano, expresó la propia cercanía a su pueblo y pidió a Dios “abundantes gracias que le ayuden a progresar cada día más en solidaridad y pacífica convivencia”. Un texto similar fue mandado a Juan Manuel Santos Calderón, mandatario colombiano. A sus connacionales les deseó “una prosperidad creciente y una pacífica convivencia”.

 

Las palabras del Papa llegaron justo cuando tanto Venezuela como Ecuador afrontan crecientes movimientos de oposición, con manifestaciones públicas y un notable descontento social.

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