(ZENIT – Roma, 29 Abr. 2017).- Después de la misa celebrada este sábado por la mañana en el estadio de la aeronáutica militar, en El Cairo, junto a unas 25 mil personas, el papa Francisco se reunió hacia el medio día con los obispos egipcios y el séquito papal, junto a quienes almorzó.
Poco después, a las 15:10 el Santo Padre tuvo el encuentro de oración con el clero, los religiosos y religiosas, y los seminaristas. Fue en el seminario de Maadi, en un barrio residencial en el sur de El Cairo. El Papa allí saludó a los directores del seminario y después entró en el gran campo deportivo en un vehículo abierto y circuló saludando a los fieles que le esperaban.
Se rezó el Salmo 121 y se leyó el Evangelio de Mateo, y el Papa dirigió algunas palabras, en italiano.
El Pontífice recordó que “veneramos la Santa Cruz, que es signo e instrumento de nuestra salvación”. Que “quien huye de la Cruz, escapa de la resurrección”. Y que se trata, por tanto, de creer, de dar testimonio de la verdad, de sembrar y cultivar sin esperar ver la cosecha, sin nunca desanimarse, siendo luz y sal de esta sociedad.
Así les dio siete consejos, para no ceder a la tentaciones siguientes: dejarse arrastrar y no guiar; quejarse continuamente; la murmuración y de la envidia; compararse con los demás; el ‘faraonismo’, el individualismo; de caminar sin rumbo y sin meta. Sabiendo que cuanto más enraizados estemos en Cristo, más vivos y fecundos seremos.
El Santo Padre al concluir la ceremonia bendijo los hábitos de los futuros sacerdotes.
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