Artículos por "Basado en hechos reales"
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Título original
Le dialogue des Carmélites

Año
1960

Duración
112 min.

País
Francia

Director
Philippe Agostini, Raymond Leopold Bruckberger

Guión
Philippe Agostini, Raimond Leopold Bruckberger (Novela: Gertrud Von Le Fort. Obra: Georges Bernanos)

Música
Jean Françaix

Fotografía
André Bac (B&W)

Reparto
Jeanne Moreau, Alida Valli, Madeleine Renaud, Pascale Audret, Pierre Brasseur, Jean-Louis Barrault, Anne Doat, Georges Wilson

Productora
Coproducción Francia-Italia; Champs-Élysées Productions / Titanus

Género
Drama | Basado en hechos reales. Siglo XVIII. Revolución Francesa. Religión

Sinopsis
En plena Revolución Francesa, la joven Blanche de la Force decide protegerse en un convento y por eso ingresa en la orden Carmelita. Allí conoce a la alegre monja Sor Constance y a la madre Marie, entre otras, y es feliz junto a ellas a pesar de los conflictos externos y de las presiones de su padre para que deje el convento. Film basado en la real y trágica historia acontecida con las dieciséis monjas carmelitas del convento de Compiègne en 1794, y recogida por el escritor francés Georges Bernanos en su obra teatral homónima, que a su vez se inspiró en la pieza “La última del cadalso” de la escritora Gertrud Von Le Fort.

La obra Diálogo de carmelitas de Bernanos hizo más conocido el episodio del martirio de las dieciséis monjas carmelitas (incluyendo una novicia) del monasterio de Compiègne. Su relato es edificante por la fidelidad y serenidad con que afrontaron su martirio. Ojalá que, como decía Tertuliano, que se bautizó al ver la valentía de los primeros mártires cristianos, realmente la sangre de los mártires sea semilla de cristianos, de cristianos comprometidos con su fe y sin miedo a confesarla en público donde sea necesario.

La decapitación de estas monjas por fanáticas muestra que realmente el sueño de la razón produce monstruos, que empezaron con la revolución francesa, hija de la Ilustración que ensalzó la razón pura y condenó la religión como supersticiosa: Aplastad al infame decía Voltaire. 

La fiesta de Nuestra Señora del Carmen de 1794, celebrada en una horrible cárcel de París, tuvo augurios de sangre y de gloria para las monjas carmelitas descalzas del monasterio de Compiègne. Al día siguiente, las dieciséis hijas de Santa Teresa, novicia incluida, iban a ser conducidas a la guillotina por el crimen de ser católicas, “fanáticas” en el lenguaje revolucionario.

Hacía siglo y medio que las carmelitas descalzas de Amiens habían fundado en Compiègne, una ciudad de Oise. La fundación data de 1641, cuando hacía 37 años que había llegado a Francia para iniciar la reforma la Beata Ana de San Bartolomé con Ana de Jesús y otras cuatro monjas españolas.

Al estallar la revolución (1789), las monjas rehusaron despojarse de su hábito carmelita, y cuando los disturbios fueron aumentando, entre junio y septiembre de 1792, siguiendo una inspiración que tuvo la priora Beata Teresa de San Agustín, todas se ofrecieron al Señor en holocausto para aplacar la cólera de Dios y para que la paz divina, traída al mundo por su amado Hijo, fuese devuelta a la Iglesia y al Estado. El acto de consagración, emitido incluso por dos religiosas ancianas que al principio se habían asustado ante el solo pensamiento de la guillotina, se convirtió en ofrecimiento diario hasta el día del martirio, dos años después.

La Asamblea Nacional Constituyente había hecho público un decreto por el que se exigía que los religiosos fueran considerados como funcionarios del Estado. Deberían prestar juramento a la Constitución y sus bienes serían confiscados. Era el año 1790. Miembros del Directorio del distrito de Compiègne, cumpliendo órdenes, se presentaron el 4 de agosto de aquel año en el monasterio a hacer inventario de las posesiones de la comunidad. Las monjas tuvieron que dejar sus hábitos y abandonar su casa. Cinco días después, obedeciendo los consejos de las autoridades, firmaron el juramento de Libertad-Igualdad. Los religiosos que se negaban a firmarlo eran deportados.

Después fueron separadas. Hicieron cuatro grupos y vivían en distintos domicilios, pero continuaron practicando la oración y entregándose a la penitencia como antes.

La regularidad y el orden de su vida, que reproducía todo lo posible en tales circunstancias la vida y horario conventuales, fueron notados por los jacobinos de la ciudad. En ello encontraron motivo suficiente para denunciarlas al Comité de Salud Pública, cosa que hicieron sin pérdida de tiempo.

El régimen del terror estaba oficialmente establecido en Francia y había llegado en aquellos momentos al más alto nivel imaginable. El rey había sido ejecutado y el Tribunal Revolucionario trabajaba sin descanso enviando cientos de ciudadanos sospechosos a la muerte.

La denuncia de las carmelitas decía que, pese a la prohibición, seguían viviendo en comunidad, que celebraban reuniones sospechosas y mantenían correspondencia criminal con fanáticos de París.

Convenía presentar pruebas, y con ese objeto se efectuó un minucioso registro en los domicilios de los cuatro grupos. El Comité encontró diversos objetos que fueron considerados de gran interés y altamente comprometedores. A saber: cartas de sacerdotes en las que se trataba bien de novenas, de escapularios, bien de dirección espiritual. También se halló un retrato de Luis XVI e imágenes del Sagrado Corazón. Todo ello era suficiente para demostrar la culpabilidad de las monjas. El Comité, pues, redactó un informe en el que explicaba cómo, “considerando que las ciudadanas religiosas, burlando las leyes, vivían en comunidad”, que su correspondencia era testimonio de que tramaban en secreto el restablecimiento de la Monarquía y la desaparición de la República, las mandaba detener y encerrar en prisión.

El 22 de junio de 1794 eran recluidas en el monasterio de la Visitación, que se había convertido en cárcel. Allí esperaron la decisión final que sobre su suerte tomaría el Comité de Salud Pública asesorado por el Comité local. Entonces acordaron retractarse del juramento prestado antes, “prefiriendo mil veces la muerte mejor que ser culpables de un juramento así”. Esta resolución las llenó de serenidad. Cada día aumentaba el peligro, pero ellas se sentían más fuertes. Continuaban dedicadas a orar y, gracias a estar en prisión, podían hacerlo juntas, como cuando estaban en su convento. Ya no se veían obligadas a ocultarse y ello les procuraba un gran alivio.

Transcurridos unos días, justamente el 12 de julio, el Comité de Salud Pública dio órdenes para que fueran trasladadas a París. El cumplimiento de tales órdenes fue exigido en términos que no admitían demora. No hubo tiempo para que las hermanas tomaran su ligera colación ni cambiaran su ropa, que estaba mojada porque habían estado lavando. Las hicieron montar en dos carretas de paja y les ataron las manos a la espalda. Escoltadas por un grupo de soldados salieron para la capital. Su destino era la famosa prisión de la Conserjería, antesala de la guillotina y abarrotada de sacerdotes y laicos cristianos igualmente condenados.

Nadie ayudó a las monjas a descender de los carros al final del viaje. A pesar de sus ligaduras y de la fatiga causada por el incómodo transporte, fueron bajando solas. Una de las hermanas, sin embargo, enferma y octogenaria, Carlota de la Resurrección, impedida por las ataduras y la edad, no sabia cómo llegar al suelo. Los conductores de las carretas, impacientados, la cogieron y la arrojaron violentamente sobre el pavimento. Era una de las religiosas que dos años antes había sentido miedo ante el pensamiento de una muerte en el patíbulo y había dudado antes de ofrecerse en sacrificio. Pero en este momento era ya valiente y, levantándose maltrecha, como pudo, dijo a los que la habían maltratado:

“Créanme, no les guardo ningún rencor. Al contrario, les agradezco que no me hayan matado porque, si hubiera muerto, habría perdido la oportunidad de pasar la gloria y la dicha del martirio”.

Como si nada hubiese ocurrido, en la Conserjería prosiguieron su vida de oración prescrita por la regla. No se dejaban perturbar por los acontecimientos. Testigos dignos de crédito declararon que se las podía oír todos los días, a las dos de la mañana, recitar sus oficios.

Su última fiesta fue la del 16 de julio, Nuestra Señora del Carmen. La celebraron con el mayor entusiasmo, sin que por un instante su comportamiento denotase la menor preocupación. Por la tarde recibieron un aviso para que compareciesen al día siguiente ante el Tribunal Revolucionario. La noticia no les impidió cantar, sobre la música de La Marsellesa, unos versos improvisados en los que expresaban al mismo tiempo fe en su victoria, temor y confianza, y que se conservan en el convento de Compiègne.

Ante el Tribunal escucharon cómo el acusador público, Fouquier-Tinville, las atacaba durísimamente: “Aunque separadas en diferentes casas, formaban conciliábulos contrarrevolucionarios en los que intervenían ellas y otras personas. Vivían bajo la obediencia de una superiora y, en cuanto a sus principios y sus votos, sus cartas y sus escritos son suficiente testimonio”.

Fueron sometidas a un interrogatorio muy breve y, sin que se llamara a declarar a un solo testigo, el Tribunal condenó a muerte a las dieciséis carmelitas, culpables de organizar reuniones y conciliábulos contrarrevolucionarios, de sostener correspondencia con fanáticos y de guardar escritos que atentaban contra la libertad. Una de las monjas, sor Enriqueta de la Providencia, preguntó al presidente qué entendía por la palabra “fanático” que figuraba en el texto del juicio, y la respuesta fue:

“Entiendo por esa palabra su apego a esas creencias pueriles, sus tontas prácticas de religión”.

Era su amor a Dios , su fidelidad a los votos y a la religión lo que las hacía merecedoras de la pena capital.

Una hora después subían en las carretas que las conducirían a la plaza del Trono derrocado, hoy plaza de la Nación. En el trayecto la gente las miraba pasar demostrando diversidad de sentimientos, unos las injuriaban, otros las admiraban. Ellas iban tranquilas; todo lo que se movía a su alrededor les era indiferente. Cantaron el Miserere y luego el Salve, Regina. Al pie ya de la guillotina entonaron el Te Deum, canto de acción de gracias, y, terminado éste, el Veni Creator. Por último, hicieron renovación de sus promesas del bautismo y de sus votos de religión.

Una joven novicia, sor Constanza, se arrodilló delante de la priora, con la naturalidad con que lo hubiera hecho en el convento y le pidió su bendición y que le concediera permiso para morir. Luego, cantando el salmo Laudate Dominum omnes gentes, subió decidida los escalones de la guillotina. Una tras otra, todas las carmelitas repitieron la escena. Una a una recibieron la bendición de la madre Teresa de San Agustín antes de ser guillotinadas. Al final, después de haber visto caer a todas sus hijas, la madre priora entregó, con igual generosidad que ellas, su vida al Señor, poniendo su cabeza en las manos del verdugo. Así realizó lo que ella solía decir: “El amor saldrá siempre victorioso. Cuando se ama todo se puede”.

Era el día 17 de julio de 1.794 por la tarde.

Prevaleció un silencio absoluto durante todo el tiempo en que los ejecutores seguían el procedimiento. Las cabezas y los cuerpos de las mártires fueron enterrados en un pozo de arena profundo de casi nueve metros cuadrados en el cementerio parisino de Picpus. Como este pozo de arena fue el receptáculo de los cuerpos de 1298 víctimas de la Revolución, parece no haber muchas esperanzas de recuperar sus reliquias. Una placa de mármol con el nombre de las mártires y la fecha de su muerte figura sobre la fosa y en ella hay grabada una frase latina que dice: Beati qui in Domino moriuntur. Felices los que mueren en el Señor.

Sus nombres eran los siguientes:

Madeleine-Claudine Ledoine (Madre Teresa de San Agustín), priora, n. en París, el 22 Sept., 1752, profesó el 16 o 17 de Mayo, 1775;
Marie-Anne (o Antoinette) Brideau (Madre San Luis), sub-priora, n. en Belfort, el 7 Dic., 1752, profesó el 3 Sept, 1771;
Marie-Anne Piedcourt (Hermana de Jesús Crucificado), miembro del coro, n. 1715, profesó en1737; al subir al patíbulo dijo: “Los perdono tan de corazón como deseo que Dios me perdone a mí”;
•Anne-Marie-Madeleine Thouret (Hermana Charlotte de la Resurrección), sacristán, n. en Mouy, 16 Sept., 1715, profesó 19 Ago., 1740, dos veces sub- priora en 1764 y 1778. Su retrato está reproducido en la página opuesta a la p. 2 en el trabajo de la Sta. Willson citado debajo;
•Marie-Antoniette o Anne Hanisset (Hermana Teresa del Santo Corazón de María), n. en Rheims en 1740 o 1742, profesó en 1764;
Marie-Françoise Gabrielle de Croissy (Madre Henriette de Jesús), n. en París, el 18 Junio, 1745, profesó el 22 Feb., 1764, priora desde 1779 a 1785;
Marie-Gabrielle Trézel (Hermana Teresa de San Ignacio), miembro del coro, n. en Compiègne, el 4 de Abril de 1743, profesó el 12 Dic., 1771;
Rose-Chrétien de la Neuville, viuda, miembro del coro (Hermana Julia Luisa de Jesús), n. en Loreau (o Evreux), en 1741, profesó probablemente en 1777;
Anne Petras (Hermana María Henrieta de la Providencia), miembro del coro, n. en Cajarc (Lot), 17 Junio, 1760, profesó el 22 Oct., 1786.
•Con respecto a la Hermana Eufrasia de la Inmaculada Concepción, los reportes varían. La Srta. Willson dice que su nombre era Marie Claude Cyprienne Brard, y que nació el 12 de Mayo, 1736; Pierre, que su nombre era Catherine Charlotte Brard, y que nació el 7 de Sept., 1736. Nació en Bourth, y profesó en 1757;
Marie-Geneviève Meunier (Hermana Constanza), novicia, n. 28 Mayo, 1765, o 1766, en St. Denis, recibió el hábito el 16 Dic., 1788. Subió al patíbulo cantando “Laudate Dominum”. Además de las personas mencionadas arriba, tres hermanas laicas y dos torneras sufrieron el martirio. Las hermanas laicas son:
Angélique Roussel (Hermana María del Espíritu Santo), hermana laica, n. en Fresnes, el 4 de Agosto, 1742, profesó el 14 de Mayo, 1769;
•Marie Dufour (Hermana Santa Marta), hermana laica, n. en Beaune, 1 o 2 Oct., 1742, entró a la comunidad en 1772;
•Julie o Juliette Vérolot (Hermana San Francisco Javier), hermana laica, n. en Laignes o Lignières, 11 Enero, 1764, profesó el 12 Enero, 1789.

Las dos tourières, que no eran Carmelitas, sino simplemente sirvientas de la comunidad, eran: Catherine y Teresa Soiron, n. respectivamente el 2 Feb., 1742 y el 23 Ene., 1748 en Compiègne, ambas estaban al servicio de la comunidad desde 1772.

La Iglesia declaró que el sacrificio de aquellas nobles mujeres no había sido en vano, puesto que “apenas habían transcurrido diez días de su suplicio cuando cesaba la tormenta que durante dos años había cubierto el suelo de Francia de sangre de sus hijos” (decreto de declaración de martirio, 24 de junio de 1905).

El cardenal Richard, arzobispo de París, inició el proceso de su beatificación el 23 de febrero de 1896. El 16 de diciembre de 1902 el papa León XIII declaraba venerables a las dieciséis carmelitas. Se sucedieron los milagros, como una garantía de su santidad, y el 27 de mayo de 1905 San Pío X declaraba beatas a aquellas “que, después de su expulsión, continuaron viviendo como religiosas y honrando devotamente al Sagrado Corazón”.

Los milagros probados durante el proceso de beatificación fueron:

•La curación de la Hermana Clara de San José, una hermana laica Carmelita de Nueva Orléans, cuando se encontraba a punto de morir de cáncer en Junio, 1897; •La curación del Abbé Roussarie, del seminario de Brive, cuando se encontraba a punto de morir, el 1897; •La curación de la hermana Santa Marta de San José, una hermana laica Carmelita de Vans, de tuberculosis y de un absceso en la pierna derecha, 1 Dic., 1897; •La curación de la hermana San Miguel, una franciscana de Montmorillon, el 9 Abril, 1898. Las benedictinas de Stanbrook, en Inglaterra, conservan muchas de las ropas que estaban lavando en la cárcel las mártires cuando fueron conducidas a la guillotina. Estas reliquias provienen de las benedictinas de Cambrai, que se hicieron cargo de ellas a los pocos días del martirio.


TITULO ORIGINAL:
La notte del Profeta

DURACION:
78 minutos

IDIOMA:
Español

PRODUCCIÓN:
EWTN

DIRECTOR:
Jean-Marie Benjamin

AÑO:
1995.

PAÍS:
Italia

REPARTO:
Regia Jean Marie Benjamin, Sergio Fiorentini, (Ettore Rossi) Rodolfo Corsato, (Padre Pio en la infancia) Paride Cabras, (Padre Agostino) Tonino Pulci, (Maria Pyle) Cristina Grado, (Obispo) Sergio Pierattini

GÉNERO:
Documental. Religión. Cine religioso. Vidas de santos. Histórico. Basado en hechos reales. Sacerdotes. Franciscanos.

SINOPSIS:
La dramatización de la historia del Padre Pío de Pietrelcina, sacerdote que recibió los estigmas de Cristo desde los primeros años de sacerdocio y los padeció durante cincuenta años.

Francesco Forgione es un muchacho nacido en el seno de una pobre familia campesina que desde niño ha tenido visiones de la Virgen María, de Jesús y también del Diablo. Todo ello forja en él el deseo de llegar a ser sacerdote.

Tras entrar en la orden de los Capuchinos con el nombre de Pío de Pietrelcina, se hace evidente para los miembros del convento que tiene unos poderes para los que no hay explicación científica: sana a enfermos, conoce el nombre y los problemas de desconocidos a quienes predice el futuro... Todo ello empieza a movilizar a la gente que acude al Padre Pío en busca de milagros. Cuando en 1918 aparecen estigmas en sus manos y pies, los devotos seguidores se multiplican, provocando en el Vaticano una reacción de acoso y desprestigio, acusándole de embaucador.

A pesar de no permitírsele ejercer como sacerdote, la gente sigue creyendo en sus milagros. Poco antes de su muerte en 1968, la Iglesia reconoce una obra que lo llevará a ser santificado en 2002 por Juan Pablo II, el mismo a quien décadas atrás, cuando sólo era Karol Wojtyla, el Padre Pío le predijo que llegaría a ser Papa.

"La notte del profeta", rodada en 1995 bajo la dirección de Jean-Marie Benjamin. El padre Jean-Marie Benjamin es un sacerdote que pertenece a la Fundación del Beato Angélico.



Título original
Karol, un Papa rimasto uomo (TV)

Año
2006

Duración
184 min.

País
Italia

Director
Giacomo Battiato

Guión
Giacomo Battiato (Libro: Gianfranco Svidercoschi)

Música
Ennio Morricone

Fotografía
Giovanni Mammolotti

Reparto
Piotr Adamczyk, Dariusz Kwasnik, Michele Placido, Alberto Cracco, Adriana Asti, Raoul Bova, Leslie Hope, Alkis Zanis, Carlos Kaniowsky, Fabrice Scott

Productora
Coproducción Italia-Polonia-Canadá; Taodue Film

Género
Drama | Miniserie de TV. Biográfico. Religión. Secuela

Sinopsis
Karol II es la continuación de la miniserie Karol, el hombre que se convirtió en Papa. Narra la historia, desde 1978 en adelante, del primer hombre de un país del este elegido Papa y el papel que tomó en el final del Comunismo, a pesar de sufrir un intento de asesinato que trató de hacerlo callar. La historia narra cómo continuó su pontificado con valor a pesar de la enfermedad que poco a poco iba minando su vida. Él nunca ocultó su sufrimiento físico, pero luchó hasta el final contra la guerra y la violencia.


Título original
Karol, un uomo diventato Papa (TV)

Año
2005

Duración
185 min.

País
Italia

Director
Giacomo Battiato

Guión
Giacomo Battiato (Libro: Gianfranco Svidercoschi)

Música
Ennio Morricone

Fotografía
Giovanni Mammolotti

Reparto
Piotr Adamczyk, Malgorzata Bela, Ken Duken, Hristo Shopov, Ennio Fantastichini, Violante Placido, Matt Craven, Olgierd Lukaszewicz, Lech Mackiewicz, Kenneth Welsh, Raoul Bova

Productora
Coproducción Italia-Polonia; Taodue Film

Género
Drama | Miniserie de TV. Biográfico. Religión

Sinopsis
Miniserie biográfica sobre Juan Pablo II. En su juventud, en Polonia bajo la ocupación nazi, Karol Wojtyla trabajó en una cantera de caliza para poder sobrevivir. La represión nazi causó numerosas víctimas no sólo entre los judíos, sino también entre los católicos. Es entonces cuando Karol decide responder a la llamada divina.


Título original
Schindler's List

Año
1993

Duración
195 min.

País
Estados Unidos

Director
Steven Spielberg

Guión
Steven Zaillian

Música
John Williams

Fotografía
Janusz Kaminski (B&W)

Reparto
Liam Neeson, Ben Kingsley, Ralph Fiennes, Caroline Goodall, Jonathan Sagall, Embeth Davidtz, Norbert Weisser, Martin S. Bergmann, Mark Ivanir, Malgorzata Gebel, Shmuel Levy, Michael Schneider, Joachim Paul Assböck, Branko Lustig, Götz Otto

Productora
Universal Pictures / Amblin Entertainment

Género
Drama | Nazismo. Holocausto. Basado en hechos reales. II Guerra Mundial

Sinopsis
Segunda Guerra Mundial (1939-1945). Oskar Schindler (Liam Neeson), un hombre de enorme astucia y talento para las relaciones públicas, organiza un ambicioso plan para ganarse la simpatía de los nazis. Después de la invasión de Polonia por los alemanes (1939), consigue, gracias a sus relaciones con los nazis, la propiedad de una fábrica de Cracovia. Allí emplea a cientos de operarios judíos, cuya explotación le hace prosperar rápidamente. Su gerente (Ben Kingsley), también judío, es el verdadero director en la sombra, pues Schindler carece completamente de conocimientos para dirigir una empresa.

Premios
1994: Premios Cesar: Nominada a la Mejor película extranjera
1993: 7 Oscars: Película, director, guión, montaje, música, dirección artística, fotografía
1993: 3 Globos de Oro: Película: drama, guión, director. 6 nominaciones
1993: 7 Premios BAFTA, incluyendo mejor película y director. 13 nominaciones
1993: National Board of Review: Mejor película
1993: Círculo de críticos de Nueva York: Película, Actor Secundario (Fiennes), Fotografía
1993: 6 premios Asociación de Críticos de Chicago, incluyendo Película, Director y Actor

Críticas
Spielberg estremeció al mundo con su desgarrador y magistral relato de las víctimas del holocausto nazi. Asombrosamente contada, "La lista de Schindler" es una poderosa y compleja narración que desarma al espectador ante la visión de una angustia casi inaguantable, no exenta de una visión esperanzadora del hombre. Su gran mérito no fue el unánime reconocimiento de la crítica, ni tan siquiera sus 7 Oscars incontestables. El gran legado, el impagable logro del inteligente realizador americano con esta impresionante película fue su merecidísimo éxito de taquilla, fue exprimir su talento y usar su fama de director "comercial" para recordar a las generaciones que no vivieron la Segunda Guerra Mundial que tal barbaridad existió.
Pablo Kurt

"Impresionante, hermosa, necesaria, emocionante"
Carlos Boyero: Diario El Mundo

"Extraordinaria (...) obra maestra"
Ángel Fdez. Santos: Diario El País



Título original
The Scarlet and the Black

Año
1983

Duración
156 min.

País
Estados Unidos

Director
Jerry London

Guión
David Butler

Música
Ennio Morricone

Fotografía
Giuseppe Rotunno

Reparto
Gregory Peck, Christopher Plummer, John Gielgud, Raf Vallone, Kenneth Colley, Walter Gotell, Barbara Bouchet, Julian Holloway, Angelo Infanti, Olga Karlatos, Michael Byrne, T.P. McKenna

Productora
Coproducción USA-Italia

Género
Bélico. Drama | II Guerra Mundial. Basado en hechos reales. Nazismo. Religión

Sinopsis
Historia del padre Hugh O'Flaherty, un sacerdote destinado en el Vaticano durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), que acogió y escondió a judíos, prisioneros de guerra huidos y a familiares de los partisanos italianos.


Título original
Perlasca, un eroe italiano (TV)

Año
2002

Duración
126 min.

País
Italia

Director
Alberto Negrin

Guión
Stefano Rulli, Sandro Petraglia (Novela: Enrico Deaglio)

Música
Ennio Morricone

Fotografía
Stefano Ricciotti

Reparto
Luca Zingaretti, Amanda Sandrelli, Franco Castellano, Jerome Anger, György Cserhalmi, Marco Bonini, Lorenzo Lavia, Elena Arvigo, Christine Filangeri, Giuliana Lojodice, Mathilda May, Jean-François Garreaud, Dezsö Garas, Palle Granditzky

Productora
Coproducción Italia-Rumanía-Francia-Bélgica

Género
Drama | Nazismo. Holocausto. Basado en hechos reales. II Guerra Mundial. Telefilm

Sinopsis
Budapest, en plena ocupación nazi, durante la Segunda Guerra Mundial. Los judíos son buscados, detenidos y enviados a campos de concentración o de exterminio. Esta es la situación con que se encuentra Giorgio Perlasca, un ciudadano italiano, empleado en negocios de importación y exportación de carnes, antiguo excombatiente en la Guerra Civil Española, a las órdenes del General Franco, del que recibe al licenciarse un salvoconducto de gratitud, que le ha de servir de presentación en cualquier Legación española del mundo. Al comprobar la manera en que son tratados los judíos, Perlasca, que ya dejó la contienda española por no estar de acuerdo con los sistemas empleados por los llamados "nacionales", decide ayudarlas. Se presenta ante el Sr. Sanz Briz, Embajador español en Hungría y comienza a colaborar con él. A los pocos días, el Embajador, recibe la orden de Madrid de cerrar la Embajada y trasladarse a Suiza. Eso puede representar que las casas de acogida que tiene la Embajada, como territorio español, dejen de gozar de inmunidad y, consecuentemente, que los judíos allí acogidos por iniciativa de Perlasca se queden sin protección. Para evitar que esto pueda suceder, Perlasca, valiéndose del documento que le extendió Franco, se hace pasar por Cónsul español, consiguiendo que la Embajada siga abierta y, lo más importante, que también sus casas queden protegidas.

Los alemanes van perdiendo la guerra y eso les convierte todavía en más peligrosos. Su acoso a los judíos se hace cada vez más agobiante. Perlasca se juega la vida repetidas veces para mantener la situación, que ya se hace insostenible. La humanidad de aquellas pobres gentes, sin otra protección que la que les brinda Perlasca hacen que éste se reafirme cada vez más en su decisión de no abandonarles y luchar por ellos cuanto le sea posible, jugándose la vida y renunciando a regresar a su casa, junto a su familia.

Así es como consiguió salvar de la muerte a miles de judíos y evitar la destrucción total del Ghetto, en la retirada del Ejército alemán, en el que se hacinaban miles de judíos de todas las nacionalidades.

Críticas
Coproducción europea realizada para la televisión de argumento parecido a "La lista de Schindler".

"Todo está aquí claro: quiénes son los buenos, quiénes son los malos, y el resto sencillamente no está. (...) Un discurso de vuelo corto, cargado de buenas intenciones, rodado con funcionarial eficacia"
M. Torreiro: Diario El País

"Incurre en todos los defectos del cine 'retro', al reducir la historia a una serie de clichés. (...) no cabe hacer películas (y hay muchas como ésta) que pretenden mostrar lo indecible sin dejar de ser falsamente reconfortantes."
Antonio Weinrichter: Diario ABC

"Una película, desde el punto de vista narrativo, voluntariosa, al tiempo que caprichosa y confusa"
Alberto Bermejo: Diario El Mundo



Título original
Sant'Agostino (Augustine: The Decline of the Roman Empire) (TV)

Año
2010

Duración
200 min.

País
Italia

Director
Christian Duguay

Guión
Francesco Arlanch, Sebastian Henckel-Donnersmarck

Música
Andrea Guerra

Fotografía
Fabrizio Lucci

Reparto
Alessandro Preziosi, Monica Guerritore, Gerald Alexander Held, Johannes Brandrup, Wenanty Nosul

Productora
Coproducción Italia-Alemania; Lux Vide / Tellux Film

Género
Drama | Miniserie de TV

Sinopsis
Miniserie de TV. 2 episodios. Durante meses los vándalos han mantenido el asedio a Hippo Regius, Hipona, en el norte de África, una ciudad de importante presencia cristiana en la que se han celebrado 3 Concilios. El Papa, que teme por la vida de su obispo, Agustín, envía un barco para que éste pueda viajar a salvo hasta Roma. Una tropa del ejército romano logra atravesar las líneas enemigas y llega hasta Hipona, reavivando en el pueblo la esperanza de que el ejército romano llegará a tiempo de derrotar a los vándalos. El joven jefe de la tropa, Fabius, se queda prendado de Lucilla, la sobrina de Agustín. Pero Fabius culpa al obispo de la muerte de su padre, Marcelino. El Tribuno imperial, Valerius decide enfrentarse a los vándalos, en contra de la opinión de Agustín. Una noche, mientras Fabius se encuentra de guardia, Agustín le ofrece una posibilidad de escapar junto a Lucilla y le relata los sucesos más importantes de su vida: sus dotes para la oratoria y la vida licenciosa de su juventud; el viaje a Mediolanum (Milán) para ayudar al Emperador contra el obispo Ambrosio; su conversión al cristianismo y su actividad episcopal hasta su retorno a Hipona.





Título original
Papa Giovanni - Ioannes XXIII (TV)

Año
2002

Duración
180 min.

País
Italia

Director
Giorgio Capitani

Guión
Massimo Cerofolini & Francesco Scardamaglia (Historia: Giancarlo Zizola)

Música
Marco Frisina

Fotografía
Luigi Kuveiller

Reparto
Edward Asner, Massimo Ghini, Claude Rich, Michael Mendl, Franco Interlenghi, Sydne Rome, Jacques Sernas, Roberto Accornero, Paolo Gasparini

Productora
Coproducción Italia-Alemania

Género
Drama | Biográfico. Religión. Telefilm

Sinopsis
En 1958, tras la muerte de Pío XII, el anciano Cardenal Angelo Roncalli, Patriarca de Venecia, viaja a Roma para participar en el cónclave que debe elegir al nuevo Papa, cónclave dominado por toda clase de maniobras políticas. En efecto, una vez en el Vaticano, Roncalli asiste atónito al enconado enfrentamiento entre las distintas facciones eclesiásticas. Durante el cónclave se van desvelando aspectos extraordinarios del pasado del viejo cardenal: su apoyo espiritual y económico a un grupo de trabajadores en huelga, cuando todavía era un joven sacerdote; su ayuda a los cristianos ortodoxos de Bulgaria, cuando estuvo destinado en ese país; sus hábiles negociaciones con el embajador nazi de Estambul para salvar un tren de prisioneros judíos, cuando era diplomático del Vaticano en Turquía; sus finas dotes diplomáticas para evitar que De Gaulle repudiase a treinta obispos que habían apoyado el régimen de Vichy. Hubo que llegar a la undécima votación para que hubiera "fumata bianca": el elegido, contra todo pronóstico, fue Roncalli, que tomó el nombre de Juan XXIII.




Título original
Hitlerjunge Salomon

Año
1990

Duración
115 min.

País
Alemania

Director
Agnieszka Holland

Guión
Agnieszka Holland (Autobiografía: Solomon Perel)

Música
Zbigniew Preisner

Fotografía
Jacek Petrycki

Reparto
Marco Hofschneider, Julie Delpy, Hanns Zischler, André Wilms, Delphine Forest, Andrzej Mastalerz

Productora
Coproducción Alemania-Francia-Polonia

Género
Drama | Nazismo. II Guerra Mundial. Basado en hechos reales

Sinopsis
Al estallar la Segunda Guerra Mundial, Solomon Perel, un joven judío polaco, fue internado en un orfanato soviético. Más tarde fue reclutado por los alemanes, que desconocían su identidad, y se convirtió, involuntariamente, en un héroe del ejército nazi.

Premios
1991: Nominada al Oscar: Mejor guión adaptado
1991: Globo de Oro: Mejor película extranjera
1991: National Board of Review: Mejor película extranjera
1991: Círculo de críticos de Nueva York: Mejor película extranjera
1992: Nominada Premios BAFTA: Mejor película de habla no inglesa



Título original
El ángel de Budapest (TV)

Año
2011

Duración
120 min.

País
España

Director
Luis Oliveros

Guión
Ángel Aranda Lamas (Libro: Diego Carcedo)

Música
Mario de Benito

Fotografía
Nyika Jancsó

Reparto
Francis Lorenzo, Ana Fernández, Manuel de Blas, Anna Allen, Aldo Sebastianelli

Productora
Emitida por la cadena TVE; Boomerang / TVE

Género
Drama | Basado en hechos reales. Nazismo. Años 40. II Guerra Mundial. Telefilm

Sinopsis
Budapest, 1944, en plena Segunda Guerra Mundial (1939-1945). Adolf Eichman dirige la deportación masiva de judíos húngaros al campo de exterminio de Auschwitz. Ángel Sanz-Briz (Zaragoza, 1910-Roma, 1980), un diplomático de la embajada española en Budapest, utilizó todos los medios a su alcance para salvar el mayor número de vidas posible. Para ello, emitió miles de visados y pasaportes que garantizaban la inmunidad de sus portadores, que llegaron a burlar en ocasiones a las autoridades alemanas y a sus colaboradores húngaros. Su actividad cesó cuando, en diciembre de 1944, le ordenaron regresar a España. Había logrado salvar a casi 5.000 judíos. Desde entonces, se le conoce como "El Ángel de Budapest".

Premios
2012: Premio Ondas: Mejor miniserie de TV
2012: Festival Internacional de Televisión y Cine de Nueva York: Medalla de Plata



Título original
Lo imposible (The Impossible)

Año
2012

Duración
107 min.

País
España

Director
Juan Antonio Bayona

Guión
Sergio G. Sánchez (Historia: María Belón)

Música
Fernando Velázquez

Fotografía
Óscar Faura

Reparto
Naomi Watts, Ewan McGregor, Tom Holland, Geraldine Chaplin, Oaklee Pendergast, Samuel Joslin, Dominic Power, Sönke Möhring, Olivia Jackson, Natalie Lorence, Nicola Harrison, Bruce Blain, Johan Sundberg, Teo Quintavalle, Jan Roland Sundberg, Marta Etura

Productora
Apaches Entertainment / Telecinco Cinema / Mediaset España / Canal+ España / IVAC / ICAA

Género
Drama | Basado en hechos reales. Catástrofes. Familia. Supervivencia

Web Oficial
http://www.loimposible-lapelicula.com/

Sinopsis
Diciembre del año 2004. María (Naomi Watts), Henry (Ewan McGregor) y sus tres hijos pequeños vuelan desde Japón a Tailandia para pasar sus vacaciones de Navidad descansando en la playa. Una mañana, mientras se encuentran todos en la piscina del complejo a orillas del mar, un tremendo tsunami destroza el hotel al mismo tiempo que gran parte de la costa del sudeste asiático. Las vidas de millones de personas cambiaron para siempre. Esta es la historia de esta familia...

Premios
2012: Oscars: Nominada a mejor actriz (Naomi Watts)
2012: Globos de Oro: nominada a mejor actriz drama (Naomi Watts)
2012: 5 Premios Goya: incluyendo mejor director. 14 nominaciones
2012: Critics Choice Awards: Nominada a mejor actriz (Watts) e intérprete joven (Holland)
2012: National Board of Review (NBR): Mejor actor revelación (Tom Holland)
2012: 6 Premios Gaudí, incluyendo mejor director, fotografía y mejor película europea
2012: Asociación de Críticos de Chicago. 2 Nominaciones
2013: Premios del Cine Europeo: Nominada a mejor actriz (Naomi Watts)



Título original
Des hommes et des dieux (Of Gods and Men)

Año
2010

Duración
120 min.

País
Francia

Director
Xavier Beauvois

Guión
Xavier Beauvois, Etienne Comar

Música
Varios

Fotografía
Caroline Champetier

Reparto
Lambert Wilson, Michael Lonsdale, Olivier Rabourdin, Philippe Laudenbach, Jacques Herlin, Loïc Pichon, Xavier Maly, Jean-Marie Frin, Abdelhafid Metalsi, Sabrina Ouazani, Goran Kostic

Productora
Why Not Productions / France 3 Cinéma

Género
Drama | Religión. Basado en hechos reales

Web oficial
http://www.sonyclassics.com/ofgodsandmen/

Sinopsis
A finales del siglo pasado, en un monasterio situado en las montañas del Magreb, ocho monjes cistercienses viven en perfecta armonía con sus hermanos musulmanes. Pero una ola de violencia y terror se apodera lentamente de la región. A pesar del creciente peligro que los rodea y de las amenazas de los terroristas, los monjes deciden quedarse y resistir.

Premios
2010: Festival de Cannes: Gran Premio del Jurado
2010: 3 Premios Cesar: Mejor película, actor secundario y fotografía. 11 nominaciones
2010: Nominada Premios BAFTA: Mejor película en habla no inglesa
2010: NBR - Asociación de Críticos Norteamericanos: mejor film extranjero
2010: Premios del Cine Europeo: Nominada mejor película y fotografía
2010: Independent Spirit Awards: Nominada mejor película extranjera


TITULO ORIGINAL:
Main, la casa della fellicitá

AÑO:
2012

PAIS:
Italia

ESCENOGRAFIA:
Claudio Meli

MONTAJE:
Francesca Forletta

DIRECCION DE PRODUCCION:
Caterina Cangia

DIRECCION:
Simone Spada

MUSICA:
Roberto Gori

PRODUCCION:
MULTIDEA, FMA

REPARTO:
Gaia Insenga, Assunta Nugnes, Fabio Pappacena, Danilo Nigrelli, Rosa Diletta Rossi, Clara Galante

GENERO:
Biográfica, Vidas de Santos, Religión, Cine Religioso, Basado en hechos reales.


SINOPSIS:
Nacido en 1872, el Instituto Internacional de las Hijas de María Auxiliadora (FMA) celebra este año el 140 aniversario de la fundación. Para celebrarlo, el Instituto ha realizado una película centrada en la figura de María Domenica Mazzarello (familiarmente llamada “Maín”), la religiosa que, junto con Don Bosco, fundó la congregación.

Del carisma de la hermana Mazzarello se ha desarrollado una gran obra misionera. Hoy, las Hijas de María Auxiliadora están presentes en 94 países de los cinco continentes, con un total de 1.436 comunidades. En África hay 502 FMA que desarrollan su labor en 93 comunidades presentes en 24 países; en las Américas son 4.188 y trabajan en 524 comunidades en 23 países; en Asia hay 2.430 FMA en 324 comunidades, presentes en 20 países; en Europa son 6.215 FMA en 485 comunidades repartidas en 22 países; en Oceanía las FMA son 47 y trabajan en 10 comunidades ubicadas en 5 países.

La película, titulada “Maín, la casa de la felicidad”, narra la vida relativamente breve (44 años), pero intensa y fructífera de la hermana Mazzarello. En una primera fase, desde su nacimiento en Mornese, en el Alto Monferrato (1837) hasta la Primera Comunión (1850), la niña vive en un ambiente familiar caracterizado por una fuerte vida cristiana y por el trabajo en los campos, acompañada por su director espiritual. La segunda fase (1850-1860) se caracteriza por la decisión de donar su juventud al Señor con el voto de virginidad y la participación en la vida parroquial. A los 23 años cae enferma de tifus y está apunto de morir. Frágil de salud, se dedica a la educación de las niñas del pueblo a través de un taller de costura, un oratorio para los días de fiesta y un hogar para las niñas sin familia. En una tercera etapa de su vida (1860-1872) al conocer a San Juan Bosco (1864), encuentra la respuesta a sus preguntas. Juntos fundan, el 5 de agosto de 1872, la nueva familia religiosa de las Hijas de María Auxiliadora. 

En la última fase de su vida (1872-1881) María Domenica Mazzarello guía los inicios de la congregación, forma a las religiosas, realiza numerosos viajes para visitar las nuevas fundaciones. Muere en Nizza Monferrato el 14 de mayo de 1881. Fue beatificada por el Papa Pío XI en 1938 y canonizada por Pío XII en 1951. 

La película está siendo doblada o subtitulada en 11 idiomas: inglés, francés, alemán, español, portugués, polaco, japonés, coreano, vietnamita, esloveno y croata. En la elaboración, la Multideafilm, dirigido por la Hermana Catalina Cangià, ha utilizado actores y técnicos profesionales. La película termina con un resumen rápido de elementos gráficos y fotografías que cuentan la expansión del Instituto de las Hijas de María Auxiliadora en el mundo.

DESARROLLO:

La película “Main la casa de la felicidad”, narra la vida relativamente breve (44 años), pero intensa y fructífera de la hermana María Mazzarello, quien nace en Mornese el 9 de Mayo de 1837, un pueblo montañoso del norte de Italia. Esta película se desarrolla en cuatro fases:

La primera fase, desde su nacimiento en Mornese, en el Alto Monferrato (1837) hasta la Primera Comunión (1850), la niña vive en un ambiente familiar caracterizado por una fuerte vida cristiana y por el trabajo en los campos, en los viñedos, acompañada siempre por su director espiritual, el sacerdote Pestarino.
La segunda fase (1850-1860) se caracteriza por la decisión de donar su juventud al Señor con el voto de virginidad y la participación en la vida parroquial. A los 23 años cae enferma de tifus y está a punto de morir. Frágil de salud, se dedica a la educación de las niñas del pueblo a través de un taller de costura, un oratorio para los días de fiesta y un hogar para las niñas sin familia.
En una tercera etapa de su vida (1860-1872) al conocer a San Juan Bosco (1864), encuentra la respuesta a sus preguntas. Juntos fundan, el 5 de agosto de 1872, la nueva familia religiosa de las Hijas de María Auxiliadora.
En la cuarta fase de su vida (1872-1881) María Dominga Mazzarello o Madre Mazzarello guía los inicios de la congregación, forma a las religiosas, realiza numerosos viajes para visitar las nuevas fundaciones. Muere en Nizza Monferrato el 14 de mayo de 1881. Fue beatificada por el Papa Pío XI en 1938 y canonizada por Pío XII en 1951.

La película “Main” está siendo doblada o subtitulada en 11 idiomas: inglés, francés, alemán, español, portugués, polaco, japonés, coreano, vietnamita, esloveno y croata. En la elaboración, la Multideafilm, dirigido por la Hermana Catalina Cangià, ha utilizado actores y técnicos profesionales. La película termina con un resumen rápido de elementos gráficos y fotografías que cuentan la expansión del Instituto de las Hijas de María Auxiliadora en el mundo.
 





TITULO ORIGINAL: “Laura, un amore cosi grande” (“Laura, un Gran Amor”).

PAÍS:
Italia-Argentina

Año: 1988

DIRECCIÓN:
Pauline Films (Estudios de Cine de la Congregación Hijas de San Pablo; Obra Don Alberione)

PRODUCCIÓN:
Pauline Video

REPARTO:
Alicia Perez, Beatrice Della Croce, Marikena Riera, Miguel Angel Maciel.

GÉNERO:
Religión. Cine Religioso. Vidas de beatos. Histórico, Basado en hechos reales.

SINOPSIS:
Esta conmovedora historia relata a grandes rasgos lo más destacado de la vida de Laura Vicuña que dejo un valioso ejemplo de verdadero amor filial.Nació en Argentina, estudió en un colegio de las Hijas de María Auxiliadora en Chile; allí vivió el clima de alegría y de sencillez salesiana.Tenía tan sólo 13 años cuando murió como mártir de la pureza ofreciendo su vida por la salvación de su mamá y dejando con su vida y ejemplo un mensaje de verdaderos valores cristianos especialmente a aquellos jóvenes que viven dramáticas situaciones familiares de división y de abandono. Fue Beatificada el 3 de septiembre de 1988 en la Colina de Don Bosco. En esa ocasión el Papa Juan Pablo II dijo en su homilía: "La suave figura de la Beata Laura, gloria purísima de Argentina y Chile, despierta un renovado compromiso espiritual en estas dos nobles naciones, y a todos enseña que el ideal de inocencia y de amor, aunque denigrado y ofendido, al final brillará e iluminará los corazones.



TITULO ORIGINAL:
La Settima Stanza

AÑO:
1996

IDIOMA:
Italiano

PAIS:
Italia

DIRECCION:
Márta Mészáros

ESCRITORES:
Roberta Mazzoni
Márta Mészáros
Éva Pataki

REPARTO:
Maia Morgenstern
Elide Melli
Jan Nowicki
Anna Polony
Giovanni Capalbo
Ileana Carini
Adriana Asti
Jerzy Radziwilowicz
Cintia Lodetti
Nella Ammendola
Zsuzsa Czinkóczi
Ryszard Lukowski
Jerzy Binczycki
Teresa Budzisz-Krzyzanowska
Marta Kalmus
Ewa Telega
Fanny Ardant
Iwona Budner
Ileana Carusio
Dominika Bednarczyk)

GÉNERO:
Basado en Hechos Reales. Religión. Cine Religioso. Vidas de Santos. Nazismo. Hebreos.

SINOPSIS:
La película recoge la historia dela Santa  Edith Stein, la filósofa hebrea, que después de convertirse al catolicismo, se hizo religiosa carmelita. Allí, en el Carmelo, la apresaron los nazis. Fue asesinada en Auschwitz. En 1987 fue beatificada por Juan Pablo II.

El título de la película, La séptima morada, recuerda la obra de Santa Teresa de Jesús, y al mismo tiempo la cámara de gas número siete del campo de concentración en la que murió. La película se concentra principalmente en los años 1933 a 1943. El ritmo es el del género biográfico, sin caer en la hagiografía. El film es sobrio, de gran fuerza dramática, y con fuertes elementos psicológicos.

El itinerario humano de Edith contrasta con el de Franz Heller, un antiguo compañero de trabajo, enamorado de ella, pero rechazado en nombre de la incipiente vocación religiosa. Esta herida llevará a Franz a perseguir un camino opuesto: deja la filosofía para militar en las filas del Partido nazi. El ex enamorado se transforma en perseguidor.

De gran intensidad son también las escenas de la vida familiar, en la que los parientes repudian a Edith por convertirse al catolicismo. Las escenas del noviciado de Colonia son quizá de las más inesperadas. Al final el espectador se siente uno más en ese convoy de la muerte que la llevará a «la séptima morada».

La fotografía de Piotr Sobeinski es extraordinaria, mientras que la banda sonora de Moni Ovaida añade sugestión, sin distraer.


SINOPSIS:

La vida de Santo Domingo de Guzmán.

SANTO DOMINGO DE GUZMAN

(† 1221)



Nació en Caleruega (Burgos), a fines de 1171. Su padre se llamaba Félix de Guzmán, "venerable y ricohombre entre todos los de su pueblo". Y era de los nobles que acompañaban al rey en todas sus guerras contra los moros. Y muy emparentado con la nobleza de entonces. Su madre, la Beata Juana de Aza, era la verdadera señora de Caleruega, cuyo territorio pertenecía a los Aza por derecho de behetría. Mujer verdaderamente extraordinaria, era querida y respetada por todos, muy caritativa, sinceramente piadosa y siempre dispuesta a sacrificarse por la Iglesia y por los pobres. De ella recibió Domingo su educación primera.

Hacia los seis años fue entregado a un tío suyo, arcipreste, para su educación literaria. Y hacia los catorce fue enviado al Estudio General de Palencia, el primero y más famoso de toda esa parte de España, y en el que se estudiaban artes liberales, es decir, todas las ciencias humanas, y sagrada teología. A esta última se dedicó Domingo con tanto ardor que aun las noches las pasaba en la oración y el estudio sobre todo de las Sagradas Escrituras y de los Santos Padres. Sobre estos textos sagrados iba él organizando en sus cuadernos una síntesis ordenada de toda la doctrina teológica.

Vivía solo, con su pequeño mobiliario y sus libros. Y así podía distribuir mejor su tiempo en el día y en la noche. Para mayor mortificación suprimió el vino, que en su casa tomaba. Suprimir el sueño para estudiar no era para él mortificación, sino gozo, pues la doctrina sagrada le embelesaba. Por eso su estudio tenía tanto de oración y de meditación como de estudio propiamente dicho. Tenía fama de vivir tan recogido, que más bien parecía un viejo que un joven de dieciocho o veinte Su vida anterior le había preparado para ello, tanto en su propia casa como en la de su tío el arcipreste.

Por aquellos tiempos de guerras casi continuas con los moros y entre los mismos príncipes cristianos, con arrasamientos de campos, de pueblos y ciudades, con dificultades enormes para traer de fuera lo que en un pueblo o en una región faltaba, eran, como no podía por menos de suceder, frecuentes las hambres, y en ciertos momentos espantosas. Por toda la región de Palencia se extendió una de esas hambres terribles que llevaban a la muerte muchas gentes. Domingo convirtió su cuarto en una Limosna, como entonces se decía, o sea en un lugar donde se daba todo lo que había y todo lo que se podía alcanzar. Y, claro está, en esa su habitación no quedaron bien pronto más que las paredes. ¡Ah! Y los libros en que Santo Domingo estudiaba, su más preciado tesoro. Tan preciado, que de ellos podía depender su porvenir. No había entonces librerías para comprarlos; había que copiarlos o hacerlos copiar; y de estas dos clases eran los libros de Domingo. Pero, además, esos libros suyos estaban llenos de anotaciones y resúmenes dictados por él mismo. Labor, como se ve, de dinero y de trabajo, nada fácil de realizar. ¡Y cómo duele desprenderse de un manuscrito propio —al que se tiene mas cariño que a un hijo— para nunca más volverlo o ver!...

Pues cuando a estos libros de Domingo les llegó su vez, ahí está ese tesoro suyo del alma para venderse también. ¿Que el corazón se le desgarra al venderlos? "Pero, ¿cómo podré yo seguir estudiando en pieles muertas (pergaminos), cuando hermanos míos en carne viva se mueren de hambre?" Esta fue la exclamación de Domingo a los que le reprochaban aquella venta. Y bien vale la exclamación por toda una epopeya. Pero hay todavía más: Domingo vendió cuanto tenía. Pero, ¿y las palabras del Señor: "Amaos como Yo os he amado?" ¿Y no quiso el mismo Cristo ser vendido por nosotros y para nuestro bien? A la Limosna, que Domingo había establecido en su propia habitación, llega un día una mujer llorando amargamente y diciendo: "Mi hermano ha caído prisionero de los moros". A Domingo no le queda ya nada que dar sino a sí mismo, Pues bien; ahí está él; irá a venderse como esclavo para rescatar al desgraciado por el cual se le rogaba.

Estos actos de Domingo conmovieron a Palencia; y entre estudiantes y profesores se produjo tal movimiento de piedad y caridad que se hizo innecesario vender libros ni vender personas, sino que de las arcas, en que se hallaba escondido, salió en seguida dinero suficiente para todo. Y hasta salieron de aquí algunos que luego, al fundar Domingo su Orden, le siguieron, consagrándose a Dios hasta la muerte. Y no sólo por Palencia corrió la voz de estos hechos, sino por todo el reino de Castilla, dando lugar a que el obispo de Osma, don Martín Bazán, que andaba buscando hombres notables para su Cabildo, viniese a Domingo, rogándole que aceptase en su catedral una canonjía.

  La aceptación de esta canonjía suponía para Domingo un paso decisivo hacia el ideal de vida apostólica con que soñaba. Estos Cabildos regulares bajo la regla de San Agustín, fundados durante el último siglo con espíritu religioso y ansias de perfección, con vida común y pobreza personal voluntaria, eran verdaderas comunidades religiosas, aunque en los últimos tiempos habían decaído mucho. El obispo de Osma, en cosa de seis años, tuvo que sustituir a nueve de sus doce canónigos por inobservantes. Por eso buscaba santos, como el joven Domingo, para sustituirlos. Y fue tan honda la reforma de este Cabildo, que perseveró en su vida de perfección hasta fines del siglo XV, en que todos los Cabildos de España se habían ya secularizado. Tenía Domingo unos veinticuatro años cuando aceptó esa canonjía. Y poco después, al cumplir la edad canónica de veinticinco, fue ordenado sacerdote.

  Desde el primer momento el canónigo Domingo comenzó a brillar por su santidad y ser modelo de todas las virtudes; el último siempre en reclamar honores, que aborrecía, y el primero para cuanto significaba humillaciones y trabajos. Su virtud atraía. Y, como de él se dijo en su vida de apostolado, nadie se acercaba a él que no se sintiese dulce y suavemente atraído hacia la virtud. Era entonces prior del Cabildo don Diego de Acevedo, elemento importante de esta reforma y sucesor del obispo don Martín a su muerte en 1201. A Domingo debieron elegirle subprior sus compañeros apenas le hicieron canónigo, pues como tal subprior aparece bastante antes de la muerte del obispo Bazán. En 1199 aparece también, como sacristán del Cabildo, es decir, director del culto de la catedral. Estos dos cargos obligaron a Domingo a darse más de lleno al apostolado y ser modelo de perfección en todo.

  A diferencia de los antiguos monjes, que alternaban la oración con el trabajo manual, los canónigos regulares debían dedicarse más de lleno que a la vida contemplativa, al culto divino y a los sagrados ministerios; a éstos, sobre todo, los que para ellos eran especialmente dedicados. Domingo, pues, como subprior del Cabildo y como sacristán, tendría a su cargo la enseñanza de la religión, que en la catedral se daba; la predicación no sólo en la catedral, sino también en otras iglesias que del Cabildo dependían, bautizar, confesar, dar la comunión, dirigir el culto, etc., todo ello junto con una vida de apartamiento del mundo y de pobreza voluntaria, teniéndolo todo en común a imitación de los apóstoles.

  El rey Alfonso VIII había encargado al obispo de Osma, don Diego de Acevedo, en 1203, la misión de dirigirse a Dinamarca a pedir para su hijo Fernando, de trece años, la mano de una dama noble. El obispo aceptó. Y por compañero espiritual de viaje escogió a Domingo, subprior suyo, dirigiéndose con él por Zaragoza a Tolosa de Francia. Pero allí observaron que toda esta región, y aun, al parecer, toda Francia, Flandes, Renania, y hasta Inglaterra y Lombardía, estaban, grandemente infectadas de perniciosas herejías. Los cátaros, los valdenses o pobres de Lyón, y otras herejías procedentes del maniqueísmo oriental, lo llenaban todo. Tenían hasta obispos propios. Y hasta llegaron a celebrar un concilio, presidido por un tal Nicetas, que se decía papa, venido de Constantinopla. Los poderes civiles, en general, de manera más o menos solapada, les favorecían. Su aspecto exterior era de lo más austero: vestían de negro, practicaban la continencia absoluta y se abstenían de carnes y lacticinios. Negaban todos los dogmas católicos, la unicidad de Dios, la redención por la cruz de Cristo, los sacramentos, etc., etc. Con la afirmación de dos dioses, uno bueno y otro malo, su religión venía a ser solamente una actitud pesimista frente a la vida, de la cual había que librarse por esa austeridad y mortificaciones con las que deslumbraban a las muchedumbres.

  Desde San Bernardo, sobre todo, se venía luchando contra ellos sin conseguir apenas resultado alguno. En esta zona de Francia se les llamaba albigenses, por tener en la ciudad de Albi uno de sus centros principales. Providencialmente la misma primera noche de su estancia en Tolosa tuvo Domingo ocasión de encontrarse cara a cara con uno de ellos, su propio huésped, quedando horrorizado. Le pidió razón de sus errores, y el hereje se defendió como pudo. Y así la noche entera. Hasta que, al fin, el hereje, profundamente impresionado por el amor y la ternura con que le hablaba Domingo, reconoció sus propios errores y abandonó la herejía. A la mañana siguiente Acevedo y Domingo continuaron su viaje a Dinamarca, donde cumplieron bien su misión, aunque el matrimonio, concertado así por poder o por procurador, no llegó jamás a consumarse, a pesar de un segundo viaje hecho en 1205 por los mismos dos embajadores. Los cuales habían descubierto al norte de Europa un mundo no ya de herejes, sino de paganos, con mucho mayores dificultades para su evangelización, mundo que ya no se borrará jamás de su alma.

  Vueltos Acevedo y Domingo a Provenza, y conociendo más y más los estragos de la herejía, que todo lo iba dominando, pues se servía de toda clase de armas, la calumnia, el incendio, el asesinato..., decidieron quedarse allí. La lucha entre herejes y católicos era sumamente desigual. Pues, además de que los herejes no reparaban en medios, tenían bandas de predicadores que iban por todas partes propagando su doctrina. Por parte de los católicos, en cambio, sólo podían predicar los obispos o algunos delegados suyos; y algunos, muchos menos, delegados del Papa, pero siempre, y en todo caso, con misiones muy concretas de tiempos y lugares. Además, los herejes apenas tenían otros dogmas que negaciones. Pero, en cambio, alardeaban de practicar a la perfección la moral evangélica y acusaban a la Iglesia de no practicar nada de lo que enseñaba. Para esto se fijaban, sobre todo, en la forma como venían a predicarles los legados pontificios, que solían venir con grande pompa y boato, por creer que lo contrario hacia desmerecer su autoridad.

  En el seno de la Iglesia hacía un siglo que se venían haciendo reformas en Cabildos catedrales, como hemos visto, y en Ordenes religiosas, como la de Cluny, la del Cister y otras. Pero estas reformas no siempre lograban, mantenerse en el primer fervor y con frecuencia fracasaban por completo, a poco de haberse iniciado.

  Además, estas comunidades, por mucha perfección que practicasen, vivían separadas del pueblo, mientras que los herejes vivían con el mezcladísimos. Por otra parte, al pueblo suelen preocuparle menos los dogmas que la moral, y cree siempre más en las obras que en las palabras. Cuando el obispo de Osma y el subprior llegaron a darse cuenta por completo de la situación, comenzaron a advertir al Papa que no era nada a propósito para combatir a los herejes presentarse como sus legados se presentaban. Entre aquella inmensa corrupción, que lo inundaba todo, comenzaban a sentirse por doquier ansias de verdadera vida evangélica, y se hacía cada vez más claro que para conquistar al mundo, tan extraviado y corrompido, había que volver al modo de predicar y de vivir que los mismos apóstoles practicaron.

  En la primavera de 1207 hubo un encuentro en Montpellier entre algunos legados cistercienses del Papa, por una parte, y el obispo de Osma y Domingo, por otra, sobre el sistema a seguir en la lucha contra los herejes. El de Osma renunció a todo su boato episcopal para abrazar con Domingo la vida estrictamente apostólica, viviendo de limosnas, que diariamente mendigaban, renunciando a toda comodidad, caminando, a pie y descalzos, sin casa ni habitación propia en la que retirarse a descansar, sin más ropa que la puesta, etc., etc. Domingo por ese tiempo ya no quería que le llamasen subprior ni canónigo, sino tan sólo fray Domingo, y su obispo se había adaptado también perfectamente a esta pobreza de vida.

  Con estas cosas el aspecto de la lucha contra los herejes fue cambiando más y más a favor de los católicos. Los misioneros papales aumentaron notablemente en cantidad y calidad, llevando una vida enteramente apostólica y repartiéndose por toda la región en torno a ciertos centros escogidos. Domingo se quedó en un lugarcito llamado Prulla, cerca de Fangeau, junto a una ermita de la Virgen y algunas pocas viviendas, pero con buenas comunicaciones. Era ya predicador pontificio y delegado del Papa para dar certificados de reconciliación con el sello de toda la Empresa Misional. Este sello contenía solamente la palabra Predicación. Al jefe de la misión, en este caso a Domingo, se le llamaba magister praedicationis. Se fundaron no pocos de estos centros; pero como el personal de la misión, en general, era temporero, a los pocos meses comenzaron a cansarse y se fueron a sus abadías, quedando en pie solamente el centro de Prulla, que dirigía y sostenía Domingo.  Por este mismo tiempo comenzó Domingo a reunir en Prulla un grupo de damas convertidas de la herejía, a las que él fue dando poco a poco algunas normas y reglas de vida, que más tarde se convirtieron en verdaderas constituciones religiosas, calcadas sobre las mismas de los dominicos. Y habiéndose ido a sus abadías los abades cistercienses que formaban el grupo principal de la misión; habiéndose ido, por otra parte, a Osma don Diego de Acevedo para arreglar sus asuntos y volver a Francia, cosa que no pudo realizar por sorprenderle la muerte; habiendo sido asesinado el principal legado del Papa y director de aquella gran misión, las cosas cambiaron súbitamente, y Domingo, cuando más ayudas necesitaba, se quedó solo. El asesinato de Pedro de Castelnau se atribuyó al conde de Tolosa, por lo cual éste fue excomulgado, el Papa exoneró a sus súbditos de la obediencia debida y promovió contra él una cruzada, capitaneada por Simón de Montfort, que marca uno de los períodos más sangrientos y difíciles de toda esta época.

  Domingo no era partidario de estos procedimientos; para defender la religión no aceptaba otras armas que los buenos ejemplos, la predicación y la doctrina; por lo cual, cuando toda aquella región era el escenario de una guerra de las más sangrientas, él se recluyó en Prulla, para sostener allí, cuando menos, un grupito de compañeros, que ya tenía, y otro grupo mayor de mujeres convertidas, base del convento de monjas que allí se estaba formando. En 1212 quisieron hacerle obispo de Cominges; pero él rehusó humildemente, alegando que no podía abandonar la formación de esta doble comunidad, en edad tan tierna todavía.

  En 1213, calmada un poco la guerra, aparece Domingo predicando la Cuaresma en Carcasona. En esta ciudad, emporio de la herejía, peligraba hasta la vida de los predicadores; se les escupía, se les tiraba piedras y barro, se les dirigía toda clase de insultos y calumnias; y precisamente por eso Domingo tenía a esta ciudad un especial cariño. El obispo le nombró vicario suyo in spiritualibus, es decir, en cuanto a la predicación, al confesonario, a la reconciliación de herejes, etc., pero no en causas judiciales o administrativas. Al año siguiente le nombró capellán suyo, es decir párroco en Fangeaux (25 de mayo de 1214). En 1215 el arzobispo Auch, con el voto unánime de sus canónigos, quiso hacerle obispo de Conserans, diócesis sufragánea suya. Domingo vuelve a resistirse con invencible tenacidad.

  Estando en Fangeaux una noche en oración, parece haber tenido una revelación especial, de la cual, como es natural, no queda documento fehaciente; queda solamente un monumentito de tiempo posterior llamado Seignadou. Y allí parece haber tenido el Santo cierta visión que le impresionó grandemente. ¿La revelación del rosario? Los santos nunca suelen sacar al público estos secretos. Entrar con más detalles en esto de la fundación del rosario no es cosa nuestra. La tradición, unánime hasta tiempos muy recientes, avalada por gran multitud de documentos pontificios y con multitud de argumentos de toda clase, a Santo Domingo atribuye la fundación del rosario.

  Desde 1214 vuelve Domingo a sus continuas andanzas de predicación y apostolado, y en plan verdaderamente apostólico. Los testigos del proceso de su canonización nos ofrecen datos abundantísimos. Nunca iba solo, sino con un compañero por lo menos, pues Jesucristo enviaba a sus discípulos a predicar de dos en dos. Solía llevar consigo un bastón con un palito atravesado en lo alto, como empuñadura. Uno de estos bastones se conserva todavía en Bolonia. Ninguna clase de equipaje ni bolsillos ni alforjas, sino tan sólo, en la única túnica remendada y pobrísima con que se cubría, una especie de repliegue sobre el cinturón, en el que llevaba el Evangelio de San Mateo, las Epístolas de San Pablo y una navajita sin punta, sin duda para cortar el pan duro que pidiendo de puerta en puerta le daban. Iba ceñido con una correa, a estilo de los canónigos de San Agustín a que pertenecía.

  Caminaba siempre descalzo. Lo cual dio lugar a que un hereje se le ofreciese en cierta ocasión como guía para conducirle a un lugar desconocido, en que tenía que predicar. Lo llevó por los sitios más malos, llenos de piedras y espinos, de modo que al poco rato Domingo y su compañero llevaban los pies deshechos y ensangrentados. Domingo entonces comenzó a dar gracias a Dios y al guía, porque con aquel sacrificio, decía, era bien seguro que su predicación produciría gran fruto. Y así fue, porque hasta el mismo guía se convirtió.

  En los caminos iba siempre hablando de Dios y predicando a los compañeros de viaje. Y cuando esto no era posible se separaba del grupo y comenzaba a cantar himnos y cánticos religiosos. Cuando el concilio de Montpellier, para diferenciarles de los herejes, prohibió a los predicadores católicos ir descalzos, Santo Domingo llevaba sus zapatos al hombro y sólo se los ponía al entrar en pueblos y ciudades. Ninguna defensa llevaba en sus viajes contra el sol, aun en lo más ardiente del verano, ni contra la lluvia o la nieve. Y cuando llegaba a un pueblo con su túnica de lana empapadísima y le invitaban a que, como todos los demás, se acercase al fuego para secarse, él se disculpaba amablemente yéndose a rezar a la iglesia. A consecuencia de lo cual solía estar lleno de dolores, en los que se gozaba. Sus mortificaciones eran continuas e inexorables. Su camisa estaba tejida con ásperas crines de cola de buey o de caballo, como declaran en su proceso las señoras que se la preparaban. Por debajo de ella tenía otros cilicios de hierro y, fuertemente ceñida a la cintura, una cadena del mismo metal, que no se quitó hasta su muerte. Con cadenillas de hierro también se disciplinaba todas las noches varias veces. No tuvo lecho jamás, y, cuando en sus viajes se lo ponían, lo dejaba siempre intacto, durmiendo en el suelo y sin utilizar siquiera una manta para cubrirse, aun en tiempos de mucho frío. En los conventos ni celda siquiera tenía, pasando la noche en la iglesia en oración en diversas formas, de rodillas, en pie, con los brazos en cruz o tendido en venia a todo lo largo. Para morir tuvieron que llevarle a una celda prestada. Parcísimo en el comer, ayunaba siempre en las cuaresmas a sólo pan y agua.

  Jamás tuvo miedo a las amenazas que los herejes continuamente le dirigían. El camino que desciende a Prulla desde Fangeaux era muy a propósito para emboscadas y asaltos. Y, sin embargo, casi a diario lo recorría Domingo bien entrada la noche. Un día unos sicarios, comprados por los herejes, le esperaban para matarle. Mas providencialmente aquel día no pasó por allí el siervo de Dios. Y, habiéndole encontrado tiempo más tarde, le dijeron que qué hubiera hecho de haber caído en sus manos, a lo cual Domingo les respondió: "Os hubiera rogado que no me mataseis de un solo golpe, sino poco a poco, para que fuese más largo mi martirio; que fuerais cortando en pedacitos mi cuerpo y que luego me dejaseis morir así lentamente, hasta desangrarme del todo". ¡Qué grandeza! ¡Que amor a la cruz y al que en ella quiso por nosotros morir!

  Dejemos a Domingo seguir en sus ininterrumpidas predicaciones. Por el mes de abril dos importantes caballeros de Tolosa se le ofrecieron a Domingo para seguirle, no como los demás discípulos que le acompañaban, sino incorporándose plenamente con él, con un juramento o voto de fidelidad y de obediencia. Uno de ellos, Pedro Seila, iba a heredar de su padre tres casas en la ciudad de Tolosa, y de aquí salió la primera fundación de dominicos, pues antes del año estaban las tres llenas de gente. El obispo, al aprobarles la fundación, había declarado a Domingo y a sus compañeros vicarios suyos en orden a la predicación, y esto en forma permanente y sin especial nombramiento, cosa hasta entonces completamente desconocida en la historia de la Iglesia. Como no podemos seguir paso a paso esta historia, baste recordar que, cuando, en vez del obispo, sea el Papa el que tome una determinación parecida en orden a Domingo y sus compañeros, la Orden de Predicadores quedará fundada. Los compañeros de Domingo eran todos clérigos y vestían, como él, túnica blanca, como los canónigos de San Agustín. Y Domingo se preocupó inmediatamente de buscarles un doctor en teología que les pusiera clase diaria, a fin de prepararles para la predicación. Primero doctores y luego predicadores.

  Por el mes de noviembre de 1215 celebróse en Roma el IV Concilio de Letrán, el más importante acaso de la Edad Media. En este concilio, canon 13, se prohibió la fundación de nuevas Ordenes religiosas. ¿Qué sería de la recién nacida, aunque aún no confirmada por Roma, Orden de Predicadores? El Papa, sin embargo, declaró, como ampliación de ese canon prohibitivo, que admitiría fundaciones con tal de que se acogiesen a una de las antiguas reglas, completada en los detalles por especiales constituciones, para mejor adaptarlas a los tiempos. Esto lo dijo el mismo Inocencio III a Domingo, asegurándole que cuantas constituciones adicionales le propusiese él se las confirmaría. Pero, unos meses después, muere el Papa y es elegido Honorio III. Domingo había reunido a sus hijos el día de Pentecostés de 1216 para redactar esas nuevas constituciones, que son aún hoy la base de las constituciones de la Orden dominicana; pero, cuando quiso ir a Roma, para que el Papa cumpliese su palabra de confirmárselas, el Papa era nuevo y se resistía a prescindir de un canon del concilio para aprobar una Orden que con tantas novedades se presentaba. Sobre todo lo de la predicación, como privilegio concedido a los dominicos sólo por serlo, levantaba por todas partes una grande oposición. Había también en esta nueva Orden otras novedades, por ejemplo, las constituciones hechas por Domingo, a diferencia de las de todas las Ordenes religiosas existentes, eran leyes meramente penales, pues no obligaban a culpa, sino a pena. Además, la doctrina de las dispensas se cambiaba por completo. No sólo se dispensaba una ley por no poder cumplirla, sino también cuando, aun pudiendo, estorbaba a otra ley o precepto de orden superior y más directamente conducente al fin último de la Orden, etc., etc.

  El Papa, sin embargo, quería y veneraba mucho a Domingo, y cuanto más le iba tratando más le veneraba y le quería. Y, al fin, después de algunas vacilaciones y muchas consultas, dio su bula de 21 de enero de 1217, concediéndole a Domingo la confirmación deseada. Y tan amigo de Domingo y protector de su Orden llegó a ser que desde esa fecha hasta 1221, por agosto, en que Domingo expiró, le fueron dirigidos por el Papa sesenta documentos entre bulas, breves, epístolas, etc., llegando a eximirle de pagar los gastos que todos estos documentos debían pagar en la curia pontificia.

  Por este tiempo, estando Domingo en Roma, se le aparecieron una noche en oración los apóstoles San Pedro y San Pablo y, entregándole un báculo y un libro, le dijeron ambos a la vez: "Ve y predica". Esto lo refirió el mismo Domingo más tarde a alguno de sus hijos, que lo transmitió a la historia.

  Confirmada la Orden, volvió Domingo a Francia, y el 15 de agosto de 1217 reunió a sus dieciséis discípulos en Tolosa, para dispersarles por el mundo contra la opinión de casi todos, incluso algunos obispos amigos. De estos dieciséis dominicos envió siete a París, dándoles por superior al único doctor con que hasta entonces contaba, fray Mateo de Francia, y poniendo, además, entre ellos dos con fama de contemplativos, uno de éstos su propio hermano. A España envió cuatro. Tres los dejó en Tolosa, y los otros dos se quedaron en Prulla, donde, además de las monjas, habían comenzado a congregarse hacía algunos años un grupito de discípulos. Poco tiempo más tarde envió también religiosos a Bolonia, al lado de la otra universidad de fama mundial que entonces brillaba.

  En 1219 visitó Domingo su comunidad de París, que tenía ya más de treinta dominicos, varios de ellos ingresados en la Orden con el título de doctor. De este modo, no sólo tenían derecho a enseñar, sino que podían hacerlo en su propia casa, que ya entonces estaba establecida en lo que fue después, y vuelve a ser hoy, famosísimo convento de Saint Jacques. En Bolonia le sucedió una cosa parecida, pues en 1220, por la acción del Beato Reginaldo, doctor también de Paris, y otros varios, que por él habían ingresado, en la Orden, la universidad se encontraba en las más íntimas relaciones con los dominicos. Podemos decir que tanto el convento de París como el de Bolonia comenzó a ser desde el principio una especie de Colegio Mayor, o, aún más, una sección de la misma universidad, incorporada a ella totalmente.

  En 1220 las herejías de cátaros, albigenses, etc., se habían extendido muchísimo por Italia, especialmente por la región del norte. El papa Honorio III, para detener los progresos de la herejía, determinó organizar una gran Misión. Pero, en vez de poner al frente de ella algún cardenal como legado suyo, o algunos abades cistercienses, encomendó la dirección a Domingo, no sólo con facultad para declarar misioneros a cuantos quisiese de sus propios hijos, sino también para reclutar misioneros entre los mismos cistercienses, benedictinos, agustinos, etc. Esto era una novedad que, aunque presentida, llamó mucho la atención. Seguir las peripecias de esta gran misión nos es absolutamente imposible. Domingo acabó en ella de agotar sus fuerzas por completo. Venía padeciendo mucho de varias enfermedades, sin querer cuidarse lo más mínimo ni dejar de predicar un solo día muchas veces y a todas horas.

  El día 28 de julio por la noche llegó a su convento de Bolonia verdaderamente deshecho y casi moribundo. Pero no quiso celda ni lecho, sino que, como de costumbre, después de predicar a los novicios, se fue a la iglesia a pasar la noche en oración. El 1 de agosto no pudo levantarse del suelo ni tenerse en pie, y por primera vez en su vida aceptó que le pusieran un colchón de lana en el extremo del dormitorio, y poco después en una celda, que le dejaron prestada, pues en la Orden no hubo nunca dormitorios corridos, sino celditas, en las que cabía un colchón de paja —de lana para los enfermos— y un pupitre para estudiar y escribir. La intensidad de la fiebre le transpone a ratos. Otras veces toma aspecto como de estar en contemplación y otras mueve los labios rezando, otras pide que le lean algunos libros; jamás se queja; cuando tiene alientos para ello habla de Dios, y la expresión de su rostro demacrado sigue siempre dulce y sonriente.

  El 6 de agosto habla a toda la comunidad del amor de las almas, de la humildad, de la pureza, condición necesaria para producir grande fruto. Después hace confesión general con los doce padres más graves de la comunidad, que más tarde declararon no haber encontrado en él ningún pecado, sino muy leves faltas.

  Después, ante la sospecha, que le sugirieron, de que quisieran llevar a otra parte su cuerpo, dijo: "Quiero ser enterrado bajo los pies de mis hermanos”. Y viéndoles a todos llorar, añadía: "No lloréis, yo os seré más útil y os alcanzaré mayores gracias después de mi muerte". Y ante una súplica del prior levantó las manos al cielo, diciendo: "Padre Santo, bien sabes que con todo mi corazón he procurado siempre hacer tu voluntad. He guardado y conservado a los que me diste. A Ti te los encomiendo: Consérvalos, guardalos". Y volviéndose a la comunidad, preparada para rezar las preces por los agonizantes, les dijo: "Comenzad". Y, al oír: "Venid en su ayuda, santos de Dios", levantó las manos al cielo y expiró. Era el 6 de agosto de 1221, cuando no había cumplido aún cincuenta años. Ofició en sus funerales el cardenal Hugolino, legado del Papa, al que había de suceder bien, pronto, y que le había de canonizar.

  Una de las monjas admitidas por él en el convento de San Sixto, de Roma, hace de Domingo la siguiente descripción, confirmada por el dictamen técnico que sobre su esqueleto se dio en 1945, al abrir su sepultura, por temor de que fuese Bolonia bombardeada: "De estatura media, cuerpo delgado, rostro hermoso y ligeramente sonrosado, cabellos y barba tirando a rubios, ojos bellos. De su frente y cejas irradiaba una especie de claridad que atraía el respeto y la simpatía de todos. Se le veía siempre sonriente y alegre, a no ser cuando alguna aflicción del prójimo le impresionaba. Tenía las manos largas y bellas. Y una voz grave, bella y sonora. No estuvo nunca calvo, sino que tenía su corona de pelo bien completa, entreverada con algunos hilos blancos."

  Fue canonizado por Gregorio IX en 1234. Y sus restos descansan en la magnífica basílica del convento de Predicadores de Bolonia, en una hermosísima y artística capilla.


Título original
Apollo XIII (Apollo 13)

Año
1995

Duración
140 min.

País
Estados Unidos

Director
Ron Howard

Guión
William Broyles, Al Reinert (Novela: James Lovell, Jeffrey Kluger)

Música
James Horner

Fotografía
Dean Cundey

Reparto
Tom Hanks, Kevin Bacon, Bill Paxton, Ed Harris, Gary Sinise, Kathleen Quinlan, Loren Dean, Xander Berkeley, Joe Spano, Chris Ellis, Clint Howard, Brett Cullen, Gabriel Jarret, Marc McClure, David Andrews, Kenneth White, Andy Milder, Christopher John Fields, Googy Gress, Walter von Huene, Christian Clemenson, Max Elliot Slade, Miko Hughes, Mary Kate Schellhardt, Emily Ann Lloyd, Jean Speegle Howard, Ned Vaughn, Mark Wheeler, Roger Corman

Productora
Imagine Entertainment

Género
Drama. Aventuras | Aventura espacial. Años 70. Basado en hechos reales

Sinopsis
El Apolo XIII inicia su viaje a la Luna en abril de 1970. Cuando está a punto de llegar a su destino, se produce una explosión en el espacio que les hace perder oxígeno y, además, cambia el rumbo de la nave. La situación de los tripulantes se hace desesperada cuando el oxígeno empieza a agotarse. Mientras tanto, el mundo entero vive pendiente del desenlace de tan angustiosa aventura.

Premios
1995: 2 Oscars: Mejor sonido, montaje. 9 nominaciones
1995: 4 nominaciones al Globo de Oro, incluyendo Mejor película - Drama
1995: 2 premios BAFTA: Mejores efectos especiales visuales y montaje. 5 nominaciones
1995: Critics' Choice Awards: Mejor actor secundario (Ed Harris)


Título original
Amish Grace (TV)

Año
2010

Duración
88 min.

País
Estados Unidos

Director
Gregg Champion

Guión
Sylvie White, Teena Booth (Libro: Donald B. Kraybill)

Música
Joseph Conlan

Fotografía
Ross Berryman

Reparto
Kimberly Williams-Paisley, Tammy Blanchard, Matt Letscher, Fay Masterson, Madison Mason

Productora
Lifetime TV

Género
Drama | Basado en hechos reales. Telefilm

Web oficial
http://www.mylifetime.com/movies/amish-grace

Sinopsis
Un hecho atroz cambia para siempre la vida de una tranquila comunidad amish de Pensilvania. Un hombre armado mata en una escuela a cinco niñas y hiere a otras cinco antes de suicidarse. A la tragedia se suma la llegada de medios de comunicación sensacionalistas, que contribuyen a perturbar todavía más a los sencillos y pacíficos amish.


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