Artículos por "Vida Primera de San Francisco - Celano"
"Santa Muerte" 11-S 1986 3-D 3D Accion ACI Mundo ACI Prensa ACI Prensa Vaticano ACI Vida Familia Adolescencia Africa Agencia Zenit Agenzia Fides AICA Ajedrez Aleteia Alfareros America colonial Amistad Animacion Animales Aniversarios Antigua Grecia Antigua Roma Antiguo Egipto Antiguo Testamento Año 1925 Año 1928 Año 1930 Año 1931 Año 1932 Año 1933 Año 1934 Año 1935 Año 1936 Año 1937 Año 1938 Año 1940 Año 1941 Año 1942 Año 1943 Año 1944 Año 1945 Año 1946 Año 1947 Año 1948 Año 1949 Año 1950 Año 1951 Año 1952 Año 1953 Año 1954 Año 1955 Año 1956 Año 1957 Año 1958 Año 1959 Año 1960 Año 1961 Año 1962 Año 1963 Año 1964 Año 1965 Año 1966 Año 1967 Año 1968 Año 1969 Año 1971 Año 1972 Año 1973 Año 1974 Año 1976 Año 1977 Año 1978 Año 1979 Año 1980 Año 1981 Año 1982 Año 1983 Año 1984 Año 1985 Año 1986 Año 1987 Año 1988 Año 1989 Año 1990 Año 1991 Año 1992 Año 1993 Año 1994 Año 1995 Año 1996 Año 1997 Año 1998 Año 1999 Año 2000 Año 2001 Año 2002 Año 2003 Año 2004 Año 2005 Año 2006 Año 2007 Año 2008 Año 2009 Año 2010 Año 2011 Año 2012 Año 2013 Año 2014 Año 2015 Año 2016 Año de la Misericordia Año1933 Año1993 Años 1910-1919 Años 20 Años 30 Años 40 Años 50 Años 60 Años 70 Años 80 Apk Aplicaciones Android APP en Play Store Arquidiócesis de Morelia Artes Marciales Articulos Athenas Venica Atletismo Audio Aventura espacial Aventuras Aventuras marinas Aviones Baloncesto Banda Cuisillos Basado en hecho reales Basado en hechos reales Bazar de la Fe Beato Anacleto González Flores OFS Belico Beto Cervantes Bioética Biografico Bolsa y Negocios Bomberos Boxeo Brujeria Brújula Franciscana Bulas Canonizaciones Cantos y Alabanzas Capítulo lectivo Capitulo Nacional Capitulos Capitulos Regionales Cardenales Carta a los Corintios Carta Apostólica Catastrofes Catequesis Catequesis del Papa Cecilia Celinés Díaz Centro de Estudios Catolicos Centro Televisivo Vaticano Ciencia ficcion Ciencia ficción Cine épico Cine familiar Cine Mexicano Cine mudo Cine religioso CIOFS Circo Clarisas Coches/Automoviles Cocina Colaboradores Colegios y Universidad Colombia Colonialismo Columna Comedia Comedia dramatica Comedia juvenil Comedia Romántica Comic Comisaría de Tierra Santa en Salvatierra Conferencia del Episcopado Mexicano Congresos Conquista de America Constituciones de la OFS Coro Cantaré Coronilla a la Divina Misericordia Cortometraje Crimen Cristianos Perseguidos Cristo Cristo te llama Cuentos Cyberpunk Defensa de la familia Demonología Deporte Descargable Desde la Fe Dinosaurios Diocesis de Apatzingán Diocesis de Celaya Diocesis de Mexico Diocesis de Papantla Diocesis de San Andres Tuxtla Diocesis de San Felipe Diócesis de Toluca Diócesis de Veracruz Directorio Discapacidad Disney Divina Misericordia Documental Dr. Carlos Álvarez Cozzi Drama Drama carcelario Drama de epoca Drama romantico Drama social Ecos Seráficos Edad Media Eduardo Verastegui Ejercito El Cancionero Catolico El Hermano Asno El Papa El Papa en México El santo del día El video del Papa Elecciones Elena Lorenzo Rego Enfermedad Enseñanza Epoca invernal Esclavitud Escritos de San Francisco de Asís Escritos de Santa Clara Espiritualidad Esquela Eutanasia Evangelio Evangelio del dia Evangelio del dia en audio Evangelio del dia en texto Evangelios Apócrifos Evangelización en México y América Eventos Extraterrestres Facebook Familia Familia Franciscana Fantastico Fátima TV featured Ficticio Fieles Difuntos Fin del mundo Florecillas de San Francisco Formación Permanente Forum Libertas Franciscanismo Franciscano de la Mancha Franciscanos Fray Gabriel Fray Ignacio Larrañaga Fray Jose Pérez OFM Fray Richard Fray Rodi Cantero TOR Frayñero Fuentes Biograficas Fundación Callejeros de la Misericordia Futbol Futbol americano Gatos Gore Gran Depresion Guadalupe Radio TV Guerra Civil de El Salvador Guerra Civil Española Guerra Cristera Guerra de Bosnia Guerra de Independencia Americana Guerra de la Independencia Española Guerra de Secesión Guerra Fria Hebreos Hermana Glenda Hermanas Diocesanas Historia de la Iglesia en México Historia de la OFS Historia del Franciscanismo Historias cruzadas Historico Holocausto Homosexualidad Homosexualismo Ideologia de Género II Guerra Mundial Imagenes Infancia Infantil Infocatolica InfoRIES Informativo de Radio Vaticano Inglés Inmigracion Inquisición Insectos Intriga Jesed Jesucristo Jesus Rodríguez Jon Carlo Jornada Vocacional Juegos olimpicos JUFRA Junta Ejecutiva Nacional Juntos por Mexico Kerigma Sacra La Biblia La Homilía del día La Santa Misa Libros Liturgia Liturgia de las Horas Lobby Abortista Lobby Gay Lopez Obrador Lourdes TV Luis Enrique Ascoy Luz del Nuevo Amanecer Magia Manga Manual para Laicos Franciscanos Marco Antonio Solís Marionetas Marvel Comics Mayra Alejandra Barajas Medicina Mediometraje Melodrama Mensajes Mickey Mouse Miniserie de TV Minutpos para Dios Misioneras Clarisas Mitologia Mitología Mons. Cristóbal Ascencio García Monstruos Montez de Durango Musica Musical Naturaleza Navidad Nazismo New Age Noticias Noticias Globales Novela Novena a la Divina Misericordia Novenas Nuestra Señora del Pueblito Nuevo Testamento Obispo de Apatzingan Obispos OFM OFM Capuchinos OFM Conventuales OFM de Jalisco OFM Michoacán OFS de Mexico OFS en Mexico Oraciones Ordenaciones Ortodoxos Padre Damián Padre Fortea Padre Hugo Valdemar Romero Ascencion Padre Ivo Flores Padre Joni Padre Pedro Brassesco Pajaros Palabra de Dios Palabra del Obispo Panegírico Papas Parroquia Latino Partituras Patinaje sobre hielo Paz y Bien para los hermanos de hoy Pedofilia Pelicula de culto Pelicula de episodios Peliculas Peliculas religiosas Perros/Lobos Pinterest Pobreza Policiaco Politica Posguerra Española Precuela Predicaciones Prehistoria Preseminarios Primeros Cristianos Profesiones Promocion Vocacional Protestantes Provida Provincia Eclesiastica de Morelia Provincia Franciscana de San Pedro y San Pablo de Michoacán Proyecto de Amor Punto de Vista Purisima Concepcion Queretaro Racismo Radio Radiovaticano Reflexión del Domingo Reflexiones Region Santa Maria del Pueblito Regla Regla Comentada Religion Religión Religion en Libertad Remake Retiros Espirituales Revolucion Francesa Revolucion Mexicana Ricardo Montaner Ritual de la OFS Road Movie Robots Roedores Romance Rugby Sacerdotes Sacramentos Sagrado Corazón de Jesús Salmos San Antonio de Padua San Leonardo de Puerto Mauricio San Pablo Sanacion Interior Santa Clara Santa Margarita María Alacoque Santo del día en audio Santo Domingo de Guzman Santo Rosario Santoral Franciscano Santos y Beatos de la OFS Satira Seccion Infantil Sectas Secuela Secuestros Semillas para la Vida Seminario Franciscano Serie de TV SIAME SIDA Siervas Siervos de Dios Siglo IV Siglo X Siglo XI Siglo XII Siglo XIII Siglo XIV Siglo XIX Siglo XV Siglo XVI Siglo XVII Siglo XVIII Siglo XX Simios Sistema de Informacion de Vaticano Sistema de Informacion del Vaticano Sor Lorena OSC Sound by Four Spin-off Steampunk Submarinos Superhéroes Supervivencia Surrealismo Taizé Tarimoro Teatro Telefilm Television Catolica Televisión Católica Templo de San Francisco - Celaya Terrorismo Thiago Brado Thriller Thriller futurista Toma de Cordón Toma de Escapulario Toros Trabajo/Empleo Trenes Trenes/Metros Valle de la Misericordia Valores Vejez Venezuela Veracruz Viacrucis Viajes en el tiempo Vida Primera de San Francisco - Celano Vida Rural Vida Rural Norteamericana Vidas de Beatos Vidas de Santos Videos Vikingos Virgen de Guadalupe Virgen Maria Virgen María Vocaciones Franciscanas Volcanes Watoto Child Care Ministries Western Whatsapp Yuli y Josh


Capítulo III
Cómo, cambiado en el interior, mas no en el exterior,
habla alegóricamente del hallazgo de un tesoro y de una esposa

6. Cambiado ya, pero sólo en el interior y no externamente, renuncia a marchar a la Pulla y se aplica a plegar su voluntad a la divina (11). Y así, retirándose un poco del barullo del mundo y del negocio, procura guardar en lo íntimo de su ser a Jesucristo. Cual prudente comerciante, oculta a los ojos de los ilusos la perla hallada y con toda cautela se esfuerza en adquirirla vendiéndolo todo.

Tenía a la sazón en la ciudad de Asís un compañero, amado con predilección entre todos (12); como ambos eran de la misma edad y una asidua relación de mutuo afecto le hubiera dado ánimo para confiarle sus intimidades, le conducía con frecuencia a lugares apartados y a propósito para tomar determinaciones y le aseguraba que había encontrado un grande y precioso tesoro. Gozábase este su compañero, y, picado de curiosidad por lo oído, salía gustoso con él cuantas veces era invitado.

Había cerca de la ciudad una gruta, a la que se llegaban muchas veces, platicando mutuamente sobre el tesoro. Entraba en ella el varón de Dios, santo ya por su santa resolución, mientras su compañero le aguardaba fuera. Lleno de un nuevo y singular espíritu, oraba en lo íntimo a su Padre. Tenía sumo interés en que nadie supiera lo que sucedía dentro (13), y, ocultando sabiamente lo que con ocasión de algo bueno le acaecía de mejor, sólo con su Dios deliberaba sobre sus santas determinaciones. Con la mayor devoción oraba para que Dios, eterno y verdadero, le dirigiese en sus pasos y le enseñase a poner en práctica su voluntad. Sostenía en su alma tremenda lucha, y, mientras no llevaba a la práctica lo que había concebido en su corazón, no hallaba descanso; uno tras otro se sucedían en su mente los más varios pensamientos, y con tal insistencia que lo conturbaban duramente. Se abrasaba de fuego divino en su interior y no podía ocultar al exterior el ardor de su espíritu. Dolíase de haber pecado tan gravemente y de haber ofendido los ojos de la divina Majestad; no le deleitaban ya los pecados pasados ni los presentes; mas no había recibido todavía la plena seguridad de verse libre de los futuros. He aquí por qué cuando salía fuera, donde su compañero, se encontraba tan agotado por el esfuerzo, que uno era el que entraba y parecía otro el que salía.

7. Cierto día en que había invocado la misericordia del Señor hasta la hartura, el Señor le mostró cómo había de comportarse (14). Y tal fue el gozo que sintió desde este instante, que, no cabiendo dentro de sí de tanta alegría, aun sin quererlo, tenía que decir algo al oído de los hombres. Mas, si bien, por el ímpetu del amor que le consumía, no podía callar, con todo, hablaba con mucha cautela y enigmáticamente. Como lo hacía con su amigo predilecto, según se ha dicho, acerca del tesoro escondido, así también trataba de hablar en figuras con los demás; aseguraba que no quería marchar a la Pulla y prometía llevar a cabo nobles y grandes gestas en su propia patria.

Quienes le oían pensaban que trataba de tomar esposa, y por eso le preguntaban: «¿Pretendes casarte, Francisco?» A lo que él respondía: «Me desposaré con una mujer la más noble y bella que jamás hayáis visto, y que superará a todas por su estampa y que entre todas descollará por su sabiduría». En efecto, la inmaculada esposa de Dios es la verdadera Religión que abrazó, y el tesoro escondido es el reino de los cielos, que tan esforzadamente él buscó; porque era preciso que la vocación evangélica se cumpliese plenamente en quien iba a ser ministro del Evangelio en la fe y en la verdad.


Capítulo II
Cómo Dios visitó su corazón por una enfermedad y por un sueño

3. En efecto, cuando por su fogosa juventud hervía aún en pecados y la lúbrica edad lo arrastraba desvergonzadamente a satisfacer deseos juveniles e, incapaz de contenerse, era incitado con el veneno de la antigua serpiente, viene sobre él repentinamente la venganza; mejor, la unción divina, que intenta encaminar aquellos sentimientos extraviados, inyectando angustia en su alma y malestar en su cuerpo, según el dicho profético: He aquí que yo cercaré tus caminos de zarzas y alzaré un muro (Os 2,6). Y así, quebrantado por larga enfermedad, como ha menester la humana obstinación, que difícilmente se corrige si no es por el castigo, comenzó a pensar dentro de sí cosas distintas de las que acostumbraba.

Y cuando, ya repuesto un tanto y apoyado en un bastón, comenzaba a caminar de acá para allá dentro de casa para recobrar fuerzas, cierto día salió fuera y se puso a contemplar con más interés la campiña que se extendía a su alrededor (9). Mas, ni la hermosura de los campos, ni la frondosidad de los viñedos, ni cuanto de más deleitoso hay a los ojos pudo en modo alguno deleitarle. Maravillábase de tan repentina mutación y juzgaba muy necios a quienes amaban tales cosas.

4. A partir de este día, comenzó a tenerse en menos a sí mismo y a mirar con cierto desprecio cuanto antes había admirado y amado. Mas no del todo ni de verdad, que todavía no estaba desligado de las ataduras de la vanidad ni había sacudido de su cerviz el yugo de la perversa esclavitud. Porque es muy costoso romper con las costumbres y nada fácil arrancar del alma lo que en ella ha prendido; aunque haya estado el espíritu alejado por mucho tiempo, torna de nuevo a sus principios, pues con frecuencia el vicio se convierte, por la repetición, en naturaleza.

Intenta todavía Francisco huir de la mano divina, y, olvidado algún tanto de la paterna corrección ante la prosperidad que le sonríe, se preocupa de las cosas del mundo, y, desconociendo los designios de Dios, se promete aún llevar a cabo las más grandes empresas por la gloria vana de este siglo. En efecto, un noble de la ciudad de Asís prepara gran aparato de armas, ya que, hinchado del viento de la vanidad, se había comprometido a marchar a la Pulla con el fin de acrecentar riquezas y honores (10). Sabedor de todo esto Francisco, que era de ánimo ligero y no poco atrevido, se pone de acuerdo con él para acompañarle; que si inferior en nobleza de sangre, le superaba en grandeza de alma, y si más corto en riquezas, era más largo en liberalidades.

5. Cuando se había entregado con la mayor ilusión a planear todo esto y ardía en deseos de emprender la marcha, Aquel que le había herido con la vara de la justicia lo visita una noche en una visión, bañándolo en las dulzuras de la gracia; y, puesto que era ávido de gloria, a la cima de la gloria lo incita y lo eleva. Le parecía tener su casa llena de armas militares: sillas, escudos, lanzas y otros pertrechos; regodeábase, y, admirado y en silencio, pensaba para sí lo que podría significar aquello. No estaba hecho a ver tales objetos en su casa, sino, más bien, pilas de paño para la venta. Y como quedara no poco sobrecogido ante el inesperado acaecer de estos hechos, se le dijo que todas aquellas armas habían de ser para él y para sus soldados. Despertándose de mañana, se levantó con ánimo alegre, e, interpretando la visión como presagio de gran prosperidad, veía seguro que su viaje a la Pulla tendría feliz resultado.

Mas no sabía lo que decía, ni conocía de momento el don que se le había dado de lo alto. Con todo, podía sospechar que la interpretación que daba a la visión no era verdadera, pues si bien pudiera sugerir que se trataba de una hazaña, su ánimo no encontraba en ello la acostumbrada alegría. Es más, tenía que hacerse cierta violencia para realizar sus proyectos y llevar a buen término el viaje por el que había suspirado. Muy hermosamente se habla aquí por primera vez de las armas y muy oportunamente se hace entrega de ellas al caballero que va a combatir contra el fuerte armado, para que, cual otro David, en el nombre del Señor, Dios de los ejércitos, libere a Israel del inveterado oprobio de los enemigos.


PROLOGO

En el nombre del Señor. Amén.

1. Deseando narrar con piadosa devoción ordenadamente, guiado y amaestrado siempre por la verdad, los hechos y la vida de nuestro bienaventurado padre Francisco, y no habiendo nadie que guarde memoria de todo lo que él hizo y enseñó, yo, por mandato del señor y glorioso papa Gregorio (1), he tratado de relatar, como mejor he podido, aunque sea con palabras desmañadas, siquiera lo que oí de su propia boca o lo que he llegado a conocer por testigos fieles y acreditados. ¡Ojalá merezca ser discípulo de quien siempre evitó expresiones enigmáticas y no supo de artificios literarios!

2. Lo que he podido recoger sobre el bienaventurado varón, lo divido en tres partes, subdivididas, a su vez, en varios capítulos, con el fin de que la diversidad de los momentos en que tuvieron lugar los hechos no confundan su orden ni despierten la duda acerca de su veracidad.

Así, la primera parte sigue el orden de los hechos, y trata con preferencia de la pureza de conducta y vida, de la santidad de costumbres y de sus saludables enseñanzas. También se insertan algunos pocos milagros de los muchos que Dios nuestro Señor se dignó obrar por medio de él durante su vida.

En la segunda parte se narran los hechos principales sucedidos a partir del penúltimo año de su vida hasta su glorioso tránsito.

Por último, la tercera parte contiene muchos de los milagros -los más se pasan por alto- que el gloriosísimo Santo obra en la tierra ahora que reina con Cristo en el cielo. Refiere también la veneración y el honor, la alabanza y la gloria que con suma devoción le rindieron el bendito papa Gregorio y, con él, todos los cardenales de la santa romana Iglesia, inscribiéndolo en el catálogo de los santos (2). Demos gracias a Dios todopoderoso, que siempre se muestra admirable y amable en sus santos.


Capítulo IV
Cómo, vendidas todas las cosas, despreció el dinero recibido

8. He aquí que, constituido siervo feliz del Altísimo y confirmado por el Espíritu Santo, al llegar el tiempo establecido, secunda aquel dichoso impulso de su alma por el que, despreciado lo mundano, marcha hacia bienes mejores. Y no podía demorarse, porque un mal de muerte se había extendido en tal forma por todas partes y de tal modo se había apoderado de los miembros de muchos, que un mínimo de retraso de parte del médico hubiera bastado para que, cortado el aliento vital, se hubiera extinguido la vida.

Se levanta, protégese haciendo la señal de la cruz, y, aparejado el caballo, monta sobre él; cargados los paños de escarlata (15) para la venta, camina ligero hacia la ciudad de Foligno (16). Vende allí, como siempre, todo el género que lleva y, afortunado comerciante, deja el caballo que había montado a cambio de su valor; de vuelta, abandonado ya el equipaje, delibera religiosamente qué hacer con el dinero. Y al punto, maravillosamente convertido del todo a la obra de Dios, no pudiendo tolerar el tener que llevar consigo una hora más aquel dinero y estimando como arena toda su ganancia, corre presuroso para deshacerse de él.

Regresando hacia Asís, dio con una iglesia, próxima al camino, que antiguamente habían levantado en honor de San Damián (17), y que de puro antigua amenazaba ruina inminente.

9. Acercóse a ella el nuevo caballero de Cristo (18), piadosamente conmovido ante tanta miseria, y penetró temeroso y reverente. Y, hallando allí a un sacerdote pobre, besó con gran fe sus manos sagradas (19), le entregó el dinero que llevaba y le explicó ordenadamente cuanto se había propuesto.

Asombrado el sacerdote y admirado de tan inconcebible y repentina conversión, no quería dar crédito a lo que oía. Por temor de ser engañado, no quiso recibir el dinero ofrecido. Es que lo había visto, como quien dice ayer, vivir tan desordenadamente entre compañeros y amigos y superarlos a todos en vanidad. Mas él persiste más y más en lo suyo y trata de convencerle de la veracidad de sus palabras, y le ruega y suplica con toda su alma que le permita convivir con él por el amor del Señor. Por fin, el sacerdote se avino a que se quedase en su compañía; pero, por temor a sus parientes, no recibió el dinero, que el auténtico despreciador del vil metal arrojó a una ventana, sin preocuparse de él más que del polvo. Pues deseaba poseer la sabiduría, que vale más que el oro, y adquirir la prudencia, que es más preciosa que la plata (Prov 16,16).

El nacimiento de San Francisco de Asís. Museo de Guadalupe. Guadalupe, Zacatecas. Mexico
PARTE PRIMERA

Para alabanza de Dios todopoderoso,
Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén.

Comienza la vida de nuestro beatísimo padre Francisco.

Capítulo I
Su género de vida mientras vivió en el siglo

1. Hubo en la ciudad de Asís, situada en la región del valle de Espoleto (3), un hombre llamado Francisco (4); desde su más tierna infancia fue educado licenciosamente por sus padres, a tono con la vanidad del siglo; e, imitando largo tiempo su lamentable vida y costumbres, llegó a superarlos con creces en vanidad y frivolidad (5).

De tal forma ha arraigado esta pésima costumbre por todas partes en quienes se dicen cristianos y de tal modo se ha consolidado y aceptado esta perniciosa doctrina cual si fuera ley pública, que ya desde la cuna se empeñan en educar a los hijos con extrema blandura y disolutamente. Pues no bien han comenzado a hablar o a balbucir, niños apenas nacidos, aprenden, por gestos y palabras, cosas torpes y execrables; y, llegado el tiempo del destete, se les obliga no sólo a decir, sino a hacer cosas del todo inmorales y lascivas. Ninguno de ellos se atreve, por un temor propio de su corta edad, a conducirse honestamente, pues sería castigado con dureza. Que bien lo dice el poeta pagano (6): «Como hemos crecido entre las maldades de nuestros padres, nos siguen todos los males desde la infancia». Este testimonio es verdadero, ya que tanto más perjudiciales resultan a los hijos los deseos de los padres cuanto aquéllos con más gusto ceden a éstos.

Mas, cuando han avanzado un poco más en edad, ellos, por propio impulso, se van deslizando hacia obras peores. Y es que de raíz dañada nace árbol enfermo y lo que una vez se ha pervertido, difícilmente podrá ser reducido al camino del bien.

Y ¿cómo imaginas que han de ser cuando estrenan la adolescencia? En este tiempo, nadando en todo género de disolución, ya que les es permitido hacer cuanto les viene en gana, se entregan con todo ardor a una vida vergonzosa. Sujetos de este modo voluntariamente a la esclavitud del pecado, hacen de sus miembros armas de iniquidad; y, no poseyendo en sí mismos ni en su vida y costumbres nada de la religión cristiana, se amparan sólo con el nombre de cristianos. Alardean los desdichados con frecuencia de haber hecho cosas peores de las que realizaron, por que no sean tenidos como más despreciables cuanto más inocentes se conservan (7).

2. Estos son los tristes principios en los que se ejercitaba desde la infancia este hombre a quien hoy veneramos como santo -porque lo es-, y en los que continuó perdiendo y consumiendo miserablemente su vida hasta casi los veinticinco años de edad. Más aún, aventajando en vanidades a todos sus coetáneos, mostrábase como quien más que nadie incitaba al mal y destacaba en todo devaneo. Cautivaba la admiración de todos y se esforzaba en ser el primero en pompas de vanagloria, en los juegos, en los caprichos, en palabras jocosas y vanas, en las canciones y en los vestidos suaves y cómodos (8); y aunque era muy rico, no estaba tocado de avaricia, sino que era pródigo; no era ávido de acumular dinero, sino manirroto; negociante cauto, pero muy fácil dilapidador. Era, con todo, de trato muy humano, hábil y en extremo afable, bien que para desgracia suya. Porque eran muchos los que, sobre todo por esto, iban en pos de él obrando el mal e incitando a la corrupción; marchaba así, altivo y magnánimo en medio de esta cuadrilla de malvados, por las plazas de Babilonia, hasta que, fijando el Señor su mirada en él, alejó su cólera por el honor de su nombre y reprimió la boca de Francisco, depositando en ella su alabanza a fin de evitar su total perdición. Fue, pues, la mano del Señor la que se posó sobre él y la diestra del Altísimo la que lo transformó, para que, por su medio, los pecadores pudieran tener la confianza de rehacerse en gracia y sirviese para todos de ejemplo de conversión a Dios.



Tomás de Celano: VIDA PRIMERA DE SAN FRANCISCO

Introducción: Lázaro Iriarte, o.f.m.cap.
Traducción: Francisco Sagüés, o.f.m.

Texto tomado de:
San Francisco de Asís.
Escritos. Biografías. Documentos de la época.
Edición preparada por José Antonio Guerra, o.f.m.

Biblioteca de Autores Cristianos (BAC 399)
Madrid, 1998, 7ª edición (reimpresión), págs. 135-228.

Introducción
por Lázaro Iriarte, o.f.m.cap.

Tomás de Celano ingresó en la fraternidad en 1214 ó 1215, cuando San Francisco regresó de España, renunciando a su proyectado viaje a Marruecos. «Dios en su bondad -escribe él mismo al referir el hecho- tuvo a bien acordarse de mí y de muchos otros... A poco de la vuelta del Santo a la iglesia de Santa María de la Porciúncula, se reunieron a él resueltamente algunos letrados y nobles» (1 Cel 56s).

Al número de esos letrados, que Francisco recibía con alborozo aun a sabiendas de que en manos de ellos se pondría a prueba la sencillez evangélica inicial, pertenecía Tomás. No figuraría entre los «compañeros» íntimos del Fundador; pero, por su cultura y por la amplia experiencia de la difusión de la Orden, poseería una visión más realista que ellos del ideal común. En 1221 formó parte de la expedición a los países germánicos. En 1223 estaba al frente, en calidad de custodio, del grupo de hermanos de la región renana. En 1224 regresó a Italia. Asistió a la canonización del Fundador el 16 de julio de 1228 en Asís y, asimismo, a la traslación del cuerpo del Santo en 1230. Debió de residir habitualmente en Asís, o al menos aquí trabajó en diferentes tiempos en la composición de la Vida segunda, del Tratado de los Milagros y de la Leyenda de Santa Clara. Parece que pasó los últimos años de su vida en su tierra natal, los Abruzzos. Murió en Tagliacozzo hacia 1260.

Hombre de amplia cultura eclesiástica, hábil escritor y buen latinista, era también poeta. La crítica ha vuelto a atribuirle la paternidad de la secuencia Dies irae. Y no le faltaba el vuelo oratorio, efectista, que aparece en muchos pasajes de sus obras. Teólogo y moralista, pero no hombre de cátedra, tiene una visión del mundo y de los acontecimientos muy dominada por los esquemas ascéticos tradicionales.

La «Vida primera» (1228)

Afirma Celano en el prólogo que se puso a escribir la vida de San Francisco por orden del papa Gregorio IX, quien con fecha 25 de febrero de 1229 daba su aprobación para que fuese difundida.

Esta conciencia de estar escribiendo la biografía de la canonización como un servicio a la Iglesia, hace que prevalezca, en la manera de narrar y de comentar, la intención de edificar al pueblo cristiano. Al hablar, por ejemplo, de la conversión del joven Francisco, pone el acento en la mala educación recibida de sus padres, para hacer en seguida la aplicación, moralizando: «Esta pésima costumbre, en efecto, está cundiendo entre los cristianos... de dar a los hijos una educación permisiva y disoluta» (1 Cel 1). Era natural, por otra parte, que el autor cediese al deseo de enaltecer la figura del papa, primero como cardenal Hugolino, luego, como Gregario IX (véase 1 Cel 73-75. 99-101. 121). Y era natural, asimismo, que se dejara llevar de cierta adulación hacia el hermano Elías, ministro general en los últimos años de la vida del Santo. Aunque no lo era mientras Celano escribía, todo el mundo le miraba como el hombre en cuyas manos estaba el destino de la obra de Francisco (véase 1 Cel 95. 98. 108s). Pero en 1246-47, cuando Celano redactaba la Vida segunda, Elías estaba excomulgado y su memoria era denigrada; por ello, además de evitar nombrarlo ni una sola vez, lo denunciará como usurpador jactancioso de la última bendición del Fundador (2 Cel 156. 216).

Celano indica en el prólogo cuáles fueron las fuentes de información de que se sirvió. Ante todo, el mismo Francisco: «Lo que escuché de sus propios labios»; y después, otros «testigos fieles y serios». No le fue difícil disponer de abundante información de primera mano a los dos años de la muerte del Santo. Pudo haberse servido también, y ciertamente lo hizo por lo que hace a los milagros, de las deposiciones recogidas en el proceso de canonización (véase 1 Cel 123-25. 127). Y es este valor de información inmediata lo que comunica a la primera biografía el tono peculiar de sinceridad y de realismo humano, sin el halo de la heroicización posterior, no obstante los tópicos hagiográficos, que no han podido menos de obrar sobre el autor. Está comprobado, en efecto, que tuvo delante modelos clásicos de vidas edificantes, como la de San Martín de Tours, escrita por Sulpicio Severo, y la de San Benito, escrita por San Gregorio Magno. Pero, cuando se desentiende de tales tópicos y, olvidado de los cánones retóricos del cursus, deja correr espontáneamente la narración, nos ofrece toda la originalidad de la figura de San Francisco y el cuadro vivo y emocionado de la vida de la fraternidad inicial.

La disposición del libro obedece, como lo declara el mismo Celano (Pról. 2), a una expresa intención cronológica en la sucesión de los hechos. Divide la materia en tres partes. La primera abarca los hechos de la vida de Francisco y los pasos de la fraternidad desde el nacimiento hasta la estigmatización (1224). La segunda describe los dos últimos años y la muerte. La tercera, los hechos relacionados con la glorificación de Francisco.

Hermanos Franciscanos

Formulario de contacto

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *

Con tecnología de Blogger.
Javascript DisablePlease Enable Javascript To See All Widget