Artículos por "Agencia Zenit"
"Santa Muerte" 11-S 1986 3-D 3D Accion ACI Mundo ACI Prensa ACI Prensa Vaticano ACI Vida Familia Adolescencia Africa Agencia Zenit Agenzia Fides AICA Ajedrez Aleteia Alfareros America colonial Amistad Animacion Animales Aniversarios Antigua Grecia Antigua Roma Antiguo Egipto Antiguo Testamento Año 1925 Año 1928 Año 1930 Año 1931 Año 1932 Año 1933 Año 1934 Año 1935 Año 1936 Año 1937 Año 1938 Año 1940 Año 1941 Año 1942 Año 1943 Año 1944 Año 1945 Año 1946 Año 1947 Año 1948 Año 1949 Año 1950 Año 1951 Año 1952 Año 1953 Año 1954 Año 1955 Año 1956 Año 1957 Año 1958 Año 1959 Año 1960 Año 1961 Año 1962 Año 1963 Año 1964 Año 1965 Año 1966 Año 1967 Año 1968 Año 1969 Año 1971 Año 1972 Año 1973 Año 1974 Año 1976 Año 1977 Año 1978 Año 1979 Año 1980 Año 1981 Año 1982 Año 1983 Año 1984 Año 1985 Año 1986 Año 1987 Año 1988 Año 1989 Año 1990 Año 1991 Año 1992 Año 1993 Año 1994 Año 1995 Año 1996 Año 1997 Año 1998 Año 1999 Año 2000 Año 2001 Año 2002 Año 2003 Año 2004 Año 2005 Año 2006 Año 2007 Año 2008 Año 2009 Año 2010 Año 2011 Año 2012 Año 2013 Año 2014 Año 2015 Año 2016 Año de la Misericordia Año1933 Año1993 Años 1910-1919 Años 20 Años 30 Años 40 Años 50 Años 60 Años 70 Años 80 Apk Aplicaciones Android APP en Play Store Arquidiócesis de Morelia Artes Marciales Articulos Athenas Venica Atletismo Audio Aventura espacial Aventuras Aventuras marinas Aviones Baloncesto Banda Cuisillos Basado en hecho reales Basado en hechos reales Bazar de la Fe Beato Anacleto González Flores OFS Belico Beto Cervantes Bioética Biografico Bolsa y Negocios Bomberos Boxeo Brujeria Brújula Franciscana Bulas Canonizaciones Cantos y Alabanzas Capítulo lectivo Capitulo Nacional Capitulos Capitulos Regionales Cardenales Carta a los Corintios Carta Apostólica Catastrofes Catequesis Catequesis del Papa Cecilia Celinés Díaz Centro de Estudios Catolicos Centro Televisivo Vaticano Ciencia ficcion Ciencia ficción Cine épico Cine familiar Cine Mexicano Cine mudo Cine religioso CIOFS Circo Clarisas Coches/Automoviles Cocina Colaboradores Colegios y Universidad Colombia Colonialismo Columna Comedia Comedia dramatica Comedia juvenil Comedia Romántica Comic Comisaría de Tierra Santa en Salvatierra Conferencia del Episcopado Mexicano Congresos Conquista de America Constituciones de la OFS Coro Cantaré Coronilla a la Divina Misericordia Cortometraje Crimen Cristianos Perseguidos Cristo Cristo te llama Cuentos Cyberpunk Defensa de la familia Demonología Deporte Descargable Desde la Fe Dinosaurios Diocesis de Apatzingán Diocesis de Celaya Diocesis de Mexico Diocesis de Papantla Diocesis de San Andres Tuxtla Diocesis de San Felipe Diócesis de Toluca Diócesis de Veracruz Directorio Discapacidad Disney Divina Misericordia Documental Dr. Carlos Álvarez Cozzi Drama Drama carcelario Drama de epoca Drama romantico Drama social Ecos Seráficos Edad Media Eduardo Verastegui Ejercito El Cancionero Catolico El Hermano Asno El Papa El Papa en México El santo del día El video del Papa Elecciones Elena Lorenzo Rego Enfermedad Enseñanza Epoca invernal Esclavitud Escritos de San Francisco de Asís Escritos de Santa Clara Espiritualidad Esquela Eutanasia Evangelio Evangelio del dia Evangelio del dia en audio Evangelio del dia en texto Evangelios Apócrifos Evangelización en México y América Eventos Extraterrestres Facebook Familia Familia Franciscana Fantastico Fátima TV featured Ficticio Fieles Difuntos Fin del mundo Florecillas de San Francisco Formación Permanente Forum Libertas Franciscanismo Franciscano de la Mancha Franciscanos Fray Gabriel Fray Ignacio Larrañaga Fray Jose Pérez OFM Fray Richard Fray Rodi Cantero TOR Frayñero Fuentes Biograficas Fundación Callejeros de la Misericordia Futbol Futbol americano Gatos Gore Gran Depresion Guadalupe Radio TV Guerra Civil de El Salvador Guerra Civil Española Guerra Cristera Guerra de Bosnia Guerra de Independencia Americana Guerra de la Independencia Española Guerra de Secesión Guerra Fria Hebreos Hermana Glenda Hermanas Diocesanas Historia de la Iglesia en México Historia de la OFS Historia del Franciscanismo Historias cruzadas Historico Holocausto Homosexualidad Homosexualismo Ideologia de Género II Guerra Mundial Imagenes Infancia Infantil Infocatolica InfoRIES Informativo de Radio Vaticano Inglés Inmigracion Inquisición Insectos Intriga Jesed Jesucristo Jesus Rodríguez Jon Carlo Jornada Vocacional Juegos olimpicos JUFRA Junta Ejecutiva Nacional Juntos por Mexico Kerigma Sacra La Biblia La Homilía del día La Santa Misa Libros Liturgia Liturgia de las Horas Lobby Abortista Lobby Gay Lopez Obrador Lourdes TV Luis Enrique Ascoy Luz del Nuevo Amanecer Magia Manga Manual para Laicos Franciscanos Marco Antonio Solís Marionetas Marvel Comics Mayra Alejandra Barajas Medicina Mediometraje Melodrama Mensajes Mickey Mouse Miniserie de TV Minutpos para Dios Misioneras Clarisas Mitologia Mitología Mons. Cristóbal Ascencio García Monstruos Montez de Durango Musica Musical Naturaleza Navidad Nazismo New Age Noticias Noticias Globales Novela Novena a la Divina Misericordia Novenas Nuestra Señora del Pueblito Nuevo Testamento Obispo de Apatzingan Obispos OFM OFM Capuchinos OFM Conventuales OFM de Jalisco OFM Michoacán OFS de Mexico OFS en Mexico Oraciones Ordenaciones Ortodoxos Padre Damián Padre Fortea Padre Hugo Valdemar Romero Ascencion Padre Ivo Flores Padre Joni Padre Pedro Brassesco Pajaros Palabra de Dios Palabra del Obispo Panegírico Papas Parroquia Latino Partituras Patinaje sobre hielo Paz y Bien para los hermanos de hoy Pedofilia Pelicula de culto Pelicula de episodios Peliculas Peliculas religiosas Perros/Lobos Pinterest Pobreza Policiaco Politica Posguerra Española Precuela Predicaciones Prehistoria Preseminarios Primeros Cristianos Profesiones Promocion Vocacional Protestantes Provida Provincia Eclesiastica de Morelia Provincia Franciscana de San Pedro y San Pablo de Michoacán Proyecto de Amor Punto de Vista Purisima Concepcion Queretaro Racismo Radio Radiovaticano Reflexión del Domingo Reflexiones Region Santa Maria del Pueblito Regla Regla Comentada Religion Religión Religion en Libertad Remake Retiros Espirituales Revolucion Francesa Revolucion Mexicana Ricardo Montaner Ritual de la OFS Road Movie Robots Roedores Romance Rugby Sacerdotes Sacramentos Sagrado Corazón de Jesús Salmos San Antonio de Padua San Leonardo de Puerto Mauricio San Pablo Sanacion Interior Santa Clara Santa Margarita María Alacoque Santo del día en audio Santo Domingo de Guzman Santo Rosario Santoral Franciscano Santos y Beatos de la OFS Satira Seccion Infantil Sectas Secuela Secuestros Semillas para la Vida Seminario Franciscano Serie de TV SIAME SIDA Siervas Siervos de Dios Siglo IV Siglo X Siglo XI Siglo XII Siglo XIII Siglo XIV Siglo XIX Siglo XV Siglo XVI Siglo XVII Siglo XVIII Siglo XX Simios Sistema de Informacion de Vaticano Sistema de Informacion del Vaticano Sor Lorena OSC Sound by Four Spin-off Steampunk Submarinos Superhéroes Supervivencia Surrealismo Taizé Tarimoro Teatro Telefilm Television Catolica Televisión Católica Templo de San Francisco - Celaya Terrorismo Thiago Brado Thriller Thriller futurista Toma de Cordón Toma de Escapulario Toros Trabajo/Empleo Trenes Trenes/Metros Valle de la Misericordia Valores Vejez Venezuela Veracruz Viacrucis Viajes en el tiempo Vida Primera de San Francisco - Celano Vida Rural Vida Rural Norteamericana Vidas de Beatos Vidas de Santos Videos Vikingos Virgen de Guadalupe Virgen Maria Virgen María Vocaciones Franciscanas Volcanes Watoto Child Care Ministries Western Whatsapp Yuli y Josh

(ZENIT – 26 nov. 2019).- El 25 de noviembre de 2019, el Papa Francisco se reunió con los jóvenes en la Catedral de Santa María, Tokio. Reproducimos a continuación los tres testimonios presentados por los jóvenes antes de que el Papa hablara: una joven católica, una joven budista y un joven migrante.

Testimonio de Miki Kobayashi, joven católica

Me siento muy honrada de tener la oportunidad de hablar en nombre de la juventud católica japonesa. Me gustaría hablar en inglés directamente con usted, pero al mismo tiempo, me gustaría que el público escuchara. Lo siento, pero hablaré en japonés.

La sociedad japonesa enfatiza la productividad, así que siento que Japón es un país muy ocupado. Desafortunadamente, en una sociedad así, hay pocas personas que piensan que es valioso tomarse un tiempo para reflexionar sobre sí mismos y simplemente orar. Sin embargo, creo que en la vida moderna es necesario hacer viajes de ida y vuelta entre la vida diaria y la separación, volviendo al Padre por un tiempo cada fin de semana para reflexionar sobre lo que pasó en la semana pasada, para rezar y luego obtener energía para vivir la nueva semana. Cuando fui a una escuela en Timor-Leste, los estudiantes iban a misa todas las noches. Rezaban en silencio y su canto se extendió por toda la iglesia. Sentí la belleza de sus vidas pasadas naturalmente con Dios. Este viaje de ida y vuelta entre la vida cotidiana y el tiempo libre enriquece la vida. Podemos hacer tiempo para pensar y actuar basados en Dios aunque el mundo que nos rodea cambie tan rápidamente.

Por un lado, la sociedad japonesa está bien desarrollada. No debemos temer el peligro para nuestras vidas, y muchos parecen ser capaces de vivir sin creer en algo. En un ambiente así, ¿cómo pueden los jóvenes encontrar a Dios? ¿Hay algún lugar donde puedan tener ese encuentro?

Debido a la falta de tiempo, los jóvenes pueden no ver las innumerables estrellas y perder la oportunidad de experimentar la grandeza de Dios y su propia debilidad y darse cuenta de que Dios está con ellos. Puede que no tengan amigos con quienes hablar y profundizar su fe. En Japón, sólo una minoría cree en Dios, y los jóvenes pueden no ser capaces de encontrar el significado de la fe si no ven a otras personas que viven por la fe. Es triste que no sea fácil encontrar los modelos o actitudes de fe viva que buscan los jóvenes.

Pienso también en los jornaleros de Kamagasaki, en Osaka, que son tratados como parias y privados de servicios sociales. O la forma en que los pasantes técnicos de otros países son a menudo explotados y luego descartados. Creo que la Iglesia puede desempeñar un papel en estas situaciones. La regla de medida de Dios es diferente de los estándares de la sociedad o de nuestros valores. Dios se preocupa por todos. ¿Acaso la Iglesia no cobraría vida si saliera de sí misma? Además, creo que nosotros, las personas que nos reunimos en la Iglesia, debemos vivir nuestra fe en la sociedad.

He dicho que Japón es un país rico, pero hay muchos problemas que resolver. La globalización está atrayendo cada vez a más personas de diferentes orígenes a vivir juntas. Me gustaría preguntar qué papel puede desempeñar la Iglesia y cómo los jóvenes pueden encontrar a Dios en la sociedad japonesa. Gracias.

Testimonio de Masako Kudo, joven budista

Muchas gracias por darme esta preciosa oportunidad hoy. Enseño salud y educación física en una escuela secundaria.

Cuando era profesora en práctica, para el día de deporte en nuestra escuela, 38 alumnos y yo participamos en una “carrera de ciempiés” en la que líneas de corredores sostienen los hombros con las piernas unidas por una banda. A través de esta experiencia, tuve la gran alegría de ser una con un equipo trabajando duro juntos. Los estudiantes y yo crecimos, y estaba decidida a ser maestra.

Sin embargo, convertirse en maestra no fue fácil. En ese momento, practiqué la recitación del sutra de la mañana y de la noche (oración) que no había podido hacer antes. Gracias al apoyo y aliento de otras personas, pude aprobar los exámenes y finalmente me convertí en maestra.

En Japón no cesan las noticias de intimidación y suicidio, y los estudiantes tienen problemas con sus amigos, y ansiedad por los maestros o la escuela. Además, con la propagación de los teléfonos móviles, los ordenadores, los dispositivos de juego, etc., muchos niños encuentran molesto comunicarse o competir con los demás y, por lo tanto, se retraen en sí mismos.

En mi escuela, hay estudiantes que se comparan con otros y tienen sentimientos de inferioridad o superioridad. No se gustan a sí mismos y tienen baja autoestima, pero al mismo tiempo, no pueden reconocer los esfuerzos o logros de los demás. Cuando hablo con estudiantes con caras sombrías, me responden: “Tuve una pelea con mis padres. Me tratan como una molestia” o “Mis padres me comparan con mis hermanos”. Tienden a ser agresivos con otros que hacen buen trabajo en la escuela, diciendo “Tiene un cerebro diferente por naturaleza”, y “Pone una buena cara para el maestro”.

Me he dado cuenta de que las actitudes de estos estudiantes son como las mías. Solía compararme con mi hermano mayor o mis amigos. Quería ser mejor que nadie y quería ser reconocida por los demás.

Estoy agradecida de poder entender los sentimientos de mis alumnos, pero al mismo tiempo, como profesora, me preocupo por lo que puedo hacer por ellos más allá de escucharlos. Sírvase guiarme, Su Santidad, en cuanto a los tipos de interacción que pueden ayudar a estos estudiantes a tomar conciencia de su bondad y valor.

Leonardo Cachuela, joven migrante

Mis padres son filipinos y yo nací en Filipinas. Nos mudamos a Japón cuando yo estaba en cuarto grado. Fue muy difícil para nosotros vivir en otro país. No podía hablar el idioma, y había diferencias de cultura y costumbres. El problema que más sufrí fue la intimidación.

Cuando yo era un estudiante de primaria y secundaria, fui intimidado por un chico de la misma clase. En voz baja, lo suficientemente alta para que yo la oiga, decía: “extranjero inútil”, “gordo”, “asqueroso”. Sólo por contacto visual me sentí ridiculizada y poco a poco no podía sonreír más y todos los días sólo quería desaparecer.

Cuando pensé que los demás hablaban a mis espaldas, me preocupaba cada vez más. Sentí que mi mera existencia estaba siendo negada. Nunca sufrí violencia física, pero las palabras, las miradas, las expresiones faciales y la presión que sentía no me oprimían. En la escuela, pasaba cada vez más tiempo solo, evitando a los demás. No tenía muchos amigos durante el tiempo libre, y cuando trataba de unirme a un grupo, todos me dejaban con la sensación de que me estaban evitando. Esto continuaba todos los días, y no me gustaba ir a la escuela. Hubo momentos en que no podía ir a la escuela durante una semana. Lo pasé mal todos los días, y varias veces pensé en suicidarme.

Sin embargo, fui salvado muchas veces por la gente en la iglesia y por escuchar las palabras de Jesús. Hubo momentos en que fui a la iglesia el domingo y me sentí muy cómoda. Suaves palabras de los sacerdotes, líderes y amigos, junto con lo que Jesús enseñó y las palabras de la Biblia: “No tengáis miedo, yo estoy con vosotros. No te sorprendas, yo soy tu Dios. Te fortaleceré, te ayudaré y te tendré en mi mano derecha victoriosa”, me animaron todos.

La intimidación es un gran problema no sólo en Japón, sino también en varios lugares del mundo. Además, los lugares donde se produce el acoso escolar se están expandiendo de entornos como las escuelas a Internet. Hay muchas personas que sólo quieren vivir felices pero no pueden sobrevivir.

Por favor, dígame, Santo Padre, ¿cómo debemos enfrentarnos a los problemas de discriminación e intimidación que se están extendiendo por todo el mundo?

© Librería Editorial Vaticano

Traducción de zenit, Rosa Die Alcolea



«Esta devoción surgida tras las apariciones de la Virgen a santa Catalina Labouré no ha cesado de otorgar bendiciones, tal como Ella aseveró que sucedería a todo el que llevara pendida al cuello la medalla y lo hiciera con confianza»

 Por tercera vez esta sección de ZENIT dedica expresamente un espacio a María. En esta ocasión para ensalzar la Medalla Milagrosa, festividad del día, que tanta devoción suscita en todo el mundo. Como es bien conocido, tiene su origen en las sucesivas apariciones de la Virgen a santa Catalina Labouré, y en las indicaciones que Ella le dio. El bien que viene reportando desde que comenzó a difundirse es inconmensurable. Ha dado lugar a numerosas conversiones.

Los hechos extraordinarios se produjeron en la capilla de la casa madre que poseen en París las Hijas de la Caridad –comunidad a la que pertenecía Catalina–, sita en la rue du Bac, número 140, y en la que había ingresado el 21 de abril de 1830. De modo que cuando ese mismo año comenzó a recibir las gracias de María, era una feliz novicia que había tenido la fortuna de asistir a la solemne traslación de las reliquias de su fundador, san Vicente de Paúl; éstas se encontraban en Nôtre-Dame y eran acogidas por los padres lazaristas en su capilla de la calle Sèvres. Él había sido quien en un sueño, aunque ella no había visto antes su efigie, le ayudó a dilucidar su vocación en un momento en el que dudaba acerca de la Orden en la que debía ingresar.

Ya en los primeros meses de noviciado sus superiores apreciaron su piedad que sobresalía en medio de una inteligencia no especialmente brillante haciéndole pasar desapercibida. Su prudencia, la discreción que acompañaba a tantos rasgos de virtud, fueron también sus aliados para cumplir escrupulosamente la voluntad de la Virgen que no quiso que la noticia de sus apariciones vieran la luz en esos momentos. Catalina las confió únicamente a su confesor, el padre Aladel. La primera se produjo el 18 de julio de 1830 y lo que aconteció ese día, mientras la comunidad oraba, fue narrado por la religiosa al morir el sacerdote muchos años más tarde. Ella tan solo le sobrevivió unos meses.

Esta inicial visión de la santa y las sucesivas son bien conocidas por la profusa difusión que se les ha dado desde el primer momento. Antes de que se produjeran, Catalina había sido favorecida con distintas apariciones en las que, además de ver a su fundador, vio a Cristo presente en el Santísimo Sacramento y como «Rey crucificado». Pero ella deseaba vivir la gracia de la aparición de María que había solicitado por mediación de su fundador. Así que ese día de 1830, camino de la medianoche, mientras se hallaba en su lecho escuchó que alguien pronunciaba su nombre. Era un niño vestido de blanco, de cuatro o cinco años, quien le avisó de que la Virgen la estaba esperando. En pos del pequeño, que desprendía «destellos», caminó hacia la capilla y percibió el crujir de una delicada prenda. El misterioso niño hizo la presentación: «He aquí la Santísima Virgen», que ella acogió turbada, de modo que aquél tuvo que repetir estas palabras.

Sin salir de su asombro, la joven corrió a postrarse de rodillas ante la Virgen que la aguardaba sentada en un sillón junto al altar. Tuvo la inmensa gracia de poder apoyar sus manos sobre el halda de la Madre del cielo y de pasar junto a Ella lo que denominó el momento más feliz de su vida: «Sería imposible decir lo que experimenté. La Virgen me dijo cómo debía portarme con mi confesor y varias otras cosas». María le advirtió que Dios iba a confiarle una misión que le acarrearía tribulaciones, aunque las superaría buscando la gloria del Altísimo. En esa primera aparición ya le encomendó fundar la cofradía de las Hijas de María, indicación que fue materializada por el padre Aladel en 1840.

El 27 de noviembre de ese mismo año 1830, a las 17:30 h., hallándose en oración en la capilla, nuevamente vio a la Virgen vestida de blanco en dos escenas encadenadas. En una de ellas la contempló sobre un globo dorado rematado con una cruz; bajo sus pies oprimía a una serpiente. Le dijo: «Esta bola representa al mundo entero, a Francia y a cada persona en particular». En la segunda Catalina observó que de sus manos abiertas, cuyos dedos estaban enjoyados con bellísimos anillos de piedras preciosas, brotaban unos rayos de fulgurante intensidad que se extendían por doquier. La Virgen explicó: «Estos rayos son el símbolo de las gracias que María consigue para los hombres». A continuación, apresada esta milagrosa aparición en un semicírculo, Catalina vio emerger la siguiente inscripción en letras de oro: «¡Oh María sin pecado concebida!, ruega por nosotros que recurrimos a ti». Una voz le instó: «Haz, haz acuñar una medalla según este modelo. Las personas que la lleven con confianza recibirán grandes gracias».

El prodigio culminó al contemplar el reverso de la medalla conformada por la Virgen; apreció que estaba compuesta por una cruz sobre la letra «M», inicial de María. Abajo estaba clausurada por dos corazones, uno de ellos coronado de espinas y otro atravesado por una espada, símbolo de los Sagrados Corazones de Jesús y de María. En diciembre de ese mismo año mientras oraba de nuevo, pero en este caso detrás del altar, vio el cuadro de la medalla. Era la última ocasión en la que se produjo esta aparición: «Estos rayos son el símbolo de las gracias que la Virgen Santísima consigue para las personas que le piden… Ya no me verás más».

 Tal como vaticinó María, las pruebas llegaron enseguida. Su confesor, padre Aladel, fue el primero que no la creyó aconsejándole que se olvidara de ello. Pero, pasó el tiempo y el clamor interno para se cumpliera la petición de la Virgen persistía. El arzobispo de París, monseñor Quélen, tomó cartas en el asunto y concluyó reconociendo la autenticidad de los hechos. El padre Aladel acuñó la medalla, aunque faltaban algunos detalles. En la epidemia de cólera de 1832 la profusión que se hizo de la misma obró muchos milagros y conversiones. En 1846 el papa Gregorio XVI confirmó la veracidad de las apariciones. Catalina murió el 31 de diciembre de 1876.



PRIMER DOMINGO DE ADVIENTO

Ciclo A

Textos: Isaías 2, 1-5; Romanos 13, 11-14; Mateo 24, 37-44

 Antonio Rivero, L.C. Doctor en Teología Espiritual, profesor en el Noviciado de la Legión de Cristo en Monterrey (México) y asistente del Centro Sacerdotal Logos en México y Centroamérica, para la formación de sacerdotes diocesanos.

 INTRODUCCIÓN AL CICLO A

 Mateo será el evangelista que nos acompañará en este ciclo A. El evangelio de Mateo, aunque no fue el primero en escribirse, sin embargo, es el más completo y comentado y el que ha más influido en la teología eclesial.

¿Qué notas podemos sacar de este evangelio de Mateo?

Primero, en este evangelio abundan más las palabras que los hechos. Segundo, todo el evangelio de Mateo está como enmarcado por dos grandes afirmaciones o confesiones cristológicas: Él es “el Dios con nosotros” (1, 23), y “Yo estoy con vosotros”, una vez resucitado (28, 20). Tercero, Mateo abunda en citas del Antiguo Testamento, pues quiere demostrar que Jesús cumple las promesas del Antiguo Testamento, como el Mesías anunciado por los profetas. Cuarto, Mateo habla de la Iglesia más que ningún otro evangelista, como el nuevo Israel, el nuevo pueblo de Dios, ese Reino que Cristo ha inaugurado en la Iglesia y se consumará en el cielo. Y finalmente, Mateo tiene unos pasajes muy propios: la genealogía de Jesús, los relatos de la infancia, algunas parábolas, el primado de Pedro, la escenificación del juicio final.

Resumamos este tiempo litúrgico del Adviento. Preparación de nuestra alma y de nuestra comunidad parroquial y familiar para la venida de Cristo en su triple dimensión. Para conmemorar, sí, la venida histórica de Cristo en Belén y así ganar de nuevo los frutos que el Señor nos trajo hace 21 siglos. Pero también para prepararnos para la segunda venida gloriosa al final de los tiempos. Y sin olvidarnos la otra venida diaria a través de la Eucaristía, de los demás sacramentos y de mis hermanos, especialmente los pobres.

Adviento, pues, tiempo de gracia. Nos ayudarán a vivir este tiempo el profeta Isaías, Juan Bautista, Zacarías, Isabel, José y, sobre todo, María.

Idea principal: Despertaos y caminad… se acerca la luz de nuestra salvación, Cristo.

Síntesis del mensaje: El Adviento es como un gran despertador de Dios que la Iglesia nos pone en nuestra mesilla de noche para quienes están medio adormilados, anestesiados por las mil preocupaciones y ocupaciones de cada día. Con Cristo tendremos la tan anhelada paz que el profeta Isaías profetó y por eso estamos alegres (1ª lectura y salmo). Debemos espabilarnos y estar en vela, pues ya apunta el día del Sol sin ocaso, y tenemos que revestirnos de Cristo (2ª lectura y evangelio).

 Aspectos de esta idea:

En primer lugar, no es fácil despertar de tanto letargo y modorra. El mundo nos invita a sestear en la pereza, en la tibieza o en los gustos y caprichos: preocupaciones en la familia, en el trabajo, las mil tentaciones del mundo. Despertemos y caminemos con los pies del alma (San Agustín) hacia Cristo que nos espera de nuevo en Navidad trayéndonos la salvación (evangelio y 2ª lectura). Es un camino hacia arriba: subamos con dignidad al monte del Señor (1ª lectura). Quien no sube, inevitablemente desciende. ¿Qué me impide subir al monte del Señor: pies atados, corazón apegado, voluntad desmotivada? Hay que estar preparados. Con la casa en orden. Con aceite en las lámparas.

En segundo lugar, una vez que despertemos y caminemos con alegría al encuentro de Cristo, estemos con el corazón vigilante pues en el camino hay ladrones que nos quieren robar nuestra fe, nuestra esperanza y nuestra decencia (evangelio y segunda lectura). ¿Qué ladrones de ordinario me acechan en mi vida cristiana: ladrones internos, ladrones externos? Ahí nos esperan en la vuelta de la esquina: silbidos de sirenas, carruseles de fiestas, orgías en francachelas.

Finalmente, después de hacer la experiencia de Cristo en la oración y en los sacramentos, experimentaremos los frutos de este encuentro con Cristo: estaremos revestidos de Cristo (2ª lectura) y cosecharemos frutos suculentos (1ª y 2ª lectura): seremos hombres de luz, de paz y de moral en nuestra casa, en nuestros ambientes. ¿Qué frutos estoy ofreciendo de mi experiencia de Cristo?

Para reflexionar: pongamos las pilas de la gracia a nuestro despertador, en el caso de que estén gastadas, y marquemos bien la hora de levantarnos temprano para subir cada día al monte de la oración y progresemos en las virtudes durante el día. Que en la Navidad, Cristo nos encuentre preparados con la lámpara de la fe encendida y en paz con todos. Encomendémonos a la Virgen del Adviento que es también la Virgen de las Vigilias para que nos ayude a preparar el corazón para recibir a su Hijo Jesús.

Para rezar: cantemos la famosa canción: Ven, ven, Señor no tardes, ven, ven que te esperamos; ven, ven, Señor, no tardes, ven pronto, Señor. El mundo muere de frío, el alma perdió el calor, los hombres no son hermanos, al mundo le faltas tú. Ven, ven, Señor, no tardes, ven, ven que te esperamos, ven, ven, Señor, no tardes, ven pronto Señor”.

Para cualquier duda, pregunta o sugerencia, aquí tienen el email del padre Antonio, arivero@legionaries.org



(ZENIT – 26 nov. 2019).- Al final de la visita a la Universidad de Sofía, el presidente de la universidad y el presidente de la Asociación de Estudiantes Católicos han entregado al Papa Francisco una imagen de la diosa budista de la Misericordia, Canon.

Hoy, 26 de noviembre de 2019, último día del Santo Padre en Japón, el Pontífice visitó la Universidad de Sofía, de los jesuitas, y pronunció un discurso frente a toda la comunidad educativa.

La escultura

Antes de terminar este encuentro, un representante de la universidad, jesuita argentino, explicó a el Papa en español que se trata de una escultura que originalmente representaba a Kannon, diosa budista de la Misericordia.

Dado su parecido con una estatua de la Virgen María, los cristianos de Nagasaki, durante la persecución, la utilizaban para rezar sin ser descubiertos.

Una particularidad de dicha figura es que está ennegrecida por el humo de las velas o probablemente el incienso que los cristianos le ofrecían cuando rezaban. Otra característica que presenta es que tiene a un niño en brazos, algo no demasiado común en este tipo de esculturas, que le hace parecerse aun más a una escultura de la Virgen con el niño.

Misionero en Japón

La talla probablemente proviene del sur de China, de allí pasó a Japón y cuando el cristianismo fue prohibido quedó en manos los cristianos de Nagasaki.

“Se la queremos regalar porque sabemos que cuando usted era más joven se ofreció a venir como misionero a Japón y para que uniendo su corazón al de los mártires, no se olvide de rezar por todos nosotros”, expresó el mencionado jesuita.

Regalo del Papa a la Universidad

El Pontífice, por su parte, ofreció como regalo a la Universidad de Sofía una representación de la Virgen en plata pura, realizada en 1989 con la técnica de fundición a la cera perdida.

Es un bajorrelieve del maestro Marino Mandolesi, directamente inspirado en la famosa pintura de la Inmaculada Concepción de María realizada por Escipión Pulzone en 1582 para la capilla del mismo nombre en la ciudad de Gaeta, Italia.



(ZENIT – 26 nov. 2019).- “Queridos jóvenes, profesores, y todo el personal de la Sophia University: El Señor y su Iglesia cuentan con ustedes para que participen en la misión de buscar, hallar y expandir la Sabiduría divina y ofrecer alegría y esperanza a la sociedad actual”, ha dicho el Papa Francisco en su último acto público en Tokio, antes de ir al aeropuerto para regresar a Roma.

Este martes, 26 de noviembre de 2019, el Santo Padre ha visitado la Universidad de Sofía, donde ha celebrado la Misa con los jesuitas de Japón a primera hora de la mañana, ha desayunado en privado con algunos miembros de la Universidad, y ha compartido un momento con enfermos y ancianos.

El Papa en la Universidad de Sofía, en Tokio © Vatican News

Preferencias Apostólicas: jóvenes y pobres

La tradición ignaciana, en la que se basa Sophia (Sabiduría), “debe impulsar a profesores y estudiantes por igual a crear una atmósfera que fomente la reflexión y el discernimiento”, ha propuesto Francisco. “Ningún estudiante de esta universidad debería graduarse sin haber aprendido cómo elegir, responsable y libremente, lo que en conciencia sabe que es lo mejor”.

Las Preferencias Apostólicas Universales que propuso la Compañía de Jesús, ha aclarado el Pontífice, “dejan claro que el acompañamiento de los jóvenes es una realidad importante en todo el mundo, y que todas las instituciones ignacianas deben fomentar ese acompañamiento”. Por ello, el Papa ha animado a la Universidad “en su conjunto” a “centrarse en los jóvenes”, no sólo como “receptores de una educación preparada”, sino “también parte de esa educación, ofreciendo sus ideas y compartiendo su visión y esperanzas para el futuro”.

Así, el Papa ha mencionado otra de las “preferencias apostólicas universales” de los jesuitas: la de caminar con los pobres y los marginados de nuestro mundo. En este sentido, ha señalado que “El estudio universitario de calidad, más que considerarlo el privilegio de unos pocos, tiene que ir acompañado por la conciencia de saberse servidores de la justicia y del bien común; servicio a implementarse en el área que a cada uno le toque desarrollar”.

Casa común

En el contexto del cuidado por la casa común, el Santo Padre ha observado que “en una sociedad tan competitiva y tecnológicamente orientada, esta universidad debería ser un centro no sólo de formación intelectual, sino también un lugar donde pueda ir tomando forma una sociedad mejor y un futuro más lleno de esperanza”.

Así, ha comentado que en el espíritu de la encíclica Laudato si’, añadiría que “el amor por la naturaleza, tan típico de las culturas asiáticas, aquí debería expresarse en una inquietud inteligente y previsora por la protección de la tierra, nuestra casa común”.

Al final del encuentro, el propio Papa ha pedido bajar del podio a saludar a los estudiantes de manera personal, que han atendido desde sus asientos con interés en discurso del Pontífice. Con gran entusiasmo, los jóvenes alumnos han dado sus manos al Papa y han tomado fotografías.

Publicamos a continuación el discurso que el Papa Francisco ha pronunciado durante la visita a la Universidad de Sofía.

***

Discurso del Santo Padre

Queridos hermanos y hermanas:

Me alegra mucho poder estar unos minutos con ustedes al final de mi visita apostólica, poco antes de dejar Japón y regresar a Roma.

Mi estadía en este país ha sido breve pero intensa. Agradezco a Dios y a todo el pueblo nipón por la oportunidad de poder visitar este país, que dejó una gran huella en la vida de san Francisco Javier, y donde tantos mártires dieron testimonio de su fe cristiana. A pesar de que los cristianos son una minoría, su presencia se siente. Yo mismo he sido testigo de la estima general que se tiene hacia la Iglesia Católica, y espero que este respeto mutuo pueda aumentar en el futuro. También he observado que, a pesar de la eficiencia y el orden que caracterizan a la sociedad japonesa, se percibe que se desea y se busca algo más: un hondo anhelo por crear una sociedad cada vez más humana, compasiva y misericordiosa.

El estudio y la meditación son parte de toda cultura, y vuestra cultura japonesa está, en este sentido, orgullosa de su herencia antigua y rica. Japón ha podido integrar el pensamiento y las religiones de Asia en su conjunto y crear una cultura con identidad definida. La Escuela Ashikaga, que tanto impresionó a san Francisco Javier, es un ejemplo de la capacidad de la cultura japonesa para absorber y transmitir el conocimiento. Los centros de estudio, meditación e investigación, siguen desempeñando un papel importante en la cultura actual. Por esta razón, es necesario que conserven su autonomía y libertad, en aras de un futuro mejor. Puesto que las universidades siguen siendo el lugar principal en el que se capacitan los líderes futuros, es necesario que el conocimiento y la cultura en toda su amplitud inspire todos los aspectos de las instituciones educativas volviéndose cada vez más inclusivas y generadoras de oportunidad y promoción social.

Sophia. Siempre el hombre, para administrar sus recursos de manera constructiva y eficiente, necesitó de la verdadera Sophia, de la verdadera Sabiduría. En una sociedad tan competitiva y tecnológicamente orientada, esta universidad debería ser un centro no sólo de formación intelectual, sino también un lugar donde pueda ir tomando forma una sociedad mejor y un futuro más lleno de esperanza. En el espíritu de la encíclica Laudato si’, añadiría que el amor por la naturaleza, tan típico de las culturas asiáticas, aquí debería expresarse en una inquietud inteligente y previsora por la protección de la tierra, nuestra casa común. Inquietud que pueda amalgamarse con la promoción de una nueva episteme capaz de ampliar y cuestionar todo intento reduccionista de parte del paradigma tecnocrático (cf. nn. 106-114). No perdamos de vista que «la auténtica humanidad, que invita a una nueva síntesis, parece habitar en medio de la civilización tecnológica, casi imperceptiblemente, como la niebla que se filtra bajo la puerta cerrada. ¿Será una promesa permanente, a pesar de todo, brotando como una empecinada resistencia de lo auténtico?» (ibíd., 112).

La Sophia University ha estado siempre marcada por una identidad humanista, cristiana e internacional. Desde su fundación, la Universidad se ha enriquecido con la presencia de profesores de varios países, incluso a veces de países en conflicto entre sí. Sin embargo, todos estaban unidos por el deseo de dar lo mejor a los jóvenes de Japón. Ese mismo espíritu perdura también en las muchas formas en las que ustedes brindan ayuda a quienes más lo necesitan, aquí y en el extranjero. Estoy seguro de que este aspecto de la identidad de vuestra Universidad se fortalecerá cada vez más, de modo que los grandes avances tecnológicos de hoy puedan ponerse al servicio de una educación más humana, justa y ecológicamente responsable. La tradición ignaciana, en la que se basa Sophia, debe impulsar a profesores y estudiantes por igual a crear una atmósfera que fomente la reflexión y el discernimiento. Ningún estudiante de esta universidad debería graduarse sin haber aprendido cómo elegir, responsable y libremente, lo que en conciencia sabe que es lo mejor. Que en cada situación, incluso en las más complejas, se interesen por lo que en su conducta es justo y humano, cabal y responsable, decididos defensores de los vulnerables, y sean conocidos por esa integridad que tanto se necesita en estos momentos en que las palabras y las acciones a menudo son falsas o engañosas.

Las Preferencias Apostólicas Universales que propuso la Compañía de Jesús dejan claro que el acompañamiento de los jóvenes es una realidad importante en todo el mundo, y que todas las instituciones ignacianas deben fomentar ese acompañamiento. Como lo demuestra el Sínodo sobre los jóvenes y sus documentos, la Iglesia universal también mira con esperanza e interés a los jóvenes de todo el mundo. Vuestra Universidad en su conjunto debe centrarse en los jóvenes, que no sólo han de ser receptores de una educación preparada, sino también parte de esa educación, ofreciendo sus ideas y compartiendo su visión y esperanzas para el futuro. Que vuestra Universidad sea conocida por ese modelo de intercambio y por el enriquecimiento y vitalidad que esto genera.

La tradición cristiana y humanista de Sophia está totalmente en consonancia con otra de las preferencias que mencioné, la de caminar con los pobres y los marginados de nuestro mundo. La Universidad, enfocada en su misión, deberá estar abierta siempre a crear un archipiélago capaz de interconectar lo que social y culturalmente puede llegar a concebirse como separado. Los marginados serán creativamente involucrados e incorporados en el currículo universitario, buscando posibilitar las condiciones para que esto se traduzca en la promoción de un estilo educativo capaz de achicar brechas y distancias. El estudio universitario de calidad, más que considerarlo el privilegio de unos pocos, tiene que ir acompañado por la conciencia de saberse servidores de la justicia y del bien común; servicio a implementarse en el área que a cada uno le toque desarrollar. Una causa que nos compete a todos; el consejo de Pedro a Pablo sigue siendo cierto hoy: no olvidemos a los pobres (cf. Ga 2,10).

Queridos jóvenes, profesores, y todo el personal de la Sophia University: Que estas reflexiones y nuestro encuentro de hoy den fruto en sus vidas y en la vida de esta comunidad académica. El Señor y su Iglesia cuentan con ustedes para que participen en la misión de buscar, hallar y expandir la Sabiduría divina y ofrecer alegría y esperanza a la sociedad actual. Por favor, no se olviden también de rezar por mí y por todos los que más necesitan de nuestra ayuda.

Ahora, mientras me dispongo a dejar Japón, les agradezco, y a través de ustedes a todo el pueblo japonés, por la amable acogida y bienvenida que me han brindado durante esta visita. Los aseguro que los tendré presentes en mi corazón y en mi oración.

© Librería Editorial Vaticano



(ZENIT – 26 nov. 2019).- Hoy, 26 de noviembre de 2019, tras ser despedido en la Nunciatura Apostólica, el Pontífice se dirigió a la Universidad de Sofía para celebrar de forma privada la Santa Misa con algunos miembros de la Compañía de Jesús.

Según informa la Oficina de Prensa de la Santa Sede, la Eucaristía comenzó en torno a las 7:45 hora local (23:45 hora de Roma) en la capilla del Kulturzentrum. Al término de la misma, Francisco saludó a los sacerdotes concelebrantes.

Por otra parte, de acuerdo a lo reportado por Antonio Spadaro en su cuenta de Twitter, el Papa firmó el siguiente mensaje para el centro universitario: “A la comunidad de la Sophia University, con mi gratitud por su trabajo y testimonio y pidiéndoles que recen por mí. Que Jesús les bendiga y la Virgen Santa les cuide”.

Visita a los sacerdotes ancianos y enfermos

Tras haber pasado un tiempo en el refectorio para desayunar y haber conocido en privado el Colegio Máximo, el Santo Padre visitó a los sacerdotes ancianos y enfermos.

Entre ellos, informa Spadaro, se encontraba el padre Adolfo Nicolás, antiguo general de la Compañía de Jesús.

Finalmente, se encontró con los sacerdotes en el refectorio en privado y a la salida saludó a 15 empleados de la comunidad. A las 10, hora local (2:00 hora de Roma), el Obispo de Roma visitó la Universidad de Sofía.

Primer universidad católica de Japón

La Universidad de Sofía es un centro de educación superior católico fundado por los jesuitas en 1913. No obstante, sus orígenes se remontan a hace más de 450 años, cuando el misionero jesuita Francisco Javier llegó a Japón, en 1549, con la idea de difundir el cristianismo y de crear una universidad.

El proyecto de erigir este centro universitario comenzó en 1908, momento en el que tres sacerdotes jesuitas, por voluntad de Pio X, desembarcaron en Japón para abrir, 5 años después, la primer universidad católica de Japón.

Actualmente, con 29 departamentos, nueve facultades y acuerdo con aproximadamente 300 universidades en 59 países, se sitúa ente los mejores ateneos japoneses.

Inicialmente reservada únicamente a los hombres, desde 1957 está abierta también a las mujeres, presentando hoy igualdad en la proporción de personas de cada uno de los sexos.

Fotos: Twitter/Antonio Spadaro



(ZENIT – 25 nov. 2019).- El martes 26 de noviembre de 2019 finaliza el 32º viaje apostólico internacional del Papa Francisco a Tailandia y Japón, que comenzó el pasado 19 de noviembre.

En la mañana del martes, el Papa presidirá dos actos privados: la celebración de la Misa con los miembros de la Compañía de Jesús en la Capilla del Kulturzentrum de la Universidad de Sofía y el desayuno y encuentro privado con el Colegio Máximo en la Universidad de Sofía.

También en la universidad, el Santo Padre visitará a los sacerdotes enfermos y ancianos y el propio centro.

A las 11:20, hora local (3:20 en Roma), está prevista la ceremonia de despedida en el aeropuerto de Tokio y la salida en avión hacia a Roma a las 11:35 horas (3:35 h. en Roma).

La hora de llegada al aeropuerto de Roma- Fiumicino está programada para las 17:15 horas.

Ver programa completo

Martes 26 de noviembre de 2019TOKYO-ROMA
7:45 h.(23:45 h. en Roma) Santa Misa privada con los miembros de la Compañía de Jesús en la Capilla del Kulturzentrum de la Universidad de Sofía
Desayuno y encuentro privado con el Colegio Máximo en la Universidad de Sofía
9:40 h.(1:40 h. en Roma) VISITA A  LOS SACERDOTES ANCIANOS Y  ENFERMOS en  la Universidad de Sofía
10 h.(2 h. en Roma) VISITA A LA UNIVERSIDAD DE SOFÍA
Discurso del Santo Padre
11.20 h.(3:20 h. en Roma) CEREMONIA DE DESPEDIDA en el Aeropuerto Tokio-Haneda
11:35 h.(3:35 h. en Roma) Salida en avión hacia Roma/Fiumicino
17:15 h. Llegada al aeropuerto de Roma/Fiumicino


(ZENIT – 26 nov 2019).- El Papa ha comenzado su tercer día en Japón con uno de los momentos más importantes del viaje: el encuentro con las víctimas del triple desastre que azotó al país el 11 de marzo de 2011: El terremoto de magnitud 9, localizado en frente a la costa de Honshu, 130 km al este de Sendai, en la prefectura de Miyagi, que generó el tsunami y el posterior accidente de la central nuclear de Fukushima, causando 18.000 muertos.

A las 10 de la mañana (hora local) del lunes, 25 de noviembre de 2019, Francisco se ha reunido con las víctimas y supervivientes del triple desastre en la sala Bellesalle Hanzomon, uno de los centros de conferencias más importantes de Tokio.

Una oración “que nos una”

Tras saludar a 10 personas presentes en el podio en representación de todas las víctimas, el Santo Padre ha escuchado tres testimonios de supervivencia a estas catástrofes, y al comenzar su discurso, ha propuesto hacer un rato de silencio y “una oración que nos una y que nos dé el coraje de mirar hacia adelante con esperanza”, que “la primera palabra sea rezar por las más de dieciocho mil personas que perdieron la vida, por sus familiares y por los que aún están desaparecidos”, ha dicho.

“Que este encuentro sirva para que, entre todos, podamos hacer un llamamiento a todas las personas de buena voluntad para que las víctimas de estas tragedias sigan recibiendo la ayuda que tanto necesitan”, ha pedido el Papa.

En este sentido, el Pontífice ha agradecido el esfuerzo de los gobiernos locales, organizaciones y personas que trabajan en la reconstrucción de las áreas donde ocurrieron los desastres y para aliviar la situación de las más de cincuenta mil personas que fueron evacuadas, actualmente en viviendas temporales, sin poder aún regresar a sus hogares.

“Nadie se reconstruye solo”

Así, ha asegurado que “nadie se ‘reconstruye’ solo, nadie puede volver a empezar solo”, y ha indicado que es “imprescindible encontrar una mano amiga, una mano hermana, capaz de ayudar a levantar no sólo la ciudad, sino la mirada y la esperanza”.

“Nuestra era siente la tentación de hacer del progreso tecnológico la medida del progreso humano”, ha advertido. “¿Qué clase de mundo, qué clase de legado queremos dejar a los que vendrán después de nosotros?”, ha planteado. “La sabiduría y la experiencia de los ancianos, unidas al celo y al entusiasmo de los jóvenes, pueden ayudar a forjar una visión diferente, una visión que ayude a mirar con reverencia el don de la vida y la solidaridad con nuestros hermanos y hermanas en la única, multiétnica y multicultural familia humana”.

Scholas Occurrentes

Esta mañana, antes de este encuentro, el Pontífice visitó en privado a 20 jóvenes del programa Scholas Occurrentes, con motivo de la inauguración de una nueva sede en el país asiático.

A su llegada, el Papa ha sido recibido en la entrada de la Bellesalle Hanzomon por el arzobispo de Tokio, Mons. Tarcisius Isao Kikuchi, y por Mons. Martin Tetsuo Hiraga, Obispo de Sendai, la diócesis más afectada por el terremoto y el tsunami, y con ellos ha llegado al auditorio.

Al término del encuentro, el Papa ha abandonado el auditorio mientras suena un canto preparado por el coro. Después se ha trasladado en coche al Palacio Imperial de Tokio para visitar al Emperador Naruhito.

Publicamos a continuación el discurso que el Papa Francisco ha pronunciado durante el encuentro:

***

Discurso del Papa Francisco

Queridos amigos:

Este encuentro con ustedes es un momento importante de mi visita a Japón. Les agradezco la bienvenida con música argentina. De manera especial, agradezco a Toshiko, Tokuun y Matsuki, quienes han compartido su historia con nosotros. Ellos y también ustedes representan a todos los que han sufrido de manera tan grande a causa del triple desastre —el terremoto, el tsunami y el accidente nuclear—, que afectó no sólo a las prefecturas de Iwate, Miyagi y Fukushima, sino a todo el Japón y a sus ciudadanos. Gracias por expresar con sus palabras y con su presencia la tristeza y el dolor sufrido por tantas personas, pero también la esperanza abierta a un futuro mejor. Matsuki, al terminar su testimonio, me invitaba a unirme a ustedes en oración. Hagamos un rato de silencio y que nuestra primera palabra sea rezar por las más de dieciocho mil personas que perdieron la vida, por sus familiares y por los que aún están desaparecidos. Una oración que nos una y que nos dé el coraje de mirar hacia adelante con esperanza. (Silencio y oración)

También agradezcamos el esfuerzo de los gobiernos locales, organizaciones y personas que trabajan en la reconstrucción de las áreas donde ocurrieron los desastres y para aliviar la situación de las más de cincuenta mil personas que fueron evacuadas, actualmente en viviendas temporales, sin poder aún regresar a sus hogares.

Agradezco de modo especial, como bien lo señaló Toshiko, la rapidez con que muchas personas, no sólo de Japón sino de todo el mundo, se movilizaron inmediatamente después de los desastres, para apoyar a las víctimas con la oración y la ayuda material y financiera. Una acción que no puede perderse en el tiempo y desaparecer después del shock inicial, sino que debemos perpetuar y sostener. En relación a lo que señaló Matsuki, algunos de los que vivían en las áreas afectadas ahora se sienten olvidados y no pocos deben hacer frente a continuos problemas: tierras y bosques contaminados y los efectos a largo plazo de la radiación.

Que este encuentro sirva para que, entre todos, podamos hacer un llamamiento a todas las personas de buena voluntad para que las víctimas de estas tragedias sigan recibiendo la ayuda que tanto necesitan.

Sin recursos básicos: alimentos, ropa y refugio, no es posible llevar adelante una vida digna y tener lo mínimo necesario para poder lograr una reconstrucción, que reclama a su vez la necesidad de experimentar la solidaridad y el apoyo de una comunidad. Nadie se “reconstruye” solo, nadie puede volver a empezar solo. Es imprescindible encontrar una mano amiga, una mano hermana, capaz de ayudar a levantar no sólo la ciudad, sino la mirada y la esperanza. Toshiko nos dijo que, aunque ella perdió su hogar en el tsunami, está agradecida por poder apreciar el regalo de la vida y sentir la esperanza al ver a las personas unirse para ayudarse entre sí. Ocho años después del triple desastre, Japón ha demostrado cómo un pueblo puede unirse en solidaridad, paciencia, perseverancia y resistencia. El camino hacia una recuperación completa puede ser todavía largo, pero es siempre posible si cuenta con el alma de este pueblo capaz de movilizarse para socorrerse y ayudarse. Como dijo Toshiko, si no hacemos nada el resultado será cero, pero si das un paso entonces avanzarás un paso adelante. Así pues, los invito a avanzar cada día, poco a poco, para construir el futuro basado en la solidaridad y el compromiso de unos por otros, por ustedes, sus hijos y nietos, y por las generaciones venideras.

Tokuun preguntó cómo podemos responder a otros problemas importantes que nos afectan y que, como ustedes bien saben, no pueden entenderse o tratarse separadamente: guerras, refugiados, alimentos, disparidades económicas y desafíos ambientales. Es un grave error pensar que hoy en día se pueden abordar aisladamente los temas sin asumirlos como parte de una red más grande. Como acertadamente señaló, somos parte de esta tierra, parte del medio ambiente; porque todo está, en última instancia, interconectado. El primer paso —creo yo—, además de tomar decisiones valientes e importantes sobre el uso de los recursos naturales, y en particular sobre las futuras fuentes de energía, es trabajar y caminar hacia una cultura capaz de combatir la indiferencia. Uno de los males que más nos afectan versa en la cultura de la indiferencia. Urge movilizarnos para ayudar a tomar conciencia de que si un miembro de nuestra familia sufre, todos sufrimos con él; porque no se alcanza la interconexión si no se cultiva la sabiduría de la pertenencia, única capaz de asumir los problemas y las soluciones de manera global. Nos pertenecemos los unos a los otros.

En este sentido, quisiera recordar, de manera particular, el accidente nuclear de Daiichi en Fukushima y sus secuelas. Además de las preocupaciones científicas o médicas, también existe el inmenso trabajo para restaurar el tejido de la sociedad. Hasta que se restablezcan los lazos sociales en las comunidades locales y las personas tengan de nuevo una vida segura y estable, el accidente de Fukushima no se resolverá por completo. Lo cual implica, a su vez –como bien lo señalaron mis hermanos obispos en Japón–, la preocupación por el uso continuo de la energía nuclear, y pidieron la abolición de las centrales nucleares.

Nuestra era siente la tentación de hacer del progreso tecnológico la medida del progreso humano. Este “paradigma tecnocrático” de progreso y desarrollo modela la vida de las personas y el funcionamiento de la sociedad y, a menudo, conduce a un reduccionismo que afecta a todos los ámbitos de nuestras sociedades (cf. Carta enc. Laudato si’, 101-114). Por tanto, es importante, en momentos como este, hacer una pausa y reflexionar sobre quiénes somos y, quizás de manera más crítica, quiénes queremos ser. ¿Qué clase de mundo, qué clase de legado queremos dejar a los que vendrán después de nosotros? La sabiduría y la experiencia de los ancianos, unidas al celo y al entusiasmo de los jóvenes, pueden ayudar a forjar una visión diferente, una visión que ayude a mirar con reverencia el don de la vida y la solidaridad con nuestros hermanos y hermanas en la única, multiétnica y multicultural familia humana.

Al pensar en el futuro de nuestra casa común, debemos darnos cuenta de que no podemos tomar decisiones puramente egoístas y que tenemos una gran responsabilidad con las generaciones futuras. En ese sentido, se nos pide elegir una forma de vida humilde y austera que dé cuenta de las urgencias que estamos llamados a encarar. Toshiko, Tokuun y Matsuki nos han recordado la necesidad de encontrar un nuevo camino para el futuro, un camino basado en el respeto por cada persona y por el mundo natural. En este camino, «todos podemos colaborar como instrumentos de Dios para el cuidado de la creación, cada uno desde su cultura, su experiencia, sus iniciativas y sus capacidades» (ibíd., 14).

Queridos hermanos: En el trabajo continuo de recuperación y reconstrucción después del triple desastre, muchas manos deben juntarse y muchos corazones deben unirse como si fueran uno solo. De esta manera, los que han sufrido recibirán apoyo y sabrán que no han sido olvidados. Sabrán que muchas personas, activa y efectivamente, comparten su dolor y continuarán extendiendo una mano fraterna para ayudar. Una vez más, celebremos y demos gracias por todos aquellos que, de modo sencillo, han tratado de aliviar la carga de las víctimas. Que esa compasión sea el camino que les permita a todos encontrar esperanza, estabilidad y seguridad para el futuro.

Gracias de nuevo por estar aquí. Por favor, recen por mí; y que Dios les conceda a todos ustedes y a sus seres queridos las bendiciones de sabiduría, fortaleza y paz.

© Librería Editorial Vaticano



(ZENIT – 24 nov. 2019).- “La Iglesia asiática es una Iglesia con una dimensión de trascendencia, porque en la cultura de estos países hay un indicar que no todo termina acá. Esa dimensión de trascendencia hace bien a los países occidentales. Necesitamos eso”, afirmó el Santo Padre.

Ayer, 23 de noviembre de 2019, tras el discurso a los obispos de Japón con los que se reunió en la Nunciatura Apostólica de Tokio, el Papa Francisco pidió que le dirigieran preguntas y dialogó una media hora con ellos, indica Vatican News.

Deseo del joven Bergoglio

La primera pregunta, de acuerdo a la misma fuente aludía al sueño del sacerdote Jorge Bergoglio, que deseaba ser misionero en Japón: “Yo quería venir de misionero cuando estudiaba filosofía. Me atraía. Me atraía mucho… no sé por qué me atraía Japón. Era un lugar de misión que quizás por la belleza, deseaba. Después, durante los tres años de magisterio, hice el pedido formal al padre general que en ese momento acababa de ser elegido, el padre Arrupe. Y como me habían sacado una parte del pulmón,  él respondió: ‘no,  su salud no es para eso’”.

Y señaló que tuvo que canalizar su celo apostólico hacia otro lado, “un poco me hizo pensar que iba a vivir pocos años. Pero me tomé mi venganza y cuando fui Provincial me ‘vengué’ mandando cinco jóvenes a Japón. Así que, eso fue”.

Los niños de Nagasaki

Otro de los prelados japoneses le preguntó al Santo Padre sobre donde había encontrado la fotografía del niño de Nagasaki esperando para llevar crematorio a su hermano asesinado por las radiaciones de la bomba atómica.

Se trata de una imagen que Francisco mandó imprimir y difundir por todas partes. “No me acuerdo bien, pero fue siendo ya Papa. Alguien me la mandó, creo que fue un periodista y cuando la vi, me tocó el corazón. Recé mucho mirando esa foto, y se me ocurrió publicarla y usarla como tarjeta mía para distribuir. Solamente añadí un título: ‘El fruto de la guerra’. Y la reparto por todos lados. Cada vez que podemos las mandamos y hace mucho bien”, explicó.

Caminar siempre

Al ser preguntado sobre cuál es el mensaje principal que desea hacer llegar al pueblo de Japón en su visita, el Pontífice apuntó que su primer mensaje se lo dijo a unos jóvenes en el aeropuerto: “Caminá, siempre caminando, y ojalá te caigas porque así vas a aprender a levantarte y cayendo y levantándote vas a progresar en la vida. Después me di cuenta que el inconsciente me había traicionado porque era un mensaje contra el perfeccionismo de los jóvenes y el desánimo cuando no logran lo que quieren y hay tantas depresiones, suicidios y problemas que ustedes conocen”.

Asimismo, subrayó que otra palabra clave de sus mensajes en Japón es “cercanía”, pues, “para la familia, y sobre todo, a los sacerdotes, consagrados y consagradas y catequistas que no se desanimen, que estén cerca del pueblo de Dios para que el mensaje llegue”.

Por otro lado, Francisco adelantó que durante las visitas a Nagasaki e Hiroshima condenaría el uso de las armas nucleares.

Transmitir la fe

El Obispo de Roma se refirió, de nuevo al papel de las institutrices filipinas como transmisoras de la fe a los niños de padres cristianos que no se la comunican: “Buscan institutrices filipinas porque hablan inglés, entonces los chicos aprenden inglés. Pero estas institutrices no se limitan a enseñar inglés, transmiten la fe. Y enseñan a los niños la señal de la cruz que sus padres no les enseñaron”.

El obispo de Hiroshima regaló al Santo Padre una camiseta de fútbol con el número 86, como recuerdo de la fecha (el 6 de agosto) de la explosión atómica que devastó la ciudad.

Evangelii nuntiandi

Además, informa el citado medio vaticano, Francisco recibió en regalo un “balero”, un juego con una pelota atada a una manija de madera con la que este jugaba en su infancia. Francisco contó que practicaba mucho el fútbol porque le apasiona, pero que no era un gran jugador: “Me llamaban ‘pata dura’ porque jugaba mal. Entonces me ponían siempre de arquero”.

Finalmente, Francisco invitó a los obispos a releer el número 80 de la exhortación apostólica Evangelii nuntiandi de San Pablo VI, que habla sobre lo que distingue el buen evangelizador del mal evangelizador.



(ZENIT – 24 nov. 2019).- “Nuestra respuesta a la amenaza de las armas nucleares debe ser colectiva y concertada, basada en la construcción ardua pero constante de una confianza mutua que rompa la dinámica de desconfianza actualmente prevaleciente”, ha reiterado el Papa Francisco desde Nagasaki, frente al lugar donde cayó la bomba atómica en 1945, que mató a 40.000 personas.

En medio de una intensa lluvia, el Papa Francisco ha llegado este segundo día en Japón, domingo, 24 de noviembre de 2019, a Nagasaki, “testigo de las catastróficas consecuencias humanitarias y ambientales de un ataque nuclear”, según ha descrito el Santo Padre.

A las 10:15 hora local (2:15 horas en Roma), el Papa ha sido recibido en el Parque del Epicentro de la Bomba Atómica, por el gobernador y el alcalde de Nagasaki, y dos víctimas de la bomba atómica de 1945 en este mismo lugar, han ofrecido al Santo Padre unas flores, que él a su vez ha colocado al pie del monumento. Minutos después, el Papa ha encendido una vela y ha rezado unos minutos en silencio delante del epicentro de la bomba atómica, que tuvo un impacto de 500 metros por debajo del suelo.

Simbólica foto del niño

Junto al podio donde el Papa ofreció el mensaje, se podía ver la simbólica foto del niño japonés que esperaba en la cola para el crematorio llevando en su espalda a hermano pequeño muerto a causa de la explosión en Nagasaki.

“Un mundo en paz, libre de armas nucleares, es la aspiración de millones de hombres y mujeres en todas partes”, ha subrayado Francisco, quien ha cuestionado en numerosas ocasiones este tema desde el Vaticano y viajes papales. “Convertir este ideal en realidad requiere la participación de todos: las personas, las comunidades religiosas, la sociedad civil, los Estados que poseen armas nucleares y aquellos que no las poseen, los sectores militares y privados, y las organizaciones internacionales”.

Miedo a la mutua destrucción

La paz y la estabilidad internacional “son incompatibles con todo intento de fundarse sobre el miedo a la mutua destrucción o sobre una amenaza de aniquilación total”, ha anunciado; “sólo es posible desde una ética global de solidaridad y cooperación al servicio de un futuro plasmado por la interdependencia y la corresponsabilidad entre toda la familia humana de hoy y de mañana”.

El Pontífice ha calificado de “atentado continuo que clama al cielo” el hecho de en el mundo de hoy, en el que millones de niños y familias viven en condiciones infrahumanas, el dinero se gaste en la fabricación, modernización, mantenimiento y venta de armas, cada vez más destructivas.

Líderes a la altura

Con el convencimiento de que un mundo sin armas nucleares es “posible y necesario”, el Papa ha pedido  a los líderes políticos “que no se olviden de que las mismas no nos defienden de las amenazas a la seguridad nacional e internacional de nuestro tiempo”.

Por todo esto, ha recordado, resulta “crucial” crear herramientas “que aseguren la confianza y el desarrollo mutuo”, y “contar con líderes que estén a la altura de las circunstancias”. Tarea que –ha insistido– a su vez, “nos involucra y reclama a todos”.

El acto ha terminado con un canto final entonado por todos los presentes, mientras el Papa ha saludado a la mujer y al hijo del fotógrafo Joe O’Donnell, autor de la imagen simbólica de la explicación atómica en Nagasaki. Después el Santo Padre se ha trasladado al lugar de homenaje a san Pablo Miki, asesinado allí,  y 25 compañeros mártires, en el monte Nishizaka.

Instrumentos efectivos de paz

“Uno de los anhelos más profundos del corazón humano es el deseo de paz y estabilidad”, ha asegurado Francisco. A pesar de que no todos los presentes en el acto eran católicos –ha comentado–, ha invitado a unirse con él a la oración por la paz atribuida a San Francisco de Asís “Señor, haz de mí un instrumento de tu paz”.

En este contexto, ha anunciado: “En este lugar de memoria, que nos sobrecoge y no puede dejarnos indiferentes, es aún más significativo confiar en Dios, para que nos enseñe a ser instrumentos efectivos de paz y a trabajar también para no cometer los mismos errores del pasado”.

Publicamos a continuación el mensaje sobre Armas Nucleares que el Papa ha leído en el Parque del Epicentro de la Bomba Atómica, en Nagasaki:

***

Discurso del Papa Francisco

Queridos hermanos y hermanas:

Este lugar nos hace más conscientes del dolor y del horror que los seres humanos somos capaces de infringirnos. La cruz bombardeada y la estatua de Nuestra Señora, recientemente descubiertas en la Catedral de Nagasaki, nos recuerdan una vez más el indescriptible horror sufrido en su propia carne por las víctimas y sus familias.

Uno de los anhelos más profundos del corazón humano es el deseo de paz y estabilidad. La posesión de armas nucleares y de otras armas de destrucción masiva no son la respuesta más acertada a este deseo; es más, parecen continuamente ponerlo a prueba. Nuestro mundo vive la perversa dicotomía de querer defender y garantizar la estabilidad y la paz en base a una falsa seguridad sustentada por una mentalidad de miedo y desconfianza, que termina por envenenar las relaciones entre pueblos e impedir todo posible diálogo.

La paz y la estabilidad internacional son incompatibles con todo intento de fundarse sobre el miedo a la mutua destrucción o sobre una amenaza de aniquilación total; sólo es posible desde una ética global de solidaridad y cooperación al servicio de un futuro plasmado por la interdependencia y la corresponsabilidad entre toda la familia humana de hoy y de mañana.

Aquí, en esta ciudad, que es testigo de las catastróficas consecuencias humanitarias y ambientales de un ataque nuclear, serán siempre pocos todos los intentos de alzar nuestra voz contra la carrera armamentista. Esta desperdicia recursos valiosos que podrían, en cambio, utilizarse en beneficio del desarrollo integral de los pueblos y para la protección del ambiente natural. En el mundo de hoy, en el que millones de niños y familias viven en condiciones infrahumanas, el dinero que se gasta y las fortunas que se ganan en la fabricación, modernización, mantenimiento y venta de armas, cada vez más destructivas, son un atentado continuo que clama al cielo.

Un mundo en paz, libre de armas nucleares, es la aspiración de millones de hombres y mujeres en todas partes. Convertir este ideal en realidad requiere la participación de todos: las personas, las comunidades religiosas, la sociedad civil, los Estados que poseen armas nucleares y aquellos que no las poseen, los sectores militares y privados, y las organizaciones internacionales. Nuestra respuesta a la amenaza de las armas nucleares debe ser colectiva y concertada, basada en la construcción ardua pero constante de una confianza mutua que rompa la dinámica de desconfianza actualmente prevaleciente. En 1963, el Papa san Juan XXIII en la Encíclica Pacem in terris, solicitando también la prohibición de las armas atómicas (cf. n. 112), afirmó que «una paz internacional verdadera y constante no puede apoyarse en el equilibrio de las fuerzas militares, sino únicamente en la confianza recíproca» (n. 113).

Es necesario romper la dinámica de desconfianza que prevale actualmente, y que hace correr el riesgo de conducir al desmantelamiento de la arquitectura internacional de control de las armas. Estamos presenciando una erosión del multilateralismo, aún más grave ante el desarrollo de las nuevas tecnologías de armas; este enfoque parece bastante incongruente en el contexto actual marcado por la interconexión, y constituye una situación que reclama una urgente atención por parte de todos los líderes, así como dedicación.

La Iglesia Católica, por su parte, está irrevocablemente comprometida con la decisión de promover la paz entre los pueblos y las naciones. Es un deber al que se siente obligada ante Dios y ante todos los hombres y mujeres de esta tierra. Nunca podemos cansarnos de trabajar e insistir con celeridad en apoyo a los principales instrumentos jurídicos internacionales de desarme y no proliferación nuclear, incluido el Tratado sobre la prohibición de armas nucleares. En julio pasado, los obispos de Japón lanzaron un llamado para la abolición de las armas nucleares, y cada agosto la Iglesia nipona celebra un encuentro de oración de diez días por la paz. Que la oración, la búsqueda infatigable en la promoción de acuerdos, la insistencia en el diálogo, sean las “armas” en las que pongamos nuestra confianza y también la fuente de inspiración de los esfuerzos para construir un mundo de justicia y solidaridad que brinde garantías reales para la paz.

Con el convencimiento de que un mundo sin armas nucleares es posible y necesario, pido a los líderes políticos que no se olviden de que las mismas no nos defienden de las amenazas a la seguridad nacional e internacional de nuestro tiempo. Es necesario considerar el impacto catastrófico de un uso desde el punto de vista humanitario y ambiental, renunciando al fortalecimiento de un clima de miedo, desconfianza y hostilidad, impulsado por doctrinas nucleares. El estado actual de nuestro planeta reclama, por su parte, una reflexión seria sobre cómo todos esos recursos podrían ser utilizados, con referencia a la compleja y difícil implementación de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, y alcanzar así objetivos como el desarrollo humano integral. Así lo sugirió ya, en 1964, el Papa san Pablo VI, cuando propuso ayudar a los más desheredados a través de un Fondo Mundial, alimentado con una parte de los gastos militares (cf. Discurso a los periodistas, Bombay, 4 diciembre 1964; Carta enc. Populorum progressio, 26 marzo 1967, 51).

Por todo esto, resulta crucial crear herramientas que aseguren la confianza y el desarrollo mutuo, y contar con líderes que estén a la altura de las circunstancias. Tarea que, a su vez, nos involucra y reclama a todos. Nadie puede ser indiferente ante el dolor sufriente de millones de hombres y mujeres que hoy siguen golpeando a nuestras conciencias; nadie puede ser sordo ante el grito del hermano que desde su herida llama; nadie puede ser ciego ante las ruinas de una cultura incapaz de dialogar.

Les pido unirnos en oraciones cada día por la conversión de las conciencias y por el triunfo de una cultura de la vida, de la reconciliación y de la fraternidad. Una fraternidad que sepa reconocer y garantizar las diferencias en la búsqueda de un destino común.

Sé que algunos de los aquí presentes no son católicos, pero estoy seguro de que todos podemos hacer nuestra la oración por la paz atribuida a san Francisco de Asís:

Señor, haz de mí un instrumento de tu paz:

donde haya odio, ponga yo amor;

donde haya ofensa, ponga yo perdón;

donde haya duda, ponga yo fe;

donde haya desesperación, ponga yo esperanza;

donde haya tinieblas, ponga yo luz;

donde haya tristeza, ponga yo alegría.

En este lugar de memoria, que nos sobrecoge y no puede dejarnos indiferentes, es aún más significativo confiar en Dios, para que nos enseñe a ser instrumentos efectivos de paz y a trabajar también para no cometer los mismos errores del pasado.

Que ustedes y sus familias, y toda la nación, puedan experimentar las bendiciones de la prosperidad y la armonía social.



(ZENIT – 24 nov. 2019).- Con respecto a las personas que hoy en día sufren martirio por su fe, el Papa Francisco ha pedido: “levantemos la voz para que la libertad religiosa sea garantizada para todos y en todos los rincones del planeta” y “contra toda manipulación de las religiones”.

Hoy, 24 de noviembre de 2019, en torno a las 10:45, hora local (las 2:45 en Roma), el Santo Padre se ha dirigido al cerro Nishizaka, donde se encuentra el monumento a san Pablo Miki y otros 25 mártires para presidir un homenaje a los mismos.

San Pablo Miki y compañeros mártires

San Pablo Miki nació en Kyoto 1556 en una familia acomodada y es bautizado. Asistió a un colegio de la Compañía de Jesús y a los 22 años se hizo novicio, convirtiéndose así en el primer religioso católico japonés.

Experto de la religiosidad oriental, se le encargó la predicación. El cristianismo había llegado a Japón en 1549, con san Francisco Javier y Pablo Miki vivió años fecundos hasta que, a finales de 1500, el shogun Toyotomi Hideyoshi inició una persecución contra los cristianos, ordenando la expulsión de los sacerdotes.

Crucifixión

En diciembre de 1596 Pablo Miki, junto con algunos misioneros extranjeros y otros cristianos japoneses, fueron detenidos en Osaka y obligados a recorrer a pie el camino hacia Nagasaki. Este lugar fue escogido para su ejecución debido a la significativa presencia cristiana en esa ciudad.

El viaje, 800 km, duró un mes, y el 5 de febrero de 1597 Pablo Miki y sus compañeros fueron crucificados en el cerro Nishizaka. Antes de expirar, Pablo exhortó a todos a seguir la fe de Cristo y perdonar a sus camaradas.

Monumento a los Mártires

La muerte de Pablo y sus compañeros marcó, de hecho, el inicio de un largo periodo de dos siglos de dura persecución antricristiana en Japón.

Todos ellos fueron beatificados en 1627 y canonizados en 1862. Cien años después, sobre ese mismo lugar, en 1962, se erigió un monumento de ladrillo rojo que presenta, engastadas formando una cruz, las estatuas de bronce de tamaño natural de los 26 mártires.

Santuario y Museo de los Mártires

El papa Juan Pablo II visitó como peregrino este Monumento de los Mártires de Nagasaki el 26 de febrero de 1981. Posteriormente, este lugar, que tiene vistas a la catedral de Oura, también dedicada a los mártires, fue designado como monumento santuario nacional japonés.

Detrás del monumento se encuentra el Museo de los Mártires, que custodia la historia del cristianismo en Nagasaki a través de una colección de objetos cotidianos, como, por ejemplo, una carta de san Francisco Javier.

Homenaje a los mártires

A su llegada, Francisco fue acogido por el director del Museo de los Mártires, por un sacerdote y por un hermano de la Compañía de Jesús. Después de un canto inicial, una familia entregó unas flores al Papa, que este depositó delante del memorial.

El Obispo de Roma encendió una vela ofrecida al mismo por un descendiente de los cristianos perseguidos para después iniciar un momento de oración en silencio frente al Monumento de los Mártires y se han incensado las reliquias.

A continuación, el Papa Francisco pronunció un saludo y rezó el Ángelus con los presentes.

Regalo del Papa 

El Santo Padre ofreció como regalo una lámpara de pie fabricada especialmente para esta visita del Obispo de Roma a Japón. Fundida en latón plateado, mide 120 cm de altura. Consta de una base con tres bandas, con el símbolo “PAX” en relieve.

También tiene un tallo cilíndrico con un nudo que lleva una medalla con el escudo de armas del Papa Francisco. En la parte superior, hay un escudo de cera con tres velas que sostienen la lámpara.

Palabras de Francisco

En sus palabras, el Papa Francisco ha señalado que esperaba “con ansias” este momento y que acudía “como peregrino a rezar, a confirmar, y también a ser confirmado por la fe de estos hermanos, que con su testimonio y entrega nos señalan el camino”.

De este modo, se refirió a las muertes de Pablo Miki y los 25 mártires en 1597, “que consagraron este campo con su sufrimiento y su muerte”. No obstante, para el Pontífice, este lugar “más que de muerte, nos habla del triunfo de la vida” porque, como consideraba Juan Pablo II esta colina es un “Monte de las Bienaventuranzas, donde podemos tocar el testimonio de hombres invadidos por el Espíritu Santo, libres del egoísmo, de la comodidad y del orgullo (cf. Exhort. ap. Gaudete et exsultate, 65)”.

Discipulado misionero

“Su testimonio nos confirma en la fe y ayuda a renovar nuestra entrega y nuestro compromiso, para vivir el discipulado misionero que sabe trabajar por una cultura, capaz de proteger y defender siempre toda vida, a través de ese ‘martirio’ del servicio cotidiano y silencioso de todos, especialmente hacia los más necesitados”, subrayó Francisco.

Asimismo, remarcó que en este lugar también nos unimos a los cristianos que hoy viven el martirio por causa de la fe: “Mártires del siglo XXI que nos interpelan con su testimonio a que tomemos, valientemente, el camino de las bienaventuranzas. Recemos por ellos y con ellos (…).

A continuación sigue el saludo completo del Papa.

***

Saludo del Santo Padre

Queridos hermanos y hermanas: Buenos días.

Esperaba con ansias este momento. Vengo como peregrino a rezar, a confirmar, y también a ser confirmado por la fe de estos hermanos, que con su testimonio y entrega nos señalan el camino. Les agradezco la bienvenida.

Este santuario evoca las imágenes y los nombres de los cristianos que fueron martirizados hace muchos años, comenzando con Pablo Miki y sus compañeros, el 5 de febrero de 1597, y la multitud de otros mártires que consagraron este campo con su sufrimiento y su muerte.

Sin embargo, este santuario, más que de muerte, nos habla del triunfo de la vida. San Juan Pablo II vio este lugar no sólo como el monte de los mártires, sino como un verdadero Monte de las Bienaventuranzas, donde podemos tocar el testimonio de hombres invadidos por el Espíritu Santo, libres del egoísmo, de la comodidad y del orgullo (cf. Exhort. ap. Gaudete et exsultate, 65). Porque aquí la luz del Evangelio brilló en el amor que triunfó sobre la persecución y la espada.

Este lugar es ante todo un monumento que anuncia la Pascua, pues proclama que la última palabra —a pesar de todas las pruebas contrarias— no pertenece a la muerte sino a la vida. No estamos llamados a la muerte sino a una Vida en plenitud; ellos lo anunciaron. Sí, aquí está la oscuridad de la muerte y el martirio, pero también se anuncia la luz de la resurrección, donde la sangre de los mártires se convierte en semilla de la vida nueva que Jesucristo, a todos, nos quiere regalar. Su testimonio nos confirma en la fe y ayuda a renovar nuestra entrega y nuestro compromiso, para vivir el discipulado misionero que sabe trabajar por una cultura, capaz de proteger y defender siempre toda vida, a través de ese “martirio” del servicio cotidiano y silencioso de todos, especialmente hacia los más necesitados.

Vengo hasta este monumento dedicado a los mártires para encontrarme con estos santos hombres y mujeres, y quiero hacerlo con la pequeñez de aquel joven jesuita que venía de “los confines de la tierra”, y encontró una profunda fuente de inspiración y renovación en la historia de los primeros mártires japoneses. ¡No olvidemos el amor de su entrega! Que no sea una gloriosa reliquia de gestas pasadas, bien guardada y honrada en un museo, sino memoria y fuego vivo del alma de todo apostolado en esta tierra, capaz de renovar y encender siempre el celo evangelizador. Que la Iglesia en el Japón de nuestro tiempo, con todas sus dificultades y promesas, se sienta llamada a escuchar cada día el mensaje proclamado por san Pablo Miki desde su cruz, y compartir con todos los hombres y mujeres la alegría y la belleza del Evangelio, Camino, Verdad y Vida (cf. Jn 14,6); que podamos cada día liberarnos de todo aquello que nos pesa e impide caminar con humildad, libertad, parresia y caridad.

Hermanos: En este lugar también nos unimos a los cristianos que en diversas partes del mundo hoy sufren y viven el martirio a causa de la fe. Mártires del siglo XXI que nos interpelan con su testimonio a que tomemos, valientemente, el camino de las bienaventuranzas. Recemos por ellos y con ellos, y levantemos la voz para que la libertad religiosa sea garantizada para todos y en todos los rincones del planeta, y levantemos también la voz contra toda manipulación de las religiones, «por políticas integristas y de división y por los sistemas de ganancia insaciables y las tendencias ideológicas odiosas, que manipulan las acciones y los destinos de los hombres» (Documento sobre la fraternidad humana, Abu Dabi, 4 febrero 2019).

Pidamos a Nuestra Señora, Reina de los Mártires, a san Pablo Miki y a todos sus compañeros que a lo largo de la historia anunciaron con sus vidas las maravillas del Señor, que intercedan por vuestra tierra y por la Iglesia toda, para que su entrega despierte y mantenga viva la alegría por la misión.

Angelus Dómini nuntiávit Mariae…



Hermanos Franciscanos

Formulario de contacto

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *

Con tecnología de Blogger.
Javascript DisablePlease Enable Javascript To See All Widget