2021
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, 03 Dic. 21 (ACI Prensa).- El ex decano de la Escuela de Teología de la Universidad de Seton Hall (Estados Unidos), John Grondelski, enumeró una lista de actividades que los fieles pueden realizar para ayudar a las almas del purgatorio todo el año y no solamente en el mes de noviembre.

En un artículo publicado en el National Catholic Register, Grondelski recordó que la Iglesia dedica particularmente el mes de noviembre a orar por las almas del purgatorio y resaltó que a fines de año, los “temas escatológicos (muerte, juicio, cielo, infierno, vigilancia) pasan a primer plano en las lecturas bíblicas de la Iglesia”.

Pero, esta devoción debería mantenerse a través del año, por ello, el ex decano señaló 7 sugerencias para recordar a las almas del purgatorio luego de finalizar noviembre.

1. Orar por los muertos

Grondelski animó a los fieles a agregar alguna oración por las personas que han partido en su oración diaria y alentó a enseñar a los hijos a rezar por las almas de los fallecidos.

Además, instó a rezar el Rosario o la Coronilla de la Divina Misericordia por los difuntos.

2. Ofrecer Misas

“No hay mejor oración que podamos hacer por los muertos que la Santa Misa. ¿Cuándo fue la última vez que organizó una Misa para alguien? ¿Padres? ¿Abuelos? ¿Parientes?”, preguntó.

El ex decano aconsejó participar de Misa “al menos un día laborable cada semana y ofrézcala por los difuntos”.

“Si trabaja, muchas iglesias celebran Misas a la hora del almuerzo, algunas incluso por la noche. ¿Estás demasiado ocupado el sábado por la mañana?”, indicó.

3. Ir a un cementerio

Grondelski indicó que los cementerios católicos “también son lugares religiosos, son parte de la Iglesia” y recordó que incluso se conceden indulgencias plenarias en noviembre bajo “las condiciones habituales (confesión, comunión, oración por el Papa) para quienes visitan un cementerio”.

“Visitar un cementerio es una excelente oportunidad para ayudar a los fieles fallecidos durante todo el año. ¿Cuándo fue la última vez que visitó las tumbas de sus familiares?”, agregó.

4. Meditar sobre la muerte

“¡La espiritualidad católica nos ha instado durante mucho tiempo al Memento Mori! (Recuerda que morirás). Es el momento decisivo de tu vida. Los autores católicos han abordado este tema durante mucho tiempo”, recordó.

El autor animó a leer literatura católica sobre este tema como “Consoling Thoughts on Sickness and Death” (Pensamientos consoladores sobre la enfermedad y la muerte) de San Francisco de Sales o “Preparación para la muerte” de San Alfonso María de Ligorio.

5. Hacer un testamento

Grondelski señaló que un testamento muestra cómo se distribuirá las cosas que se deja en el mundo luego de la muerte, y resaltó que es una oportunidad “para hacer una declaración de fe”, por ejemplo, indicar que “dará limosna para otros o pedir la celebración de Misas para uno mismo después de la muerte”.

 6. Visitar a personas que han perdido a alguien cercano

“Todos pensamos en los que quedan cuando alguien muere. Pero nunca nos sentimos cómodos hablando con ellos. A medida que pasa el tiempo, también nos olvidamos de ellos”, señaló el autor.

El ex decano indicó que, en esta pandemia de COVID-19, es probable que “conozcas a alguien que ha estado en duelo”, por lo que, animó a dar una llamada, llevarlos a cenar, y remarcó que, si es un niño, este acto puede lograr llenar “algo del vacío” que dejaron los padres.

Grondelski animó a llevar “al niño a algún lugar, pase algo de tiempo con él o tal vez haga algo tan simple como arreglar un juguete o realizar una actividad que el niño solía hacer con el padre perdido”.

“¿No sabes qué decir? Qué tal simplemente estar allí y, si todavía está buscando palabras, un ‘Ave María’ estará bien”, agregó.

7. Asistir a un velorio

“Es el momento de ‘presentar respetos’, consolar a los afligidos, pero, especialmente, de orar por los muertos. ¿Viene normalmente su párroco a un velorio? Si no, invítalo. Si todavía no lo hace, aún puede dirigir el Rosario o la Coronilla de la Divina Misericordia”, concluyó.

, 03 Dic. 21 (ACI Prensa).- La pareja de lesbianas feministas que mató a golpes al pequeño Abel Lucio Dupuy, un niño de cinco años, también llevaba al pequeño a marchas a favor del aborto en Argentina.

“Lucio, el niño brutalmente asesinado por su madre y por la novia de esta última, era llevado a las marchas feministas y abortistas”, indicó en su cuenta de Twitter el 2 de diciembre el polítólogo argentino y experto en la ideología de género, Agustín Laje.

Lucio, el niño brutalmente asesinado por su madre y por la novia de esta última, era llevado a las marchas feministas y abortistas.
En la foto lo ven quebrado, de las golpizas que recibía por parte de estas mujeres, que luego marchaban para “poner fin a la violencia de género”. pic.twitter.com/uhclsMqFVe

— Agustín Laje (@AgustinLaje) December 2, 2021

“En la foto lo ven quebrado, de las golpizas que recibía por parte de estas mujeres, que luego marchaban para ‘poner fin a la violencia de género’”, agregó.

También el 2 de diciembre el Partido Celeste Provida compartió en Twitter un video en el que se puede ver a Lucio con la mano derecha vendada.

“En las marchas feministas que se impulsaba el genocidio del aborto, llevaban a Lucio y se encontraba en estas condiciones, quebrado, golpeado moretoneado, pero al colectivo verde no le importó. Hipócritas. #JusticiaPorLucio”, afirma el grupo provida argentino.

En las marchas feministas que se impulsaba el genocidio del aborto, llevaban a Lucio y se encontraba en estas condiciones, quebrado, golpeado moretoneado, pero al colectivo verde no le importó. Hipócritas. #JusticiaPorLucio pic.twitter.com/LqgVCU62A1

— Partido Celeste Provida (@Partido_Celeste) December 2, 2021

El asesinato de Lucio, que murió a causa de los maltratos físicos de su madre y de su pareja lesbiana, en un caso que ha conmocionado a Argentina.

La mamá de Lucio, Magdalena Espósito Valiente, y su pareja Abigail Páez, ambas activistas del colectivo LGTB (lesbianas, gays, transexuales y bisexuales), fueron imputadas y detenidas por el asesinato.

Ambas mujeres mantenían un proceso por la tenencia del menor con el papá biológico, Christian Dupuy.

El asesinato del niño Abel Lucio Dupuy se perpetró el 26 de noviembre en la ciudad de Santa Rosa, provincia argentina de La Pampa.

El menor fue llevado al hospital con convulsiones, pero los médicos no pudieron salvarlo debido a múltiples traumatismos y una hemorragia interna.

La necropsia también reveló que el niño tenía antiguas marcas de mordeduras y quemaduras de cigarrillo.

Medios de comunicación locales indicaron que la historia clínica del menor detalla que fue atendido por traumatismos varias veces entre diciembre de 2020 y marzo de 2021, pero no existió un seguimiento de esos antecedentes por parte de la justicia.

En Twitter se ha lanzado una convocatoria para que este viernes a las 21 horas, en la plaza principal de cada ciudad de Argentina, se encienda una vela blanca y se eleve un globo blanco en silencio, en recuerdo del fallecido niño.

#PerpetuaParaLas2Asesinas. Chiquito de Dios, hermoso angelito descansa en paz.Que NO hayan más #Lucios pf modifiquen los #derechosDeLosNiños @alferdez basta de ideología d género de feminismo lleno de odio y desunión.@clarincom @infobae @EWTNNoticias @albermudezr @CMHNTMok pic.twitter.com/Osnds4YrrQ

— Gisela Barreto (@giselabarreto7) December 3, 2021

, 03 Dic. 21 (ACI Prensa).- Defensores de la vida en América Latina expresaron su reconocimiento al juez chileno Eduardo Vio Grossi, que durante muchos años ha sido el único juez que ha velado por la protección de la vida humana desde la concepción desde la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH).

A través de Twitter, la Fundación Sí a la Vida aseguró que “El Salvador le agradece al juez Vio Grossi por defender el derecho a la vida de los niños salvadoreños y la justicia en esta sentencia sesgada de la Corte IDH que favorece el infanticidio. ¡Muchas Gracias!”.

#ElSalvador le agradece al juez Vio Grossi por defender el derecho a la vida de los niños salvadoreños y la justicia en esta sentencia sesgada de la @CorteIDH que favorece el infanticio. ¡Muchas Gracias!
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-#FueInfanticidio #JusticiaParaDoloresGabriel #NoALaInjerencia pic.twitter.com/CXbLPsLGv3

— Sí a la Vida El Salvador (@FunSialaVida_ES) December 2, 2021

Vio Grossi ha sido juez de la Corte Interamericana desde 2010, y fue reelecto en 2016 para el periodo que concluye este 2021.

Ante fallos como el que avaló la fecundación in vitro en Costa Rica en 2012, Vio Grossi expuso brillantemente su voto disidente a favor de la vida. En esa ocasión, recordó que la Convención Americana de Derechos Humanos defiende la vida desde la concepción, la que debe ser entendida “más allá de cualquier otra consideración, como la fecundación del óvulo por el espermatozoide”.

En el reciente fallo de la Corte IDH contra El Salvador por el Caso Manuela Vio Grossi subrayó que “no existe norma jurídica interamericana ni internacional alguna, sea convencional, costumbre internacional o principio general de derecho, que reconozca al aborto como un derecho”.

La posición de Vio Grossi habría sido definitiva para que el Caso Manuela, si bien ordenara modificaciones sobre el delito de infanticidio, no presionara a El Salvador para legalizar el aborto.

En declaraciones a ACI Prensa, Ligia De Jesús Castaldi, maestra de Leyes por la Universidad de Harvard y profesora de la Ave Maria School of Law de Estados Unidos, destacó que “el juez Vio Grossi cierra su periodo como juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos con broche de oro, al dejar completamente claro que no existe un derecho humano al aborto en el Derecho internacional de los derechos humanos”.

“Aclara a continuación que las resoluciones proaborto de organismos internacionales conformados por funcionarios internacionales no son vinculantes en este aspecto y reflejan únicamente un deseo de que se cambie el entendimiento de los derechos humanos en el sentido que sugieren, mas no una obligación legal”, señaló.

Castldi indicó que, en su voto disidente, el juez Vio Grossi precisó “que no existe en el Sistema Interamericano de derechos humanos un derecho al aborto y que “’a Corte no ha expresado directamente que el aborto sería un derecho’”.

“Lamenta el Juez Vio Grossi que en el caso Manuela, la Corte se extendió ‘ultrapetita’ al discutir el tema del aborto ‘sin tener necesidad de ello’ en vista de que el caso en cuestión se relacionaba con un homicidio agravado”, dijo.

Para la jurista, el juez Vio Grossi “ha brillado por ser el único juez interamericano en los últimos dos periodos que ha consistentemente defendido el derecho a la vida desde la concepción reconocido expresamente en la Convención Americana, tanto en el caso Artavia contra Costa Rica sobre fertilización in vitro, como en el caso Manuela contra El Salvador sobre infanticidio”.

“En ambos casos publicó su voto disidente a favor de la vida y de la correcta interpretación de la Convención Americana por parte de la Corte”, resaltó.

Sara Larín, fundadora de la Fundación VIDA SV de El Salvador, expresó su reconocimiento al “gran legado del juez Eduardo Vio Grossi, al establecer en su voto disidente un histórico precedente jurídico al afirmar que no existe una obligación internacional que reconozca el aborto como un derecho”.

El juez Vio Grossi, destacó, “ha sido un héroe en solitario que ha dado muchas batallas en silencio y sus valiosos aportes serán siempre recordados por todos aquellos que se dedican a la causa por la defensa de los derechos de todos los niños desde su concepción”.

, 03 Dic. 21 (ACI Prensa).- El Papa Francisco dirigió un especial mensaje en el Día Internacional de las Personas con Discapacidad, que se celebra este 3 de diciembre, en el que recordó que él y la Iglesia están siempre cerca de ellos.

Queridos hermanos y hermanas con #discapacidad, el Papa y la Iglesia están cerca de ustedes de manera especial, con afecto y ternura. Nosotros, todos juntos, somos Iglesia porque Jesús ha elegido ser nuestro amigo. https://t.co/jHvY8rlXb6

— Papa Francisco (@Pontifex_es) December 3, 2021

“Queridos hermanos y hermanas con discapacidad, el Papa y la Iglesia están cerca de ustedes de manera especial, con afecto y ternura”, escribió el Santo Padre en su cuenta de Twitter.

“Nosotros, todos juntos, somos Iglesia porque Jesús ha elegido ser nuestro amigo”, agregó el Pontífice.

El tuit compartido por el Papa Francisco agrega un enlace a su mensaje para este día, en el que les dice a las personas con algún tipo de discapacidad “que la Iglesia los ama y necesita de cada uno de ustedes para cumplir su misión al servicio del Evangelio”.

“Tener a Jesús como amigo es el mayor de los consuelos y puede hacer de cada uno de nosotros un discípulo agradecido y alegre, capaz de dar testimonio de que la propia fragilidad no es un obstáculo para vivir y comunicar el Evangelio”, destacó el Papa Francisco.

“La confianza y la amistad personal con Jesús pueden ser la clave espiritual para aceptar las limitaciones que todos experimentamos y para vivir nuestra condición de forma reconciliada”.

Tras recordar que la Iglesia es casa de todo bautizado, también de quienes viven con alguna discapacidad, el Santo Padre lamentó que aún ahora estas personas sufran algún tipo de discriminación, especialmente en tiempos de pandemia.

“La Iglesia está al lado de todos los que siguen luchando contra el coronavirus. Como siempre, la Iglesia insiste en la necesidad de que todos sean atendidos, sin que la discapacidad sea un obstáculo para acceder a los mejores cuidados disponibles”, indicó.

El Papa Francisco subrayó luego, dirigiéndose a cada persona con discapacidad, que “el Evangelio también es para ti. Es una Palabra dirigida a todos, que consuela y, al mismo tiempo, llama a la conversión”.

“Los Evangelios nos dicen que cuando algunas personas con discapacidad conocieron a Jesús, sus vidas cambiaron profundamente y comenzaron a ser sus testigos”.

Es el caso, por ejemplo, “del ciego de nacimiento que, curado por Jesús, afirmó con valentía delante de todos que era un profeta; y muchos otros proclamaron con alegría lo que el Señor había hecho por ellos”.

Tras resaltar la importancia de la oración, el Papa recordó que “no hay nadie tan frágil que no pueda rezar, adorar al Señor, dar gloria a su santo Nombre e interceder por la salvación del mundo. Ante el Todopoderoso todos nos descubrimos iguales”.

“Queridos hermanos y hermanas, su oración es hoy más urgente que nunca”, aseguró.

El Día Internacional de las Personas con Discapacidad fue declarado en 1992 por la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU).

El objetivo es promover los derechos y el bienestar de las personas con discapacidad, en todos los ámbitos de la sociedad y el desarrollo, “así como concienciar sobre su situación en todos los aspectos de la vida política, social, económica y cultural”, indica el sitio web de la ONU.

Este año el tema del Día Internacional de las Personas con Discapacidades “Liderazgo y participación de las personas con discapacidad en la construcción de un mundo postcovid inclusivo, accesible y sostenible”.

, 03 Dic. 21 (ACI Prensa).- El Papa Francisco tuvo este viernes 3 de diciembre un encuentro de oración con los migrantes en la Iglesia parroquial de la Santa Cruz, en Nicosia (Chipre), en el que llamó a no caer en la "enfermedad" de acostumbrarse a males como la esclavitud y la trata de personas, que tienen como principales víctimas a los migrantes.

A continuación el discurso completo del Papa Francisco:

Queridos hermanos y hermanas: Es una gran alegría estar aquí con ustedes y concluir mi visita a Chipre con este encuentro de oración. Agradezco a los Patriarcas Pizzaballa y Béchara Raï, así como también a la señora Elisabeth de Cáritas. Saludo con afecto y gratitud a los Representantes de las diversas confesiones cristianas presentes en Chipre.

A ustedes, jóvenes migrantes que han dado sus testimonios, deseo decirles un enorme “gracias” de corazón. Había recibido los testimonios con anticipación, hace aproximadamente un mes, y me habían emocionado mucho, y también hoy me han conmovido. Pero no es sólo emoción, es mucho más, es la conmoción que viene de la belleza de la verdad, como la de Jesús cuando exclamó: «Yo te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has revelado todo esto a los pequeños y lo has ocultado a los sabios y a los astutos» (Mt 11,25). También yo alabo al Padre celestial porque esto sucede hoy, aquí —como también en todo el mundo—, Dios revela su Reino a los pequeños: Reino de amor, de justicia y de paz.

Después de escucharlos a ustedes comprendemos mejor toda la fuerza profética de la Palabra de Dios que, por medio del apóstol Pablo, dice: «Ustedes ya no son extraños ni forasteros, sino conciudadanos de los santos y familia de Dios» (Ef 2,19). Fueron palabras escritas a los cristianos de Éfeso —no lejos de aquí—; muy distantes en el tiempo, pero tan cercanas, que son más actuales que nunca, como si hubieran sido escritas hoy para nosotros: “Ustedes no son forasteros, sino conciudadanos”. Esta es la profecía de la Iglesia, una comunidad que encarna —con todos los límites humanos— el sueño de Dios. Porque también Dios sueña, como tú, Mariamie, que vienes de la República Democrática del Congo y te has definido “llena de sueños”. Como tú, Dios sueña un mundo de paz, en el que sus hijos viven como hermanos y hermanas.

Su presencia, hermanos y hermanas migrantes, es muy significativa en esta celebración. Sus testimonios son como un “espejo” para nosotros, comunidades cristianas. Cuando tú, Thamara, que vienes de Sri Lanka, dices: “A menudo me preguntan quién soy”, nos recuerdas que también a nosotros se nos hace a veces esta pregunta: “¿Quién eres tú?”. Y, lamentablemente, con frecuencia lo que se quiere decir es: “¿De qué parte estás? ¿A qué grupo perteneces?”. Pero como tú nos has dicho, no somos números ni individuos que haya que catalogar: somos “hermanos”, “amigos”, “creyentes” y “prójimos” los unos de los otros.

Pero cuando el interés de grupo, políticos, de las naciones, nos empujan a muchos de nosotros, muchos se quedan de una parte, sin quererlo; esclavos, porque el interés siempre esclaviza, siempre crea esclavos; en cambio el amor, que es grande, es contrario al odio. El amor nos hace libres.

Cuando tú, Maccolins, que vienes de Camerún, dices que a lo largo de tu vida has sido “herido por el odio”, tú estás hablando de esto, de estas heridas, de los intereses; y nos recuerdas que el odio también ha contaminado nuestras relaciones entre cristianos. Y esto, como tú has dicho, deja una marca, una marca profunda que dura mucho tiempo: es un veneno; nos lo has hecho sentir tú con tu pasión, con esta pasión, que el odio es un veneno del que resulta difícil desintoxicarse, es una mentalidad distorsionada que, en vez de hacer que nos reconozcamos hermanos, lleva a que nos veamos como adversarios, como rivales, como objetos que se pueden vender, o como objetos que se pueden explotar.

Cuando tú, Rozh, que vienes de Irak, dices que eres “una persona en camino”, nos recuerdas que también nosotros somos una comunidad en camino, que estamos en marcha del conflicto a la comunión.

En este camino, que es largo y está formado por subidas y bajadas, no nos deben asustar las diferencias entre nosotros, sino más bien, nuestras cerrazones y nuestros prejuicios, que impiden que nos encontremos realmente y que caminemos juntos. Las cerrazones y los prejuicios vuelven a construir entre nosotros ese muro de separación que Cristo ha derribado, es decir, la enemistad (cf. Ef 2,14). Y entonces nuestro viaje hacia la unidad plena podrá avanzar en la medida en que tengamos todos juntos la mirada fija en Él, en Jesús, que es «nuestra paz» (ibíd.), que es la «piedra principal» (v. 20). Y Él, el Señor Jesús, viene a nuestro encuentro en el rostro del hermano marginado y descartado, en el rostro del migrante despreciado, rechazado y oprimido. Pero también —como has dicho tú—, en el rostro del migrante que está en camino hacia algo, hacia una esperanza, hacia una convivencia más humana.

Y así Dios nos habla a través de sus sueños. El peligro es que a veces, muchas veces, no dejamos entrar los sueños en nosotros, preferimos dormir y no soñar. Es tan fácil mirar hacia otro lado. En este mundo nos hemos acostumbrado a la cultura de la indiferencia, a esa cultura de ver hacia otro lugar y a quedarnos dormidos. Por este camino jamás se puede soñar. Es duro. Dios no habla a través de las personas que no pueden soñar nada porque tienen todo, o porque sus corazones se han endurecido. Dios nos llama también a nosotros a no resignarnos a vivir en un mundo dividido, en comunidades cristianas divididas, sino a caminar en la historia atraídos por el sueño de Dios, que es una humanidad sin muros de separación, liberada de la enemistad, sin más forasteros sino sólo conciudadanos. Como nos decía Pablo, que hemos citado en el texto. Diferentes, es verdad, y orgullosos de nuestras peculiaridades, que son un don de Dios, pero conciudadanos reconciliados.

Que esta isla, marcada por una dolorosa división, pueda convertirse con la gracia de Dios en taller de fraternidad. Y agradezco a todos los que trabajan aquí por esto, pensar que esta isla es generosa, pero no puede hacer todo, porque el número de gente que llega es superior a sus posibilidades de integrar, promover. Su cercanía geográfica facilita esto, pero no es fácil; tenemos que entender los límites a los cuales los gobernantes de esta isla tienen que tener en cuenta; pero siempre hay en esta isla, lo he visto, en los diferentes lugares que he visitado, convertir con la gracia de Dios en trabajadores de fraternidad. Y podrán serlo con dos condiciones: la primera es el reconocimiento efectivo de la dignidad de cada persona humana (cf. Carta enc. Fratelli tutti, 8). La dignidad no se vende, no se alquila, no se pierde. Con la frente en alto: yo soy digno hijo de Dios. Este es el fundamento ético, un fundamento universal que está también en el centro de la doctrina social cristiana. La segunda condición es la apertura confiada a Dios, Padre de todos, y este es el “fermento” que estamos llamados a ser como creyentes (cf. ibíd., 272).

Con estas condiciones es posible que el sueño se traduzca en un viaje cotidiano, hecho de pasos concretos que van del conflicto a la comunión, del odio al amor, de la fuga al encuentro. Un camino paciente que, día tras día, nos hace entrar en la tierra que Dios ha preparado para nosotros, la tierra donde, si te preguntan: “¿Quién eres?”, puedes responder a cara descubierta: “Soy tu hermano, ¿no me reconoces?”; y así caminar lentamente.

Escuchándolos a ustedes y mirándolos, mi memoria va más allá, va a los sufrimientos. Ustedes han llegado aquí, pero cuántos de sus hermanos y hermanas se han quedado en el camino. Cuántos desesperados han iniciado el camino en condiciones muy difíciles y precarias, y no han podido llegar. Podemos hablar de este mar que se ha convertido en un gran cementerio. Mirándolos a ustedes veo los sufrimientos del camino, muchos que han sido secuestrados, vendidos, explotados, y que todavía están en el camino y no sabemos dónde están. Es la historia de una esclavitud universal, lo vemos y no sabemos qué pasa, y lo peor es que nos estamos acostumbrando: y vemos “así, oye, se hundió un barco con tantas personas desaparecidas”. Este acostumbrarse es una enfermedad grave que no tiene un antibiótico para curarla. Tenemos que ir contra este vicio del acostumbrarse a las tragedias de cada día.

Mirándolos a ustedes pienso en muchas personas que han tenido que regresar porque fueron rechazadas y que lamentablemente han terminado en los lager, o que las mujeres fueron vendidas, torturadas, esclavizadas.

Nosotros nos quejamos cuando leemos las historias de los lager, de los campos de concentración, de los fascistas, de Stalin, y nos quejamos de estas historias y decimos “¿cómo ha sucedido?”. Hermanos y hermanos, los estamos viendo en las costas cercanas, muchos campos de esclavitud. He visto algunos testimonios grabados de esto, lugares de tortura, de comercio de personas. Esto lo digo porque es responsabilidad mía ayudarlos a abrir los ojos. La migración forzada no es una costumbre turística. El pecado que tenemos dentro nos lleva a pensarlo así, “pobre gente”, y con esto cancelamos todo. Esta es la guerra de este momento, es el sufrimiento de tantos hermanos y hermanas que nosotros no podemos callar. Todos los que han dado todo lo que tenían para ir en esos barcos, y que luego no sabemos si podrán llegar o no; y luego tantas personas que han sido rechazadas para terminar en estos campos, en estos lager, en estos lugares de confinamiento, de tortura, de comercio de personas. Esta es la historia de esta civilización desarrollada, que nosotros llamamos occidental; pero ustedes discúlpenme, porque quisiera decirles lo que tengo en el corazón para poder rezar y hacer algo los unos por los otros. Los alambres de púas, los veo desde aquí. Esta es la guerra del odio que divide un país. Pero esos alambres de púas en otros lugares se hacen para no dejar entrar a los refugiados, aquellos que vienen a buscar libertad, pero también ayuda, fraternidad. Aquel que está escapando del odio y se encuentra delante de sí otro odio que se llama “alambre de púas”.

Que el Señor despierte la conciencia de todas estas personas ante todas estas cosas. Discúlpenme que haya dicho estas cosas, no podemos callar estas cosas por esta cultura de la indiferencia. Que el Señor los bendiga a todos ustedes. Gracias.

VATICANO, 03 Dic. 21 (ACI Prensa).- El Papa Francisco alentó a dar pasos concretos para caminar “del conflicto a la comunión, del odio al amor”, porque Dios “nos llama a no resignarnos a vivir en un mundo dividido” sino a formar “una humanidad sin muros de separación”.

Así lo dijo el Santo Padre este 3 de diciembre al participar en la oración ecuménica con migrantes en la iglesia de la Santa Cruz de Nicosia, en su segundo día de visita apostólica a Chipre.

El Santo Padre instó a que este sueño de Dios “se traduzca en un viaje cotidiano, hecho de pasos concretos que van del conflicto a la comunión, del odio al amor” y añadió que se trata de “un camino paciente que, día tras día, nos hace entrar en la tierra que Dios ha preparado para nosotros”.

Sin embargo, el Papa señaló que “en este camino, que es largo y está formado por subidas y bajadas, no nos deben asustar las diferencias entre nosotros, sino más bien, nuestras cerrazones y nuestros prejuicios, que impiden que nos encontremos realmente y que caminemos juntos” porque “las cerrazones y los prejuicios vuelven a construir entre nosotros ese muro de separación que Cristo ha derribado, es decir, la enemistad”.

Consejos para terminar con la división

En esta línea, el Santo Padre sugirió dos consejos para que en Chipre termine la división y “pueda convertirse con la gracia de Dios en taller de fraternidad”.

En primer lugar, el Papa resaltó la importancia del “reconocimiento efectivo de la dignidad de cada persona humana” porque “es el fundamento ético, un fundamento universal que está también en el centro de la doctrina social cristiana”.

Además, el Santo Padre instó a “la apertura confiada a Dios, Padre de todos” ya que “este es el ‘fermento’ que estamos llamados a ser como creyentes”.

En su discurso, el Santo Padre agradeció también a todos los participantes de este momento de oración y destacó que se trató del último encuentro de su visita a Chipre, ya que el 4 de diciembre por la mañana viajará a Atenas, la capital de Grecia.

En particular, el Pontífice agradeció al Patriarca Latino de Jerusalén, Mons. Pierbattista Pizzaballa; al Patriarca de Antioquía de los Maronitas, el Cardenal Béchara Boutros Raï; a la directora de Cáritas Chipre, Elisabeth V. Kassinis y a los cuatro jóvenes que compartieron su breve testimonio: Thamara da Silva de Sri Lanka, Maccolins Ewoukap Nfongock de Camerún, Rozh Najeeb de Irak y Mariamie Besala Welo de la República Democrática del Congo.

A Maccolins, de Camerún, el Santo Padre destacó que compartió que a lo largo de su vida ha sido “herido por el odio”. Agregó que “el odio también ha contaminado nuestras relaciones entre cristianos” y esto “deja una marca, una marca profunda que dura mucho tiempo: es un veneno del que resulta difícil desintoxicarse, es una mentalidad distorsionada que, en vez de hacer que nos reconozcamos hermanos, lleva a que nos veamos como adversarios, como rivales”.

“Su presencia, hermanos y hermanas migrantes, es muy significativa en esta celebración. Sus testimonios son como un ‘espejo’ para nosotros, comunidades cristianas”, indicó el Papa.

Al pronunciar su discurso, el Santo Padre improvisó en varias ocasiones. Entre ellas, recordó a los migrantes que no pudieron llegar a su destino y murieron, o quienes son víctimas de trata.

El Santo Padre pidió “no mirar a otra parte” ni callar ante el sufrimiento de tantos hermanos y hermanas que están en lugares de tortura y esclavitud. “Esta es la historia de esta civilización desarrollada que nosotros llamamos occidente”, lamentó.

“Que el Señor despierte la conciencia de todos nosotros ante esto… pero no podemos callar y mirar a otra parte en esta cultura de la indiferencia. Que el Señor bendiga a todos ustedes, gracias”, concluyó el Papa.

El encuentro de oración ecuménica terminó con el rezo del Padrenuestro. 

“Las necesidades están ahí y las cuestiones administrativas nos obstaculizan”

Después de varios años acompañando a migrantes de la isla griega de Samos en el mar Egeo, las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl vieron cómo se les negaba el acceso al nuevo campamento el pasado septiembre.

En una entrevista con I.MEDIA, sor Melanie, una religiosa francesa que lleva tres años viviendo con esta comunidad, expresa el deseo de las misioneras de que se desbloquee la situación con la visita del papa Francisco a Lesbos el 5 de diciembre de 2021.

La comunidad fundada en Francia por san Vicente de Paúl se estableció en Grecia en 1872, en la isla de Siros, en el corazón de las Cícladas, a cuatro horas en barco desde Atenas. Siete hermanas, incluyendo una vietnamita, una croata y cuatro griegas, componen la comunidad local junto con sor Melanie, que dirige un centro de jubilados para 35 ancianos. Los residentes y el personal de enfermería del centro son la mitad ortodoxos y la mitad católicos.

Conmovidas por el drama

Cuando explotó la crisis migratoria en 2015, la isla de Siros no se vio afectada, ya que está lejos de la ruta marítima. Sin embargo, las hermanas se sintieron impelidas. “El corazón del carisma de nuestra congregación”, explica sor Melanie en conversación telefónica con I.MEDIA, “es ir a los hogares de las personas, hasta las personas más pobres con mayor necesidad y donde nadie va”.

Con esta vocación, ofrecieron su ayuda al obispo de la diócesis, que las envió a Samos, una isla sin sacerdote permanente, donde acababa de llegar una enorme comunidad católica africana. Fue un viaje bastante épico, ya que tardaron nada menos que 8 horas en barco hasta llegar a Samos desde Siros. Las hermanas se entregaban en cuerpo y alma a este lugar dos fines de semana al mes: “Hemos dado catequesis, hemos escuchado, hemos dado apoyo moral y hemos dado ayuda material con ropa, comida y lonas para las cabañas”.

Como en Lesbos, la situación es crítica: “Aunque el campamento inicial en barracones militares estaba previsto para 650 personas, se produjeron hasta 7.000 llegadas en pleno invierno de 2019”, recuerda sor Melanie. Se estableció una red de colaboración con diversas ONG y con Cáritas, además de con el hospital estatal en la isla, que quedó abrumado por la afluencia de pacientes. Las habilidades de enfermería de sor Melanie en particular fueron aprovechadas en una ONG médica francesa.

Difícil acceso

Sin embargo, en septiembre de 2021, el campamento fue reubicado de la ciudad al campo. Sin duda, para los 400 migrantes que viven ahora allí, las condiciones materiales están “en una escala diferente” de las anteriores, subraya la mujer consagrada. Sin embargo, los controles de seguridad son más estrictos. Las autoridades del campamento no han dado permiso al padre Tony, un jesuita de misión con los refugiados, ni a las hermanas para entrar al campamento para acompañamiento espiritual; un duro golpe para la comunidad de refugiados católicos. Además, debido a las dificultades para obtener permisos de acceso, muchas ONG se han marchado de Samos.

“Es muy frustrante porque las necesidades están ahí y las cuestiones administrativas nos obstaculizan”, lamenta sor Melanie, que nos cuenta que las hermanas esperan que la visita del papa Francisco desbloquee la situación.

La misma situación existe en Lesbos, la mayor de las islas que limitan con Turquía: de hecho, está prohibido el acceso a los nuevos campamentos “cerrados” para personas no autorizadas, explica una fuente local. Aunque los gestores trabajan para establecer lugares de oración y aunque los migrantes cristianos pueden, en teoría, ir a las iglesias, la remota ubicación del campamento de Samos dificulta más los viajes.

Las Hijas de la Caridad no han cejado en su misión con los migrantes: “Acompañamos a una familia congolesa y a un joven de Camerún, que obtuvieron permiso de trabajo y les encontramos un trabajo aquí en Siros”, comenta sor Melanie. “Les ayudamos en su proceso de integración, en especial a través del aprendizaje del idioma y acompañándoles en sus procesos. También continuamos apoyando a los refugiados que han salido de Samos y están ahora en Atenas”.

Sor Melanie y la superiora de su comunidad, sor Anna, estarán presentes en la reunión de clero y religiosos con el papa Francisco en Atenas el 4 de diciembre, además de en la misa del siguiente día en la capital griega.

¿Qué diría sor Melanie si tuviera oportunidad de hablar con el Obispo de Roma? “Le agradecería por sus retos, que nos animan a ser valientes en nuestra misión”, afirma. “Su amor por los pobres me estimula en mi vocación. Y luego le pediría que intercediera con los líderes políticos a favor de la causa de los refugiados en Grecia”.

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La última prueba que tuvo que superar “El Gordo” para meterse en la final no ha sido para nada sencilla y lo hizo con el desafío de tener que presentar un pulpo grillado. Sin embargo, el camino no estuvo exento de tropezones, desde algunos inicios un poco más bruscos con platos grandilocuentes, a su estilo, como hamburguesas, hasta los más delicados postres y presentaciones.

Sin embargo, el propio Juan Andrés reconoció que si bien sus conocimientos de cocina eran muy básicos -a través de campamentos, ollas populares y retiros-, el aprendizaje que ha tenido le servirá para seguir alimentando al prójimo con amor, pero también con estilo gourmet.

“Sería un sueño para mi levantar esa copa”, dijo Juan Andrés.

El día que sintió el abrazo de su madre

Más allá de todos los conocimientos que “El Gordo” ha adquirido, y su visible evolución en la cocina, en cada episodio también se hacía latente un espíritu de excelencia que iba acompañado con una buena respuesta hacia sus compañeros, todas personalidades de los más diversos rubros artísticos y profesionales del país.  

En cuanto al humor y buen clima, una de las imágenes más famosas, en la previa de cada competencia, era verlos corear a todos el famoso “¡Hasta el cielo no paramos!”.

Pero uno de los momentos más emotivos se dio cuando los competidores recibieron la visita de un familiar. En el caso de Juan Andrés, quien se hizo presente para acompañarlo fue su madre, la persona que lo alentó y motivó.

Una causa detrás

“Tengo un motivo muy especial por el cual asumí este desafío y a lo largo del programa ya lo iré compartiendo. Entiendo que hay gente que le puede gustar más o menos que un cura partícipe de estas competencias. En lo personal, no fue una decisión simple de tomar, hasta que entendí que es una gran oportunidad pa’ seguir llegando a diferentes hogares con un mensaje de esperanza en estos tiempos tan difíciles”, decía «El Gordo» en Instagram antes de que comenzar el certamen de cocina.

“Y éste es mi gran desafío: hoy la cocina se me transforma en un medio, para intentar alimentar corazones… ¡ojalá lo logremos! Desde una competencia divertida, familiar, exigente, desafiante, llena de condimentos y sabores”, agregaba en aquel entonces.

Pero la gran motivación de Juan Andrés para seguir dando lo mejor de sí mismo hasta el final son las personas de una zona vulnerable de Montevideo conocida como Santa Eugenia. Es por esa gente que Juan Andrés buscará ganar el premio mayor.

¿Finalmente un cura se transformará en maestro de cocina en Uruguay, unos de los países más laicos de América Latina? Sin dudas una curiosidad cuya respuesta se conocerá próximamente.

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San Francisco Javier nació y vivió allí hasta que se marchó a estudiar a París, a la Sorbona, donde conocería a san Ignacio de Loyola

Entre el gran patrimonio cultural y religioso que tiene Navarra se encuentra el castillo de Javier. Es una fortaleza medieval sólida y poderosa, que puede verse ya a lo lejos cuando alguien visita este monumento.

Son piedras contundentes, levantadas en el siglo X, que hablan de Historia viva porque allí nació y vivió san Francisco Javier. Quién iba a imaginar, en plena Edad Media, que de allí saldría un hombre dispuesto a llevar el Evangelio a Oriente.

Francisco era hijo de los señores de Javier. Nació el 7 de abril de 1506. Era el menor de cinco hermanos. Hasta los 22 años, en que se marcha a París para estudiar en La Sorbona, Javier es su territorio, el mismo que hoy ven quienes se acercan siguiendo los pasos del santo en cada Javierada. En París, san Francisco Javier se haría amigo de san Ignacio de Loyola, quien dejaría una profunda huella en su alma al hacerle la pregunta del mismo Jesucristo: «¿De qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero, si se pierde a sí mismo?».

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Javier tiene una disposición geográfica de gran belleza. Se encuentra a 52 km de Pamplona y a 6 km de Sangüesa, a las faldas del Pirineo navarro-aragonés, y en la confluencia de los antiguos reinos de Aragón y Navarra.

Aquí puedes ver una galería fotográfica de Javier:

El monumento es Bien de Interés Cultural desde 1994. El nombre de Javier viene de la variante dialectal del vasco etxeberri, que significa “casa nueva”. Por eso puede encontrarse escrito en euskera como Xabier.

Desde el exterior puede verse que al castillo medieval se le añadió una basílica en el siglo XIX.

La composición a través de los siglos

La construcción se compone de tres cuerpos, escalonados por orden de antigüedad. Destaca la Torre del Santo Cristo, bastión y capilla donde se encuentra un crucifijo del gótico tardío. También la Torre del Homenaje, llamada de San Miguel, que es la parte más antigua del castillo. Y por último, el museo dedicado a la vida de san Francisco Javier.

En los basamentos del castillo se han encontrado restos y zócalos musulmanes, que podrían fecharse en el siglo X. A continuación, en el siglo XI se formó el primer recinto envolvente que disponía de las primeras habitaciones. En el siglo XIII, se agregaron, siguiendo los cuatro puntos cardinales, dos cuerpos poligonales y dos torres más.

Como pago por un préstamo no devuelto

En origen, el castillo de Javier pertenecía a un noble aragonés. Pero necesitaba dinero y pidió un préstamo de 9.000 sueldos al rey navarro Sancho VII. Este le dio la cantidad y el noble puso como aval el castillo. Al no poder devolverle la cantidad, el monarca se hizo propietario de Javier. Por el mismo sistema, también pasaron a manos navarras varios castillos y villas de la Corona de Aragón: Escó, Peña, Petilla, Gallur, Trasmoz, Sádaba… Con ello, Navarra lograba fortalecer la frontera con el vecino reino.

En el año 1236, el castillo pasó a manos de Adán de Sada. Se lo entregó el rey Teobaldo I. después de la conquista de Navarra, tanto el castillo como la villa pertenecían a María de Azpilicueta (antepasada de san Francisco Javier por línea materna).

El cardenal Cisneros ordenó demolerlo

Como el matrimonio de esta con Juan de Jaso, defendían la independencia de Navarra, el cardenal Cisneros ordenó que se demoliera el castillo en 1516. Sin embargo, solo se le deshabilitaron algunas partes fuertes: se derribó la muralla que lo rodeaba y protegía, se rellenó el foso para que no quedara aislado, se destruyeron dos grandes portaladas y dos torres redondas, se demolió el puente levadizo y la Torre del Homenaje de San Miguel se rebajó a la mitad.

En el siglo XIX, después de varios bailes de herencia, el castillo de Javier pàsaría a manos de la Casa de Villahermosa y se comenzaron obras de restauración que fueron financiadas por los propietarios, la duquesa de Villahermosa y el conde de Guaqui. Pero este falleció repentinamente y fue su familia quien asumió la envergadura de las obras junto con la fortuna de su viuda. Fue entonces cuando se levantó la basílica que hoy puede verse, adosada al castillo. También pertenecen a ese período las viviendas para sacerdotes y las casas de ejercicios espirituales (san Francisco Javier fue uno de los más estrechos colabores de san Ignacio de Loyola, el creador de los ejercicios).

La Javierada

Javier recibe anualmente la visita de miles de peregrinos. Pero sin duda la fecha más señalada es la Javierada, a principios de marzo, que se celebra en honor al patrón de Navarra, san Ignacio de Loyola. Sin embargo, debido a la pandemia, se recomendó a quienes tuvieran deseo de acercarse a Javier no reunirse en esa celebración y hacer la Javierada “desde sus casas”.

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, 03 Dic. 21 (ACI Prensa).- El Papa Francisco nombró a Mons. Salvador Cristau Coll como nuevo obispo de Terrassa, sede de la que era hasta ahora administrador diocesano. 

La diócesis de Terrassa estaba vacante tras el traslado de Mons. José Ángel Saiz Meneses a la Archidiócesis de Sevilla. Mons. Cristau ha estado al frente como administrador diocesano desde el 15 de junio de 2021 y era desde 2010, obispo auxiliar de Terrassa. 

Mons. Salvador Cristau Coll nació en Barcelona el 15 de abril de 1950. Se licenció en Derecho en 1972 e ingresó en el seminario mayor de Toledo en 1976. Fue ordenado sacerdote en la catedral de Toledo el 12 de octubre de 1980 y desarrolló su ministerio sacerdotal principalmente en las Archidiócesis de Toledo, Barcelona y Terrassa.

En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal para el Clero y Seminarios. 

Según la Guía de la Iglesia en España, la diócesis de Terrassa, sufragánea de la Archidiócesis de Barcelona cuenta con una población de 1.3 millones de habitantes, 21 parroquias, 117 sacerdotes diocesanos y 51 sacerdotes religiosos. Durante el año 2019 se ordenó 1 sacerdote y en el curso 2020-2021 había 22 seminaristas.

VATICANO, 03 Dic. 21 (ACI Prensa).- Mientras que el Papa Francisco está realizando su viaje apostólico a Chipre y Grecia, el Vaticano difundió este 3 de diciembre un mensaje en el que el Santo Padre pidió un cambio de enfoque y una intervención eficaz ante el problema migratorio en el Mediterráneo.

“Entre los diversos problemas que se centran en el Mediterráneo -y que requieren una visión política de largo alcance-, es sumamente urgente el tema de la migración, que siempre ha estado cerca de mi corazón y que motivó mi primer viaje apostólico, a la isla de Lampedusa, en 2013”, advirtió el Papa en un mensaje dirigido a los participantes de la VII Conferencia “Rome MED Dialogues” que se lleva a cabo en la capital italiana del 2 al 4 de diciembre.

En el texto, el Santo Padre subrayó que “los acontecimientos de los últimos años confirman cada vez más que una intervención eficaz sólo puede provenir de un esfuerzo conjunto no limitado a los países fronterizos, sino también compartido por los respectivos continentes a los que pertenecen”.

“No hay que dejar a nadie solo ante este enorme problema. Todos deben sentirse responsables, porque todos lo son de hecho, como nos recuerda al principio de la Biblia la pregunta de Dios a Caín: ¿Dónde está tu hermano?”, señaló el Pontífice.

En esta línea, el Papa indicó que “es necesario que la política y la diplomacia se cuestionen y hagan todo lo posible para evitar que el proceso de globalización degenere en la globalización de la indiferencia”.

“Este compromiso debe sentirse aún más hoy, cuando tenemos pruebas cada vez más claras -desde la crisis climática hasta la pandemia- de que no sólo los Estados, sino aún más los continentes, no pueden seguir ignorándose”, afirmó.

De este modo, el Santo Padre destacó que “todos los recursos y todo el potencial de este mar requieren un nuevo enfoque, no individual y egoísta, sino conjunto y compartido entre los países que lo bordean, y también entre los que no lo bordean pero que se ven afectados por las políticas mediterráneas de diferentes maneras” y añadió que se necesita “un enfoque capaz de desentrañar los múltiples conflictos regionales que se desarrollan en la superficie, en los fondos marinos y en el borde del mar, y que se extienden desde el mar hasta los continentes”.

Asimismo, el Papa recordó el encuentro eclesial “Mediterráneo frontera de paz” que se realizó en la ciudad italiana de Bari en febrero de 2020 y en el que participaron numerosos obispos y añadió que el próximo año se llevará a cabo otro encuentro similar en Florencia.

Finalmente, el Santo Padre aseguró su oración por esta iniciativa, que se inspira en el legado del político italiano Giorgio La Pira.

VATICANO, 03 Dic. 21 (ACI Prensa).- En la primera Misa celebrada en su viaje a Chipre, el Papa Francisco invitó este 3 de diciembre a renovar la confianza en Jesús porque su luz “es más grande que cualquiera de nuestras tinieblas”.

“Renovemos nuestra confianza en Él. Digámosle: Jesús, creemos que tu luz es más grande que cualquiera de nuestras tinieblas, creemos que puedes curarnos, que puedes renovar nuestra fraternidad, que puedes multiplicar nuestra alegría; y con toda la Iglesia te invocamos: ¡Ven, Señor Jesús!”, invitó el Santo Padre.

La Misa fue presidida en latín por el Papa en el Estadio GSP de Nicosia, y concelebrada por el Patriarca de Antioquía de los Maronitas, el Cardenal Béchara Boutros Raï; y por el Patriarca Latino de Jerusalén, Mons. Pierbattista Pizzaballa, quien dirigió un saludo al inicio de la celebración.

Según indicó la Oficina de Prensa de la Santa Sede, en la Misa participaron alrededor de 10 mil personas, entre ellas, el presidente de la República de Chipre y un grupo de fieles procedentes de Líbano.

La animación musical de la Eucaristía estuvo a cargo de un numeroso coro formado por niños, adolescentes, jóvenes y adultos laicos, que entonaron con alegría los cantos.

La primera lectura fue proclamada en griego, el salmo fue cantado en inglés y el Evangelio fue entonado en griego.

En su homilía, el Papa reflexionó en el pasaje del Evangelio de San Mateo en el que Cristo cura a dos ciegos y destacó que los dos protagonistas, a pesar de ser invidentes, “ven lo más importante: reconocen a Jesús como el Mesías que ha venido al mundo”.

En esta línea, el Santo Padre propuso tres consejos: ir a Jesús para sanar, llevar las heridas juntos y anunciar el Evangelio con alegría.

Además, el Pontífice recordó que Jesús “es la luz que ilumina las noches del corazón y del mundo, que derrota las tinieblas y vence toda ceguera”, y reconoció que “también nosotros, como los dos ciegos, tenemos cegueras en el corazón… somos viajeros a menudo inmersos en la oscuridad de la vida”; por lo que “lo primero que hay que hacer es acudir a Jesús, como Él mismo dijo: ‘Vengan a mí todos los cansados y abrumados por cargas, y yo los haré descansar’”.

“¿Quién de nosotros no está de alguna manera cansado y abrumado? Pero nos resistimos a ir hacia Jesús; muchas veces preferimos quedarnos encerrados en nosotros mismos, estar solos con nuestras oscuridades, autocompadecernos, aceptando la mala compañía de la tristeza. Jesús es el médico, sólo Él, la luz verdadera que ilumina a todo hombre, nos da luz, calor y amor en abundancia. Sólo Él libera el corazón del mal”, dijo el Papa.

Luego, el Santo Padre alentó a pedir ayuda junto a otros porque “es el signo elocuente de la vida cristiana, el rasgo distintivo del espíritu eclesial: pensar, hablar y actuar como un ‘nosotros’, saliendo del individualismo y de la pretensión de la autosuficiencia que enferman el corazón”.

En esta línea, el Papa advirtió que el pecado “nos impide ‘ver’ a Dios como Padre y a los otros como hermanos”, y el tentador “falsifica las cosas y tiende a mostrárnoslas bajo una luz negativa para arrojarnos en el desánimo y la amargura”.

“La horrible tristeza, que es peligrosa y no viene de Dios, anida bien en la soledad. Por tanto, no se puede afrontar la oscuridad estando solos. Si llevamos solos nuestras cegueras interiores, nos vemos abrumados. Necesitamos ponernos uno junto al otro, compartir las heridas y afrontar el camino juntos”, explicó el Papa.

De este modo, el Santo Padre subrayó que “si permanecemos divididos entre nosotros, si cada uno piensa sólo en sí mismo o en su grupo, si no nos juntamos, si no dialogamos, si no caminamos unidos, no podremos curar la ceguera plenamente”.

“La curación llega cuando llevamos juntos las heridas, cuando afrontamos juntos los problemas, cuando nos escuchamos y hablamos entre nosotros: es la gracia de vivir en comunidad, de comprender el valor de ser comunidad. Pido para ustedes que puedan estar siempre juntos, siempre unidos; seguir adelante así y con alegría, hermanos cristianos, hijos del único Padre. Y lo pido también para mí”, afirmó el Papa.

Por último, el Santo Padre alentó a “anunciar el Evangelio con alegría”, porque un signo distintivo del cristiano es “la alegría del Evangelio, que es incontenible, llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús, libera del riesgo de una fe intimista, distante y quejumbrosa, e introduce en el dinamismo del testimonio”.

“Renovemos el encuentro con Jesús y salgamos de nosotros mismos sin miedo para testimoniarlo a cuantos encontremos. Salgamos a llevar la luz que hemos recibido, salgamos a iluminar la noche que a menudo nos rodea. Se necesitan cristianos iluminados, pero sobre todo luminosos, que toquen con ternura las cegueras de los hermanos, que con gestos y palabras de consuelo enciendan luces de esperanza en la oscuridad”, indicó el Papa en la homilía.

Al concluir la Misa, el Santo Padre agradeció “por la acogida y el afecto” que ha recibido en este país y destacó que “aquí en Chipre estoy respirando un poco de esa atmósfera típica de Tierra Santa, donde la antigüedad y la variedad de las tradiciones cristianas enriquecen al peregrino”.

“Esto me hace bien, y hace bien encontrar comunidades de creyentes que viven el presente con esperanza, abiertas al futuro, y que comparten este horizonte con los más necesitados. Pienso particularmente en los migrantes que buscan una vida mejor, con los que tendré mi último encuentro en esta isla, junto a los hermanos y hermanas de diversas confesiones cristianas”, señaló el Papa.

Finalmente, el Santo Padre se despidió de los miles de fieles reunidos mientras que el coro entonaba un canto a María.

Prohibiciones, seducciones, vigilancia y otras dificultades de la Iglesia católica en el milenario país asiático

«Y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo».

Mateo 28, 20

Esta es la segunda parte de una investigación que realizamos siguiendo una fuente confiable dentro de China que relata cómo es la vida diaria de un católico, la Iglesia católica y los acuerdos Vaticanos.

Nos reservamos el nombre de nuestra fuente para garantizar su integridad  y la de su familia. 

La pregunta principal que nos hacemos es esta: “¿Hay persecución religiosa en la China comunista hoy?”

Los medios noticiosos no dejan lugar a dudas. Publican noticias desgarradoras de obispos encarcelados, aislados.

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Se considera el catolicismo una de las religiones más perseguidas en China. Los signos religiosos deben ser retirados de los lugares públicos. La vida no es fácil para un católico en China. 

Si no leíste la primera parte de este trabajo de investigación, puedes verlo en este enlace…  

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En este momento, ¿hay persecución religiosa en China? 

No veo persecuciones sanguinarias en la sociedad actual. Me gusta decir que hay muchas seducciones tal como el apoyo económico y el otorgo del título de la propiedad de la Iglesia.

Por ejemplo, se le da dinero si participa en las ordenaciones organizadas por el gobierno, se le da plata si sigue las decisiones nacionales, se le construye la casa cural, el obispado, si corta su relación con Roma,…

Un sacerdote se hizo obispo con la ayuda del gobierno y recibió un obispado de casi 11 millones de dólares, pagado completamente por el gobierno.  

La mayor seducción para algunos sacerdotes es que se les da el título de la propiedad del terreno de la iglesia, si está de su lado.

Por lo contrario, si no está con ellos, la cierran o las derriban como edificios ilegales, con la falsa excusa de que “hay numerosas iglesias construidas sin permiso”.  

Por otro lado, algunos que se consideran como miembros fieles a la palabra de Dios y habían sufrido mucho, no quieren obedecer las decisiones del Papa presente, el pontífice visible.

Y peor, las malinterpretan, especialmente en temas sobre la relación entre la Iglesia y el país; además, condenan a los que siguen al gobierno.

Ellos no quieren ningún tipo de reconciliación. Por eso, se dice que hay la tercera Iglesia católica en China.  

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¿Persigue el gobierno de China a los católicos chinos también fuera del país? 

No pueden perseguir a un católico fuera de China. No les conviene. Pero lo interrogarían y tal vez lo castigaría cuando se regrese al país.

Hay un sacerdote que trabaja en Roma, ya no puede regresar a la patria. Y uno en Australia recibió un correo de advertencia de la embajada después de su predicación.  

Un católico en China ¿tiene libertad para proclamar y vivir su fe? 

Todos pueden, y hay más libertad para proclamar y vivir la fe en las ciudades grandes donde hay extranjeros, porque quieren ganar una buena reputación internacional.

Lo que les molesta es la relación con Roma, no es la práctica de la fe entre los católicos laicos.  

CHINA

Antoine Mekary | Aleteia

¿Hay ejemplos de santidad o martirio? 

De verdad, China es un país donde hay santidad y martirio. Cada vez que recorro China, la situación de la Iglesia siempre me recuerda la frase: “la sangre de los mártires es semilla de nuevos cristianos.”

Allá hay más nuevos bautizados adultos cada Pascua. Hay católicos que se dedican a la misión en las montañas, hay católicos que hacen ayuno todo el año para el bien de la iglesia en China.

También hay sacerdotes que caminan entre las aldeas montañosas ofreciendo los sacramentos todo el año. 

Hay un sacerdote que ya tiene 103 años y todavía celebra la misa todos los días y escucha la confesión. Incluso celebró la misa todos los días cuando fue hospitalizado en julio de este año.  

¿Un católico puede participar de la Eucaristía sin ser presionado ni perseguido o adoctrinado? 

En algunos lugares, los niños menores de 18 no pueden participan en la misa. Pero los demás pueden participar de la misa incluso recibir la unción en el hospital sin ningún impedimento.  

¿Los símbolos de la cristiandad, como la cruz, están prohibidos en China o se pueden mostrar en los hogares, el trabajo, las iglesias y en público?

Se permiten, en la casa y la iglesia. Y no hay problema si uno lleva una cruz o medalla en el pecho.

Había una orden nacional de que se quitaran los símbolos de las paredes de las casas, sobre todo durante el 2018 y 2019, pero hoy la mayoría todavía los tiene. 

A qué se refieren los medios noticiosos cuando mencionan la “Iglesia oficial” y la “Iglesia subterránea” o “clandestina”. 

“Iglesia oficial” se refiere a la Iglesia patriótica, jurada oficialmente para cumplir las regulaciones establecidas por el gobierno. Lo contrario, es la “Iglesia subterránea”.  

¿Qué es la Asociación Patriótica de Católicos Chinos, y cómo y por qué la controla el gobierno comunista? 

Se ha formado por unos católicos laicos, con algunos sacerdotes y obispos, pero bajo el liderazgo de un comunista, y existe en cada diócesis de la Iglesia patriótica.

Sabemos lo que eso significa. Su trabajo principal es vigilar la Iglesia para que la diócesis observe todas las leyes nacionales.

Mientras tanto, se meten en la Iglesia para corromper a los leales.

El segundo motivo es controlar las actividades pastorales, y el número de los participantes en las celebraciones de las solemnidades, como Navidad y Pascua.

El gobierno tiene confianza en la Asociación Patriótica de Católicos Chinos pues siguen sus lineamientos.  

¿Los sacerdotes y obispos de la Asociación Patriótica Católica son funcionarios del estado comunista? ¿Su Eucaristía tiene valor? ¿Su liturgia es diferente? 

No les dan el título, pero tampoco les conceden ninguna autoridad. Hoy en día, con el acuerdo de 2018, su Eucaristía tiene valor.

Su liturgia no tiene ninguna diferencia, también se menciona el nombre del papa Francisco en la misa. Algunos grupos radicales sí omiten el nombre del Papa.  

*  *   * 

Hemos terminado, amable lector de Aleteia, la segunda parte de esta entrega, una inédita entrevista, sobre la vida de un católico en la China comunista, buscando comprender la situación actual de los católicos dentro de ese milenario país.  

Espera pronto la tercera y última parte de este trabajo de investigación, con nuevos y sorprendentes hallazgos.

Mientras, recemos por nuestros hermanos que viven en China. Necesitan mucho de tus oraciones y nosotros las de ellos. Es un acto de misericordia que Dios valora mucho. 

Tian Zhǔ Bao You  天主保佑(Dios te bendiga)

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Los obispos en comunión con el Papa ofrecen la interpretación auténtica de la palabra de Dios

“Magisterio” significa el oficio de maestro. Aquí, evidentemente, el maestro es la Iglesia.

Por lo demás, lo mejor es dejar que responda a la pregunta el Catecismo de la Iglesia Católica. Contiene un pequeño epígrafe que se titula así –El Magisterio de la Iglesia-, y comprende tres puntos: 85, 86 y 87.

El primero –el nº 85- vale la pena transcribirlo entero:

“El oficio de interpretar auténticamente la palabra de Dios, oral o escrita, ha sido encomendado solo al Magisterio vivo de la Iglesia, el cual lo ejercita en nombre de Jesucristo, es decir, a los obispos en comunión con el sucesor de Pedro, el obispo de Roma”.

Aquí tenemos la definición, en gran parte (hasta la palabra “Jesucristo”) tomada del Concilio Vaticano II.

Quizás convenga aclarar que “vivo” significa que sigue ejerciendo su labor, que no es cosa del pasado.

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Custodiar lo que dijo Jesús

El siguiente punto –el nº 86- aclara:

“El Magisterio no está por encima de la palabra de Dios, sino a su servicio”.

O sea, que no puede enseñar algo que no esté en la Revelación de Jesucristo (explícitamente o que se deduzca directamente de ello), ni cambiarlo. Su deber es custodiarla. Todo este punto vuelve a ser una cita del Concilio Vaticano II.

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Obedecer a Cristo

BISKUPI

fot. Biuro Prasowe KEP

El último punto –el nº 87- señala la consecuencia de lo anterior para los católicos: que hay que obedecerle.

Aquí la cita no es solo del Concilio, sino también de los Evangelios, de las palabras de Jesús recogidas por San Lucas (10,16):

El que a vosotros escucha a mí me escucha.

O sea, que el Señor no estaba ni está dispuesto a que su doctrina se perdiera o se desfigurara con el paso del tiempo, y dejó en manos de la Iglesia, por boca del Papa y los obispos, su custodia, con la asistencia del Espíritu Santo.

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Estudio inédito indica que los abuelos llegan a sentirse más conectados con los nietos y nietas que con sus propios hijos

A finales de julio, con motivo de la primera Jornada mundial de los abuelos y las personas mayores, el papa Francisco pronunció un discurso celebrando el amor y el conocimiento que se extiende a lo largo de generaciones. «No nos olvidemos de ellos. Aliémonos con ellos. Aprendamos a detenernos, a reconocerlos, a escucharlos. No los descartemos nunca. Custodiémoslos con amor. Y aprendamos a compartir el tiempo con ellos.  Saldremos mejores. Y, juntos, jóvenes y ancianos, nos saciaremos en la mesa del compartir, bendecida por Dios», dijo el Santo Padre.

«‘Yo estaré siempre con ustedes hasta el fin del mundo’ (Mt 28,20)  es la promesa que el Señor hizo a sus discípulos antes de subir al cielo y que hoy te repite también a ti, querido abuelo y querida abuela. A ti. ‘Yo estoy contigo todos los días’ son también las palabras que como Obispo de Roma y como anciano igual que tú me gustaría dirigirte con motivo de esta primera Jornada Mundial de los Abuelos y de las Personas Mayores. Toda la Iglesia está junto a ti —digamos mejor, está junto a nosotros—, ¡se preocupa por ti, te quiere y no quiere dejarte solo!», añadió el Papa.

Vínculo ancestral

Para muchos abuelos, es común que los nietos se vuelvan el centro de su vida, la mayor fuente de placer e inspiración para una persona mayor. Y ahora la ciencia empieza a mostrar por qué muchos abuelos demuestran más cariño, preocupación y empatía con los nietos que con sus propios hijos. Un estudio coordinado por James Rilling, profesor de antropología, psiquiatría y ciencias del comportamiento de la Emory University, en Atlanta, EUA, sugiere que la importancia de los abuelos puede rastrearse neurológicamente.

La investigación consistió en presentar la foto de los respectivos nietos a 50 abuelos que declararon tener una relación positiva y fuertes niveles de involucramiento con sus descendientes, como publica este mes el periódico científico Proceedings of the Royal Society B.

La resonancia magnética funcional (RMNf) demuestra cómo la reacción cerebral de las abuelas resultó en un aumento del flujo sanguíneo en regiones del cerebro vinculadas a la empatía y la motivación cuando vieron la imagen de sus nietos, en comparación a cuando vieron las imágenes de un extraño y del padre o la madre del niño (que puede ser el hijo(a) o la nuera o el yerno de cada abuela).

Segunda madre

El profesor Rilling explica que, a diferencia de otras especies, los humanos recurren a la ayuda de otros individuos en la crianza de los hijos. Tanto es así que, cuantos más adultos estén involucrados en la crianza de ese niño, más oportunidades tiene de ser amado y cuidado durante su crecimiento.

Es decir, como indica el estudio, el vínculo biológico de un niño no se limita a los padres, como se ha observado en investigaciones del pasado, y se extiende a los abuelos. Que demostraron una relación afectiva más fuerte en relación a los nietos que con sus propios hijos.

Estos resultados refuerzan la sensación de muchos hijos de que los abuelos han demostrado más afecto a los nietos que a ellos mismos. Y comprueba por qué tener nietos puede ser una de las mayores realizaciones de la vida.

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, 03 Dic. 21 (ACI Prensa).- El Papa Francisco celebró este viernes 3 de diciembre una Misa en el Estadio GSP de Nicosia, en el marco del segundo día de su visita apostólica a Chipre, y en la que recomendó tres pasos que pueden ayudar a acoger al Señor que viene en Navidad.

A continuación, la homilía completa del Papa Francisco:

Mientras Jesús pasaba, dos ciegos le expresaban a gritos su miseria y su esperanza: «¡Hijo de David, ten piedad de nosotros!» (Mt 9,27). “Hijo de David” era un título atribuido al Mesías, que las profecías anunciaban como proveniente de la estirpe de David. Los dos protagonistas del Evangelio de hoy son ciegos y, sin embargo, ven lo más importante: reconocen a Jesús como el Mesías que ha venido al mundo. Detengámonos en tres pasos de este encuentro que, en este camino de adviento, pueden ayudarnos a acoger al Señor que viene.

El primer paso: ir a Jesús para sanar. El texto dice que los dos ciegos gritaban al Señor mientras lo seguían (cf. v. 27). No lo veían, pero escuchaban su voz y seguían sus pasos. Buscaban en el Cristo lo que habían preanunciado los profetas, es decir, los signos de curación y de compasión de Dios en medio de su pueblo. A este respecto, Isaías había escrito: «Se despegarán los ojos de los ciegos» (35,5). Y otra profecía, incluida en la primera Lectura de hoy: «Los ojos de los ciegos verán sin sombra ni oscuridad» (29,18). Los dos ciegos del Evangelio se fían de Jesús y lo siguen en busca de luz para sus ojos.

¿Y por qué, hermanos y hermanas, estas dos personas se fían de Jesús? Porque perciben que, en la oscuridad de la historia, Él es la luz que ilumina las noches del corazón y del mundo, que derrota las tinieblas y vence toda ceguera. También nosotros, como los dos ciegos, tenemos cegueras en el corazón. También nosotros, como los dos ciegos, somos viajeros a menudo inmersos en la oscuridad de la vida. Lo primero que hay que hacer es acudir a Jesús, como Él mismo dijo: «Vengan a mí todos los cansados y abrumados por cargas, y yo los haré descansar» (Mt 11,28). ¿Quién de nosotros no está de alguna manera cansado y abrumado? Pero nos resistimos a ir hacia Jesús; muchas veces preferimos quedarnos encerrados en nosotros mismos, estar solos con nuestras oscuridades, autocompadecernos, aceptando la mala compañía de la tristeza. Jesús es el médico, sólo Él, la luz verdadera que ilumina a todo hombre (cf. Jn 1,9), nos da luz, calor y amor en abundancia. Sólo Él libera el corazón del mal. Podemos preguntarnos: ¿me encierro en la oscuridad de la melancolía, que reseca las fuentes de la alegría, o voy al encuentro de Jesús y le ofrezco mi vida? ¿Sigo a Jesús, lo “persigo”, le grito mis necesidades, le entrego mis amarguras? Hagámoslo, démosle a Jesús la posibilidad de curarnos el corazón: este es el primer paso; la curación interior requiere otros dos.

El segundo paso es llevar las heridas juntos. En este relato evangélico no se cura a un solo ciego, como por ejemplo, en el caso de Bartimeo (cf. Mc 10,46-52) o del ciego de nacimiento (cf. Jn 9,1-41). Aquí los ciegos son dos. Se encuentran juntos en el camino. Juntos comparten el dolor por su condición, juntos desean una luz que pueda hacer brillar un resplandor en el corazón de sus noches. El texto que hemos escuchado está siempre en plural, porque los dos hacen todo juntos: ambos siguen a Jesús, ambos, dirigiéndose a Él, le piden la curación a gritos; no cada uno por su lado, sino juntos. Es significativo que digan a Cristo: ten piedad de nosotros. Usan el “nosotros”, no dicen “yo”. No piensa cada uno en su propia ceguera, sino que piden ayuda juntos. Este es el signo elocuente de la vida cristiana, el rasgo distintivo del espíritu eclesial: pensar, hablar y actuar como un “nosotros”, saliendo del individualismo y de la pretensión de la autosuficiencia que enferman el corazón.

Los dos ciegos, al compartir sus sufrimientos y con su amistad fraterna, nos enseñan mucho. Cada uno de nosotros de algún modo está ciego a causa del pecado, que nos impide “ver” a Dios como Padre y a los otros como hermanos. Esto es lo que hace el pecado: distorsiona la realidad, nos hace ver a Dios como el amo y a los otros como problemas. Es la obra del tentador, que falsifica las cosas y tiende a mostrárnoslas bajo una luz negativa para arrojarnos en el desánimo y la amargura. Y la horrible tristeza, que es peligrosa y no viene de Dios, anida bien en la soledad. Por tanto, no se puede afrontar la oscuridad estando solos. Si llevamos solos nuestras cegueras interiores, nos vemos abrumados. Necesitamos ponernos uno junto al otro, compartir las heridas y afrontar el camino juntos.

Queridos hermanos y hermanas, frente a cada oscuridad personal y a los desafíos que se nos presentan en la Iglesia y en la sociedad estamos llamados a renovar la fraternidad. Si permanecemos divididos entre nosotros, si cada uno piensa sólo en sí mismo o en su grupo, si no nos juntamos, si no dialogamos, si no caminamos unidos, no podremos curar la ceguera plenamente. La curación llega cuando llevamos juntos las heridas, cuando afrontamos juntos los problemas, cuando nos escuchamos y hablamos entre nosotros: es la gracia de vivir en comunidad, de comprender el valor de ser comunidad. Pido para ustedes que puedan estar siempre juntos, siempre unidos; seguir adelante así y con alegría, hermanos cristianos, hijos del único Padre. Y lo pido también para mí.

Y el tercer paso es anunciar el Evangelio con alegría. Después de haber sido curados juntos por Jesús, los dos protagonistas anónimos del Evangelio, en los que podemos reflejarnos, comenzaron a difundir la noticia en toda la región. Hay un poco de ironía en este hecho: Jesús les había recomendado que no dijeran nada a nadie, sin embargo, ellos hicieron exactamente lo contrario (cf. Mt 9,30-31). Pero por el relato se entiende que no era su intención desobedecer al Señor, sino que simplemente no lograron contener el entusiasmo por haber sido curados y la alegría por lo que habían vivido en el encuentro con Él. Aquí hay otro signo distintivo del cristiano: la alegría del Evangelio, que es incontenible, «llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 1), libera del riesgo de una fe intimista, distante y quejumbrosa, e introduce en el dinamismo del testimonio.

Queridos amigos, es hermoso verlos y percibir que viven con alegría el anuncio liberador del Evangelio: les agradezco por esto. No se trata de proselitismo, sino de testimonio; no es moralismo que juzga, sino misericordia que abraza; no se trata de culto exterior, sino de amor vivido. Los animo a seguir adelante en este camino. Como los dos ciegos del Evangelio, renovemos el encuentro con Jesús y salgamos de nosotros mismos sin miedo para testimoniarlo a cuantos encontremos. Salgamos a llevar la luz que hemos recibido, salgamos a iluminar la noche que a menudo nos rodea. Se necesitan cristianos iluminados, pero sobre todo luminosos, que toquen con ternura las cegueras de los hermanos, que con gestos y palabras de consuelo enciendan luces de esperanza en la oscuridad; cristianos que siembren brotes de Evangelio en los áridos campos de la cotidianidad, que lleven caricias a las soledades del sufrimiento y de la pobreza.

Hermanos, hermanas, el Señor Jesús también pasa por las calles de Chipre, escucha el grito de nuestras cegueras, quiere tocar nuestros ojos y nuestro corazón, quiere atraernos hacia la luz, hacernos renacer y reanimarnos interiormente. Y también a nosotros nos dirige la pregunta que hizo a aquellos ciegos: «¿Creen que puedo hacer esto?» (Mt 9,28). ¿Creemos que Jesús pueda hacer esto? Renovemos nuestra confianza en Él. Digámosle: Jesús, creemos que tu luz es más grande que cualquiera de nuestras tinieblas, creemos que puedes curarnos, que puedes renovar nuestra fraternidad, que puedes multiplicar nuestra alegría; y con toda la Iglesia te invocamos: ¡Ven, Señor Jesús!

, 03 Dic. 21 (ACI Prensa).- Tras el encuentro con Su Beatitud Crisóstomo II, el Papa Francisco se reunió con el Santo Sínodo, la máxima autoridad de la Iglesia Ortodoxa de Chipre, en el que hizo un llamado a seguir trabajando por la unidad de los cristianos, pues "nos une el Evangelio". 

El Santo Sínodo está presidido por Crisóstomo II, Arzobispo de Nueva Justiniana y de toda Chipre. Asimismo, está organizado en 12 comisiones para preservar la doctrina, el orden canónico y litúrtigo de la Iglesia Ortodoxa de Chipre y de mantener la comunión con el Patriarcado ecuménico y otras iglesias ortodoxas y de gestionar las relaciones ecuménicas e interreligiosas. 

En su discurso, el Papa Francisco recordó el origen común de ortodoxos y católicos está en San Pablo que “atravesó Chipre y posteriormente llegó a Roma. Por tanto, descendemos del mismo ardor apostólico y nos une un único camino: el del Evangelio”.“Me agrada ver que seguimos caminando en la misma dirección, en busca de una fraternidad cada vez mayor y de la unidad plena. En este retazo de la Tierra Santa que difunde la gracia de los Santos Lugares en el Mediterráneo, viene con naturalidad el recuerdo de tantas páginas y figuras bíblicas. Entre todas, quisiera referirme de nuevo a san Bernabé, destacando algunos aspectos que pueden orientarnos en el camino”, afirmó el Papa Francisco.

Primero destacó que Bernabé “significa al mismo tiempo “hijo del consuelo” e “hijo de la exhortación’”, características “indispensables para el anuncio del Evangelio”. En ese sentido, el Papa aseguró que el consuelo verdadero “no puede ser intimista, sino que debe traducirse en exhortación, orientar la libertad hacia el bien. Al mismo tiempo, cada exhortación en la fe no puede más que fundarse en la presencia consoladora de Dios y estar acompañada por la caridad fraterna”.

Y animó a seguir el ejemplo de Berbabé “hijo del consuelo”, para proclamar el Evangelio a los hombres, invitándonos a comprender que el anuncio no puede basarse en exhortaciones generales o la observación de preceptos y normas, sino que debe realizarse a través del encuentro personal “prestar atención a la preguntas de la gente, a sus necesidades existenciales”. 

“Para ser hijos del consuelo, antes de decir cualquier cosa, es necesario escuchar, dejarse interrogar, descubrir al otro, compartir: porque el Evangelio se transmite por la comunión”, afirmó y destacó que ésto es lo que desea vivir “redescubriendo la dimensión sinodal, constitutiva del ser de la Iglesia”.

El Papa también aseguró a Su Beatitud Chrysostomos II y con los Obispos ortodoxos que su “experiencia de su sinodalidad pueden sernos verdaderamente de gran ayuda” y agradeció la colaboración que mantienen “en la participación activa en la Comisión mixta internacional para el diálogo teológico entre la Iglesia católica y la Iglesia ortodoxa”.

Por eso manifestó su deseo de que “aumenten las posibilidades de encontrarnos, de conocernos mejor, de derribar muchos preconceptos y de disponernos para una escucha serena de las respectivas experiencias de fe. Será una exhortación estimulante para que cada uno ofrezca lo mejor y esto dará un fruto espiritual de consolación a todos”. 

En ese espíritu de colaboración y unión, el Papa Francisco aseguró a la iglesia ortodoxa de Chipre su oración y cercanía “tanto en los problemas más dolorosos que los angustian como en las esperanzas más hermosas y audaces que los animan”. 

Además el Papa animó a “revitalizarnos en la comunión y en la misión” despojándonos de aquello que, “aun siendo valioso, es terreno” con el fin de favorecer “la plenitud de la unidad. No me refiero ciertamente a lo que es sagrado y nos ayuda a encontrar al Señor, sino al riesgo de absolutizar ciertos usos y costumbres que no son esenciales para vivir la fe”. 

En ese sentido el Papa Francisco alertó de no dejarse paralizar “por el temor de abrirnos y de realizar gestos audaces, no secundemos el “carácter irreconciliable de las diferencias” que no encuentra correspondencia en el Evangelio”. 

“No permitamos que las tradiciones —en plural y con la “t” minúscula— tiendan a prevalecer sobre la Tradición —en singular y con la “t” mayúscula—”, afirmó. 

Además animó a “imitar a Bernabé, a dejar cuanto, aun siendo bueno, puede comprometer la plenitud de la comunión, el primado de la caridad y la necesidad de la unidad” y destacó a que “también nosotros estamos invitados por el Señor a redescubrirnos como parte del mismo Cuerpo, a abajarnos hasta los pies de los hermanos”.

Por eso, el Papa Francisco afirmó que a pesar de que históricamente se han abierto “amplios surcos” entre católicos y ortodoxos, “el Espíritu Santo desea que volvamos a acercarnos con humildad y respeto”. 

“Él nos invita a no resignarnos frente a las divisiones del pasado y a cultivar juntos el campo del Reino, con paciencia, asiduidad y de modo concreto. Porque si dejamos de lado teorías abstractas y trabajamos juntos codo a codo —por ejemplo, en la caridad, en la educación y en la promoción de la dignidad humana—, redescubriremos al hermano y la comunión madurará por sí misma, para gloria de Dios. Cada uno mantendrá las propias maneras y el propio estilo pero, con el tiempo, el trabajo conjunto acrecentará la concordia y se mostrará fecundo”, aseguró. 

Y animó a cultivar “con la ayuda de Dios y con humilde perseverancia, nuestra comunión apostólica”.

En ese sentido destacó el buen ejemplo de la iglesia de Nuestra Señora de la Ciudad de oro, que es un lugar de culto para diversas confesiones cristianas. 

“Es por tanto un signo de comunión de fe y de vida, bajo la mirada de la Madre de Dios, que reúne a sus hijos. Además, dentro del complejo se conserva una columna donde, según la tradición, san Pablo sufrió treinta y nueve azotes por haber anunciado la fe en Pafos”, aseguró . “La misión, así como la comunión, pasa siempre a través de sacrificios y pruebas”, aseguró y destacó el tercer aspecto de la figura de Bernabé que pasa “precisamente una prueba, que marcó su historia y los orígenes de la difusión del Evangelio en estas tierras”.

Y recordó que al regresar a Chipre con Pablo y Marcos, Bernabé encontró a Elimas, “mago y falso profeta”, que se les opuso con malicia, tratando de torcer los caminos derechos del Señor.  

“Tampoco hoy faltan falsedades y engaños que el pasado nos pone delante y que obstaculizan el camino. Siglos de división y distancias que han llevado a asimilar, aun involuntariamente, no pocos prejuicios hostiles respecto a los demás, preconceptos basados a menudo en informaciones deficientes y distorsionadas, divulgadas por unalectura agresiva y polémica”, afirmó el Papa. 

Por eso aseguró que “todo esto tuerce el camino de Dios, que se orienta hacia la concordia y la unidad” y animó a tomar como ejemplo la santidad de Bernabé. 

“Cuántas veces en la historia, entre los mismos cristianos nos hemos preocupado por oponernos a los demás, en lugar de acoger dócilmente el camino de Dios, que tiende a recomponer las divisiones en la caridad” y “cuántas veces hemos agrandado y difundido prejuicios sobre los demás, en vez de cumplir la exhortación que el Señor repite especialmente en el Evangelio escrito por Marcos, quien fuera con

Bernabé a esta isla: hacerse pequeños y servir a los demás”, afirmó el Papa.

Por eso pidió al Señor “sabiduría y valentía para seguir sus caminos y no los nuestros” y también la intercesión de los numerosos beatos y mártires de Chipre. 

También pidió a estos santos que Chipre sea un puente entre el cielo y la tierra, porque esta isla ya es un puente entre Oriente y Occidente. 

, 03 Dic. 21 (ACI Prensa).- El Papa Francisco tuvo, durante su segundo día de visita apostólica a Chipre, un encuentro con el Santo Sínodo, integrado por los líderes de la Iglesia Ortodoxa en la isla mediterránea.

En sus palabras, el Pontífice alentó a seguir trabajando por la unidad de los cristianos, destacando para ello aspectos de la vida de San Bernabé, santo nacido en Chipre y que contribuyó con su evangelización.

A continuación el texto completo del discurso del Papa Francisco:

Beatitud, queridos obispos del Santo Sínodo:

Estoy contento de encontrarme entre ustedes y les agradezco la cordial acogida. Gracias, querido hermano, por sus palabras, por la apertura del corazón y por el compromiso de promover el diálogo entre nosotros. Deseo extender mi saludo a los sacerdotes, a los diáconos y a todos los fieles de la Iglesia ortodoxa de Chipre, recordando particularmente a los monjes y las monjas, que con su oración purifican y elevan la fe de todos.

La gracia de estar aquí me lleva a pensar que tenemos un origen apostólico común: Pablo atravesó Chipre y posteriormente llegó a Roma. Por tanto, descendemos del mismo ardor apostólico y nos une un único camino: el del Evangelio. Me agrada ver que seguimos caminando en la misma dirección, en busca de una fraternidad cada vez mayor y de la unidad plena. En este retazo de la Tierra Santa que difunde la gracia de los Santos Lugares en el Mediterráneo, viene con naturalidad el recuerdo de tantas páginas y figuras bíblicas. Entre todas, quisiera referirme de nuevo a san Bernabé, destacando algunos aspectos que pueden orientarnos en el camino.

«José, a quien los apóstoles llamaban “Bernabé”» (Hch 4,36): así es presentado en los Hechos de los Apóstoles. Lo conocemos y veneramos por su sobrenombre, debido a lo mucho que este definía su persona. Ahora bien, la palabra Bernabé significa al mismo tiempo “hijo del consuelo” e “hijo de la exhortación”. Es hermoso que en su figura se fundan ambas características, indispensables para el anuncio del Evangelio. En efecto, todo consuelo verdadero no puede ser intimista, sino que debe traducirse en exhortación, orientar la libertad hacia el bien. Al mismo tiempo, cada exhortación en la fe no puede más que fundarse en la presencia consoladora de Dios y estar acompañada por la caridad fraterna.

De este modo Bernabé, hijo del consuelo, nos exhorta a nosotros sus hermanos a emprender la misma misión de proclamar el Evangelio a los hombres, invitándonos a comprender que el anuncio no puede basarse en exhortaciones generales, en la repetición de preceptos y normas que observar, como se ha hecho con frecuencia. Hay que seguir el camino del encuentro personal, prestar atención a las preguntas de la gente, a sus necesidades existenciales. Para ser hijos del consuelo, antes de decir cualquier cosa, es necesario escuchar, dejarse interrogar, descubrir al otro, compartir: porque el Evangelio se transmite por la comunión. Esto es lo que, como católicos, deseamos vivir en los próximos años, redescubriendo la dimensión sinodal, constitutiva del ser de la Iglesia. Y en esto sentimos la necesidad de caminar más intensamente con ustedes, queridos hermanos, que por medio de la experiencia de su sinodalidad pueden sernos verdaderamente de gran ayuda. Gracias por su colaboración fraterna, que también se manifiesta en la participación activa en la Comisión mixta internacional para el diálogo teológico entre la Iglesia católica y la Iglesia ortodoxa.

Deseo de corazón que aumenten las posibilidades de encontrarnos, de conocernos mejor, de derribar muchos preconceptos y de disponernos para una escucha serena de las respectivas experiencias de fe. Será una exhortación estimulante para que cada uno ofrezca lo mejor y esto dará un fruto espiritual de consolación a todos. El apóstol Pablo, de quien descendemos, habla a menudo de consolación y es hermoso imaginar que Bernabé, hijo del consuelo, haya sido el inspirador de algunas palabras suyas, como aquellas del comienzo de la segunda Carta a los corintios, con las que recomienda que nos consolemos mutuamente con el mismo consuelo que recibimos de Dios (cf. 2 Co 1,3-5). En este sentido, queridos hermanos, deseo asegurarles mi oración y cercanía, así como la de la Iglesia católica, tanto en los problemas más dolorosos que los angustian como en las esperanzas más hermosas y audaces que los animan. Las tristezas y las alegrías de ustedes nos pertenecen, las sentimos nuestras; y también sentimos que necesitamos mucho de sus oraciones.

A continuación —segundo aspecto—, san Bernabé es presentado en los Hechos de los Apóstoles como «un levita nacido en Chipre» (Hch 4,36). El texto no agrega otros detalles, ni en cuanto a su aspecto ni en cuanto a su persona, pero inmediatamente después revela a Bernabé por medio de una acción emblemática: «vendió un campo de su propiedad, llevó el importe y lo puso a disposición de los apóstoles» (v. 37). Este magnífico gesto sugiere que para revitalizarnos en la comunión y en la misión también nosotros hemos de tener la valentía de despojarnos de aquello que, aun siendo valioso, es terreno, para favorecer la plenitud de la unidad. No me refiero ciertamente a lo que es sagrado y nos ayuda a encontrar al Señor, sino al riesgo de absolutizar ciertos usos y costumbres que no son esenciales para vivir la fe. No nos dejemos paralizar por el temor de abrirnos y de realizar gestos audaces, no secundemos el “carácter irreconciliable de las diferencias” que no encuentra correspondencia en el Evangelio. No permitamos que las tradiciones —en plural y con la “t” minúscula— tiendan a prevalecer sobre la Tradición —en singular y con la “t” mayúscula—. Esta nos exhorta a imitar a Bernabé, a dejar cuanto, aun siendo bueno, puede comprometer la plenitud de la comunión, el primado de la caridad y la necesidad de la unidad.

Bernabé, dejando todo lo que poseía a los pies de los apóstoles, entró en sus corazones. También nosotros estamos invitados por el Señor a redescubrirnos como parte del mismo Cuerpo, a abajarnos hasta los pies de los hermanos. Es cierto que la historia, en el campo de nuestras relaciones, ha abierto amplios surcos entre nosotros, pero el Espíritu Santo desea que volvamos a acercarnos con humildad y respeto. Él nos invita a no resignarnos frente a las divisiones del pasado y a cultivar juntos el campo del Reino, con paciencia, asiduidad y de modo concreto. Porque si dejamos de lado teorías abstractas y trabajamos juntos codo a codo —por ejemplo, en la caridad, en la educación y en la promoción de la dignidad humana—, redescubriremos al hermano y la comunión madurará por sí misma, para gloria de Dios. Cada uno mantendrá las propias maneras y el propio estilo pero, con el tiempo, el trabajo conjunto acrecentará la concordia y se mostrará fecundo. Así como estas tierras mediterráneas fueron embellecidas por el trabajo respetuoso y paciente del hombre, también nosotros cultivemos, con la ayuda de Dios y con humilde perseverancia, nuestra comunión apostólica.

Por ejemplo, es un buen fruto lo que sucede aquí en Chipre en la iglesia de “Nuestra Señora de la Ciudad de oro”. El templo, dedicado a la Panaghia Chrysopolitissa, es actualmente lugar de culto para varias confesiones cristianas, amado por la población y elegido con frecuencia para las celebraciones de los matrimonios. Es por tanto un signo de comunión de fe y de vida, bajo la mirada de la Madre de Dios, que reúne a sus hijos. Además, dentro del complejo se conserva una columna donde, según la tradición, san Pablo sufrió treinta y nueve azotes por haber anunciado la fe en Pafos. La misión, así como la comunión, pasa siempre a través de sacrificios y pruebas.

El tercer aspecto que destaco de la figura de Bernabé es precisamente una prueba, la cual marcó su historia y los orígenes de la difusión del Evangelio en estas tierras. Al regresar a Chipre con Pablo y Marcos, Bernabé encontró a Elimas, “mago y falso profeta”, que se les opuso con malicia, tratando de torcer los caminos derechos del Señor (cf. Hch 13,6.8.10). Tampoco hoy faltan falsedades y engaños que el pasado nos pone delante y que obstaculizan el camino. Siglos de división y distancias que han llevado a asimilar, aun involuntariamente, no pocos prejuicios hostiles respecto a los demás, preconceptos basados a menudo en informaciones deficientes y distorsionadas, divulgadas por una lectura agresiva y polémica. Pero todo esto tuerce el camino de Dios, que se orienta hacia la concordia y la unidad. Queridos hermanos, la santidad de Bernabé es elocuente también para nosotros. Cuántas veces en la historia, entre los mismos cristianos nos hemos preocupado por oponernos a los demás, en lugar de acoger dócilmente el camino de Dios, que tiende a recomponer las divisiones en la caridad. Cuántas veces hemos agrandado y difundido prejuicios sobre los demás, en vez de cumplir la exhortación que el Señor repite especialmente en el Evangelio escrito por Marcos, quien fuera con Bernabé a esta isla: hacerse pequeños y servir a los demás (cf. Mc 9,35; 10,43- 44).

Supliquemos al Señor sabiduría y valentía para seguir sus caminos y no los nuestros. Pidámoslo por intercesión de los santos. Leontios Machairas, cronista del siglo XV, definió a Chipre como la “Isla santa” por la cantidad de mártires y beatos que esta tierra ha conocido a lo largo de los siglos. Además de los más célebres y venerados, como Bernabé, Pablo y Marcos, Epifanio, Bárbara, Espiridón, hay muchos otros, multitudes innumerables de santos que, unidos en la única Iglesia celestial, nos impulsan a navegar juntos hacia el puerto por el que todos suspiramos. Desde el más allá invitan a que hagamos de Chipre —que ya es un puente entre Oriente y Occidente— un puente entre el cielo y la tierra. Que así sea, para gloria de la Santísima Trinidad, para nuestro bien y el de todos.

Hermanos Franciscanos

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