Artículos por "Manual para Laicos Franciscanos"
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Lección Primera
Introducción General: La Espiritualidad Franciscana

1.- Una ardua tarea

Pretender escribir el día de hoy un Manual de Espiritualidad de San Francisco es, a todas luces, una tarea dificilísima. no obstante, estamos dispuestos a emprender dicha tarea animados por un modesto y claro objetivo: proporcionar a nuestros Hermanos Laicos Franciscanos o Hermanos de la Orden Franciscana Seglar los elementos fundamentales del pensamiento y comportamiento de San Francisco de Asís.

Con ello esperamos ofrecerles una ayuda que les servirá de guía y orientación en su vida de cristianos y franciscanos.

El estudioso del Franciscanismo, hoy más que ayer, se enfrenta con estas desafiantes preguntas: ¿La Espiritualidad Franciscana se reduce a lo que dijo e hizo San Francisco durante su vida? En los aproximadamente 800 años de su historia que tiene la Orden Franciscana, ¿No ha evolucionado el pensamiento de San Francisco? ¿Cómo deberá vivirse y encarnarse la Espiritualidad Franciscana hoy para que no quede en letra muerta o en pura teoría?

2.- Lo que se ha escrito hasta ahora.

Son muchos los escritores franciscanos que han querido dar a sus obras el carácter unitario de una síntesis de Espiritualidad Franciscana. No intentamos, en modo alguno, exponer aquí el catálogo completo de estos trabajos.
Limitándonos a documentos del siglo XX, y como información básica, mencionaremos, a título de ejemplo, los siguientes:
a) P. Agustín Gemelli, El Franciscanismo (traducido al español en 1940). P. Hilarino Felder, Los Ideales de San Francisco (traducido al español en 1948). Son dos obras clásicas de la espiritualidad Franciscana.
b) Las obras de los Franciscanos de Alemania: Cayetano Esser, Engelberto Grau, Lothar Hardik, etc., que han sido traducidas al español (La respuesta del amor, por nuestros Padres Alfonso Martínez y Junípero Mata) y al inglés (“Repair my House” y “The Marrow of the Gospel”), se tienen que colocar también en esta línea.
c) Gozan de las mismas características, más o menos: “Nuestro Itinerario”, obrita traducida del francés en 1960 por el Centro de estudios Franciscanos y Pastorales para América Latina (CEFEPAL) y "En la Escuela de San Francisco", pequeño Manual para hermanos terciarios, hoy hermanos de la Orden Franciscana Seglar, preparado por los Padres Capuchinos de Suiza y traducido a nuestra lengua en 1965.
d) Como resúmenes de la más rica Espiritualidad Franciscana tienen que ser considerados: los Textos Espirituales de las nuevas Constituciones Generales de la Orden de los Frailes Menores, del Capítulo General habido en Asís en el año de 1967.
La declaración "La Vocación de la Orden hoy", del Capítulo general habido en Madrid el año de 1973. "La Declaración sobre la Vida de los Hermanos Menores en el mundo de hoy", hecha por la Fraternidad franciscana de Taizé.
e) Finalmente, queremos incluir en esta lista el Curso que el P. Lothar Hardik dictó en Bogotá, Colombia, el verano de 1970 sobre "Los Opúsculos de San Francisco" y "Espiritualidad Franciscana" que se imprimieron luego "pro manuscripto" y se repartieron entre los asistentes.
Puede verse, también: P. Constantino Koser, Vida con Dios en el mundo de hoy, Sevilla 1971; especialmente la Segunda Parte, páginas 87-141. P. Constantino Koser, "El pensamiento franciscano, Ed. Marova, Madrid 1976.

3.- Nuestro propósito concreto

Los trabajos arriba mencionados son todos ellos muy serios y cualquiera se amedrentaría con sólo pensar en escribir algo por el estilo. Lejos de nosotros tratar de medirnos con estos escritores. Nuestro propósito es muy modesto y muy simple.

Puesto que los estudios antes señalados y otros de similar categoría se mantienen en un nivel científico o no abarcan todos los aspectos de la Espiritualidad Franciscana, nuestro propósito es proporcionar a los Hermanos de la Orden Franciscana Seglar un manual de Espiritualidad de San Francisco para su estudio y reflexión y orientación.

Queremos presentar un resumen, lo más completo posible, de la Espiritualidad de San francisco de Asís y en un estilo netamente popular, haciendo así que la doctrina presentada sea fácilmente asequible con un mínimo de esfuerzo.

4.- El deseo de la Iglesia.

El empeño por conocer y estudiar con renovado interés la Espiritualidad de San Francisco, parte sin duda alguna, del Concilio Vaticano II. Fue este Concilio el que afirmó que es un gran bien para la Iglesia la multiplicidad de los Institutos Religiosos.
Que cada Instituto religioso tiene un carácter y una función propias en la Iglesia. Y que, por lo tanto, se mantenga fielmente, como el patrimonio más preciado de cada Instituto, el espíritu y propósito propios del fundador.

5.- Obra realizada por los Frailes Menores y por las Monjas Clarisas

La Familia Franciscana, obediente a la Iglesia, emprendió esta tarea que han dado por llamar con justicia "retorno a las fuentes", "retorno a los orígenes".

En la Primera Orden se comenzó haciendo un reexamen de toda la Legislación existente (Las Constituciones Generales, sobre todo) a la doble luz de las primitivas fuentes franciscanas y de las necesidades y urgencias del mundo actual. Luego, un grupo respetable de frailes estudiosos de las muchas Provincias del mundo se entregó con ahínco a una seria y profunda investigación del Franciscanismo primitivo para sacar a luz los valores perennes que nos transmitió San Francisco de Asís.

Se empezaron a palpar los frutos: estudios críticos de la Regla y demás Escritos de San francisco y de Santa Clara, de sus biografías, del conjunto de la espiritualidad Franciscana.
Entre los autores más notables debemos mencionar a los Padres Cayetano Esser, Santiago Cambel, Alberto Ghinato, Ignacio Omaecheverría, Fidel Chauvet.

Se han formado Centros de investigaciones: Centro de Estudios Franciscanos y Pastorales para América Latina (CEFEPAL); Instituto Franciscano de Grottaferrata (Italia); Centro de Redacción de la Revista "Selecciones de Franciscanismo", en Valencia (España), etc.

Algunos de los estudios que están llevando a cabo son tan importantes que se habla de descubrimientos y verdaderas revelaciones. Todo esto constituye para la Primera y Segunda Orden, como dice el Profeta Isaías, "un festín de manjares suculentos, un festín de vinos exquisitos..." (Is. 25, 6).

6.- Situación en la Hermandad Seglar Franciscana

Por desgracia, a este festín franciscano parece que no han sido invitados todavía nuestros hermanos los laicos Franciscanos.

Para la gran mayoría de ellos éste es un tesoro escondido. La culpa de esta anomalía la tenemos, en gran parte, los mismos Frailes, que como hermanos mayores y asistentes espirituales deberíamos proporcionarles, desmenuzados y en las dosis debidas, estos alimentos espirituales.

Algo se comenzó a hacer al respecto con ocasión de los 750 años de la muerte de nuestro Padre San Francisco de Asís.

7.- Lo que entendemos por Espiritualidad Franciscana

Compartimos la opinión y estamos perfectamente de acuerdo en afirmar que San Francisco no constituye sólo la Espiritualidad Franciscana. En San Francisco se dio ciertamente, el "carisma" fundamental o la "inspiración" inicial.

Creemos que aún se puede llegar a decir que en San francisco se dio la "inspiración" principal. Sin embargo, no podemos limitar la Espiritualidad Franciscana a la persona de San Francisco.
Espiritualidad Franciscana es todo un movimiento y todo un fenómeno espiritual que abarca muchas personas y muchos siglos.

No se pueden dejar fuera de visión los aproximadamente ocho siglos de vida y de realidad franciscana.

Las enseñanzas de San Buenaventura, del beato Juan Duns Escoto, de David de Augusta, son parte de nuestra Espiritualidad. La contribución de nuestros grandes místicos como Ubertino de Casale, la beata Angela de Foligno, el autor de las "Florecillas", es inestimable.

Es más, creemos que tenemos que legar a afirmar que existe en la Orden una "inspiración" permanente. Que la Espiritualidad Franciscana subsiste en un estado permanente de formación.
Las generaciones actuales también tienen el privilegio de explicar y actualizar el patrimonio dejado por San Francisco y de brindar su cooperación al desenvolvimiento que este fenómeno espiritual va experimentando a través de los siglos.

En este manual limitamos nuestro estudio, por las solas razones de espacio y de tiempo, a la persona misma de San Francisco. Por eso lo llamamos Manual de Espiritualidad de San Francisco.

8.- División de nuestro Trabajo

Nuestro manual estará dividido en dos grandes partes:
En la primera parte comenzaremos con una Cronología de San Francisco, que sirva de base y de orientación a todo el trabajo. En seguida, consagraremos toda nuestra atención al estudio de las fuentes de la Espiritualidad Franciscana.

Este es un campo virgen y desconocido para muchos de nuestros lectores. las fuentes de la Espiritualidad Franciscana constan de dos partes bien definidas que a veces se confunden: Los Escritos de San Francisco y sus Primeras Biografías.

Los Escritos de San Francisco son los que el mismo santo escribió con su propia mano o con la ayuda de un amanuense. Se suelen llamar también opúsculos, que quiere decir obras pequeñas. Se suelen catalogar en tres grupos: Escritos espirituales, líricos y legislativos.

Sus Primeros Biografías son los escritos que sobre San Francisco escribieron algunos contemporáneos del santo. Algunos de estos biógrafos fueron sus mismos compañeros.
Son cinco: Dos Vidas, (Primera y Segunda) de Fray Tomás de Celano, la Leyenda Mayor de San buenaventura, la Leyenda de los Tres Compañeros y el Espejo de perfección. A estas biografías tenemos que añadir las famosas Florecillas.

Todas estas biografías de San Francisco se escribieron cuando los frailes ya estaban divididos en distintas facciones defendiendo diversas formas de vida franciscana. Por eso estas primeras biografías difieren tanto entre sí cada una nos presenta a San Francisco con un color propio.

La segunda parte del manual será la que más espacio ocupe. Se trata de organizar con proporción y bajo la perspectiva de algunas ideas claves el material investigado. Se trata de darle una forma orgánica basada en las Fuentes de la Espiritualidad Franciscana o sea en los escritos de San Francisco y sus Primeras Biografías haremos una síntesis sobre el modo de pensar y de comportarse de San Francisco.

9.- Un manual para la enseñanza y el aprendizaje

Escribir un Manual significa, en primer lugar, que va destinado a la enseñanza y el aprendizaje. Por eso lo vamos a dividir en lecciones. Éstas se pueden impartir en las clases para Postulantes y Novicios y aún en la Junta General mensual de toda una Fraternidad.
Para facilitar la enseñanza y el aprendizaje ponemos, a propósito, un cuestionario al final de cada lección.

10. Lenguaje popular

Trataremos de usar un lenguaje totalmente popular, teniendo en cuenta el público a quien va dirigido y la tremenda desigualdad de cultura de los hermanos de la OFS, ésta parece ser la única solución.
Vamos a hacer un esfuerzo especial para lograr esto que queremos sea una de las características del presente Manual.

Los Hermanos que gozan de preparación especial nos van a dispensar la ausencia de todo un aparato científico en nuestro trabajo.

Los hermanos que carecen de preparación nos van a saber perdonar, también el aspecto de que en algunas ocasiones usemos algunas palabras, nombres y términos científicos que son absolutamente necesarios para tener una información completa.

A propósito vamos a suprimir citas y referencias. Sólo pondremos notas explicativas cuando sea necesario.

CUESTIONARIO

1.- ¿Cuáles son las tres preguntas que tienen que ponerse al comenzar un estudio de la Espiritualidad Franciscana?
2.- ¿Cuáles son las principales obras que existen hoy día, en español, sobre la Espiritualidad Franciscana?
3.- ¿Qué enseñó el Concilio Vaticano II sobre los Institutos religiosos?
4.- ¿Qué se entiende por retorno a las fuentes?
5.- ¿Qué se entiende por Espiritualidad Franciscana?
6.- ¿Por qué llamamos a nuestro trabajo manual de espiritualidad de San Francisco?
7.- ¿En qué se distingue un escrito de San Francisco de una biografía del mismo?
8.- ¿Cuáles son las cinco Primitivas Biografías de San Francisco?

Tomado de:
Espiritualidad de San Francisco de Asís
Manual para Laicos Franciscanos
Padre Cornelio Moya OFM
Zapopan, Jalisco
1977


1.- El Ejemplo de San Francisco

 En la vida de San Francisco la oración ocupa un puesto especialísimo. Una frase de Tomás de Celano sintetiza lo que podemos decir de San Francisco y la oración: "Llegó con todo su ser no solo a ser hombre que oraba sino la misma oración". (2 Cel. No. 96).

 Oraba en todo momento: caminando, estando sentado, comiendo y bebiendo, de día y de noche. Había aprendido a recoger sus sentidos externos y a concentrarse que parecía pensar solamente en Dios.

Amaba sobre manera la soledad, en su celda o en el bosque. En medio del trabajo manual y de los estudios, no quería que se apagase el espíritu de la santa oración.


2.- La Oración Litúrgica: Eucarística y Oficio Divino

 También para Francisco, la oración litúrgica tenía una dignidad y un valor insustituibles. Quiso asociarse y asociar a sus hijos a esta oración de la Iglesia.

 A) La Eucaristía

 Tenemos que dejar asentado que la piedad eucarística fue una de las características de San Francisco, aún teniendo en cuenta que él no era sacerdote y que la disciplina de la Iglesia era muy diferente a la de hoy, con respecto a la celebración de la Misa y de la recepción de la Comunión.

 San Francisco veía en la Eucaristía la continuidad o perpetuidad de la obra redentora de Cristo en la tierra. Animado por esta convicción, se convirtió en un apóstol de la presencia real eucarística y pidió en cartas y Amonestaciones, a Príncipes, Sacerdotes y Frailes, limpieza en los altares, decoro y elegancia en los vasos sagrados y reverencia suma al tratar estos misterios.

 B) El Oficio Divino

 San Francisco consideró al Oficio Divino como la oración principal de sus religiosos, por ser la oración oficial que la Iglesia, en nombre del mismo Cristo, recita diariamente al Padre celestial.

 Ordenó que, en la recitación del Oficio Divino, los frailes se conformaran con el salterio que se usa en la Capilla Papal, para permanecer estrechamente unidos al Papa y a la Iglesia Romana.

 Permitió que todos los frailes tuvieran breviarios, aunque esto suponía un gran gasto en aquel tiempo. A los que no sabían leer, mandó que lo reemplazaran con Padres Nuestros y la meditación.

 Él mismo compuso un oficio votivo de la Pasión, con textos bíblicos y oraciones personales. Cuando estaban los frailes juntos, quería que recitaran el Oficio en común. El nunca se dispensó del rezo, aún cuando estaba ciego o enfermo.

 3.- Características de la Oración de San Francisco.

 No menos importante fue la atención que San Francisco prestó a otras formas de oración: vocal, mental, meditación y aún la contemplación que es el término último de la verdadera oración.

 San francisco puede y debe ser considerado un verdadero maestro en el difícil arte de la oración. Podemos distinguir en su oración las siguientes características:

 a) Temas de oración

 Sin duda alguna, el tema central de la oración de San francisco fue Jesucristo: su vida, sus palabras, su pasión y su muerte. A este Jesucristo, San Francisco lo buscaba en la Biblia, en la creación, en la historia y en la existencia de cada hombre.

 b) Oración de Alabanza o de Acción de Gracias.

 En los Escritos de San Francisco encontramos testimonios de todas las formas o tipos de oración (de petición, de expiación, etc). Pero tenemos que decir que la oración normal de San Francisco, como la de Jesús, fue la de alabanza y acción de gracias.

 Todas las fórmulas que de él conocemos, se pueden sintetizar en eso: bendecir, alabar y dar gracias a Dios por Él mismo, por su ser y sus perfecciones; por la Encarnación de nuestro Señor Jesucristo y por las perfecciones que de Él se manifiestan en sus creaturas.

 c) Oración afectiva

 La oración franciscana se distingue también, por el ejercicio que hace de ciertas facultades del alma. A San Francisco no le importaban tanto la profundidad de los conocimientos o la fuerza de los argumentos del punto que meditaba, sino la multiplicidad e intensidad de los afectos que provocaba.

 En la oración, San Francisco gemía, lloraba, gritaba, se golpeaba el pecho, etc. Lo importante era encenderse en el fuego del Espíritu Santo. Lo importante era entablar un diálogo sincero ya moroso con Dios. Como dice Tomás de Celano: "Le respondía al juez, le suplicaba al Padre, le hablaba al amigo, se recreaba con el esposo" (2 Cel. no. 95)

 CUESTIONARIO

 1.- ¿Por qué llamamos a San Francisco apóstol de la presencia real eucarística?

2.- ¿Sobre qué temas giraba la oración de San francisco?

3.- ¿En qué consistía la oración de alabanza o de acción de gracias que usaba San Francisco?



Tomado de:

Espiritualidad de San Francisco de Asís

Manual para Laicos Franciscanos

Padre Cornelio Moya OFM

Zapopan, Jalisco

1977


1.- Característica de San Francisco y de su Orden

No cabe duda de que, para el común del pueblo cristiano, la pobreza es la característica de San Francisco. Por medio de la pobreza es como la gente busca identificar a los Franciscanos todavía hoy día. La pobreza es la vocación propia de la familia franciscana dentro de la Iglesia. San Francisco, conforme al estilo caballeresco de su tiempo, llamó Dama y Señora a la pobreza y dedicó su vida a servirla con el amor apasionado de un trovador.

2.- Extensión de la pobreza franciscana

El ámbito de la pobreza franciscana es muy extenso. Según San Francisco, exige vivir sin nada propio; o sea, se trata de la pobreza absoluta.

En primer lugar, es pobreza material. Esta pobreza para San Francisco, exige vestir hábitos pobres y de poco precio, no llevar calzado ni montar a caballo (porque era un privilegio de los ricos y notables de la época). Vivir del trabajo manual y, si el trabajo no bastaba para la manutención, pedir limosna de puerta en puerta. No tener nada en común, ni casas, ni iglesias, ni cosa alguna. Estaba especialmente prohibido aceptar y usar dinero, por ser en aquel tiempo, la mejor garantía de una vida segura.

La pobreza debía de ser, también, interior o espiritual; y con esto San Francisco quería que sus hijos renunciaran a la estimación y esplendor delante de los hombres. Quería que renunciaran a los cargos y oficios y a la vanagloria que pueden traer los títulos académicos.

San Francisco va todavía más adelante y exige de sus seguidores la renuncia al propio yo, o sea, el ofrecerse a sí mismos por la obediencia en manos de los superiores. En este sentido la obediencia es un elemento de la pobreza franciscana.

3.- Explicación de la pobreza franciscana.

Lo más importante de la pobreza franciscana no es su apariencia externa por rigurosa o poética que se nos presente, sino sus motivaciones o explicaciones. En sí misma, la pobreza no tiene ningún valor. Lo adquiere por su motivación. Necesitamos, pues, buscar la inspiración y la fuente de la pobreza de San Francisco. El entusiasmo de San Francisco por la pobreza exige una explicación.

Para comenzar, hay que decir que la pobreza de San Francisco no fue un movimiento contestatario como el de los herejes de su tiempo, lleno de resentimiento o de rebeldías contra la Iglesia y sus ministros. Su movimiento no tuvo nada de agresividad contra los abusos de la Iglesia o contra la situación general de la sociedad.

Al abrazar la pobreza más radical, San Francisco expresamente se propuso no juzgar ni despreciar a nadie. La pobreza de San Francisco brota de su estado interior de ánimo. De la visión que tenía de la creación y de la unión íntima con Dios a quien había llegado. La pobreza de San Francisco era una manifestación de su riqueza interior.

Veamos algunas de sus motivaciones o explicaciones:

a) San Francisco se hizo pobre porque experimentó como pocos la presencia de Dios en su vida y en el mundo. Dios es el Bien Total y Supremo, de quien procede todo bien. Frente a Él palidecen todas las criaturas. Hay que hacer un vacío en nuestro corazón para que lo llene Dios; o, dicho de otro modo, hay que irnos vaciando de todas las cosas en la medida en que Dios se apodere  de nuestro corazón.

b) San Francisco se hizo pobre porque decidió imitar lo más perfectamente la vida de nuestro Señor Jesucristo, tanto en su pobreza exterior, pues no tenía donde reclinar la cabeza (Mt 8, 20), como sobre todo, en el anonadamiento o sujeción de su voluntad a la del Padre. En ese sentido la pobreza de San francisco es participación de la pobreza de Cristo.

Según San Francisco, la pobreza de nuestro Señor Jesucristo es inseparable de la misión o encargo que recibió del Padre, de abandonar la gloria, despojándose de toda riqueza, para salvar al hombre. Se trata, pues, de una pobreza que podríamos llamar pobreza misionera.

c) Esta es, la última explicación de la pobreza de San Francisco: él, también se sintió un misionero desde el primer día de su conversión. Fue leyendo los textos evangélicos sobre la misión de los Apóstoles (Mt. 10, 1, 14) que San Francisco tomó la decisión  de hacerse absolutamente pobre: el misionero debe dejarlo todo, como Jesucristo, al bajar del cielo, para ponerse al servicio de la Palabra de Dios. Como la comunidad de los apóstoles, la comunidad de los Franciscanos debe ser una comunidad itinerante sin lugar fijo y duradero y sin propiedades colectivas o personales, viviendo de la generosidad de las personas que los reciben.

d) La pobreza franciscana, entendida en el sentido de disposición misionera, va más adelante. Exige solidarizarse con aquellos a quienes ha sido enviado. En otras palabras, exige entrar en comunión con los pobres y darles un testimonio de la palabra que se anuncia. El Franciscanismo, según esta idea que traemos de la pobreza misionera, no puede contentarse con ser pobre sino que debe mezclarse con los pobres para compartir su condición, sus inseguridades y sus riesgos.

CUESTIONARIO

1.- ¿Qué extensión le da San Francisco a la pobreza?
2.- ¿Cuáles son las dos motivaciones o explicaciones fundamentales de la pobreza de San Francisco?
3.- ¿Qué se entiende por pobreza misionera y qué exigencias impone en quien la profesa?

Tomado de:
Espiritualidad de San Francisco de Asís
Manual para Laicos Franciscanos
Padre Cornelio Moya OFM
Zapopan, Jalisco
1977


1. Aclaración del término

Muchos de nuestros lectores quizás se sorprendan por el calificativo “Eclesial”, aplicado a la espiritualidad franciscana y no lo entiendan.

El adjetivo “eclesial”, aplicado a la espiritualidad franciscana viene de la palabra “ecceslia” que, en castellano, significa “Iglesia”. Diciendo, entonces, que la espiritualidad franciscana es un movimiento “eclesial” sencillamente nos estamos refiriendo a las relaciones que existen entre la obra de san Francisco (su modo de pensar y de comportarse) y la Iglesia Católica.

2. Puntos de partida.

Vamos a comenzar la presente lección con una negación y con una afirmación rotundas.

La negación es ésta: es absolutamente falso que san Francisco haya estado en conflicto o en estado de lucha con la Iglesia de Roma, con el papa, con el Cardenal Hugolino o con el Obispo de Asís. Esta leyenda (así tenemos que llamarla por falta de bases históricas) sobre un supuesto conflicto entre San Francisco y la autoridad eclesiástica, tuvo su origen en el protestante Sabatier.

La afirmación es ésta: No podemos reducir las relaciones entre san Francisco y la Iglesia solamente al campo de la obediencia y de la ortodoxia o pureza de doctrina. Esto sería muy poco. Se podría pensar que el movimiento franciscano cumplió apenas los requisitos indispensables para su aprobación.

Cuando decimos que la espiritualidad franciscana es un movimiento eclesial nos referimos a un amor y a una devoción profundísimas y tiernísimas de san Francisco por la Iglesia que se manifiestan de mil formas y se convirtieron en características de su obra. La vida de san Francisco fue una vida inmersa en la Iglesia, como lo demuestran los siguientes hechos.

3. Hechos de la historia.

En los días de su conversión, cuando san Francisco fue citado por su padre Pedro Bernardone ante un tribunal civil, rehusó presentarse y sólo aceptó hacerlo ante el obispo de Asís, por considerarse ya súbdito de la Iglesia.

El 24 de febrero de 1208, cuando, abriendo por tres veces los santos Evangelios, encontró el camino que buscaba, pidió a un sacerdote -representante de la Iglesia- que le interpretara el sentido de aquellas máximas. Aunque se sentía solicitado por el Espíritu Santo, quería vivir la vida apostólica en plena sumisión a la jerarquía.

El 16 de abril de 1209, viéndose rodeado de los primeros 12 compañeros, decidió ir a Roma a visitar al papa Inocencio III para contarle lo que el Señor estaba obrando en ellos y pedirle su aprobación.

De sus escritos, veamos las dos Reglas:
En la regla no bulada, la de 1221, en la introducción, así afirma: “Fray Francisco, y quien fuere cabeza de esta religión, promete obediencia y reverencia al Papa Inocencio y a sus sucesores”. El capítulo XIX se titula “Que todos los frailes católicos, vivan y hablen católicamente. Y si alguno errare en la fe y vida católica en palabra o en obra y no se enmendare, sea totalmente lanzado fuera de nuestra fraternidad”.

En la Regla bulada, la de 1223, en el capítulo I así afirma: “Fray Francisco promete obediencia y reverencia al señor papa Honorio y a sus sucesores canónicamente elegidos y a la Iglesia Romana. En el capítulo II pone como condición para ingresar a la Orden el profesar plenamente la fe católica y estar instruido en la religión y en los sacramentos de la Iglesia.

En el capítulo III, al hablar de la oración y en concreto del Oficio Divino, ordena que lo recen “según el orden de la Santa Iglesia Romana”. En el capítulo IX al hablar del ministerio de la predicación ejercido por los frailes, así establece: “No prediquen en la diócesis de algún obispo cuando por él les fuere entredicho”.

En el capítulo XII manda a los ministros Generales que: “Pidan al Señor Papa uno de los cardenales de la Santa Iglesia Romana que sea su Gobernador, Protector y Corrector de esta fraternidad para que, siempre súbditos y sujetos a los pies de la Santa Iglesia, firmes en la fe católica guardemos… el santo Evangelio…”

4. Algunas características

No es cierto que san Francisco haya identificado a la Iglesia con la jerarquía o el clero. El amor de san Francisco por la Iglesia abarcó y se extendió, en realidad, a todos los aspectos de la misma. Era obediencia, fidelidad y amorosos servicio a la jerarquía o sea a los depositarios de la autoridad eclesiástica: el Papa, los Obispos, los sacerdotes. “A ellos… quiero temer, amar y honrar como a mis señores; y no quiero en ellos considerar pecado, porque el Hijo de Dios discierno en ellos y son mis señores”. Era fe ciega y aceptación completa de la doctrina católica y de los sacramentos de la Iglesia: los templos, las devociones, etc. Era dedicación y entrega por las obras de la Iglesia: predicación popular, misiones, cuidado de los pobres y enfermos, etc.

Este espíritu o sentido eclesial tan profundo se convirtió en una característica de san francisco por el ambiente histórico que les tocó vivir. Fue precisamente en este tiempo cuando se multiplicaron en Italia y en Francia diversos grupos de reformadores que deseaban vivir el santo Evangelio, pero al margen de la Iglesia o en oposición abierta o rebeldía total al Papa y los Obispos.

Este mismo espíritu eclesial de san Francisco explica, a su vez, el apoyo y el amor paternal que sintieron por la obra franciscana el Papa, los cardenales y los Obispos. San Francisco amó a la Iglesia y la Iglesia lo amó a él. La jerarquía católica no solamente aprobó a la Orden sino que la consideró como baluarte de la fe.

San Francisco supo aceptar y valorar las “estructuras visibles” de la Iglesia, tal y como aparecían ante sus ojos, con todas las miserias y debilidades humanas que les son propias a su peregrinar por el mundo.

CUESTIONARIO

1. ¿Qué quiere decir el adjetivo “Eclesial” en sí mismo y cuando se aplica a la espiritualidad franciscana?
2. Enumere un hecho de la vida de San Francisco y de dos disposiciones de sus reglas en donde brille su amor por la Iglesia.
3. ¿Qué aspectos abarcaba el amor que san francisco sentía por la Iglesia?

Tomado de:
Espiritualidad de San Francisco de Asís
P. Cornelio Moya, O.F.M.
Manual para Laicos Franciscanos
Zapopan, Jal.
1977
Uso Privado


1.- Advertencia Introductoria

Está de moda hablar de carismas, de grupos carismáticos y movimientos carismáticos. Sin embargo, cuando decimos que la espiritualidad franciscana es un movimiento carismático no lo queremos identificar, de ningún modo, con el actual Movimiento de Renovación en el Espíritu Santo. Este último es reciente.

La espiritualidad franciscana tiene ya más de siete siglos.

Es cierto que hay muchas cosas en común entre estos dos movimientos. Pero, a propósito, nosotros no queremos ni establecer relaciones ni recalcar diferencias. Queremos presentar el movimiento franciscano como un hecho independiente, con la originalidad con que nació hace aproximadamente ocho siglos, en aquel ambiente religioso tan diferente al nuestro.

Vamos a exponer este aspecto de la espiritualidad franciscana dentro de la más rigurosa fidelidad a las enseñanzas y prácticas de la Santa Madre Iglesia. Para hacer nuestra exposición nos basaremos estrictamente en las fuentes franciscanas: Escritos de San Francisco y las Biografías sobre el mismo.

2.- Lo que se entiende por carisma

A pesar de que en el Antiguo Testamento y en la Iglesia primitiva (Véanse I Cor 12, 4, 12; I Pe 4,10) los carismas ocupan un lugar preponderante, posteriormente se nota un gran vacío en la teología católica, excepción hecha por Santo Tomás de Aquino y de la Carta Encíclica de Pío XII sobre el Cuerpo Místico.

Este olvido se puede explicar porque había una desconfianza por los carismas, ya que eran identificados con fenómenos extraordinarios y milagros. Además, se quería ver una especie de oposición entre los carismas y la autoridad o jerarquía de la Iglesia.

Resumiendo, podemos decir que los carismas son:

Gracias particulares, distintas de las virtudes y de los sacramentos, comunicados directamente por el Espíritu Santo a determinadas personas para el bien de la comunidad.

Los carismas son un regalo y un don gratuito de Dios; el Espíritu Santo los reparte con absoluta libertad a quien quiere. Estas gracias están ordenadas al bien común de la Iglesia; o sea, al servicio de la comunidad y no a la santificación individual.

Cualquier persona dentro de la Iglesia (obispos, sacerdotes, religiosos y laicos) los puede recibir.

El Apóstol San Pablo hace una lista de estos carismas: don de lenguas, don de apostolado, don de gobierno, don de curaciones, don de profecía, etc.

Podemos afirmar, también con el Apóstol San Pablo, que las mismas aptitudes naturales o talentos que el Espíritu Santo utiliza, desarrolla, eleva y orienta a fines sobrenaturales, se pueden llamar carismas.

Los carismas son, pues, algo más común y corriente de lo que a veces nos imaginamos. Todo cristiano puede ser tomado como instrumento por el espíritu Santo. El Concilio Vaticano II habla de carismas "Extraordinarios" y de "los más sencillos y comunes".

Todo carisma esta sujeto al discernimiento y a la aprobación de la Iglesia.

3.- Los carismas en la vida de San Francisco

Dada la importancia y actualidad del tema por curiosidad personal, hemos examinado detenidamente los Escritos y las Biografías primitivas para encontrar datos y alusiones sobre los carismas de los que personalmente gozaron San Francisco y sus primeros compañeros. He aquí los resultados:

En la primera parte de Las Florecillas, los carismas se mencionan o manifiestan 25 veces. En la Vida de Fray Gil, 6 veces. En la Vida Primera, de Tomás de Celano, 9 veces y en la Leyenda de San Buenaventura, 33 veces.

Encontramos carismas que van desde la inspiración para comenzar a hacer penitencia hasta el poder de curar endemoniados. San Francisco experimentó la invasión del Espíritu Santo en toda su vida. "El Señor me dio" y "El Señor me reveló" repite sin cesar.

4.- El Carisma Franciscano

Pero en realidad, cuando decimos que la espiritualidad franciscana es un movimiento carismático, no nos referimos a los carismas personales de San Francisco sino a su gran carisma de fundador; o sea, a la totalidad del movimiento franciscano considerado como un carisma dentro de la Iglesia.

Se trata, pues, de interpretar la aparición del franciscanismo en la historia y en la vida de la Iglesia como un don del Espíritu Santo a la misma. En este sentido se tiene que afirmar lo mismo de cualquier Instituto religioso, anterior o posterior a San Francisco. Todos los Fundadores obraron movidos por el Espíritu Santo.

Todos fueron carismáticos en este sentido. la Iglesia aceptó y aprobó sus carismas. Con toda razón el Concilio vaticano II afirma que la profesión de los consejos evangélicos es un don divino que la Iglesia recibió de su Señor.

El carisma de cada Fundador es una inspiración especial, una vocación específica, un espíritu propio, un ideal particular. Esto es lo que explica la diferencia que existe entre unos Institutos y otros.

Ahora nos toca a nosotros, y es lo que pretendemos hacer con estos capítulos: identificar y precisar las características del carisma franciscano.

CUESTIONARIO:

1.- ¿Cómo se explica el olvido en que cayeron los carismas en la teología católica?
2.- ¿Qué es un carisma?
3.- ¿Qué se entiende por carisma franciscano?

Tomado de:
Espiritualidad de San Francisco de Asís
Manual para Laicos Franciscanos
Padre Cornelio Mora OFM
Zapopan, Jalisco
1977


1.- Algunos hechos de la historia
Muy allá al principio del movimiento franciscano, antes de que a los primeros seguidores de San Francisco se les dieran los nombres de “Hermanos menores” o “Frailes mendicantes” o “Franciscanos”, parece que el primer nombre que ellos mismos usaban para autodescribirse fue el de “Penitentes de Asís”.
San Francisco en su testamento recuerda los años de su conversión yn os describe todo aquel proceso interior y exterior con esta frase sintética: “El Señor me concedió a mí, Fray Francisco, el comenzar de este modo a hacer penitencia”.
El nombre de “Hermanas y Hermanos de Penitencia” siguió en uso dentro de la Orden Franciscana hasta hace poco, pero para designar exclusivamente los miembros de la Tercera Orden Secular o terciarios, hoy Franciscanos Seglares, y ya no a los Frailes Menores y a las Monjas Clarisas.
2.- Variedad de palabras y términos
La Palabra “Penitencia” tiene varios sinónimos, tanto en la Sagrada Escritura como en los Escritos de San Francisco: “Arrepentirse”, “convertirse”, “hacer penitencia”, “cambiar de pensamiento”.
Todas estas palabras significan lo mismo, más o menos. Hoy día está de moda usar la palabra “metanoia”, tomada del griego, para expresar siempre la misma idea. En esta Lección vamos a escoger la palabra “penitencia-conversión”, por ser usual e inteligente entre la gente común.
3.- Significado del término “penitencia-conversión”
Pero, ¿Qué significa, pues el término “penitencia-conversión” que constituye la clave, el punto de partida y la exigencia mayor de la vida franciscana?
Esta pregunta adquiere un interés muy especial si se tiene en cuenta que para San Francisco viene a ser la descripción más precisa y exacta del ser franciscano y por ahí debemos de pasar todos, si queremos ser auténticos seguidores suyos, seguidores de Cristo.
En primer lugar, hay que decir que el significado de este término no se puede restringir a los actos externos de mortificación, como los ayunos, la renuncia al dinero y al bien vestir, los cilicios, etc, etc.
Tampoco podemos reducir la “penitencia-conversión” a sólo un cambio de actitud interior como sería solamente un nuevo modo de pensar y de ver las cosas. No. Se trata de algo más. Cuando hablamos de “penitencia-conversión” se trata de un cambio total, tan íntimo que es capaz de transformar también la vida exterior.
Quizás se pueda expresar la idea diciendo que es una actitud de abandonarse a un Dios que tiene exigencias absolutas sobre el ser total del individuo. Exactamente lo que le sucedió a San Francisco. La conversión o cambio de San Francisco aparece unida a ciertos gestos exteriores: renuncia de apellido y herencia paterna, cambio de vestido, corte de pelo, etc.
4.- La conversión es una respuesta a la obra de la salvación de Dios.
San Francisco habla de la conversión o vida de penitencia en el capítulo 23 de la Regla no bulada. Esto es muy significativo. Todo el capítulo 23 es un bellísimo canto de acción de gracias a Dios Trino por la obra de la Encarnación. Con esto quiso San Francisco darnos a entender, por lo menos, dos cosas:
La conversión o penitencia no es fruto exclusivo de la buena voluntad del individuo sino sobre todo de Dios. “No es del que quiere ni del que corre, sino de Dios, que tiene misericordia” (Rom. 9m 16). El comienzo de la vida de penitencia no se encuentra en el hombre sino en Dios. Pero, de esto hablaremos en la próxima lección al tratar de los carismas.
San Francisco quiere agradecer a Dios la obra maravillosa de la Encarnación, por medio de su vida de penitencia, por medio de su conversión. La conversión, entonces, no es otra cosa que la aceptación y respuesta agradecida del hombre al llamado de la salvación: dejarse llevar totalmente por la obra santificadora que Dios por medio de Cristo, realiza en su Iglesia.
La vida de penitencia y de conversión es dejarse penetrar por la obra de salvación que Dios opera en el mundo. Dejarse llevar por la obra que Dios lleva a cabo en la creación, en la redención y en el perfeccionamiento del hombre por medio de Cristo.
5.- La conversión, condición para entrar en el Reino de Dios
El llamado a la conversión lanzado por San Juan Bautista: “Convertíos, porque el reino de Dios está cercano” (Mt 3, 2), adquiere toda su actualidad en San Francisco. Nuestro Padre lo repite con sus palabras y con su ejemplo.
Sentía profundamente la urgencia de ese llamado y la necesidad de que el reino de Dios se estableciera en el mundo.
El reino de Dios no debe entenderse como un territorio o un sistema político o un Estado, sino un modo peculiar de vivir en el que se observa y se vive con tanta plenitud la justicia y el Santo Evangelio que se puede afirmar que Dios está reinando. Es el plan que Dios, Creador y Padre se ha formado para regir al mundo y que al ser observado por los hombres resplandece como un reino.
La conversión es sólo el principio de la nueva vida. Es la puerta de entrada al reino de Dios. Muertos al pecado u convertidos en criaturas nuevas, debemos de vivir conforme a las bienaventuranzas que son la máxima expresión del reino de Dios.
Debemos de regular nuestra vida de acuerdo al Evangelio; de acuerdo a las enseñanzas y a la vida de Jesucristo Señor nuestro.
La verdadera conversión produce una alegría y un estado de ánimo difíciles de describir con palabras.
San Francisco, tratando de descubrir su experiencia personal, nos dice que lo que antes le parecía amargo se le convirtió en dulzura del alma y del cuerpo. Con razón las parábolas evangélicas comparan la alegría de la conversión con la de un hallazgo. Como la de quien encuentra un tesoro escondido o una perla preciosa.
CUESTIONARIO
1.- ¿Cómo se autollamaban los primeros franciscanos y con qué palabras comienza San Francisco su Testamento?
2.- ¿Qué significa, en última instancia, el término “penitencia-conversión”?
3.- ¿Qué se entiende por Reino de Dios?
Tomado de:
Espiritualidad de San Francisco de Asís
Manual para Laicos Franciscanos
P. Cornelio Moya OFM
Zapopan, Jalisco
1977


1. El Santo Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo
El Santo Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo fue el fundamento y la base del modo repensar y de vivir de nuestro Padre san Francisco.
Pero, comencemos explicando qué entendemos por Santo Evangelio. El Santo Evangelio es la “Buena Nueva” de toda la revelación divina que se va manifestando a través de la historia de la Salvación y que alcanza su culmen en la venida de Jesucristo.
El testimonio de esta revelación divina o “Buena Nueva” lo encontramos en las Santas Escrituras, tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento. En pocas palabras, Santo Evangelio quiere decir toda la Biblia. Este Evangelio debe ser entendido como lo interpreta la Iglesia asistida por el Espíritu Santo, de un modo siempre nuevo y más profundo.
De todo esto se deduce que el carácter evangélico le dé garantía absoluta al movimiento franciscano y es lo que explica la perennidad y actualidad de la obra de San Francisco. En consecuencia, es también el punto de partida para estudiar y entender la espiritualidad franciscana.
2. Encuentro de San Francisco con la Palabra de Dios.
En la vida de San Francisco se habla de un verdadero “ENCUENTRO” con la palabra de Dios. Sucedió en el año tercero de su conversión. En la fiesta de San Matías de 1208 oyó San Francisco en la Porciúncula el pasaje evangélico en que Jesús envía a sus apóstoles a predicar el Evangelio sin dinero, sin alforja, sin calzado, sin vestiduras de repuesto (Mateo 10, 1-42) Al momento, fuera de sí por el gozo y movido del espíritu de Dios, exclamó: “¡Esto es lo que yo quería, estoe s lo que yo buscaba, esto es lo que me propongo poner en práctica con todo mi corazón!”
3. Una “experiencia” más que un conocimiento de la palabra de Dios.
San Francisco, ciertamente, no fue un perito o un doctor en Sagrada Escritura, en el sentido de que la haya estudiado en alguna universidad o tuviera un grado académico. Nada de eso. El Espíritu Santo lo había concedido un sentido agudísimo sobrenatural, una especie de intuición para descubrir y explicar aspectos y relaciones de la Palabra de Dios que ni un especialista alcanza a ver.
Después de aquel primer “encuentro”, el Evangelio o Palabra de Dios se convirtió para san Francisco en una verdadera obsesión.
La Regla no bulada, de 1221 no es otra cosa que una selección y trascripción de pasajes evangélicos, caros a San Francisco. La Regla Bulada, de 1223 se abre con esta declaración: “La regla y vida de los hermanos menores (y de todos los franciscanos) es ésta: observar el santo Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo”; y se cierra con esta otra; “… para que podamos observar el santo Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo”.
San Francisco creía sinceramente que el Señor está presente en su palabra. Por esa razón llamaba a la palabra divina “espíritu y vida”, alimento del alma, que es el Dios mismo.
Pedía que dondequiera que aparecieran palabras escritas del Señor fueran recogidas y colocadas en un lugar decoroso.,
Hizo escribir a propósito, un evangeliario para hacer leer el Evangelio del día cuando no podía asistir a la Misa por enfermedad u otros motivos, y esto lo hizo hasta la muerte.
Fray León recuerda, en una nota manuscrita en el Breviario de San Francisco que hoy se encuentra en el Monasterio de santa Clara de Asís: “Después de haber oído o escuchado el Evangelio, san Francisco siempre besaba el libro del Evangelio, porque veneraba sobre todo al Señor verdaderamente presente en su Palabra”.
La palabra de Dios era su refugio y su fuerza en sus problemas y en los días de enfermedad. Lleno de respeto abría el Evangelio para recibir consejo de Dios mismo. Así sucede, por ejemplo, en la conversión de Bernardo de Quintaval: Francisco no le dice nada de parte suya; lo conduce al Evangelio: “Si quieres confirmar con los hechos tus palabras, vayamos mañana a primera hora a la Iglesia, tomemos el libro del santo Evangelio y esperemos de Cristo el consejo”.
Una vez que en la comunidad sólo había un Nuevo Testamento, Francisco desprendió las hojas y las dividió entre los hermanos para que todos lo pudieran leer sin molestarse uno al otro.
Cuando estaba para morir amonestó a sus hermanos y les recomendó el Santo Evangelio por sobre toda otra regla o constitución.
4. Modo peculiar de oír la Palabra de Dios
San Francisco no se acercó a las Sagradas Escrituras con descuido o indiferencia como lo hacemos muchos de nosotros, que la mayoría de las veces la escuchamos sólo con los sentidos corporales. Ni siquiera con el afán o interés meramente científicos como lo podrían hacer los exegetas o especialistas en la materia, con sutilezas de sabias interpretaciones. Para usar una sola palabra tenemos que decir que San Francisco se acercó a la Biblia con fe, para escuchar la voz de Dios oculta misteriosamente ahí. El escuchó la Palabra de Dios con gran fe y obedeció con una docilidad absoluta.
Pocos santos habrá en la Iglesia que hayan escuchado la palabra de Dios como san Francisco: con una verdadera pobreza de espíritu, con un hambre y una sed insaciables. San Francisco sí fue el buen terreno del que habla la parábola evangélica del Sembrador, donde cayó la semilla de la palabra de Dios y fructificó al ciento por uno.
Al exponer aquí, en forma tan simple, el modo como Francisco se acercaba a la lectura de la Biblia, no queremos en modo alguno, menospreciar los estudios actuales y conquistas que se han hecho al respecto. En tiempo de San Francisco no existía un estudio científico como hoy y no hay por qué afirmar que san Francisco conocía proféticamente las respuestas que más tarde habrían de darse.
San Francisco era un hombre de su tiempo; por tanto, necesariamente limitado en sus conocimientos y acomodado a su época. Lo que queremos decir es que en él hay características que son ejemplo para nosotros hoy en día, como son esa fe profunda-, esa disponibilidad para entender el Evangelio como vida. Todo esto, lejos de constituir un obstáculo, será un verdadero acicate para nuestro estudio de la escritura, y un medio para entenderla como vida.
5. El Evangelio “forma de vida” de los Franciscanos.
En los Escritos de san Francisco hay una expresión –“El santo Evangelio, forma de vida”- que merece ser estudiada detenidamente por la importancia que tiene. La expresión se encuentra en los Escritos Legislativos.
Lo primero que debemos decir es que en el vocabulario de San Francisco la palabra “regla” aparece sólo tardíamente. En la regla no bulada, de 1221, siempre se encuentra “vida” y no “Regla”, aún para designar la regla escrita. Fue paulatinamente como la palabra “regla” entró en su vocabulario.
Sustituyendo la palabra “Regla” por la palabra mucho más densa “vida” se pone en claro que la “Regla” de los Franciscanos como una “ley” que debe reglamentar todo hasta el último detalle, como acontecía en las Reglas de las Órdenes monásticas, entonces existentes. En este sentido tenemos que decir que la Regla franciscana no es un Reglamento de carácter jurídico sino más bien una “forma” que trata de animar con el espíritu evangélico una vida ya constituida según cierto estilo propio. La Regla franciscana aunque conste de advertencias, preceptos y prohibiciones, exhortaciones y admoniciones, es algo más.
De lo antes dicho podemos concluir que la regla es un documento espiritual y una exhortación paternal. Al redactar la regla san Francisco quiere señalar a sus seguidores la dirección espiritual que le parece más apropiada.
Lo que quería nuestro Padre, en última instancia era difundir un “alma” en la vida concreta de sus hermanos; comunicarles un “espíritu”. Esta alma o espíritu de vida franciscana es el santo Evangelio.
6. Jesucristo resumen del santo Evangelio.
Las cuatro narraciones evangélicas –según san Mateo, san Marcos, san Lucas y san Juan- y la Biblia entera, son sólo el prisma para ver y la puerta para entrar. La “Buena Nueva” es Jesucristo mismo. Su vida y sus enseñanzas. Su persona toda.
La verdadera “novedad” de la vida de San Francisco, como de la de cualquier cristiano, la tenemos que encontrar en su encuentro personal, vital y místico con Jesucristo el Señor.
En el Cristo de san Damián, san Francisco encontró la persona que buscaba. El hecho de sentirse y experimentarse amado por Jesucristo crucificado transformó toda su vida y le marcó el camino a seguir de ahí en adelante.
CUESTIONARIO
1.- ¿Qué se entiende por “Santo Evangelio”?
2.- ¿Cuándo y cómo fue el primer “encuentro” de san Francisco con la palabra de Dios o Santo Evangelio?
3.- Enumera tres de las “experiencias” de san Francisco con la Palabra de Dios.
4. ¿Con qué disposición interior se acercó san Francisco de Asís a la Palabra de Dios?
5. ¿Qué quiere decir, según San Francisco, que el santo Evangelio es “forma de vida”?
6. ¿Qué se entiende, en último término, por “Buena Nueva”?
Tomado de:
Espiritualidad de San Francisco de Asís
P. Cornelio Moya, O.F.M.
Manual para Laicos Franciscanos
Zapopan, Jal.
1977
Uso Privado


Lección Novena

Introducción: Un "Movimiento" llamado Franciscanismo

I.- Importancia primordial de los Escritos de San Francisco

Volvemos a repetir ahora el principio que nos guió en la Primera Parte: La Espiritualidad Franciscana, antes que todo está fundada sobre los Escritos del mismo San Francisco. Este principio es muy importante y debe de quedar bien claro.

Llegar a este principio básico, por sencillo que parezca, no ha sido cosa fácil a través de la historia. Se trata de una novedad. De algo que comenzó hace algunos años. De un nuevo modo de ver las cosas.

Hasta finales del siglo pasado eran las Biografías de San Francisco las que gozaban de mayor importancia: las 6 antiguas que conocemos y muchas biografías modernas, escritas en todas las lenguas. El único de los Escritos de San Francisco que se ha usado siempre ha sido la Regla de 1223. Esta Regla de 1223, sin embargo, había sido interpretada casi siempre bajo el punto de vista legal y jurídico.

Hoy en día, todas las biografías de San Francisco, aún las antiguas, han pasado a un segundo plano de importancia. Toda biografía, de San Francisco o de quien sea, es una interpretación y una adaptación muy influenciada por el modo de pensar de una determinada época y de una persona.

En la segunda mitad del siglo XX se vio una especie de descubrimiento con el estudio y utilización de los Escritos del propio San Francisco, como fue primaria de su espiritualidad. Los Escritos de San Francisco constituyen y son los primeros y mejores testigos de su modo de pensar y de ver las cosas.

Apoyados en los escritos del mismo santo, que estudiamos en la Primera Parte, vamos ahora a poder penetrar en la personalidad de este hombre excepcional cuya fascinación no sólo ha soportado las pruebas del tiempo sino que parece que nunca cesa de crecer.

Vamos a descubrir su mensaje evangélico en toda su plenitud. Quizás podamos también corregir juicios sobre san Francisco alejados de la realidad, que se han vertido a través de los siglos.

2.- La espiritualidad franciscana es un "movimiento".

Con la palabra "movimiento" queremos indicar la característica fundamental de la espiritualidad franciscana. Llamando "movimiento" a la espiritualidad franciscanos queremos dar a entender un factor que engloba y unifica todos los elementos que existen en el franciscanismo (fraternidad, pobreza, minoridad, oración, etc) que tantas veces se han señalado cada uno aparte y por ello con poco éxito, como "esencia" de nuestra espiritualidad.

"Movimiento" es, pues, el marco dentro del cual se combinan los diversos elementos entre sí y conjuntamente contribuyen a la formación de la espiritualidad franciscana. En este sentido nosotros queremos ver en la palabra "movimiento" la clave para entender el franciscanismo y dentro de él la espiritualidad.

a) El franciscanismo es un "movimiento" que se muestra en las múltiples manifestaciones que surgieron desde su nacimiento. Fue como un árbol que inmediatamente se ramificó: primeramente en los hermanos menores o Frailes; luego en las damas Pobres o Clarisas; y por fin, en los hermanos de Penitencia o terciarios, ahora hermanos de la Orden Franciscana Seglar.

Más tarde, esas ramas se multiplicaron en otras más. Y no paró ahí el movimiento. Tuvo luego una notable repercusión en la teología, en la piedad, en el apostolado de la Iglesia, en las ciencias y en las artes.

b) El franciscanismo se llama "movimiento" porque es una corriente de espiritualidad, de las muchas que hay en la Iglesia. Fue iniciado por un hombre y una época bien determinados. Es uno de los muchos "movimientos" que el Espíritu Santo ha suscitado en la Iglesia para reformarla y vivificarla a través de los siglos.

c) Se llama "movimiento" porque en el fondo el franciscanismo no es otra cosa que una vuelta o retorno a la vida de los Apóstoles y de la Iglesia primitiva, para llevar el cristianismo hasta su máxima realización. Lo que hoy comúnmente se conoce y designa con el nombre de "retorno a las fuentes", y al iniciar el tercer milenio, "la gracia de los orígenes".

d) Se llama "movimiento" al franciscanismo porque significó una ruptura con la situación que el tiempo y las miserias humanas habían ido estableciendo en la Iglesia y en la misma sociedad.

San Francisco se sintió insatisfecho con aquella situación que hacía aparecer a la Iglesia cansada y envejecida y buscó nuevas formas de vida. Hoy también el franciscanismo tiene esa capacidad y debe ser igualmente fecundo como "movimiento" de vanguardia y de reforma permanente.

e) El franciscanismo se llama "movimiento" porque todavía está vivo. Porque tiene actividad interna. Porque busca hacerse presente en todas partes y adaptarse a las necesidades de la Iglesia y del mundo.

CUESTIONARIO

1.- ¿Cuál es el principio básico que hemos tomado como guía en el estudio de la espiritualidad de San Francisco?
2.- Exponga 3 razones por las cuales llamamos a la espiritualidad de San Francisco un "movimiento"

Tomado de:
Espiritualidad de San Francisco de Asís
Manual para Laicos Franciscanos
Padre Cornelio Moya OFM
Zapopan, Jalisco
1977


Lección Octava

Las Biografías de San Francisco

I.- Generalidades

Hemos terminado el estudio de los escritos de San Francisco, o sea los que el mismo santo escribió con su propia mano o con la ayuda de un amanuense. Vamos a estudiar ahora las Biografías primitivas que sobre San Francisco escribieron algunos de sus contemporáneos.

Estas biografías son cinco:

a) Vida Primera, de Tomás de Celano
b) Vida Segunda, de Tomás de Celano
c) La Leyenda Mayor de San Buenaventura
d) La Leyenda de los Tres Compañeros
e) El Espejo de Perfección.

A estas biografías tenemos que añadir las Florecillas.

Todos están de acuerdo que después de los escritos del mismo santo, son estas biografías primitivas el medio más apto para conocer a San Francisco.

Nadie se debe de asombrar porque algunas de estas biografías llevan el nombre de "Leyendas. "Leyenda" no significa aquí alguna invención ficticia o fabulosa.

La palabra "leyenda" viene del latín "leyendae", que quiere decir "lo que se ha de leer" y significa, según el estilo de la Edad Media, la vida de un santo que se había de leer en la fiesta del mismo como lectura espiritual a la hora que comían los religiosos.

Las "leyendas" son documentos históricos, escritos para edificación de los fieles.

Al enfrentarnos al estudio de estas Leyendas o Biografías de San Francisco, nos enfrentamos con un serio problema de la espiritualidad y de la historia franciscana, llamado con razón, la "gran cuestión franciscana", que consiste más o menos en esto: De las biografías que se conocen, ninguna ha recibido una aprobación general y ninguna ofrece de San Francisco un retrato que a todos parezca exacto.

No es que a los primeros biógrafos de San Francisco les hayan faltado noticias frescas o testimonios de personas que conocieron y oyeron al Pobrecillo. La razón de todo esto es la siguiente: estas obras nacieron en un ambiente tormentoso y en una Orden dividida en varios partidos

Estas biografías se convirtieron, por lo tanto, en armas de combate. En algunas de estas biografías aparece claro el tono de polémica. En otros, se disimula; lo que es peor todavía.

II. Biografías en particular.

1.- Primera vida, de Tomás de Celano.

El primer biógrafo de San Francisco se llama Tomás. Nació en Celano alrededor de 1200. Entró a la Orden a los 15 años de edad. En 1223 fue enviado a Alemania de donde llegó a ser Vicario provincial. Volvió pronto a Italia. Probablemente estuvo presente a la muerte de San Francisco en 1226 y ciertamente en su canonización en 1228.

En esa ocasión recibió del Papa Gregorio IX el encargo de escribir la vida de San Francisco. En febrero de 1229 terminó su trabajo y lo entregó al Papa.

La obra está dividida en tres partes:

a) Desde la juventud hasta 1224
b) Desde las estigmas hasta la muerte, en 1226
c) la historia de la canonización con un apéndice sobre los milagros.

La obra de Tomás de Celano adolece de algunos defectos, como son: el no haber agotado el tema, disponiendo de tan precioso material, ni haber seguido siempre el orden cronológico en su exposición; el haber minimizado ciertos detalles históricos en aras de un estilo demasiado retórico; el haber guardado silencio sobre el testamento y las divisiones internas de la Orden.

En cambio, se tiene que decir en favor de la Obra de Tomás de Celano, que parece ser la más desapasionada y serena, pues no provocó molestias ni conflictos entre los primeros compañeros de San Francisco. Para realizar de este modo su obra, le ayudó mucho a Tomás de Celano el no haber sido de los íntimos de san Francisco.

Sus juicios, por lo tanto, son más objetivos y más críticos.

2.- Segunda Vida, de Tomás de Celano

Las polémicas y divisiones en torno a la interpretación de la Regla y del Testamento de San Francisco habían sido una dolorosa y larga experiencia para la Orden. Hacía falta un conocimiento más profundo de los ideales de San Francisco y del santo mismo.

En 1224 el Ministro general Fray Crescencio de Aesio ordenó a todos los frailes que mandaran por escrito todo lo que supieran sobre la vida y milagros de San Francisco. Entonces Fray León, Fray Angel y Fray Rufino, que habían sido compañeros del santo, enviaron al Ministro General todo lo que sabían, juntamente con una carta en la cual alababan la Primera Vida de Celano y sugerían que sus notas simplemente se añadieran como un apéndice a la obra de Celano. El Ministro general, por su parte, entregó el material a Celano y le pidió que escribiera una nueva leyenda de San Francisco.

En esta Segunda Vida, suaviza la descripción que se había hecho en la Vida Primera, de la vida mundana de San Francisco antes de su conversión. La Vida Primera era una obra de edificación. La Vida Segunda pone más énfasis en los ideales de San Francisco por los que debía de luchar la Orden. Este segundo trabajo de Celano fue aprobado en el Capítulo de Lyon en 1247.

3.- La leyenda Mayor de San Buenaventura

San Buenaventura fue elegido Ministro General de la Orden en 1257. Se dedicó en cuerpo y alma a pacificar y a unir a los frailes.

La línea de conducta que siguió fue esta más o menos: había que observar la regla de San Francisco en toda su pureza, pero teniendo en cuenta las necesidades de los tiempos y las directrices de los Papas.

En el Capítulo General de Narbona, en 1260, se le pidió a San Buenaventura que escribiera una nueva vida de San Francisco.

Para hacer su trabajo San Buenaventura se aprovechó de las dos leyendas de Tomás de Celano y consultó, por su parte, a los compañeros de San Francisco que aún vivían. Pronto terminó su trabajo pues fue aprobado en el capítulo general de Pisa, en 1262. En 1266, el Capítulo General de París ordenó que la leyenda Mayor de San Buenaventura fuera la oficial y la única que podría usarse. todas las demás deberían ser destruidas dentro y fuera de la Orden.

Bajo el punto de vista estrictamente histórico la Leyenda de San Buenaventura tiene poco valor histórico. No añade nada nuevo sobre San Francisco, fuera de algunos detalles que aparecen más bien legendarios.

El propósito fundamental de San Buenaventura era hacer una nueva síntesis con el material ya existente y tratar de contentar y unificar a las diferentes facciones de frailes en que estaba dividida la Orden, tratando de callar lo que pudiera ser mal interpretado.

Para hacer este trabajo le ayudó a San buenaventura su carácter personal: inteligente, equilibrado, suave y justo.

El mérito de la leyenda Mayor de San Buenaventura está en otro aspecto. Siendo San buenaventura uno de los teólogos y místicos más grandes que haya tenido la Iglesia, no lo disimula al escribir su obra sobre San Francisco.

Pone un acento muy fuerte en la vida interior del Seráfico Padre. Se goza en buscar las conformidades de Francisco con Cristo.

4.- El Espejo de Perfección.

No obstante que el Capítulo General de París había impuesto en 1226, como oficial y única la leyenda Mayor de San Buenaventura, diez años más tarde se vuelve a solicitar a los frailes que envíen al Ministro general todo lo que sepan relacionado con san Francisco y sus compañeros.

Salió entonces a la luz pública una nueva serie de escritos biográficos sobre San Francisco. De estas pequeñas biografías hay un grupo de escritos muy parecidos y dependientes entre sí que se llama Espejo de Perfección. Se ha afirmado siempre que tiene como autor a Fray León, "la ovejuela de Dios", el confesor y discípulo predilecto de nuestro Padre.

Sin embargo estamos otra vez frente a un nuevo problema: consta ciertamente que Fray león consignó por escrito lo que vio y oyó de San Francisco, pero lo que no sabemos es si lo escrito originalmente por Fray León se transmitió con fidelidad hasta nosotros y, dado que de lo escrito por Fray león se conservan varias redacciones, difícilmente podemos determinar cuál de ellas sea la más segura.

La que se conoce comúnmente, y en la cual basamos este estudio, es la publicada por el protestante Pablo Sabatier en 1898. Segun Sabatier, Fray león compuso este escrito en 1227.

5.- La leyenda de los Tres Compañeros.

Los Tres Compañeros que escribieron esta biografía son Fray León, Fray Rufino y Fray Ángel. Hay algunos críticos que admiten ser estos tres frailes los verdaderos autores de la obra, aunque el texto de la misma no se haya conservado en toda su integridad.

En cambio, otros críticos afirman que se trata de una composición de finales del siglo XIII a principios del XIV y, por lo tanto, de un autor desconocido.

Literalmente considerada, es una de las composiciones más hermosas de la Edad Media y proporciona datos nuevos sobre San Francisco.

6.- El Libro de "Las Florecillas"

Este libro se llama "Las Florecillas" -"Fioreti"- porque se parece a un ramillete de flores cortadas del primer jardín franciscano.

Los ejemplos que se narran están tomados de la vida de los frailes que vivían en los primeros eremitorios. Los autores del libro probablemente son Fray león y Fray Maseo.

Por el estilo que tiene, por la mística que refleja y por el sabor y el perfume espiritual que va dejando en lamente y en el corazón de los lectores, esta obra es de las que más han influido para dar a conocer al Serafín de Asís entre el pueblo cristiano.

Hay quien ha llamado a este libro precioso, "El breviario del pueblo cristiano" y "el Evangelio franciscano".

La obra esta compuesta de cuatro partes:

a) "Las Florecillas" propiamente dichas.
b) Cinco Consideraciones sobre las Llagas.
c) La vida de Fray Junípero y
d) La vida de Fray Gil.

La obra se terminó de escribir en 1328.

El libro de "Las Florecillas" como que pertenece a otra clase de escritos diferentes a las leyendas o biografías.

Tomando en conjunto, nos coloca en el ambiente de aquella espiritualidad original y candorosa en que vivió San Francisco y sus primeros frailes. Tratándose de asuntos históricos, debe usarse este libro con discreción y juicio crítico; es decir, tratando de comprara o compaginar lo que se dice ahí con lo de las demás Leyendas.

CUESTIONARIO

1.- ¿Qué significa la palabra "leyenda", refiriéndose a las biografías de San Francisco?
2.- ¿Qué se entiende por "la gran cuestión franciscana"?
3.- ¿Cómo divide Tomás de Celano su Primera vida de San Francisco?
4.- ¿Cuáles son los defectos principales de la Primera Vida de Celano?
5.- ¿De qué fuentes se sirvió Tomás de Celano para escribir su Segunda Vida de San Francisco?
6.- ¿Cuáles son los Capítulos Generales en los que se trató el asunto de la leyenda Mayor de San Buenaventura y que acordó cada uno de ellos?
7.- ¿Cuál es el mérito mayor de la leyenda mayor de San Buenaventura?
8.- ¿Quién es el autor del Espejo de Perfección?
9.- ¿Quiénes son los tres Compañeros, autores de la leyenda que lleva ese nombre?
10.- ¿Cuáles son las 4 partes de que están compuestas "Las Florecillas"?

Espiritualidad de San Francisco de Asís
P. Cornelio Moya, O.F.M.
Manual para Laicos Franciscanos
Zapopan, Jal.
1977
Uso Privado


Lección Séptima

Escritos Legislativos

1.- Generalidades

Los Escritos Legislativos de San Francisco son 5:

a) La Primera Regla de los Hermanos Menores, o sea, la de 1221.
b) La Segunda Regla de los Hermanos Menores, de 1223.
c) La Regla para los Eremitorios.
d) Fragmentos de la Regla de las Hermanas Clarisas
e) El Testamento

De todos los Escritos de San Francisco estos son los más importantes y los que han tenido mayores consecuencias. Son, también, los más conocidos y los más estudiados. A propósito los dejamos para el final.

La Regla de 1223 fue expresamente aprobada por el Papa Honorio III con la bula "Solet annuere", que en nuestra lengua se traduce "Es costumbre acceder".

Una "Bula" es un documento papal de mucha importancia.

Por haber sido aprobada de ese modo por el Papa, la Regla de 1223 recibe el nombre de Regla Bulada.

En cambio, la Regla de 1221, que no recibió tal aprobación se llama Regla no bulada.

Anterior a la Primera Regla (la no bulada, de 1221) existió una regla "primitiva" que desgraciadamente se perdió y fue la que presentó San Francisco en 1209 a Inocencio III, muy allá al principio de su conversión, cuando la hermandad alcanzaba apenas el número de 12 frailes.

Lo único que sabemos con certeza de esta regla "Primitiva" es que era muy simple y breve, que estaba basada en expresiones del mismo Evangelio, y que -esto es lo más importante- sirvió de núcleo o base para las otras dos reglas posteriores.

Aunque estas reglas fueron escritas directamente para los frailes de la Primera Orden, valen, también, para la Segunda y Tercera Orden u Orden Franciscana Seglar.

Lo importante es el espíritu que contienen.

2.- Los Escritos, en particular.

I.- La Regla de 1221

La Regla consta de un prólogo y 23 capítulos. Se llama Regla de 1221 porque ese año la presentó San Francisco -por Pentecostés- al famoso Capítulo (reunión general de frailes), llamado de las "Esteras" o de los petates, porque en eso dormían los frailes.

Esta regla de 1221 tomó como base la Regla "Primitiva" de 1209. Se fue formando más o menos de la siguiente manera: El número de frailes había aumentado enormemente, pues eran ya varios miles. Aumentaron, también, los problemas y las necesidades.

Cada año -por Pentecostés, generalmente- celebran los frailes junto con San Francisco, Capítulos o reuniones generales para orar y reflexionar y que son su modo de vivir y de trabajar en la Iglesia. Ahí se tomaban acuerdos y se hacían leyes que San Francisco codificó luego en un mismo cuerpo.

Entonces San Francisco mismo encomendó a Cesáreo de Spira, varón peritísimo en la Sagrada Escritura, que adornara con palabras del Evangelio el texto de la Regla que él había escrito con simples palabras.

Es esta Regla no bulada la que mejor demuestra lo que Francisco trasluce el espíritu de San Francisco. No recibió la aprobación pontifica porque nunca fue presentada al Papa.

Algunos frailes se resistieron a aceptarla porque veían que le hacía falta, conforme a las ideas de la época, un estilo más jurídico; y porque le faltaba más cohesión pues contiene varias repeticiones.

II.- La Regla de 1223

Esta Regla esta dividida en 12 capítulos. El texto original se conserva en el Sacro Convento de Asís.

Para escribir esta regla, San Francisco se retiró a unas grutas de Fonte Colombo, en el valle de Rieti, para orar y ayunar. La Regla fue presentada al Capítulo de 1223 y confirmada por el Papa Honorio III, el 29 de noviembre de 1223 con la bula "Solet annuere" ("Es costumbre acceder").

En la elaboración de esta Regla ayudó mucho a San Francisco el cardenal Hugolino, que luego fue Papa con el nombre de Gregorio IX. San Francisco tuvo en cuenta, también, los acuerdos de los capítulos generales.

La colaboración del cardenal Hugolino y la de los frailes sirvió a San Francisco para pulir muchos párrafos, para hacer algunas correcciones de tipo jurídico y para dividir la regla en capítulos.

A pesar de la brevedad y del tono jurídico que a veces toma, la Regla de 1223 contiene plenamente el espíritu de San Francisco y la médula del Evangelio, como él la concibió.

III.- La Regla para los Eremitorios.

Una de las características de la vida franciscana primitiva fueron los Eremitorios eran cabañas o chozas paupérrimas, construidas en las montañas en las barrancas y en los lugares más apartados. Ahí vivían los frailes que deseaban dedicarse a la contemplación en la soledad y lejos del bullicio del mundo.

Los frailes que vivían en un eremitorio debían de ser pocos. Cuatro, a lo más. Debían de turnarse: en una semana dos se entregaban absolutamente ala contemplación, mientras los otros dos se dedicaban al trabajo y a la limosna. la siguiente semana cambiaban. Y así sucesivamente.

San Francisco compuso pues, una Regla para los frailes que llevaban este género de vida. Esta Regla para los Eremitorios la compuso, probablemente, hacia 1223. Es muy simple.

Contiene muy pocas normas. Se concede la máxima libertad. Todo se deja a las iniciativas y necesidades internas de los frailes.

IV.- Fragmentos de la Regla de las Hermanas Clarisas

Se trata de dos pequeñísimos recados, si así pueden llamarse, de San Francisco a Santa Clara y sus religiosas. El primero fue escrito en los comienzos de Santa Clara. En él, San Francisco las exhorta a mantenerse fieles al ideal evangélico y les promete cuidarlas con diligente y especial solicitud.

El segundo, fue escrito en los últimos días de vida de San Francisco. Es como el último grito del padre a que permanezcan fieles a la Santa Pobreza y que no se aparten de ella por ningún motivo ni por consejo de nadie.

V.- El Testamento

Este escrito es, sin duda, la obra cumbre de San Francisco. Por eso lo dejamos hasta el final. Es uno de los escritos más hermosos que hayan salido de la pluma de un hombre. Es una autobiografía del santo, de un valor inestimable. Lo escribió en los últimos días de su vida, a finales de septiembre o principios de octubre de 1226, viviendo ya en la Porciúncula. Es la última voluntad de San Francisco, saturada de recuerdos inolvidables de la primitiva ida franciscana.

Es un llamado postrero a la fidelidad del ideal, hecho por quien ve venir una tormenta de divisiones y herejías sobre la Orden. Está escrito con el estilo sencillo y tosco de San Francisco. Las frases están cortadas y los párrafos comienzan con el "Y", lo que hace suponer el dictado de un ciego que, al no ver lo que ya está escrito, comienza siempre de nuevo.

Se pueden distinguir en el Testamento dos partes principales: una retrospectiva, en que Francisco recuerda su vida mundana, su conversión, la fe que el Señor le concedió para mirar de un modo nuevo todas las cosas, la inspiración que recibió de lo alto para fundar la Orden y escribir la regla y la simplicidad y el candor de la vida que llevó con sus primeros frailes en Rivotorto. La segunda parte, que mira hacia el futuro, la consagra el santo a los frailes. Estas recomendaciones se pueden sintetizar en tres: Que sean fieles a la fe católica y a la Santa Iglesia, que sean fieles a la regla y ala pobreza y que guarden a toda costa la unidad interna de la Orden. El testamento termina con una bendición hermosísima de San Francisco.

Apenas fallecido San Francisco comenzaron las disputas de los frailes sobre si el testamento tenía fuerza de ley, como la regla, y si obligaba en conciencia. Fue una disputa larga y penosa que el papa Gregorio IX (el antiguo Cardenal Hugolino, amigo de San francisco) trató de resolver declarando oficialmente que el Testamento no era una nueva ley, sino una exhortación paternal para observar mejor la regla.

CUESTIONARIO

1.- ¿Cuántos y cuáles son los Escritos Legislativos de San francisco?
2.- ¿Por qué se llama a la regla de 1223, regla "Bulada"?
3.- ¿A qué se llama regla "primitiva"?
4.- ¿Como se fue formando la regla de 1221?
5.- ¿Quiénes ayudaron a San Francisco en la elaboración de la regla de 1223 y para que sirvió su influencia?
6.- ¿Qué eran los Eremitorios y qué clase de vida llevaban los frailes ahí?
7.- ¿En qué tiempo hay qué colocar los dos pequeños "recados" que San francisco envió a Santa Clara?
8.- ¿Cuántas partes se pueden distinguir en el Testamento y de qué trata cada una?
9.- ¿Quién dirimió la cuestión de la obligatoriedad del Testamento y en qué sentido?

Tomado de:
Espiritualidad de San Francisco de Asís
Manual para Laicos Franciscanos
P. Cornelio Moya OFM
Zapopan, Jalisco
1977


Lección Sexta
Escritos Poéticos

1.- Número de Escritos

Los Escritos poéticos o líricos de San Francisco son 6:

El Saludo a las Virtudes
Las Alabanzas a Dios
La Salutación a la Virgen María
Los Laudes
El Oficio de la Pasión
Cántico de las Creaturas o Cántico al Hermano Sol

Es casi imposible precisar la fecha exacta de la composición de cada una de estas obras poéticas. Las seis, sin embargo, pertenecen ciertamente a San Francisco conforme al testimonio de los peritos.

2.- San Francisco, Poeta.

Se llama comúnmente a San Francisco "El trovador", "Juglar de Dios". Hubo quien lo llamara "El Orfeo de la Edad Media", refiriéndose a sus cualidades poéticas y a la época en que vivió.

San Francisco se llamó a sí mismo "El heraldo del Gran rey" cuando le pidieron su identificación unos bandoleros el día en que, habiendo renunciado a la herencia paterna, se perdió por las montañas cantando y recitando versos en francés. Cantando y recitando versos espero a la "Hermana Muerte" el 3 de Octubre de 1226.

La poesía de San francisco es poesía religiosa. Es espontánea y libre. Compone muchas veces sin los ritmos ni las asonancias que imponen las reglas consagradsas de la poesía. Sus poemas, sin embargo, no son puras fantasías. Ni canta solamente a la naturaleza: a los astros, a los montañas, a los animales y a las flores.

San Francisco canta y hace poesía de la vida real; del sufrimiento, de los que saben perdonar ofensas, de la muerte, de Dios.

El San Francisco poeta, se transforma y eleva interiormente a una altura que le permite tener una visión profunda y completa de la vida. Desde esa altura y en ese estado de ánimo puede leer y comprender fácilmente el sentido de las cosas, su belleza, su bondad y su armonía.

Este estado interior de San Francisco se hacía insostenible muchas veces y, entonces, componía tonadas y versos.

3.- Los Escritos Poéticos en particular.

A.- El Saludo a las Virtudes.

San Francisco llama "Reinas" y "Damas" y "Señoras" a las virtudes y las presenta como si fueran personas reales a las que hay que tratar con profunda reverencia y caballerosidad.

Se nota aquí la influencia que tuvo la caballería medieval en la vida de nuestro Santo. Este Saludo a las Virtudes nos recuerda los años juveniles de San francisco cuando dejó la guerra y la caballería por la pobreza y humildad de Jesucristo. San Francisco, como buen caballero, siguió cortejando y conquistando a estas "Señoras" que son "Esposas" de Cristo.

B.- Las Alabanzas de Dios

Este es otro de los tres documentos autógrafos de San Francisco, es decir, escritos por su puño y letra. Se conserva como una reliquia valiosísima en el Sacro Convento de Asís (1). Este documento contiene por un lado Las Alabanzas de Dios compuestas por el mismo San Francisco y por el otro lado la celebre Bendición a Fray León, que comienza: "El Señor te bendiga y te guarde..." y que todos los Franciscanos sabemos de memoria.

Arriba de la Bendición de Fray León se encuentra, escrita con tinta roja por Fray León, la siguiente explicación: "El Bienaventurado Francisco, dos años antes de su muerte, hizo una cuaresma en el Monte Alberna en honor de la Santísima Virgen, Madre de Dios y de San Miguel Arcángel. La comenzó el día de la Asunción de la Santísima Virgen y la continuó hasta la fiesta de san Miguel en septiembre. Entonces la mano del Señor se manifestó sobre él, por una visión y conversación con un serafín, y por las llagas de Jesucristo impresas en su cuerpo. Hizo las Alabanzas escritas en el reverso de esta hoja, y escribiólas de su mano dando gracias a Dios por el beneficio recibido".

C.- La Salutación a la Virgen María

Aunque en su estilo, La Salutación ala Virgen María se parece a El Saludo a las Virtudes, se trata, sin embargo, de dos cánticos muy distintos. La Salutación a la Virgen María nos atestigua la devoción que San Francisco profesaba a la Santísima Virgen María. La característica de esta Salutación es la sencillez. La podemos entender todos. San Francisco centra su alabanza en la Maternidad divina de María.

D.- Los Laudes

Son los Clérigos y los Religiosos los que diariamente rezan el Oficio Divino, compuesto en su mayor parte, de salmos y lecturas bíblicas. El Oficio Divino está dividido en varias partes que se llaman "Horas Canónicas" que se deben recitar en determinadas horas del día de acuerdo al modo de contar de los Romanos. Estas "Horas Canónicas" desde el tiempo de San Francisco hasta hace poco eran: Maitines, Laudes, Prima, Tercia, Sexta, Nona, Vísperas y Completas.

San Francisco personalmente rezaba y mandó a sus Frailes Clérigos rezar, el Oficio Divino como los otros Clérigos. No contento con el Oficio Divino, común a todos los Clérigos, San Francisco compuso estos Laudes y los rezaba antes de cada hora canónica del día.

Estos Laudes de San Francisco son una compilación de textos de la Sagrada Escritura especialmente del Apocalipsis.

E.- El Oficio de la Pasión

También se llama Oficio de la Cruz. Santa Clara lo rezaba todos los días.

Está compuesto de pasajes selectos de la Escritura, especialmente de los Salmos. San Francisco deja de lado las reglas clásicas litúrgicas de todo Oficio Divino y con gran libertad escoge los versículos de los Salmos que más le movían y tenían significado para él.

Era para San Francisco y para Santa Clara una especie de Oficio Divino, es decir, que se podía recitar libremente cualquier día del año. En este Oficio San Francisco no solamente canta y celebra la Pasión de Jesucristo sino todo el plan de salvación.

F.- El Cántico al Hermano Sol

Este es uno de los Escritos más famosos de San Francisco. Se le conoce también con el nombre de Cántico de las Criaturas. Lo escribió San Francisco en 1225, un año antes de su muerte. Lo compuso a su regreso del monte Alverna, después de la estigmatización. Es la única composición que hizo en italiano.

Fue compuesto en circunstancias muy significativas y conmovedoras: San Francisco estaba ya muy enfermo y casi ciego. Cierto día quiso bajar a san Damián para visitar a Santa Clara. Santa Clara le arregló una cabaña cerca del convento, desde donde se dominaba el Valle de la Umbría.

Los dolores de San Francisco llegaban al extremo y, para colmo, le molestaba una plaga de ratones. Entonces fue cuando compuso el Cántico al Hermano Sol.

El Cántico consta de tres partes:
1) Una alabanza a Dios por medio de las creaturas,
2) Una referencia al perdón que dieron el Obispo y el Alcalde de Asís
3) Una estrofa final a la "Hermana Muerte".

El Cántico, más que otra cosa, es una oración; llena de gozo, de alabanza y de gratitud.

Decimos que el Cántico es una verdadera oración en la cual quiere reconciliar entre sí y con Dios a todas las cosas, a todas las criaturas, a todo el Universo. En este Cántico proclama Francisco la posibilidad y la necesidad de proclamar y de vivir la Buena Nueva de la alegría, del amor, de la paz de Dios con los hombres. San Francisco se muestra como el mediador de la misma.

Francisco regala aquí al mundo entero su más preciosa herencia: se siente perseguido y perdona, se siente fracasado y mantiene plena confianza en Dios, se siente enfermo y nace en cada momento ala verdadera alegría, se siente morir y canta y alaba a "nuestra hermana muerte corporal".

No encontramos en este Cántico nada de romanticismo. No se presta para efusiones sentimentales. Hay en él un mensaje, una tarea para todo el mundo, particularmente para los franciscanos.

CUESTIONARIO

1.- ¿Cuántos y cuáles son los Escritos Poéticos de San Francisco?
2.- ¿En qué ocasión se identificó San Francisco como el "Heraldo del Gran rey"?
3.- ¿Con que fidelidad se sometió San Francisco a las reglas consagradas de la poesía y sobre qué temas escribió sus poemas?
4.- ¿Qué relación se puede encontrar entre El Saludo de las Virtudes y la vida caballeresca de los años juveniles de San Francisco?
5.- Conforme al testimonio de Fray León, ¿Cuándo escribió San Francisco Las Alabanzas de Dios y con que motivo?
6.- ¿Cuáles son las "Horas Canónicas" del Oficio Divino, que rezan los Clérigos y los Religiosos?
7.- ¿Por qué se dice que El Oficio de la Pasión compuesto por San Francisco, es como un "Oficio votivo"
8.- ¿Cuando y en qué circunstancias compuso San Francisco el Cántico al hermano Sol?
9.- ¿Cuáles son las partes de que consta el Cántico al Hermano Sol?

(1) Por Sacro Convento de Asís se conoce la triple Basílica y el gran convento que Fray Elías construyó inmediatamente después de la muerte de San Francisco, para que le sirviera de tumba. Se construyó en un extremo de la ciudad de Asís, en las faldas de la montaña llamada "La colina del infierno". Ahí se guardan los restos de San Francisco. Hoy día este Sacro Convento está al cuidado de los Franciscanos Conventuales.

Tomado de:
Espiritualidad de San Francisco de Asís
Manual para Laicos Franciscanos
P. Cornelio Moya OFM
Zapopan, Jalisco
1977


Lección Quinta

Las Exhortaciones de San Francisco

1.- Generalidades

Las Admoniciones, Exhortaciones o Amonestaciones, constituyen la segunda parte de los Escritos Espirituales de San Francisco. Son un total de 28 las Amonestaciones.

Son resúmenes de conferencias o pláticas que San Francisco dictaba a sus frailes. Es tan importante esta colección de 28 Exhortaciones, que se ha dado por llamarla el "Sermón franciscano de las Bienaventuranzas".

Es mérito del protestante Pablo Sabatier haber despertado el interés por estos opúsculos de San Francisco casi desconocidos. Sabatier afirmó que las Exhortaciones son fragmentos sacados de la primitiva Regla por considerarlos como disgresiones superfluas, y lanzó la siguiente interpretación: Hubo un momento en la vida de san Francisco en que sus relaciones con las Autoridades de la Iglesia llegaron a un punto muy difícil. Por medio del Cardenal Hugolino se intentó apartar a San Francisco de la pureza del ideal evangélico y obligarlo a seguir el ideal de vida y las normas de los monjes de aquel tiempo.

Se le quiso hacer una especie de lavado de cerebro. Por docilidad a la Iglesia San Francisco trataba de asimilar aquellas lecciones. Las consignó, luego, por escrito; pero no las introdujo en la Regla. Así fue como nacieron las Exhortaciones.

Sabatier llegó a afirmar eso, por sus prejuicios antipapales -dado que, como ya se dijo, era protestante-. Hoy día nadie sigue su opinión. Sirvió muchísimo, sin embargo, para provocar estudios profundos al respecto

2.- Las Exhortaciones son de San Francisco.

Nadie ha puesto en duda que estas Exhortaciones hayan sido escritas verdaderamente por San Francisco. Desde luego que no de su puño y letra, sino dictadas por él y redactadas por sus discípulos.

Están llenas del espíritu de san Francisco (evidencia interna) y se encuentran en los más antiguos manuscritos (evidencia externa); sobre todo en el famoso manuscrito de la Biblioteca Municipal de Asís, ya mencionado.

3.- Fecha de Composición

No se puede determinar con certeza la fecha de composición de cada una de las Exhortaciones.

Lo más probable es que estas Exhortaciones fueron dictadas por San Francisco en distintas fechas y oportunidades y posteriormente fueron coleccionadas a la manera de proverbios. Son breves, porque son resúmenes y porque ese era el estilo que San Francisco usaba y recomendaba a sus frailes.

Cronológicamente se tienen que colocar en los dos últimos años de la vida del santo.

4.- "Sermón Franciscano de las Bienaventuranzas"

Esta colección de 28 Exhortaciones o Admoniciones se llama el "Sermón Franciscano de las Bienaventuranzas" porque 14 de ellas comienzan con la palabra "Bienaventurado", como el Sermón de la Montaña de nuestro Señor Jesucristo.

También se le suele llamar "Espejo de Perfección" (Sin confundirlo con uno de los escritos considerado biográfico de San Francisco y que posteriormente estudiaremos). Se le aplican estos nombres, sobre todo, porque parecen ser lo máximo que escribió San Francisco sobre la perfección cristiana, Son normas para una vida santa. San Francisco nos propone el ideal del hombre que él procuraba ardientemente realizar en sí mismo. Son una síntesis de las virtudes, imbuidas del Espíritu de San Francisco.

CUESTIONARIO

1.- ¿Cuántas son las Exhortaciones de San Francisco y cuáles son los dos nombres que se suelen aplicar a esta colección para indicar su belleza y contenido?
2.- ¿Cuál es la opinión del protestante Pablo Sabatier sobre el origen de las Exhortaciones?
3.- ¿Cuánto y en qué ocasión se escribieron las Exhortaciones?
4.- ¿Por qué se llama a esta colección el "Sermón Franciscano de las Bienaventuranzas".?

Tomado de:
Espiritualidad de San Francisco de Asís
Manual para Laicos Franciscanos
P. Cornelio Moya OFM
Zapopan, Jalisco
1977


Lección Cuarta

Las Cartas de San Francisco

1.- Generalidades

Nuestro Padre San Francisco con toda seguridad y así lo atestiguan sus biógrafos, escribió muchas cartas a personas de su predilección, que figurarían después en la historia de la Orden, como personas muy importantes: A Fray Elías, que gobernó la Orden todavía viviendo San Francisco; al cardenal Hugolino, que llegó a ser Papa con el nombre de Gregorio IX; a Santa Clara, la primera mujer que lo siguió; a san Antonio de Padua, el "Santo de todo el mundo" como lo llamó León XIII; a Jacoba de Sietesolios, su amiga romana; a Fray León, su íntimo amigo y confesor.

En la primera edición de los Escritos de San Francisco que se hizo en 1623, se atribuyen al Santo 17 Cartas.

Hoy día, después de serios estudios y exámenes, la mayoría de los autores están de acuerdo en admitir solamente 8. De la carta a Fray León se conserva el original escrito por la mano ruda de San Francisco.

Comencemos con la Carta a Todos los Fieles. Importantísima para las Hermanas y Hermanos de la Orden Franciscana Seglar.

1. Carta a Todos los Fieles

Es tan importante esta carta que Pablo Sabatier llegó a decir que "en ella se encerraba todo el evangelio franciscano". Hay que colocarla en el año 1221. Más que una carta es una larga exhortación de estilo elegante y que está llena de citas de la Sagrada Escritura.

La carta no va dirigida, ciertamente, a los Frailes; tampoco a los cristianos en general. Está dirigida a cristianos comprometidos y selectos, asociados, íntimamente con San Francisco mismo.

Teniendo en cuenta esto y el hecho de que no se conserva la primitiva Regla redactada por san Francisco para la antigua Tercera Orden -hoy Orden Franciscana Seglar- podemos suponer fácilmente que en esta carta se encuentra lo que San Francisco quería decir a los Franciscanos Seglares.

Los temas principales de la carta son los siguientes:
a) Un llamado a la santificación por la oración y los sacramentos
b) Perdón y amor a los enemigos
c) Devoción al Santísimo Sacramento
d) Vivencia profunda de la vida cristiana
e) Descripción gráfica de la muerte de un pecador impenitente.

2.- Carta a Fray León

Su importancia radica no tanto en el contenido sino en el hecho de ser la única carta autógrafa, es decir, escrita por el puño y letra de San Francisco. Es una verdadera reliquia. Estuvo a punto de ser vendida por el pobre párroco de Spoleto a los Estados Unidos. El Papa León XIII lo supo, la adquirió y le prometió al párroco una pensión anual. La carta se conserva actualmente en la Catedral de Foligno.

Está escrita en latín, pero en un estilo muy pobre. Fue escrita probablemente en 1220, antes de que Fray León se convirtiera en el compañero de San Francisco.

Hay que hacer notar la clase de relaciones que existen entre San Francisco y Fray León: "Como una madre a su hijo, así te hablo, hijo mío".

3. Carta a San Antonio de Padua

Fue escrita a principios de 1224, antes de que San Antonio iniciara su predicación en el sur de Francia. Nos demuestra la actitud de san Francisco hacia los estudios, sobre todo hacia la Sagrada Teología.

4.- Carta a Todos los Clérigos

Se cree que fue escrita en los últimos años de la vida de San Francisco, porque parece un testamento. Va dirigida no sólo a los clérigos de la Orden sino a toda la Iglesia. San Francisco recuerda su propio estado de diácono.

Esta carta de san francisco, llena de humildad y simplicidad, refleja lo que pensaba y quería del Santísimo Sacramento del altar. No se trata de una devoción más. Se trata de un amor apasionado y de una especie de "obsesión".

Quería que los materiales empleados en el culto eucarístico fueran siempre dignos de lo que con ellos se realizaba. Igualmente cuando se refiere a las palabras escritas del Señor. Si en la Eucaristía está presente el Señor, no menos, aunque de otro modo, lo está en las palabras de la Escritura.

5.- Carta a los Gobernantes de los Pueblos.

Fue escrita, también, en el último año de la vida del Santo. Uno de sus biógrafos nos informa que en una ocasión San Francisco quiso presentarse al mismo Emperador para solicitar una ley que protegiera a las alondras y que en la noche de la Navidad, todas las aves, bueyes y asnos fueran protegidos con especial cuidado.

Entonces ¿Por qué dudar que San Francisco escribiera humildemente a todos los Gobernantes del mundo, recordándoles sus obligaciones?

6.- Carta a todos los Custodios de la Orden

La palabra "Custodio" es aplicada aquí por San Francisco a todos los superiores de la Orden. Trata de la reverencia a la Eucaristía y a la Palabra de Dios escrita.

7.- Carta al Capítulo General y a todos los Hermanos

Fue escrita, probablemente antes del Capítulo de Pentecostés de 1224. Estos son los puntos principales que trata: Las relaciones entre san Francisco y sus frailes; los oficios dentro de la Orden; la reverencia hacia el Santísimo Sacramento; la celebración de la Misa y del Oficio Divino.

La oración, que esta carta trae al final, es una joya y un modelo. La vamos a reproducir:
"Omnipotente, Eterno, Justo y Misericordioso Dios, concédenos a nosotros, hombres miserables, hacer por tí, lo que sabemos tú quieres, y siempre querer lo que te agrada, para que interiormente purificados, e iluminados y encendidos con el fuego del Espíritu Santo, podamos seguir las huellas de tu Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, y llegar a tí, oh Altísimo, con sola tu gracia. Que vives y reinas y eres glorificado Dios omnipotente, por todos los siglos de los siglos. Amén".

8.- Carta a un cierto Ministro.

Se desconoce la fecha y la persona a quien va dirigida, San Francisco responde a un Superior atormentado porque las ocupaciones de su oficio no le dejaban tiempo para orar. San Francisco le dice que se puede ser fiel a la vida de oración en medio del trajín de los quehaceres ordinarios.

Esta carta es una buena lección de cómo deben tratar los Superiores a los frailes que pecan.

CUESTIONARIO

1.- ¿A quiénes, con toda seguridad, escribió cartas san Francisco, aunque no se conservan?
2.- ¿Cuántas cartas se adjudicaban a san Francisco y de cuántas estamos seguros?
3.- ¿En qué nos basamos para decir que la Carta a Todos los Fieles, escrita por san Francisco, va dirigida a los franciscanos seglares?
4.- ¿Cuáles son los temas tratados en la Carta a todos los Fieles?
5.- ¿Qué tiene de particular la Carta a Fray León y qué historia hay alrededor del manuscrito original?
6.- ¿A quién va dirigida la Carta a todos los Clérigos y de qué trata?
7.- ¿Por qué se puede pensar, con seguridad, que san Francisco haya escrito una Carta a los Gobernantes de los Pueblos?

Tomado de:
Espiritualidad de San Francisco de Asís
Manual para Laicos Franciscanos
P. Cornelio Moya OFM
Zapopan, Jalisco
1977

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