¿Qué sentiría, si pudiera sentir, el árbol de la Cruz?

AP Photo/Mahesh Kumar A.



Me he preguntado…

¿Cómo se habrá sentido el árbol donde fue clavado Jesús?


Hijo de la naturaleza y alimentado por ella,

creció escuchando el trinar

de los pájaros en la mañana

y cobijándolos de las sombras de la noche.

Sintió en sus hojas la tibieza del sol

y el frio de la helada..

Bajo su sombra protegió a peregrinos

y animales que en los días de verano

buscaban refrescarse debajo de su follaje

para sentir la brisa que se colaba por las hojas.


En la primavera alegró el lugar

con sus tornasoladas flores

donde los colibrís y las mariposas

se deleitaron con ellas.

Cuando llegó a la madurez de su vida,

comenzó a sentirse cansado…

y su savia fue circulando con menos energía.


Un día sintió un profundo dolor en sus raíces…

Un grupo de hombres con hachas en sus manos

con brutal esfuerzo picaron su tronco

y cortaron sus raíces y ramas.

Poco a poco la savia dejó de circular

y sin vida se desplomó

en el suelo que le dio vida y le vio nacer…


Arrancado de la tierra

fue llevado a un aserradero

donde cortaron su tronco en dos

y lo midieron para que formara una cruz.

Permaneció un tiempo en un rincón

hasta que un día dos soldados

lo tomaron y se lo llevaron…


Lo arrastraron por los adoquines de la ciudad

y en cada paso el madero sentía que iba dejando

parte de su corteza en aquel áspero suelo…

Cuando llegaron a un lugar

que parecía una cárcel

sin piedad lo tiraron contra el suelo…

El golpe seco que retumbó en la habitación

hizo que se conmoviera

aquel hombre desfigurado…

lleno de heridas y coronado de espinas

que estaba orando en un rincón.


Los soldados dando un grito

le obligaron a cargar los maderos.

El hombre sin emitir sonidos,

con suavidad se abrazó a ellos…

Parecía que quería encontrar allí fuerza

pues estaba sin aliento…

Mirando con amor aquel trozo de vida desgarrado,

que fue árbol en un tiempo,

vio reflejada su vida en él…

pues estaba siendo arrancado de la tierra

como habían hecho con ese madero,

y aceptó no solo su compañía

sino que fuera su lecho de muerte.


Su sangre se mezcló con la savia del madero

y ambos se apoyaron en el camino,

hombre y madero de cruz, caminaron juntos…

Uno cargando, sintiendo el peso inerte de los maderos,

y dejando huellas de sangre…

y otro siendo cargado, dejando parte de su corteza

en el camino hacia el Gólgota…


El cansancio, el dolor, las heridas

dejaron sin aliento al hombre Jesús,

que no pudo cargar solo los maderos

y entonces Simón de Cirene le ayudó

hasta llegar al lugar de la Calavera.


En el momento de la crucifixión

los maderos sintieron ahora

el peso del cuerpo vivo de Jesús.

Unos clavos hicieron inseparables

el cuerpo de Jesús y la cruz

donde se unió la sangre, la savia y los maderos…

En cada golpe donde se iba incrustando

el metal en la carne y la madera,

se abría una herida por donde se iba la vida

que entraba en los maderos que la sostenía…


Cuando terminaron de crucificar a Jesús,

lentamente los soldados elevaron los maderos

donde permanecían unidos el hombre y la cruz.

El árbol que sirvió para dar vida

ahora contiene al que es la Vida…

que la está entregando minuto a minuto

ahora ya sin aliento, pues se va…

Los brazos del madero

sostienen su cuerpo sin vida

Y los brazos del Padre reciben su vida…

Entre maderos de un establo nació

Y entre maderos de cruz murió…


Y aquel árbol nunca imaginó

ser cargado y cargar al que es la Vida…

Le marcó tanto su existencia

que quiere permanecer con él eternamente.

Sus maderos son testigos de la agonía y del dolor

pues sintió hasta los últimos latidos de su corazón…

Desgarrado por su dolor, no quiere separarse de él…

El amor de María, le hace cambiar de opinión,

ella, su madre, contempla y besa

los maderos que ahora son su lecho de dolor…


Y sin oponer resistencia,

conmovido por el maternal amor,

el árbol entrega no sin dolor,

el cuerpo muerto del Señor.

Quedan gravadas en él,

las cicatrices de la pasión

hecho que quedará para siempre

en la corteza de su corazón.


Lentamente en silencio y sin prisa

el cuerpo sin vida de Jesús

es colocado en el regazo materno

escena que no tiene descripción

​pues madre e Hijo se unen

en abrazo eterno de amor…



3:05:00 p.m.

Publicar un comentario

[facebook][blogger]

Hermanos Franciscanos

Formulario de contacto

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *

Con tecnología de Blogger.
Javascript DisablePlease Enable Javascript To See All Widget