
03/12/2014 - Cartas de los lectores
Alma, conciencia y memoria histórica
Con la imagen de fondo del bello fresco de la Escuela de Atenas, el Papa habló la semana pasada del cielo y de la tierra, de Dios y del mundo, del alma y del cuerpo. No hay dualismo en la religión cristiana porque la relación que une lo divino y lo humano es una relación de encuentro que en la historia de Europa, a pesar de los errores y los pecados, ha generado un humanismo en forma de paz, solidaridad recíproca y subsidiariedad. No hay combate entre una Iglesia que defiende la sacralidad de la vida humana y unas instituciones políticas llamadas a alimentar de sustancia auténticamente democrática el proyecto europeo.
Los desafíos históricos son enormes: superar la uniformidad de la globalización, conseguir el equilibrio justo entre la flexibilidad de los mercados y la dignidad del trabajo, resolver el drama de las migraciones, cuidar el entorno ecológico en el que el hombre vive. La historia de Europa es la historia del encuentro entre Dios y el mundo. Y esta historia ni está cerrada, ni llegó a su fin.

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