
El relato estándar ha establecido el tópico de que la izquierda se preocupa de reducir las desigualdades y la derecha del crecimiento económico sin interesarse demasiado en cómo se distribuye Como todo tópico, tal afirmación posee una buena parte de verdad, pero que (1) responde más al pasado que al presente del socialismo mutado en social-liberalismo y (2) sus tópicos le impiden asumir todos los mecanismos reales que provocan la desigualdad.
El excelente libro de Thomas Piketty El Capital en el Siglo XXI permite constatar una vez más la visión sesgada de la izquierda en muchos lugares, en España de una forma clamorosa, pero también en determinadas fuerzas de la América Latina, cómo ignoran un factor clave en la formación de la desigualdad: el crecimiento de la población. Naturalmente, no es solo la población, sino esta y el crecimiento económico por habitante. Pikkety subraya en la página 216 de la versión en catalán de su libro que una clave del aumento o reducción de la desigualdad es la suma de la tasa de crecimiento de la renta por habitante más la tasa de crecimiento del población, y que por consiguiente países con tasas de crecimiento económico parecido pueden promover una situación de desigualdad distinta, el ratio capital/renta, porque el crecimiento de su población no es igual.
El factor clave del crecimiento de la población es la natalidad por razones obvias . Si esta tiende a reducirse y llega a situarse por debajo la tasa de remplazo de 2,1 hijos por mujer, entonces la desigualdad, entre quienes detentan el capital y quienes no, puede aumentar, sobre todo con tasas de crecimiento de la renta por debajo del 2%.
Una estrategia de la reducción de la desigualdad debe atender por consiguiente a tres frentes, el crecimiento de la renta, la forma como se distribuye o redistribuye, y el crecimiento de la población . De hecho, en Europa puede observarse que existe una relación razonable entre la tendencia a aumentar la desigualdad y el bajo crecimiento demográfico, un hecho que España, que sigue siendo una especie de laboratorio de prueba de tendencias sociales y económicas, muestra de una manera espectacular.
La izquierda menosprecia sistemáticamente la natalidad, el valor de la maternidad , margina a la mujer embarazada en sus reivindicaciones feministas y a las familias numerosas, mantiene como un tótem sagrado el aborto, y consigue de esta manera demostrar que su ideología, en el sentido peyorativo de los términos, no responde a un humanismo sino a una colección de prejuicios.
Leer a Pikkety sería una buena terapia para curarse de sus males dogmáticos, a condición de que la lectura sea completa.
Y, dicho esto, a derechas, izquierdas y centro, a todos os deseamos una feliz Navidad, que el mensaje de Jesús, Dios encarnado en la historia humana en un humilde portal de Belén, nos ayude a todos a entrenarnos mejor y a transformar las diferencias en una competencia positiva para servir a la gente.

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