Miguel Bosé, Ricky Martin y los derechos de sus hijos


En una entrevista el último número de la revista Shangay Express cuya publicación coincide con la celebración del Día del Orgullo Gay, el cantante Miguel Bosé ha anunciado que, además de los dos mellizos nacidos de un vientre de alquiler hace apenas dos años, tiene otros dos mellizos, que llegaron siete meses después de los primeros.

En la entrevista, Bosé reivindica su propio modelo de familia: “Tengo una familia diferente y, a priori sólo voy a encontrar solidaridad en un ámbito de diferencia”, afirma.

También explica que, en su decisión, tuvo mucho que ver el consejo de su amigo Ricky Martin: “Cuando tomé la decisión comprobé que con cincuenta años se te cierran las puertas en todo el mundo para adoptar, y entonces Ricky Martin me sugirió esa opción que al final escogí. Ricky fue quien me guió. De hecho es padrino de Tadeo”.
El cantante Ricky Martin, que se ha declarado gay, también tiene unos gemelos concebidos por reproducción asistida y gestados en un vientre de alquiler: Matteo y Valentino.

Preguntado por un periodista por la madre de los bebés, Martin apuntó que “fuera de mi casa hay una lista de mujeres que desean atender a mis hijos”.

Desarrollo sano

Al respecto, un artículo publicado en la web de la archidiócesis mexicana de León destaca que “un sinnúmero de chicas que den amor a Matteo y Valentino nunca suplirán el amor auténtico de una madre; un solo progenitor no es capaz de sustituir la figura ausente del otro progenitor, aún, cuando  esta persona se desborde en amor  hacia  sus vástagos”.

“Los padres son vitales y complemento en el sano desarrollo psicológico, social, afectivo y físico de los niños –continúa-. Hoy en día la humanidad está cada vez más doliente debido al aumento de familias desestructuradas, sumergidas en la confusión, en la mentira, en la violencia verbal y física, consecuencia del alto índice de egoísmos subjetivos del hombre que conlleva a los matrimonios a finalizar en separaciones y divorcios. Los hijos de padres divorciados sufren lacerantes heridas difíciles de sanar”.

Hechos como estos abren nuevos horizontes clínicos importantísimos desde la perspectiva, antropológica, psicológica, filosófica y científica con respecto a la integración a la sociedad de los hijos de uniones del mismo sexo o de personas sin pareja.

Pagar, encargar, entregar

Algunos de los niños concebidos de esta manera, ¿tienen o no tienen papá? Desde el punto de vista biológico, su auténtico progenitor no los trajo planeados al mundo, sólo se empleó su esperma. Al mismo tiempo, no tienen mamá; sólo se alquiló un útero para darles la vida. En ocasiones, los hijos se pagan, se encargan y cuando están listos se entregan.

Muchos de los debates éticos que plantea esta concepción de la paternidad y la maternidad se zanjan pasando por alto –o valorando poco- un punto vital: el desarrollo de sentimientos de los hijos, y el derecho de los mismos a conocer y/o tener unos padres biológicos propios, aunado a sentirse amados por ellos mismos.

Muchas personas concebidas de esa manera viven dilemas de índole afectivo, psicológico y espiritual, junto con hondos vacíos existenciales en sus vidas, al percibirse distintos o extraños a los otros, así como también al apreciarse en parte, como  resultado de los intereses propios de la ciencia y de quien los quiso traer al mundo.

Sumamos y asociamos a todo esto el enorme deseo, sed y hambre de identidad biológica que en su psique tienen estas personas; originado de un sentido de pertenencia innato.

El anhelo egoísta de suplir la soledad de un ser humano priva de derechos a los nacidos por esta vía y puede frustrar sus vidas.

“Odié la forma en que me trajeron al mundo”

En este sentido, es público el caso de la joven nacida por inseminación artificial de semen anónimo Katrina Clark. Su madre optó por tener a su hija a través de un donador de semen anónimo, y nunca le ocultó cómo había sido concebida. “Me molesta que todo lo relativo a la donación de gametos se centre solo en ‘los padres’, es decir, los adultos que pueden tomar decisiones sobre nuestras vidas. Se simpatiza con la madre por querer tener un hijo”, declara.

Un tiempo después, la madre se casó y los problemas empezaron cuando Katrina y su padrastro discutían. La madre destacó al padrastro que él no tenía ningún derecho sobre su hija, sencillamente porque ella no tiene padre y nunca lo tendrá.

“En ese momento, odié la forma en que me trajeron al mundo y me sentí reducida a una ampolla de semen”, confiesa Katrina.

Esta chica narra su dolorosa vida, vacío y difícil integración a la sociedad, al verse privada de su padre. “Siempre tuve nostalgia de un papá”, asegura. De su incansable deseo de conocer a su progenitor genético, y tras una intensa investigación, logró encontrarlo.

Su padre biológico le dijo: “Estoy cansado de esta historia del donador de esperma anónimo, para mí tú no eres mi hija, no te quiero, no siento nada por ti, me eres indiferente”.

Sin embargo las palabras de Katrina al ver a su padre biológico, muestran la controversia ética de su historia así como la alegría y la paz interior de quien se ha reconciliado con su identidad: “No importa que no me ames, o que yo no signifique nada para ti, ahora soy feliz porque he conocido al hombre del cual soy sangre de su sangre, al fin conocí a mi padre biológico”.

Tomado de Aleteia.com

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