•Mons. Castaño invitó a los fieles a practicar deportes para su desarrollo humano.
Practicar algún deporte es muy importante para que los fieles mantengan la armonía entre espíritu, mente y cuerpo. Así lo estimó el titular de la III Vicaría Episcopal, monseñor Adolfo Miguel Castaño, quien es un deportista habitual.
El sedentarismo –dijo– es un mal que se propaga con rapidez en estos tiempos, en gran medida se debe a los avances tecnológicos, como el uso excesivo de consolas de videojuegos y tabletas electrónicas, que impiden el desarrollo normal del organismo en niños y adolescentes.
En el tema deportivo son inevitables las comparaciones con los tiempos anteriores, cuando la niñez disfrutaba de sencillos juegos al aire libre, que les permitían ejercitarse y mantenerse, de forma natural, en buen estado de salud. El hecho de que permanezcan frente a las pantallas por excesivos periodos, le resulta preocupante a Mons. Castaño.
Al mirar en perspectiva, el Obispo Auxiliar de México se congratuló por practicar diferentes disciplinas deportivas a lo largo de su vida. Recordó los partidos de fútbol de su niñez y juventud. Hoy practica el ciclismo, que es una de sus mayores aficiones deportivas. Acude por las mañanas a rodar su bicicleta en las pistas del Bosque de Aragón, cercano a la casa episcopal. A veces lo acompañan en esos recorridos algunos sacerdotes de la III Vicaría para mantenerse también en buena forma física.
Monseñor Castaño describe una rutina que sigue regularmente desde muy temprano: levantarse, orar, salir con su bicicleta a recorrer las pistas del bosque cercano, regresar a bañarse y arreglarse, tomar su desayuno y rezar su oficio. Estos hábitos lo preparan para atender su agenda como Vicario Episcopal.
Beneficios de hacer deporte
‘Quien busca su bienestar físico no comete un acto egoísta, más bien es una necesidad, porque el cuerpo humano es un don de Dios’, consideró monseñor Castaño, quien está de acuerdo con la cita latina “mens sana in corpore sano” (mente sana en un cuerpo sano).
Quiso expresar la manera en que se percibe a sí mismo al practicar sus rutinas deportivas: “siento mi mente despejada, trabajo mejor, aunque un científico del deporte podría explicar mejor ese bienestar físico que se experimenta después de hacer ejercicio”.
Por el contrario, señaló que no se siente de la misma manera cuando, por alguna circunstancia, no realiza su rutina deportiva. Considera que el ejercicio es al cuerpo, como la oración al espíritu, y el cultivo del intelecto a la mente. Extendió su recomendación a los sacerdotes y fieles de cultivar buenos hábitos en su vida y a cuidar su salud a través de la práctica deportiva.

Publicar un comentario