“Ustedes, como yo, saben de esa alcoholización que les ofrecen a muchos jóvenes y muchas veces, hasta con deshonestidad, con cosas adulteradas y cosas que dañan profundamente la salud”, dijo.
El arzobispo afirmó que toda la sociedad debe pensar de qué forma estamos viviendo, qué criterios para divertirnos tenemos.
Según monseñor Cortés Contreras, se ha roto la transmisión de los valores de los padres a los hijos, de los maestros a los alumnos, y también, a veces de los sacerdotes a los fieles, y “estando rota la tradición se rompe algo muy fundamental, ese es uno de los síntomas de la ruptura de la sociedad”.
También aseguró que la Pastoral Juvenil, como una de las prioridades de la diócesis, estará pendiente de que en las parroquias se fortalezca más la educación y la enseñanza a los jóvenes a divertirse sanamente.
El suceso en la fiesta del 15 de junio, organizada para presentar una bebida alcohólica de una empresa alemana, sucedió porque se echó nitrógeno sobre la piscina para que se formara humo, pero con el contacto con el cloro, el producto resultó tóxico y varios jóvenes se desmayaron y se ahogaban.
Otros jóvenes acudieron a socorrerlos, pero uno de los nueve intoxicados tuvo que ser operado a corazón abierto y se encuentra grave.

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