El presidente francés, François Hollande, ha reunido el pasado fin de semana a los siete primeros ministros socialistas de la UE. Como objetivos de la reunión, proponen que se dé más tiempo a los estados para cumplir con los compromisos presupuestarios y que no computen en el déficit las inversiones productivas. A cambio de ello, apoyarían a Junker (lo harán de todas maneras), el candidato conservador a presidir la Comisión Europea (CE). La mayor duda sobre este cónclave socialista es saber si las políticas que ellos están emprendiendo en sus países respectivos están dando resultados. Por lo que parece, en Francia, desde luego, no.

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