¡Nicea 2025! Hace 50 años fue el abrazo de Atenágoras con Pablo VI, en Jerusalén. “¡Durante siglos!” gritaba Pablo VI “sin encontrarnos” y al final el obispo de Roma y el patriarca de Constantinopla se abrazaron. Cincuenta años de un acercamiento lento pero ininterrumpido entre los dos pulmones con los que el cuerpo de la Iglesia nació y aprendió a respirar el aire del mundo al que evangelizar, hasta que ahora de nuevo en Jerusalén Francisco y Bertolomeo se han abrazado. Pero esta vez, recogiendo el trabajo bien hecho de estos cincuenta años de ecumenismo orante y militante, afectivo y efectivo.
¡Nicea 2025! En las agendas informativas del mundo una reseña más, apuntada con demasiada antelación para el frenético ritmo de los acontecimientos y de las noticias. Pero en las agendas de cada pulmón de la Iglesia de Cristo está ya escrita con letras de oro, y no sabemos como habrán sido escritas en la agenda del Cielo, donde la llaga de la desunión de los cristianos es inseparable de las llagas del Crucificado-Resucitado.
¡Nicea 2025! ¿Será esta la fecha de la esperada reunificación de la Iglesia dividida en el Cisma de Oriente hace 960 años? En el año 325 obispos de oriente y occidente celebraron un Concilio en Nicea en el que quedo redactado el credo que tanto católicos como ortodoxos confesamos. En el año 2025 de nuevo en Nicea obispos de oriente y occidente se unirán no sólo para rezar juntos aquel credo, sino para llenarlo de sentido cuando digan “creo en el Espíritu Santo”, o “creo en la Santa Iglesia” o “creo en la comunión de los santos”. Porque además de creer confiaran en el Espíritu Santo de la Unidad, se miraran a los ojos reconociéndose hijos de una misma Iglesia, y curaran las heridas que un día rompieron la comunión de los santos.

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