-¿Cómo surge la idea de hacer el cortometraje "Pelucas"?
-Después de haber hecho el documental "Contra el Tiempo" que estuvo nominado a los Premios Goya yo tenía otros proyectos, otras cosas que hacer. Pero en la vida se nos cruzó el cáncer. A mi mujer le diagnosticaron cáncer de mama en diciembre de 2010. En principio, iba a ser muy tratable y con muy buen pronóstico, pero se fue complicando a lo largo del camino. Cuando había ya pasado un año y pico desde que se lo diagnosticaron –ella estaba con unos tratamientos- tuve la idea del corto con la intención de ayudar. Mi mujer era guionista, tenía muchas tablas, era muy cinéfila y había colaborado conmigo en alguna ocasión.
Por eso pensé que podíamos aportar nuestro granito de arena a la lucha contra el cáncer a través de un cortometraje. Yo lo pensé pero no se lo dije a ella, porque no sabía si iba a querer meterse en algo así. Tampoco yo sabía cómo lo quería hacer, qué quería contar. Pero a mí me había llamado mucho la atención el tema de cómo enfrentarse a la enfermedad, cómo comunicarlo, cómo hablarlo con la gente, una vez que más o menos se acepta la enfermedad, aunque es algo que nunca se acepta (uno quiere levantarse por las mañanas pensando que lo has soñado, que ha sido una pesadilla). También me interesaba indagar en el tema estético, en cómo te lo planteas: si te pones peluca, pañuelo o no te pones nada. A raíz de eso escribí un corto de ficción compuesto por dos personajes, en el que se plantea, en un momento dado, esa pregunta: "¿Qué hago, tengo ganas de salir de aquí y de seguir con mi vida?". "¿Y cómo lo hago? ¿Lo oculto con una peluca e intento que nadie se entere de que estoy enferma? ¿O me pongo un pañuelo y tiro para adelante?"
-¿Y qué pasó después?
-Yo escribí el cortometraje y se lo pasé a mi mujer. Sobre todo, para que ella me diera el visto bueno, no ya solo como guionista, sino sobre todo como mi mujer y para saber si ella quería que me encargara de esto, porque en algún momento íbamos a tener que hablar de ella y de su enfermedad cuando se nos preguntara por qué había surgido el corto. A ella le encantó el guión y me dijo que sí, que tenía ganas de que me embarcara en esto y que me apoyaría en todo lo que le fuese posible. A lo largo del camino han sido cerca de tres años de enfermedad de mi mujer. Además, con la circunstancia de que yo también he tenido cáncer, el verano pasado pasamos por la quimioterapia los dos juntos. Cuando las cosas vienen malas vienen malas a la vez. Encones, el corto adquirió un especial significado para nosotros. Más allá de buscar cierta proyección cinematográfica o profesional nos lo planteamos como una herramienta de trabajo. Como algo, primero, que nos sirviera de terapia a nosotros, a ella y a mí, y luego que pudiera servir a la gente que se encontrara en una situación similar.
-¿Cómo ha cambiado, desde entonces, su vida?
-Mi mujer, por desgracia, falleció. Ése, lamentablemente, ha sido el gran cambio de mi vida. Como te decía, de alguna manera, "Pelucas" nos sirvió como terapia. A mí ahora, personalmente, me sigue sirviendo el hablar del corto y el ponerle nombre a la enfermedad, aunque en el corto no se menciona el cáncer, porque pensábamos que si lo decíamos de alguna manera traicionábamos a la realidad. Porque es verdad que pocas veces en la intimidad de un enfermo se menciona la palabra. Casi siempre se intenta huir de la palabra.

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