
Hace ya varios meses, que el Gobierno propuso una nueva ley de protección de la vida y de apoyo a la maternidad. Sin embargo, no vemos la hora de su puesta en marcha.
Mientras tanto, sigue en vigor la ley anterior, que en la práctica despenaliza el aborto y aboca a las madres embarazadas con problemas, a una aparente solución, que en realidad es una tragedia y que conlleva secuelas psicológicas y físicas en bastantes casos.
No se trata de opciones legítimas contrapuestas, porque hay vidas humanas en juego, con los mismos derechos que los demás y personas que sufren.
Respetables ideólogos de la izquierda, han deplorado que la sociedad actual contemple el aborto como una solución, ya que colisiona con la defensa de los más débiles, frente al capitalismo inhumano. El aborto no cuadra con la esencia del pensamiento progresista.
Creo que va siendo hora que la defensa de la vida, se distraiga del debate político y que se realicen esfuerzos para defender la vida y apoyar con claridad a la mujer embarazada.

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