“¿Cuál es, queridos hermanos, vuestra tarea?”, preguntó. “Con las Palabras de San Pablo podemos decir: que todos los hombres sean salvados y alcancen el conocimiento de la verdad".
“Se trata de evitar –continuó– que se hagan cosas feas como el explotador y el que roba, y defender vuestra honestidad”.
En su homilía, el Pontífice comentó las lecturas de la liturgia del día y recordó cómo Jesús pide “ser astutos como serpientes y sencillos como palomas”. “Poner juntas estas dos dimensiones es una gracia del Espíritu Santo, una gracia que debemos pedir”, añadió.
Francisco explicó que el hombre fiel es aquél que “sigue a Jesús, el cual ha dado a sí mismo en rescate por todos, ha dado su testimonio según la voluntad del Padre”.
“También el Evangelio nos habla del hombre fiel: uno que sabe ser fiel tanto en las cosas pequeñas como en las grandes”.
El Pontífice indicó que “la Palabra de Dios nos conduce a una elección final: ‘Ninguno puede servir a dos señores, porque odiará a uno y amará al otro, o estimará a uno y despreciará al otro’”.
“Que el Seños os sostenga en este servicio y la Virgen, Virgen Fiel, os acompañe”, concluyó.
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— ACI Prensa (@aciprensa) 17 de septiembre de 2016

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