
Me tocaba cocina, lo que significa que, además de cocinar, tenía que llevar la basura. Con mucho cuidado y gran ilusión iba pisando la nieve dejando mis huellas, cuando de pronto, vi un camino de huellas pequeñitas. Eran las pisadas de algún pajarillo de la huerta. Me encanta ver esas huellas chiquititas, pues sólo se perciben cuando hay poca nieve.
A veces a nosotros nos ocurre lo mismo: en el día a día no somos capaces de ver las huellas de Cristo a nuestro lado, pero Él alguna vez nos manda una capa fina de nieve (esto es, un acontecimiento, una situación, una persona, algo) que muestra que sí que está Cristo junto a ti, pues ves sus huellas y, con ello, reaviva la certeza de que Él camina a tu lado y que no estás solo.
Las huellas de la presencia de Cristo caminando a tu lado en tu vida son el gozo y la paz. Pídele a Cristo que tu mirada le pueda ver y reconocer. Hoy fíjate bien, seguro que te regala algo o alguien donde Él te muestra que camina contigo (si lo descubres, dale gracias), y sigue caminando agarrándote fuerte de su mano.
VIVE DE CRISTO

Publicar un comentario