En la homilía que pronunció esta tarde en la Catedral de Asunción ante obispos, sacerdotes, diáconos, seminaristas y religiosos, el Santo Padre recordó que el Señor “no hizo alarde de su categoría” y por ello, del mismo modo, “el llamado por Dios no se pavonea, no anda tras reconocimientos ni aplausos pasatistas, no siente que subió de categoría ni trata a los demás como si estuviera en un peldaño más alto”.
Todo consagrado, explicó el Papa, “se configura con Aquel que en su vida terrena, ‘entre ruegos y súplicas, con poderoso clamor y lágrimas’ alcanzó la perfección cuando aprendió, sufriendo, qué significaba obedecer; y eso también es parte del llamado”.
El Santo Padre también se refirió a la importancia de la oración y afirmó que con ella “cada uno de nosotros (…) queremos ir pareciéndonos más a Jesús”. La oración, continuó, “hace emerger aquello que vamos viviendo o deberíamos vivir en la vida cotidiana, al menos la oración que no quiere ser alienante o solo preciosista”.
“La oración nos da impulso para poner en acción o revisarnos en aquello que rezábamos en los salmos: somos nosotros las manos del Dios que alzan de la basura al pobre y somos nosotros los que trabajamos para que la tristeza de la esterilidad se convierta en campo fértil”.
El Papa Francisco resaltó luego que “nosotros que cantamos que ‘vale mucho a los ojos del Señor la vida de los fieles’, somos los que luchamos, peleamos, defendemos la valía de toda vida humana, desde la concepción hasta que los años son muchos y las fuerzas pocas”.
La oración, afirmó el Pontífice, “es reflejo del amor que sentimos por Dios, por los otros, por el mundo creado; el mandamiento del amor es la mejor configuración con Jesús del discípulo misionero”.
Para concluir, el Santo Padre recordó que “el campanario de esta Catedral fue rehecho varias veces; el sonido de las campanas antecede y acompaña en muchas oportunidades nuestra oración litúrgica: hechos de nuevo por Dios cada vez que rezamos, firmes como un campanario, gozosos de repicar las maravillas de Dios, compartamos el Magnificat y lo dejemos al Señor hacer, que Él haga, a través de nuestra vida consagrada, grandes cosas en el Paraguay”.
La homilía completa la encuentra en: https://www.aciprensa.com/noticias/texto-y-video-homilia-del-papa-en-las-visperas-con-sacerdotes-y-religiosos-en-paraguay-10068/

Publicar un comentario