El Prelado del Opus Dei: Mons. Javier Echevarría, estuvo el 1 de julio en Burgos, invitado por el Arzobispo, Mons. Francisco Gil Hellín para celebrar la Santa Misa en la recién inaugurada parroquia de San Josemaría Escrivá. A las doce del mediodía, acudió a la parroquia, donde concelebró la Santa Misa con Mons. Gil Hellín y el párroco José Luis Tapia. En la homilía, manifestó emocionado:
• “El poder celebrar el recuerdo de un santo que pasó mucho tiempo en esta ciudad”. Animó a los presentes:
• A “santificar” la vida ordinaria.
• “Las ocupaciones corrientes y ordinarias, tienen un sentido divino, de eternidad”, San Josemaría Y que entendieran que:
• “A través del trabajo podían encontrar a Dios” Y que:
• “Salieran al encuentro de la gente y rezaran por todas las personas que se encontraran”. El templo, inaugurado el pasado 26 de junio, fiesta de San Josemaría, estaba lleno de feligreses; que participaron activamente, con entusiasmo y gran recogimiento, en la ceremonia. El coro aportó: • Notas de gran belleza, singularidad y un muy especial clima de oración. Al acabar la ceremonia, hubo intercambio de agradecimientos entre:
• Don José Luis Tapia, párroco.
• Mons. Echevarría, prelado del Opus Dei.
• y Mons. Gil Hellín, arzobispo de Burgos. El arzobispo de Burgos también, con ilusión apostólica y como celoso pastor de aquellas almas, dirigió unas palabras a los presentes; deseando que muchos jóvenes y hombres y mujeres de todas las edades y condición, se acerquen más a Dios a través de la labor que se realice en esta parroquia. A las cinco y media de la tarde, Mons. Javier Echevarría participó en un encuentro-tertulia, en el Auditorio del Fórum Evolución, con fieles y amigos del Opus Dei. Comenzó recordando varias anécdotas de la estancia de San Josemaría en Burgos. El Fundador del Opus Dei residió en esta ciudad entre enero de 1938 y marzo de 1939. Y el Prelado recordó la ilusión con que visitó por primera vez la catedral y el resto de la ciudad; y cómo desde Burgos impulsó, con dinamismo y fuerza, la futura expansión del Opus Dei. El ambiente que se respiraba en el auditorio, era en todo momento, festivo y de acogida familiar. El público asistente, que abarrotó el lugar, realizó preguntas a las que el Prelado contestaba, con amable dulzura; contando hechos y recuerdos de un ayer entrañable y recomendaciones para un hoy vivo y exigente. Al acabar, pidió oraciones por el Papa Francisco, y contó que en alguna ocasión el Santo Padre le había pedido que dijera a la gente con que se encontrara que el Papa contaba con su apoyo.
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