
(ZENIT – Roma).- El papa Francisco proveniente del aeropuerto, llegó proveniente en un vehículo de pasajeros, acompañado por Bartolomé I y Jerónimo II, al campo de refugiados de Moria, en el cual se encuentran unas 2.500 personas.
El Papa en el campo de Moria saluda a los jóvenes que esperan respuesta a su solicitud de asilo
Al ingresar saludó a los 150 menores que esperan obtener el estatus de refugiados y después durante varios minutos a cientos de personas que le estaban detrás de las vallas de seguridad.
Muchos de ellos, entre los cuales tantas madres con niños, especificaban sus países de origen: Sira, Irán, Irak, y también sus etnias, como los Yazidis. Bartolomé I y Jerónimo II le acompañaron en este recorrido que siguió en una gran carpa.
Se vieron gestos de gran humanidad y ternura, como cuando el Papa se inclinó para recoger el biberón que se le había caído a una señora con su bebé. No faltaron niños que le entregaron dibujos, ni palabras de ánimo por parte del Santo Padre. Y no faltó alguno que le pidiera al Papa algo de recuerdo, como una estampita, o personas que se pusieron a llorar.

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