Abuelo de 18 nietos fue ordenado como sacerdote
El
hecho de que fuera ordenado presbítero a sus 71 años, viudo y con ocho hijos,
resultó ser noticia de alcance nacional e internacional. Probablemente, habrá
diáconos permanentes que se encuentren en una circunstancia similar, por lo que
el nuevo sacerdote describió algunos pormenores que llevaron a su ordenación.
En
entrevista para Desde la fe, el P. Enrique Martínez Domínguez consideró que la
voluntad de Dios estuvo presente incluso en las circunstancias que le
impidieron ser sacerdote en su juventud. Aseguró que hasta hace poco tiempo le
parecía insospechada la posibilidad de ser ordenado presbítero.
Más
que contemplarse como una figura del derecho eclesiástico, la promoción de
diácono permanente a sacerdote es producto de un discernimiento del Obispo, en
este caso, del arzobispo de Chihuahua, Mons. Constancio Miranda Weckmann.
El
Sr. Arzobispo meditó e hizo una evaluación de la trayectoria de 32 años de
servicio diaconal del P. Martínez Domínguez y solicitó dispensa a la Santa
Sede, la cual les fue concedida. “Deseo que mi ordenación sacerdotal sea un
testimonio para gloria de Dios”, expresó.
Se
consultó con Mons. Salvador Martínez, Vicario de Agentes de Pastoral de la
Arquidiócesis de México, para que explicara cómo pudo darse la promoción del P.
Enrique Martínez, y ratificó que “estos casos ocurren por dispensa de la Santa
Sede”.
El
portal de internet de la Arquidiócesis de Chihuahua especifica: “Los (diáconos
permanentes) casados, al quedar viudos y examinando cada caso en particular,
con la anuencia del Obispo del lugar, pueden solicitar a la Santa Sede el
permiso correspondiente para acceder al presbiterado. Así, en nuestra Iglesia
particular de Chihuahua, se vivirá por vez primera este hecho”.
–¿Haría
alguna recomendación para los diáconos en su misma situación?, se le preguntó
al P. Martínez Domínguez. –Que mediten y hagan oración a partir de su
situación. Que no debe tenerse más perspectiva sino el tener la seguridad que
el diaconado permanente en sí mismo es una realización plena, completa y cabal.
En la Iglesia es un ministerio completísimo, y no se necesita aspirar a más.
Al
respecto, abundó: “Una ordenación como el caso mío es una excepción que depende
de un discernimiento del Obispo, que él valore la conveniencia por necesidad y
por distintos aspectos, así como que el candidato esté debidamente calificado.
Por todo esto, le doy gracias a Dios”.
El
pasado 15 de agosto, día de la ordenación del P. Martínez Domínguez, la
Catedral de Chihuahua lució colmada de fieles que anhelaban acompañarlo, junto
a tres diáconos más que también fueron ordenados.
Al
abordar las circunstancias que rodearon su ordenación, se refirió al hecho de
que su esposa, la señora Guillermina Amparán Rey, fue llamada a la Casa del
Padre, mientras que sus ocho hijos lograron ser autosuficientes, además de
tener la bendición de ser abuelo de 18 nietos.
–¿Algún
comentario que desee agregar? –Sí. Es indispensable en mi parecer, que el
laicado asuma su responsabilidad como miembros de la Iglesia, y que en sus
actividades, sean en los campos social, económico, político, sindical,
magisterial, en fin…, sigan predicando el Evangelio, sabiendo que la mejor
predicación siempre será el ejemplo.
El
P. Enrique Martínez Domínguez asumirá sus funciones como sacerdote Vicario en
la Catedral de Chihuahua.
https://www.facebook.com/media/set/?set=a.512921915448055.1073742
El
hecho de que fuera ordenado presbítero a sus 71 años, viudo y con ocho hijos,
resultó ser noticia de alcance nacional e internacional. Probablemente, habrá
diáconos permanentes que se encuentren en una circunstancia similar, por lo que
el nuevo sacerdote describió algunos pormenores que llevaron a su ordenación.
En
entrevista para Desde la fe, el P. Enrique Martínez Domínguez consideró que la
voluntad de Dios estuvo presente incluso en las circunstancias que le
impidieron ser sacerdote en su juventud. Aseguró que hasta hace poco tiempo le
parecía insospechada la posibilidad de ser ordenado presbítero.
Más
que contemplarse como una figura del derecho eclesiástico, la promoción de
diácono permanente a sacerdote es producto de un discernimiento del Obispo, en
este caso, del arzobispo de Chihuahua, Mons. Constancio Miranda Weckmann.
El
Sr. Arzobispo meditó e hizo una evaluación de la trayectoria de 32 años de
servicio diaconal del P. Martínez Domínguez y solicitó dispensa a la Santa
Sede, la cual les fue concedida. “Deseo que mi ordenación sacerdotal sea un
testimonio para gloria de Dios”, expresó.
Se
consultó con Mons. Salvador Martínez, Vicario de Agentes de Pastoral de la
Arquidiócesis de México, para que explicara cómo pudo darse la promoción del P.
Enrique Martínez, y ratificó que “estos casos ocurren por dispensa de la Santa
Sede”.
El
portal de internet de la Arquidiócesis de Chihuahua especifica: “Los (diáconos
permanentes) casados, al quedar viudos y examinando cada caso en particular,
con la anuencia del Obispo del lugar, pueden solicitar a la Santa Sede el
permiso correspondiente para acceder al presbiterado. Así, en nuestra Iglesia
particular de Chihuahua, se vivirá por vez primera este hecho”.
–¿Haría
alguna recomendación para los diáconos en su misma situación?, se le preguntó
al P. Martínez Domínguez. –Que mediten y hagan oración a partir de su
situación. Que no debe tenerse más perspectiva sino el tener la seguridad que
el diaconado permanente en sí mismo es una realización plena, completa y cabal.
En la Iglesia es un ministerio completísimo, y no se necesita aspirar a más.
Al
respecto, abundó: “Una ordenación como el caso mío es una excepción que depende
de un discernimiento del Obispo, que él valore la conveniencia por necesidad y
por distintos aspectos, así como que el candidato esté debidamente calificado.
Por todo esto, le doy gracias a Dios”.
El
pasado 15 de agosto, día de la ordenación del P. Martínez Domínguez, la
Catedral de Chihuahua lució colmada de fieles que anhelaban acompañarlo, junto
a tres diáconos más que también fueron ordenados.
Al
abordar las circunstancias que rodearon su ordenación, se refirió al hecho de
que su esposa, la señora Guillermina Amparán Rey, fue llamada a la Casa del
Padre, mientras que sus ocho hijos lograron ser autosuficientes, además de
tener la bendición de ser abuelo de 18 nietos.
–¿Algún
comentario que desee agregar? –Sí. Es indispensable en mi parecer, que el
laicado asuma su responsabilidad como miembros de la Iglesia, y que en sus
actividades, sean en los campos social, económico, político, sindical,
magisterial, en fin…, sigan predicando el Evangelio, sabiendo que la mejor
predicación siempre será el ejemplo.
El
P. Enrique Martínez Domínguez asumirá sus funciones como sacerdote Vicario en
la Catedral de Chihuahua.
https://www.facebook.com/media/set/?set=a.512921915448055.1073742

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