
“Jesucristo ha resucitado. El amor ha derrotado al odio. La vida ha vencido a la muerte”, comenzó su mensaje el Papa Francisco, que explicó cómo “Jesucristo, por amor, se ha despojado de su gloria divina, ha asumido la figura de siervo hasta la muerte en la cruz”.
En su parte más pastoral del mensaje, el Papa mostró cómo Jesús nos indica el camino de la vida y de la felicidad y destacó, una vez más, que esta vía es “la humildad que comporta la humillación”. “Este es el camino que conduce a la gloria, sólo quien se humilla puede ir hacia Dios”.
Precisamente sobre el orgullo y la humildad, el Papa Francisco explicó que “el orgulloso mira de arriba a abajo, el humilde de abajo a arriba” y pidió por que los cristianos sigan teniendo “el valor humilde del perdón”.
El sufrimiento de los hermanos perseguidos
El Papa Francisco continuó su mensaje acordándose de todos los que sufren y pidió la paz para Siria e Irak, “ para que cese el fragor de las armas y se restablezca la buena convivencia”. Sobre estos países, el Papa pidió a la comunidad internacional que “no permanezca inerte ante la inmensa tragedia humanitaria y los numerosos refugiados”.
"Recemos por los que son perseguidos por su fe y por los que sufren injustamente las consecuencias de la guerra", continuó el Papa, implorando la paz también para "todos los habitantes de Tierra Santa”.
Tuvo un especial recuerdo también para Sudan del Sur, Nigeria y otros países que sufren violencia y guerra y pidió por “Ucrania y todos los que están sufriendo este sangriento conflicto”, por “las víctimas de los traficantes de droga y de armas” y por “los marginados, enfermos, los niños que sufren violencia”
“Jesucristo ha resucitado. El amor ha derrotado al odio. La vida ha vencido a la muerte”, comenzó su mensaje el Papa Francisco, que explicó cómo “Jesucristo, por amor, se ha despojado de su gloria divina, ha asumido la figura de siervo hasta la muerte en la cruz”.
En su parte más pastoral del mensaje, el Papa mostró cómo Jesús nos indica el camino de la vida y de la felicidad y destacó, una vez más, que esta vía es “la humildad que comporta la humillación”. “Este es el camino que conduce a la gloria, sólo quien se humilla puede ir hacia Dios”.
Precisamente sobre el orgullo y la humildad, el Papa Francisco explicó que “el orgulloso mira de arriba a abajo, el humilde de abajo a arriba” y pidió por que los cristianos sigan teniendo “el valor humilde del perdón”.
El sufrimiento de los hermanos perseguidos
El Papa Francisco continuó su mensaje acordándose de todos los que sufren y pidió la paz para Siria e Irak, “ para que cese el fragor de las armas y se restablezca la buena convivencia”. Sobre estos países, el Papa pidió a la comunidad internacional que “no permanezca inerte ante la inmensa tragedia humanitaria y los numerosos refugiados”.
"Recemos por los que son perseguidos por su fe y por los que sufren injustamente las consecuencias de la guerra", continuó el Papa, implorando la paz también para "todos los habitantes de Tierra Santa”.
Tuvo un especial recuerdo también para Sudan del Sur, Nigeria y otros países que sufren violencia y guerra y pidió por “Ucrania y todos los que están sufriendo este sangriento conflicto”, por “las víctimas de los traficantes de droga y de armas” y por “los marginados, enfermos, los niños que sufren violencia”

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