Freetown – Encerrados en celdas junto a criminales adultos comunes, con solo una taza de té negro sin azúcar y un plato de arroz para comer. Son muchos los jóvenes, niños y niñas detenidos en todo el mundo que, además de las malas condiciones de vida en las que sobreviven, sufren abusos sexuales de todo tipo. Según la información enviada a la Agencia Fides, son más de un millón en todo el mundo, segregados en las cárceles o centros de detención para menores de edad, la mayoría de ellos no tiene precedentes, y están acusados de delitos menores o que para los adultos no son juzgados como tales. Uno de ellos, por ejemplo en Sierra Leona es el dormir por la calle que se considera un delito. Muchos niños y niñas son tratados como delincuentes, cuando en realidad sólo necesitan un poco de ayuda y asistencia social. Enviar a un niño a una prisión o en un reformatorio debería ser la última opción posible, sin embargo, lamentablemente, en muchos lugares se trata de un procedimiento normal.En Kenia, unos 2.000 niños están detenidos porque no tienen una casa o un trabajo, 500 porque no tienen protección familiar y 600 por mendicidad. De ahí la campaña de Misiones Salesianas 'IN-Justicia Social' para elevar la alarma sobre esta dolorosa realidad que viven, tantos niños, niñas y jóvenes. El objetivo de los misioneros salesianos en países como Sierra Leona, Filipinas, El Salvador, India o Brasil, es ayudar a los niños que tienen problemas con la ley a través de la educación.

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