El Ártico: el nido de espías del siglo XXI

ForumLibertas.com

(Cat Diàleg) En octubre de 2014, dos científicos noruegos estaban recogiendo datos en una de las zonas más desoladas del Ártico, cercana a la cresta de Lomonosov, una dorsal oceánica que va desde las islas de Nueva Siberia -territorio ruso- al archipiélago ártico canadiense.

 

En medio de una de las últimas "tierras de nadie" del planeta, se encontraron de repente con la proa de un casco negro. Cuando se intentaron acercarse, sin embargo, desapareció repentinamente. Por las fotografías que tomaron, los noruegos determinaron más tarde que se trataba del submarino ruso Orenburg, un mastodonte de más de 10.000 toneladas de peso y 155 metros de eslora. Modificado en 2002, actualmente realiza misiones de inteligencia y recogida de datos geológicos. Al final resultó que los noruegos habían encontrado alguien que estaba haciendo el mismo trabajo que ellos.

 

Según James Bamford, periodista especializado en las agencias de inteligencia de Estados Unidos, en los entornos de la cresta de Lomonosov estima que hay una cuarta parte de las reservas mundiales de combustibles fósiles, incluyendo según la Administración de Información energética de Estados Unidos un 13% del petróleo y un 30% del gas natural.

 

Hasta ahora, estos recursos han sido escondidos bajo enormes capas de hielo que han imposibilitado su explotación. Aún hoy se considera que los costes de la exploración y extracción serían entre un 50% y un 100% superiores a los que se darían en Texas. Sin embargo, el calentamiento global ha hecho que estos costes se empiecen a reducir: según Bamford, entre 1975 y 2012 se ha deshecho del 65% de la capa de hielo que hay sobre la cresta de Lomonosov.

 

Cinco naciones enfrentadas

 

Los cinco Estados con acceso al ártico, Estados Unidos, Rusia, Canadá, Noruega y Dinamarca (a través de Groenlandia) están haciendo los preparativos para desembarcar en la región con el grueso de sus fuerzas. De momento hay envían exploradores, satélites, aviones no tripulados y submarinos. En definitiva, toda clase de espías. Canadá ha denunciado últimamente un volumen de intrusos en su territorio comparable al de la Guerra Fría.

 

La decisión de quién se queda con qué parte del pastel ártico se tomará, en principio, a miles de kilómetros al sur de la cresta de Lomonosov, en los cuarteles generales de la ONU de Nueva York. Allí está la Comisión de las Naciones Unidas sobre los Límites de la Plataforma Continental, organismo encargado de facilitar la implementación de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar a la hora de establecer los límites externos de las plataformas continentales cuando éstas van más allá de las 200 millas náuticas de los límites de las aguas territoriales de cada Estado. La cuestión parece anecdótica pero si se declara que una zona de mar más allá de las 200 millas de la costa es continuación de la masa de tierra de un Estado, éste tiene derecho a explotarla económicamente.

 

Así pues, los Estados con fronteras árticas se han embarcado en una lucha por conseguir demostrar que alguna parte de la cresta de Lomonosov les pertenece. En 2007, en un gesto típicamente ruso, el explorador Artur Chilingarov plantó una bandera rusa 4.300 metros por debajo de la superficie en el punto exacto del Polo Norte. "El ártico es ruso", declaró Chilingarov. Los canadienses enseguida siguieron el juego de gestos de los rusos y el 2013 el primer ministro Stephen Harper afirmó que "Santa Claus es canadiense".

 

Noruega y Dinamarca también presentaron pruebas según las cuales tenían derecho a más territorio. Con o sin Naciones Unidas, los cinco países no parecen querer ceder posiciones, expone Bamford.

 

Juego de espías

 

Putin ha incrementado la presencia de las fuerzas armadas de la Federación Rusa, reabriendo antiguas bases y construyendo otras nuevas. Canadá ha militarizado también recientemente una base a sólo 817 kilómetros del Polo Norte geográfico. Para Bamford, es evidente que desde allí Canadá y Estados Unidos nunca pierden de vista los movimientos de las fuerzas rusas y sus lanzamientos de misiles y cohetes.

 

Noruega, recelosa de quedarse atrás, también ha incrementado la presencia militar en el norte del círculo polar y ha invertido más de 250 millones de dólares en el proyecto Marjata. Éste está consagrado a construir un innovador barco de vigilancia por el servicio de inteligencia noruego.

 

Mientras, con unos presupuestos muy superiores, las marinas de EEUU y la Federación Rusa siguen compitiendo para construir submarinos más silenciosos y difíciles de detectar. Nada nuevo, sin embargo, porque las fuerzas submarinas de las dos naciones protagonizaron durante la Guerra Fría muchos de los momentos más calientes del conflicto. Sin embargo, Bamford afirma que los rusos han volcado mucho más que los estadounidenses en mejorar sus sistemas de recogida de información en el ártico.

 

Finalmente, todo apunta a que el nuevo tanque ruso Armata T-14, presentado en la desfila de la victoria del pasado nueve de mayo en Moscú, está diseñado expresamente para operar en el Ártico, según señalan informadores de Radio Free Europe.

 

En definitiva, en el juego de espías ártico no todos los jugadores están entrenando con la misma intensidad. Según Bamford, si Estados Unidos no cambia de estrategia y dedica más recursos a la competición por las materias primas, su presencia "se quedará congelada en otra era".

This entry passed through the Full-Text RSS service - if this is your content and you're reading it on someone else's site, please read the FAQ at fivefilters.org/content-only/faq.php#publishers.

8:27:00 a.m.

Publicar un comentario

[facebook][blogger]

Hermanos Franciscanos

Formulario de contacto

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *

Con tecnología de Blogger.
Javascript DisablePlease Enable Javascript To See All Widget