La encíclicas no son documentos para satisfacer la curiosidad intelectual, o que queden limitadas al debate teórico, teológico o pastoral. Las encíclicas, todas, se hacen para llamar a los católicos a comportarse de acuerdo con ellas, y en muchos casos, 'Laudato si’' es uno de ellos, se dirige además a todas las gentes de buena voluntad.
Es falsa la idea de que la Iglesia es un supermercado en el que cada uno se configura su menú. La práctica consistente en que la Doctrina de la Iglesia vaya por un lado y lo que se hace por otro está equivocada de raíz. Ambas son contaminaciones de la cultura de desvinculación que fragmenta al ser humano.
'Laudato si’' constituye, entre otras cosas, una llamada a la responsabilidad personal y colectiva a replantearnos el trato que damos al medio ambiente, en relación con la condición humana, especialmente la de los pobres y descartados, y nos llama a realizarlo. Una llamada que se da de bruces con el propósito del Gobierno de crear un “impuesto al sol” que liquidará todo proyecto de autoconsumo doméstico mediante energías renovables. Captar energía solar, transformarla en electricidad, poderla consumir, almacenarla, librarla a la red general, será fuertemente penalizado, nada menos que 4,9 céntimos de euro el kilovatio, cerrando así el camino al uso doméstico de las renovables. Es irracional, pero es así. Las ventajas de promover la autogeneración de energía eléctrica solar son muy considerables. Se reduce la factura de importación de energía, petróleo y gas y se reduce el impacto ambiental, se minimiza la pérdida en el trasporte en alta de la electricidad, un factor importante. Se incentiva la iniciativa y la responsabilidad y se desarrolla un nuevo sector tecnológico en el que podemos ser líderes, y además la instalación de las energías alternativas es una fuente de ocupación con personas procedentes del grupo más numeroso de gente sin trabajo y de más difícil ocupación, los que proceden de la construcción. Tanto es así, que un plan de choque masivo contra el paro tendría como principal componente la rehabilitación de edificios públicos y privados para hacerlos más eficientes en el uso de la energía. Si existe una medida que ejemplarice una aplicación concreta de la 'Laudato si’' es esta.
El argumento del ministro de que es un acto insolidario con los demás consumidores es absurdo. Por esta lógica, toda reducción de consumo, el sustituir la calefacción eléctrica por otra de leña, por ejemplo, tendría esta consideración, y debería registrar el mismo trato fiscal que el “impuesto al sol”. Pero es que además los autoconsumidores ya pagan un peaje en el tramo del termino de potencia de la factura de la luz.
En nombre de 'Laudato si’' el Gobierno de Rajoy debería retirar su proyecto porque es el proyecto gubernamental concreto más opuesto a lo que nos dice el Papa, además de una aberración económica y social.
Ver El riesgo de banalizar la 'Laudato si’' (I)
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