
-Muchas felicidades y disfruta.
Hoy, después de muchos años, vuelve a ser su cumpleaños y esta vez lo celebramos juntas en el convento. El Señor no sólo me regaló a mí lo más grande que tengo en mi vida que es mi vocación, sino que también se la regaló a mi hermana para que juntas vivamos y anunciemos el amor del Señor.
Es verdad que, en la vida, la convivencia con los hermanos a veces no es fácil, se generan muchas pasiones y muchos problemas, pero el amor es el que siempre tiene que vencer.
Hoy quizás estés enfrentado con algún hermano tuyo. Yo te digo que no merece la pena, lo que el Señor quiere es que te reconcilies; un día Jesús te regaló a tu hermano para que juntos caminases y vivieseis.
Aroa, muchas felicidades, y gracias, mi Jesús, porque un día pensaste en ella, la creaste y me la regalaste como hermana.
Hoy el reto del amor es hacer un gesto de cariño a un hermano tuyo, llámale por teléfono, dile que gracias porque puedes contar con él, queda a tomar un café. Y, si estás mal y no puedes acercarte, ora por él, pídele al Señor que acorte las distancias. Que os ponga Amor en el corazón.
Te deseo que pases un feliz día y da muchas gracias al Señor por tus hermanos, por todos los momentos en los que lo has pasado genial haciendo alguna travesura.
VIVE DE CRISTO

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