El reto del amor de hoy es que te agarres a Cristo como tu raíz

Aleteia
Hace dos días cortaron un árbol y ayer sacaron las raíces, el tocón que quedaba en la tierra. Era un árbol sano, pero interceptaba el lugar que se va a destinar a otro uso necesario en el convento.

Apenas hace 20 años, se había plantado pequeñito, con ilusión y muchos cuidados; ahora había crecido hasta cobijar pájaros... Es impresionante la fuerza y el milagro de la naturaleza: un ser vivo, que vive en servicio del hombre, ¡cuánto don lleva de parte del Creador y cuántos mensajes de Él nos da!


Este árbol era alto, pero no muy grueso, y me dio pena verlo caer sobre el suelo. Sin embargo, ayer, al ver sacar las raíces, he comprendido el Evangelio que dice que “todo árbol bueno tiene buenas raíces y da buen fruto”.


¡Madre mía, qué tocón tan hermoso! Ha costado lo suyo, con hachas, sierra... y una polea haciendo fuerza. ¡Me daba la sensación de que le sacaban una muela a la tierra! Pero, sobre todo, he visto la importancia de las raíces en una vida: no importa tanto el ramaje o el tronco, sino la raíz, y la Raíz es Cristo.


Si estoy agarrada a Él, si Él es mi sustento, mi firmeza y seguridad, ya pueden venir vientos o plagas, calores o talas, que el efecto sólo será en las ramas, pero nada ni nadie podrá apartarme de la raíz. Quiero vivir y vivir a tope, quiero fundamentar mi vida en Cristo, enraizarme en su Persona, en su Palabra, en su Presencia.


Por eso te propongo como reto de hoy que tú también te agarres a Cristo como tu raíz. A lo largo del día vivirás cosas que te alegrarán, puede que haya algo que te preocupe, otras cosas que te ilusionen... Sea lo que sea, te invito a que, ante cada acontecimiento que te ocurra hoy, mires a Cristo en la certeza de que, enraizado en Él, todo está bien firme y seguro y tu vida brota hasta la Vida eterna.


VIVE DE CRISTO



Hace dos días cortaron un árbol y ayer sacaron las raíces, el tocón que quedaba en la tierra. Era un árbol sano, pero interceptaba el lugar que se va a destinar a otro uso necesario en el convento.

Apenas hace 20 años, se había plantado pequeñito, con ilusión y muchos cuidados; ahora había crecido hasta cobijar pájaros... Es impresionante la fuerza y el milagro de la naturaleza: un ser vivo, que vive en servicio del hombre, ¡cuánto don lleva de parte del Creador y cuántos mensajes de Él nos da!


Este árbol era alto, pero no muy grueso, y me dio pena verlo caer sobre el suelo. Sin embargo, ayer, al ver sacar las raíces, he comprendido el Evangelio que dice que “todo árbol bueno tiene buenas raíces y da buen fruto”.


¡Madre mía, qué tocón tan hermoso! Ha costado lo suyo, con hachas, sierra... y una polea haciendo fuerza. ¡Me daba la sensación de que le sacaban una muela a la tierra! Pero, sobre todo, he visto la importancia de las raíces en una vida: no importa tanto el ramaje o el tronco, sino la raíz, y la Raíz es Cristo.


Si estoy agarrada a Él, si Él es mi sustento, mi firmeza y seguridad, ya pueden venir vientos o plagas, calores o talas, que el efecto sólo será en las ramas, pero nada ni nadie podrá apartarme de la raíz. Quiero vivir y vivir a tope, quiero fundamentar mi vida en Cristo, enraizarme en su Persona, en su Palabra, en su Presencia.


Por eso te propongo como reto de hoy que tú también te agarres a Cristo como tu raíz. A lo largo del día vivirás cosas que te alegrarán, puede que haya algo que te preocupe, otras cosas que te ilusionen... Sea lo que sea, te invito a que, ante cada acontecimiento que te ocurra hoy, mires a Cristo en la certeza de que, enraizado en Él, todo está bien firme y seguro y tu vida brota hasta la Vida eterna.


VIVE DE CRISTO



3:29:00 a.m.

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