1.- Mons. Osoro explica en la carta que es en Belén donde se aprende realmente “lo que significa defender hoy la vida y su pleno desarrollo”. “La familia, la acogida de la vida y de una existencia abierta a la lógica del don de sí mismo, son la gran luz que se nos ofrece para recrear la cultura de la vida que tuvo su nacimiento precisamente allí”.
2.- En ese sentido también destacó que junto a Jesucristo en Belén se aprende que “el ser humano vale por lo que es y no por lo que tiene”. Vivir entregando “concordia, solidaridad y paz” son “exigencias ineludibles de un mundo herido por el terrorismo, los desastres ecológicos y otras amenazas a la vida”.
3.- Según dijo, en Jesucristo los términos del “amor, libertad, entrega sincera, persona, derechos de la persona o dignidad de la persona alcanzan la verdad plena, significan lo que por su naturaleza contienen” y esto se ve especialmente en Belén.
4.- Por eso el Prelado animó a “ser Epifanía de Dios en este mundo, ten su vida, te conocerán porque mostrarás en tu ser y vivir el verdadero carnet de identidad que nos capacita para transitar por este mundo, haciéndolo de todos, con todos y para todos”, asegura el Arzobispo de Madrid.
En ese sentido apuntó que Jesucristo es “el punto seguro de referencia moral” porque “las ideas y las convicciones humanas pueden ser instrumentalizadas fácilmente”. “La convivencia humana sin valores se convierte con facilidad en totalitarismo visible o encubierto, tal como nos lo demuestra la historia”, dijo.
5.- El Arzobispo también precisó que en la “cultura del descarte y de la indiferencia, urge hacer ver que es posible una cultura del encuentro. Los hombres podemos vivir juntos, podemos encontrarnos”, apunta el Prelado quien además afirmó que “la riqueza más grande es tener a Dios”.
Mons. Osoro también explicó que quien vive para sí mismo “convierte su vida en un tedio permanente y su existencia en vasija vacía”, por eso explicó la importancia de abandonarse en Dios y dejarlo entrar en la vida.
En relación con el Año de la Misericordia, el Arzobispo afirmó que “en el gran reloj de la historia suena una hora importante desde esta gran ciudad que es Madrid”, especialmente durante este año jubilar porque “Cristo viene a orientar los pasos inciertos y titubeantes de los hombres, de los pueblos y de las naciones, hacia un futuro de auténtica esperanza”.
Para leer la carta íntegra:
http://archimadrid.org/index.php/arzobispo/cartas/item/81554-ser-epifania-en-tiempos-de-necesidad-de-dios

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