EL DERECHO HUMANO A LA OBJECION DE CONCIENCIA


EL DERECHO HUMANO A LA OBJECIÓN DE CONCIENCIA AL ABORTO Y A LA EUTANASIA ESTA EN PELIGRO DE SER DESCONOCIDO EN EL MUNDO.
Lo denuncia la Federación de Asociaciones Médicas Católicas (FIAMC)

Por Carlos Alvarez Cozzi


El Presidente de la Federación Internacional de Asociaciones Médicas Católicas (FIAMC), el médico chino John Lee, alertó sobre el peligro que corre el derecho a la objeción de conciencia ante el aborto y la eutanasia en todo el mundo. (http://aciprensamx.blogspot.com.uy/2018/02/peligra-objecion-de-conciencia-ante.html)
En una carta abierta dirigida al Presidente de la Asociación Médica Mundial (AMM), el médico japonés Yoshitake Yokokura, Lee denunció que actualmente esta última institución está considerando incluir “dos políticas que faciliten el aborto y la eutanasia en todo el mundo coartando la objeción de conciencia de los médicos”, expresa la fuente citada.
Adviertan la maniobra que se recomienda. John Lee dijo que esta meta “se lograría a través de un lenguaje engañoso, la presión sobre los médicos a través de los entes reguladores nacionales y con leyes que debiliten las normas de los países que protegen la vida humana”.
Sobre el aborto, explica el Presidente de la FIAMC, “entiendo que se quiere revisar la Declaración de Oslo sobre el aborto terapéutico de 2006”, para que “explícitamente se requiera que si un médico objeta, deba de todas maneras proporcionar el ‘aborto seguro’ en algunas circunstancias”.
En el caso de la eutanasia, el pedido del cambio de la política llega desde Canadá y Holanda, donde actualmente están “las leyes más liberales al respecto en todo el mundo”.
En su opinión, que estos dos países pidan a la AMM “que sea neutral en la ética sobre el suicidio asistido y la eutanasia es invitar a su legalización en otros países”.
El Dr. Lee recuerda que “ningún médico debe ser obligado a participar en una eutanasia o un suicidio asistido si esto atenta contra sus creencias morales personales. Asimismo, un objetor de conciencia no debería estar obligado a remitir un paciente a otro médico” que sí esté dispuesto a practicar el aborto o la eutanasia.
Se trata de otro empuje persistente de las organizaciones que impulsan la agenda del relativismo ético, en este caso, no sólo desconociendo el derecho a la vida y la dignidad de todo ser humano sino también el derecho del personal de la salud, médicos sobre todo, a oponer el derecho a la objeción de conciencia ante actos que no son médicos propiamente, como el aborto y la eutanasia. Porque los médicos deben salvar vidas y no eliminarlas. Y ante casos de enfermedad, intentar curarlas y si es imposible, aplicar tratamientos paliativos acordes con la dignidad humana, absteniéndose sí del encarnizamiento terapéutico.
Se repite el esquema ya conocido. Primero se intentan legalizar en los Estados el aborto y la eutanasia, incluso para menores de edad. Luego, cuando ello se consigue en la legislación de un país, se intenta desconocer o directamente prohibir por ley el derecho humano del personal de la salud en general y de los medicos en particular, a oponer el derecho a la objeción de conciencia, con el argumento falso que el paciente debe ser asistido con independencia de las convicciones del profesional, apuntando a los derechos del paciente pero negando los derechos de los médicos ante actos que no son calificables como actos médicos. Porque nunca se podrían considerar actos médicos a aquellos que no buscan curar enfermedades, salvar vidas o brindar cuidados paliativos a los enfermos incurables, sino todo lo contrario: matar la vida naciente o la de adultos o incluso de niños, en aquelos países donde la eutanasia está legalizada para mayores y en alguna para menores, estén o no enfermos.
Cuando advierten que no pueden conseguirlo, por ley, establecen que aquellos médicos o instituciones que no practiquen abortos o muertes asistidas deben asegurar y hasta financiar el que otro prestador los realice. Lo cual es realmente perverso.
Vean que el presidente de la FIAMC denuncia para lograrlo usan la táctica de un lenguaje engañoso, la presión sobre los médicos y con leyes que debiliten la protección de la vida humana.
Esta historia ya la conocemos en el Uruguay, cuando un ex viceministro de Salud de un gobierno anterior llegó a afirmar que los médicos estaban “abusando” de la objeción de conciencia y que ésta debería de ser analizada porque era opuesta por todos los médicos de una zona del país sin dar fundamento de su oposición, cuando claramente la ley de 2012 que legalizó el aborto en Uruguay, reconoció el derecho a la objeción de conciencia de los profesionales de la salud, sin tener que dar explicación alguna de por que razón lo oponen, porque es obvio el motivo por el que éste se invoca: la no colaboración con la muerte de un ser humano indefenso.
Así lo llegó a reconocer el Tribunal de lo Contencioso Administrativo del Uruguay al anular una serie de artículos del decreto reglamentario de la ley referida que apuntaban en la dirección indicada. La ley lamentablemente está vigente, pero el derecho a la objeción de conciencia no puede ser limitado por decreto cuando la ley lo reconoce sin limitaciones. De manera que lo que denuncia el presidente de la FIAMC en nuestro país no lo han conseguido, gracias a Dios.

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