
Seis mártires de la guerra civil nacieron un 5 de marzo: una de las tres carmelitas descalzas de Guadalajara que fueron las primeras en ser beatificadas, un clérigo dominico zaragozano, un franciscano castellonense, un lasaliano burgalés, un marista guipuzcoano y un oblato de María Inmaculada pacense.
Eusebia García García (Teresa del Niño Jesús y de San Juan de la Cruz), de 27 años y natural de Mochales (Guadalajara) fue una de las tres carmelitas descalzas asesinadas el 24 de julio de 1936 en Guadalajara que el 29 de marzo de 1987 se convirtieron en las primeras víctimas de la guerra beatificadas (ver post del 30 de diciembre ).
Le prometieron la libertad si gritaba "viva el comunismo"
Joaquín Prats Baltueña, novicio-clérigo dominico de 21 años, natural de Zaragoza, fue asesinado en Castelserás (Teruel) el 30 de julio de 1936 y beatificado en 2001 con los mártires valencianos. Con él fueron martirizados y beatificados el párroco Zósimo Izquierdo Gil, de 40 años, y el dominico José María Muro Sanmiguel (de 30 años, foto abajo).
Prats había estudiado para escolapio, pero interrumpió sus estudios al llegar la República. Tras un viaje a Lourdes en 1935, decidió ser dominico, y en septiembre ingresó como novicio en Calanda. Al estallar la revolución y abandonarse ese convento, pensó unirse al grupo que se dirigía a pie a Zaragoza, pero su delicada salud no lo hacía aconsejable, e intentó refugiarse en casa de su abuelo paterno, en Mas de Las Matas, a pocos kilómetros de Calanda. De camino se encontró en Torre Mazas con el padre José María Muro y siguieron juntos. Al llegar a Castelserás, preguntaron la dirección de Alcañiz. Una mujer les dirigió hacia una patrulla de milicianos que los encerraron en un calabozo. Fueron sometidos a un juicio en medio de burlas y frases sumamente ofensivas, que recibieron con la cabeza baja y en silencio. A fray Joaquín le prometieron la libertad si gritaba “¡Viva el comunismo!”. A lo que él contestó por tres veces “¡Viva Cristo Rey!”. Fueron fusilados en la Venta a las afueras del pueblo. Muro era sacerdote secular desde 1928, e ingresó en el convento de Calanda en 1934 porque quería ser “misionero y mártir”.
Con el párroco que quiso ser fusilado en lugar de sus feligresesIzquierdo era sacerdote desde 1920 y párroco de Castelserás desde 1935. Según refleja la documentación del legajo 1417, expediente 5, de la Causa General, el día 28 de julio de 1936, las fuerzas republicanas que tomaron el pueblo fusilaron a los habitantes de Castelserás partidarios del alzamiento contra el Gobierno, que se habían resistido con un intenso tiroteo. El párroco fue detenido a la puerta de su casa -por dos personas llamadas Miguel Mencía Hernández y José Giménez Royo, según declaró un tercer vecino llamado José Valero Valrero- y ante el mal trato recibido de camino al ayuntamiento para ser juzgado por el comité, Izquierdo respondía con su afable y serena sonrisa. Pidió al comité que lo fusilaran a él y dejaran libres a los numerosos apresados. Una vez en la cárcel confesó a todos los detenidos, les exhortaba y rezaba repetidamente el rosario con distintos grupos. A media noche del 30 de julio fue conducido a las afueras del pueblo y de rodillas recibió la descarga. Sus restos, exhumados en 1938, fueron depositados en el cementerio de Castelserás. Sin embargo, otras 19 personas -incluido el alcalde- fueron fusiladas ese día como él en el lugar llamado La Venta o -como el sacerdote coadjutor, José Tejel Albacar- en Alcañiz.
"El único que derramará su sangre soy yo"
Pascual Fortuño Almela, de 50 años y natural de Villarreal de los Infantes (Castellón), era vicario del convento de la Orden de Frailes Menores de Santo Espíritu del Monte (Gilet Valencia), fue asesinado el 7 de septiembre de 1936 en su pueblo y beatificado en 2001. El convento fue fundado por Martín IV el Humano en 1404. Allí se hizo novicio Fortuño en 1905 y profesó al año siguiente, ordenándose sacerdote en 1913. En 1917 fue enviado a Azul (Argentina) y volvió a los cinco años a Benissa, Segorbe y, desde 1931, Santo Espíritu. Con la revolución, buscó refugio en su pueblo natal, Villarreal de los Infantes (Castellón), en casa de su madre, a la que dijo: “No llores, madre, le dice, pues cuando me maten tendrás un hijo en el cielo”. Tras pasar un tiempo oculto en el campo, fue al centro de la localidad, a casa de su hermana Rosario. A mediodía del 7 de septiembre unos milicianos lo llevaron ante el comité y a la cárcel, donde dijo a los presos: “No temáis, el único que derramará su sangre soy yo; estoy cierto de ello”. Al marchar, les repitió: “A vosotros no os pasará nada. Yo sí que no vuelvo”. En la madrugada del día 8 de septiembre,día de la Mare de Déu de Gracia, patrona de Vila-real, le llevaron por la carretera de Benicassim. El coche paró y los milicianos le obligaron a descender, le ordenaron que se desnudara, a lo que el religioso se opuso, y sus mismos captores le destrozaron la ropa, dándole, además, golpes y puñetazos, y profiriendo blasfemias. Intentó cubrir su desnudez ante el sarcasmo de sus perseguidores, que le dispararon a quemarropa. Pero las balas no le dieron. “A tiros no me mataréis. Debéis emplear un arma blanca”, dijo, y gritó: “¡Padre, perdónales. En tus manos encomiendo mi alma!”. Recibió un machetazo en el corazón.
El estado 1 con que el ayuntamiento de Villarreal de los Infantes informará a la Causa General (legajo 1403, expediente 23, folio 5) pone como fecha de su asesinato el día 6, la misma que señala -aunque señala sospechosos distintos- para el sacerdote Vicente Albiol Bort, de 67 años, y su sirvienta Juana Rodríguez Abad, de 45. El siguiente asesinato fue el de un farmacéutico el día 13 y, dentro de septiembre, aún matarían al menos a 17 personas más. Nadie parece haber comprobado si estos eran o no de los que estuvieron presos con el mártir.
Eusebio Alonso Uyarra (hermano Evencio Ricardo), hermano de las Escuelas Cristianas de 29 años y natural de Viloria de Rioja (Burgos), fue asesinado el 8 de septiembre de 1936 en Roquetas (Almería) y beatificado en 1993 con los obispos de Almería y Guadix. Es el de la derecha de la foto y fue ejecutado en la carretera con el también lasaliano de su misma edad Adrián Sáiz Sáiz (hermano Teodomiro Joaquín, el del centro).
José Miguel Elola Arruti (hermano Vito José), de 43 años y natural de Errezil (Guipúzcoa), es uno de los maristas cuyo rescate se gastó en armas el honorable Tarradellas , que fueron asesinados el 8 de octubre de 1936 en el cementerio de Montcada i Reixac (Barcelona) y beatificados en 2007.
Juan José Caballero Rodríguez, subdiácono oblato de María Inmaculada, de 24 años y natural de Fuenlabrada de los Montes (Badajoz), fue asesinado el 28 de noviembre de 1936 en Paracuellos de Jarama (Madrid) y beatificado en 2011. Es uno de los mártires de Pozuelo de Alarcón.
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