
En las últimas horas, en medio de debates sobre la posibilidad de una “cuarentena total” además de otras medidas restrictivas que van en línea con lo hecho en otros países (llamado al aislamiento, cierres fronterizos, etcétera), se ha confirmado más de 400 casos (92 nuevos), de los cuales un poco más de 30 estaban hospitalizados.
En medio de esta situación fue que la Iglesia de Chile se puso “a disposición del Gobierno y las autoridades en todo cuanto la Iglesia Católica pueda aportar para enfrentar la pandemia del Covid-19”, reproduce un comunicado de la propia CEC.
“En diversas conversaciones particulares de las autoridades de la CECh con ministros de Estado, así como en una carta enviada este jueves 19 de marzo por el Presidente y el Secretario General de la CECh al Ministro Felipe Ward, se ha hecho presente que el Estado puede contar con todo lo que estime necesario de parte De la Iglesia, incluyendo la posibilidad de ocupar recintos que se consideren adecuados para distintos fines de salud pública”, se indica.
“Como se ha sabido, desde diversas jurisdicciones eclesiásticas del país sus responsables ya se han puesto en contacto con las autoridades civiles de cada zona para poner a disposición casas de retiro, recintos educativos, templos y otros lugares que pudieran, en la contingencia, ser requeridos para atención de personas”, se agrega.
De esta manera, en medio de esta dura situación –en el caso de Chile con el añadido de un reciente estallido social (octubre 2019 y una Iglesia sacudida desde hace unos años a nivel institucional por el tema de abusos sexuales)- aparece esta respuesta. Tender la mano y ofrecerse como “hospital de campaña” (un poco en línea con una famosa petición que ha lanzado hace años el papa Francisco), un gesto interesante para tener en cuenta.

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