Era sido un momento muy delicado, sin muchas opciones de vivir. Minutos heroicos en los que nadie daba un duro por la vida de Juan.
Unidos por la curación de Juan Matute
Son muchos los que vivieron este caso como si tocara asu familia. Cientos de personas se unieron por la curación de Juan Matute: el personal sanitario que lo atendió; familiares, amigos, compañeros; la oración de conventos enteros, misas ofrecidas por sacerdotes y laicos… Su caso movilizó muchos corazones que no han hecho más que alimentar y mantener encendida la esperanza de todos.
En una entrevista para el Comité Olímpico Español el mismo Juan ha contado como una enfermera acariciaba su mano mientras estaba hospitalizado. Estando en un estado en el que “entraba y salía como de un coma”, el joven recuerda ese momento tan afectuoso con mucho cariño.
Siempre tenemos algo que pedir, especialmente en situaciones tan difíciles en las que la vida nos sorprende y nuestros seres queridos están en peligro. El testimonio de Juan Matute muestra que es en Dios y en ese amor manifestado en las personas desde el lugar en que cada una se encuentra y los lazos que se van creando entre todos, donde yace la verdadera esperanza.
Para una entrevista de Marca el padre de Juan ha hablado sobre la importancia de ese componente que nos hace más humanos:
Hemos crecido a nivel humano. La ilusión y la esperanza mueven montañas. Yo creo que la sociedad necesita ese poco de ilusión y de esperanza y de creer. Hoy en día no se cree en casi nada”.
¡Cuántas veces vamos corriendo y cuando pasan estas cosas, es cuando tomamos conciencia de tantas bondades y personas que nos rodean!
Esta experiencia “nos ha cambiado la vida para bien porque vas muy rápido a competición, todo es adrenalina y luego te das cuenta de que el hecho de que mueve un dedo o sonríe es mucho más, y eso se nos olvida”.
Lo más emotivo ha sido ver a Juan sonreír de nuevo.
Después de 25 días en coma, estaba allí el neurocirujano que lo había operado y se emocionó. Su padre recordaba ese momento con estas palabras: “Imagino que ha visto de todo, pero no pudo contener las lágrimas porque la situación había sido muy crítica”.
Juan hoy dice estar feliz. Afirma que el lugar para coger fuerzas, para recuperarse bien y rápido ha sido, ha podido contar con quienes más quiere: «La familia es un pilar fundamental, los amigos, los compañeros. Somos un equipo y eso es lo que hacen los equipos: empujar en los peores momentos».
“Recuerdo estar tumbado en la camilla y girar a la izquierda, asomarme a una ventanita y de repente ver a mis padres. Eso era un subidón».
Su padre le decía que volvería a estar como antes y aunque al principio sabía que no podía moverse, no se quejaba. Según el joven “lo pasado era pasado y había que mirar hacia adelante”.
«El Señor me ha curado»
Al final, él mismo reconoce que ha sido un milagro de Dios:
El 2 de noviembre compartió su testimonio ante el Santísimo Sacramento y junto a sus padres en la Parroquia de Santo Domingo de la Calzada de Madrid, agradeciendo por su milagrosa curación y recordando su mayor triunfo.
He recibido la gracia de estar más cerca de Dios, tanto por mi parte como de mi familia. Cuando Dios permite este tipo de vivencias también manda la fortaleza para vivirlas. El padre Nacho me trajo al Santísimo a la UCI. Sentí en mi corazón: El Señor me ha curado”.
“Hay algo más que llena mucho más mi corazón que el hecho de mi regreso a la competición, y es el sentimiento de agradecimiento que tengo hacia las miles de personas que me han acompañado estos meses con sus oraciones de múltiples países y distinta fe, personas conocidas y desconocidas, personas que se han sentido tocadas por mi caso”.
A todos ellos les quiero dedicar mi mayor triunfo y mejor medalla que es este testimonio de la misericordia de Dios, de vida y de esperanza”.
Escucha el testimonio
Aquí puedes escuchar su testimonio y el de sus padres en la parroquia Santo Domingo de la Calzada de Madrid.

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