Cuatro cualidades y virtudes que son útiles en un directivo

La segunda es el conocimiento de la realidad, tanto de nuestra organización como de la posición “oficial” y de “influencia” que tengamos en la misma. De tal manera, que podamos acometer cualquier plan sabiendo de antemano los apoyos y recursos con los que contamos. Los proyectos en sí no son ni buenos ni malos; unos funcionan y otros no. A veces, los planteamientos más simples son mejor aceptados que otros más complejos para abordar determinados objetivos.

De nada vale plantear un proyecto teóricamente incontestable si no contamos simultáneamente con la implicación tanto de los órganos directivos como de las personas que han de participar en su desarrollo. Dicho con otras palabras, es aconsejable caminar siempre con los pies en el suelo.

Hacer las cosas con amor, con pasión

La tercera es “hacer las cosas con amor” y “con pasión”. Antoni Gaudí opinaba que “para hacer las cosas bien es necesario: primero, el amor, y segundo, la técnica”. Trabajar bien es sacar todo el partido posible a nuestras capacidades y las de nuestros colaboradores. El trabajo hecho con amor, profesionalidad y rigor evita caer en la mediocridad y acrece al directivo y a las personas que de él dependen.

LEADER
La pasión en el trabajo está directamente relacionada con el talento.

Prostock studio – Shutterstock

Pero el hacer las cosas con amor en la forma descrita va también de la mano de hacerlas con pasión. Una pasión que, liderada por el directivo, contagie a sus colaboradores y fomente el desarrollo de las potencialidades y cualidades de cada uno. Pasión que está directamente relacionada con el talento, y más en los tiempos actuales en los que la retención de este y el empleo futuro son temas que despiertan un notable interés en las organizaciones.

Tensión entre los objetivos de la empresa y los retos personales

Y la cuarta y última alude a los objetivos que nos fije nuestra organización y a los retos que nos propongamos. Estos deben ser superiores a los primeros pues es una forma muy recomendable de mantener la tensión adecuada para conseguir aquellos.

Mas para abordar estos retos, que deben ser desafiantes a la vez que factibles y realistas, pero nunca insensatos, es necesario tener presente determinadas cuestiones de rabiosa actualidad que interfieren directamente en la fijación y cumplimiento de esos retos y objetivos.

Una breve reflexión para acabar

Por un lado, estamos proponiendo trabajar con amor y pasión y empoderar a nuestro equipo para conseguir su integración e implicación, pero, por otro, la realidad que nos circunda no ayuda en muchas ocasiones a su logro, donde la globalización y la rentabilidad juegan en sentido contrario.

No tenemos más que observar los reajustes severos de plantillas que hacen con frecuencia las organizaciones, en los que incluyen a personas con talento. Fidelizar a los mejores, ¿inquieta en exceso a las compañías?; ¿es inteligente aplazar una gestión eficaz de su trayectoria?; ¿podemos pensar que lo que subyace en el fondo es que lo crucial es sobrevivir?

Evidentemente, en este marco existe un riesgo más que probable de que se vayan yendo a otras empresas, a otros países o a establecerse por su cuenta, pues el talento no espera ni es lo más común, por lo que hay que buscarlo y procurar mantenerlo en todas las circunstancias. Merece la pena.

José Martín Valliráin

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