El Papa Francisco ha dado a conocer este jueves, 20 de agosto, el tema elegido para la 102 Jornada Mundial del Emigrante y Refugiado que la Iglesia celebrará el próximo 17 de enero, en pleno Jubileo: “Los emigrantes y refugiados nos interpelan. La respuesta del Evangelio de la misericordia”, mientras pedía precisamente eso, “misericordia”, ante el drama de la inmigración.
El Consejo Pontificio Consejo para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes espera, en una nota que acompaña a este anuncio, “que la atención hacia los migrantes y su situación no se reduzca a un único día”.
“El tema elegido por el Papa Francisco para esta edición se debe inserir lógicamente en el contexto del Año de la Misericordia convocado por él mediante la Bula Misericordiae vultus del 11 de abril de 2015, y que se desarrollará entre el 8 de diciembre de 2015 y el 20 de noviembre de 2016”, subraya el Dicasterio vaticano guiado por el cardenal Antonio Maria Vegliò, en un comunicado difundido por el Vaticano, tras las recientes polémicas entre la Conferencia episcopal italiana y sectores políticos italianos sobre el tema de la inmigración.
“Obligados a abandonar sus propias tierras”
De esta manera, se quieren destacar dos aspectos. Con la primera parte del tema, “Migrantes y refugiados nos interpelan”, “se quiere hacer presente la dramática situación de tantos hombres y mujeres, obligados a abandonar sus propias tierras. No se debe olvidar, por ejemplo, las actuales tragedias del mar que tienen como víctimas a migrantes”.
“Frente al riesgo evidente que este fenómeno se olvide, el Santo Padre presenta el drama de los migrantes y refugiados como una realidad que nos debe plantear preguntas. En esta línea se sitúa la Bula Misericordiae vultus cuando afirma: ‘No caigamos en la indiferencia que humilla, en la cotidianidad que anestesia el alma y le impide descubrir la novedad, el cinismo que destruye. Abramos nuestros ojos para ver la miseria del mundo, las heridas de tantos hermanos y hermanas privados de su dignidad, y vamos a sentir el reto de escuchar su grito de ayuda (...). Que su grito se convierta en el nuestro y juntos podamos romper la barrera de la indiferencia que a menudo reina soberana para ocultar la hipocresía y el egoísmo’”.
“Acoger a los extranjeros”
Con la segunda parte del tema, “La respuesta del Evangelio de la misericordia”, “se quiere unir en un modo explícito el fenómeno de la inmigración con la respuesta del mundo y, en especial, de la Iglesia”.
“En este contexto, el Santo Padre invita al pueblo cristiano a reflexionar durante el Jubileo sobre las obras de misericordia corporales y espirituales, entre las que se encuentra la de acoger a los extranjeros. Y esto sin olvidar que el mismo Cristo está presente entre los ‘más pequeños’, y que al final de la vida seremos juzgados por nuestra respuesta de amor”, continúa.
Como se lee en el Evangelio de Mateo. “Siendo discípulo de Jesús, la Iglesia está siempre llamada a ‘anunciar la liberación a quienes son prisioneros de la nueva esclavitud de la sociedad moderna’, al tiempo que deberá profundizar en la relación entre justicia y misericordia, dos dimensiones de una única realidad”, continúa la nota citando siempre la Bula del Jubileo.
En línea con el deseo del Papa, que quiere que cada Iglesia particular esté “directamente involucrada en vivir este Año Santo”, el Pontificio Consejo de la Pastoral para los Migrantes e Itinerantes proporciona una serie de indicaciones:
“Sugiere que la jornada jubilar sea celebrada particularmente a nivel diocesano y nacional, en el ámbito más cercano a los migrantes y refugiados, con su participación, e involucrando también a las comunidades cristianas”; “propone que el evento jubilar central sea el próximo 17 de enero de 2016, durante la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado”; “alienta a las diócesis y comunidades cristianas, que todavía no lo hacen, a programar actividades, aprovechando de la ocasión que ofrece este Año de la Misericordia”; “invita a no olvidar el aspecto de la sensibilización en las comunidades cristianas del fenómeno migratorio”; “espera que la atención hacia los migrantes y su situación no se reduzca a un único día”; “recuerda que es importante también dar señales concretas de solidaridad, que tengan un valor simbólico, y que expriman la cercanía y la atención hacia los migrantes y refugiados. Con motivo de la Jornada mundial del Migrante y del Refugiado será publicado, como viene siendo habitual, un mensaje pontificio”.
La Jornada mundial del Migrante y del Refugiado, recuerda la Oficina de Prensa de la Santa Sede, encuentra su origen en la carta circular “El dolor y las preocupaciones”, que la Sagrada Congregación Consistorial envió el 6 de diciembre de 1914 a los diocesanos italianos. En ésta se exponía, por primera vez, la posibilidad de instituir una jornada anual de sensibilización sobre el fenómeno de la inmigración y también promover una colecta en favor de las obras pastorales para los emigrantes italianos y para la preparación de los misioneros. Consecuencias de aquella carta, el 21 de febrero de 1915, tuvo lugar la primera celebración de tal Jornada.
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