EL LENGUAJE QUE
LEGITIMA O NATURALIZA CONCEPTOS AUN A-CIENTIFICOS O FALSOS.
Por Carlos Alvarez
Cozzi
Que personas
o colectivos hablen de género, perspectiva, ideología, como quieran llamarla,
en esta sociedad líquida en que vivimos es lo corriente, lamentablemente. Pero
que utilicen esas expresiones personas o instituciones que tienen clara la
falsedad de esa ideología que niega la biología, o los datos de la realidad
creada circundante, pasa a ser un hecho lamentable y grave.
A que nos
estamos refiriendo. A que la Conferencia Episcopal Argentina, por medio de su
Comisión Justicia y Paz organizó un evento denominado “Foro Justicia, Género e
Inclusión”,
“Los ejes estratégicos
propuestos para trabajar son dos: El primero, con el título “Justicia, Género e
Inclusión”, trabajará las líneas “Género, vulnerabilidad y acceso a justicia”;
y “Género y prestación del servicio de justicia”. El segundo eje, que lleva por
título “Poder Judicial y políticas de género”, trabajará en “Carrera judicial y
equilibrio de género” y “Formación en perspectiva de género”.
Claro que la
finalidad de defender a las mujeres en sus derechos es una buena tarea que
afrontan personas e instituciones en el mundo, incluida la Iglesia Católica,
pero para ello no es necesario utilizar el lenguaje de una ideología totalmente
falsa como lo es la de género, que niega la existencia de los sexos y sus
diferencias que los hace complementarios para el amor y la familia. El Foro en
realidad refiere a Justicia, Mujer e Inclusión. Parece mentira que las
autoridades eclesiásticas argentinas o las que fueren, no adviertan lo grave
que es utilizar el lenguaje de una ideología falsa y que la misma Iglesia ha
rechazado por boca del propio Papa, que se ha referido a ella como de intento
de colonización cultural.
Resulta realmente lastimoso leer la
noticia del link. Se nubla u ofusca una buena iniciativa en forma radical
porque además de legitimar el lenguaje de una ideología contraria a la ley
natural y por ello inaceptable, da pie a que los partidarios de ella afirmen
luego que la Iglesia acepta hablar de género cuando ello no es así. Parecería
que se trabaja para el enemigo. Así está la Iglesia sumergida lamentablemente
en un mar de confusión no sólo teológica sino también moral.

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