La inquebrantable serenidad del perrito frente a las cientos de miradas de la gente, mientras dormía al lado del Niño Jesús, encantó a los ciudadanos que contemplaban el belén ese día.
Cuando se despertó frente a las cámaras de los curiosos, el cachorro se asustó al principio pero luego dio como resultado una historia digna de Navidad: así como alguien lo había abandonado, otro decidió adoptarlo y acogerlo en su casa.

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