
Mientras el pequeño Michael, de 5 años, estaba sentado, sonriendo, en un gran sillón junto a sus padres, sus camaradas se situaron justo detrás con su maestra. Muy emocionados, agitaron palos de madera con corazones rojos y rosados y gritaron de alegría cuando llegó el turno de su amigo. Conmovieron a toda la sala, incluido al juez que también se emocionó.
Este comité de apoyo muestra que, sin lugar a dudas, en las excursiones escolares se pueden adquirir grandes valores. Esta quedará grabada en sus recuerdos para siempre.

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