LOS DERECHOS A LA VIDA Y A LA SALUD NO DEBEN
RELATIVIZARSE.
A propósito de declaraciones del candidato a la
presidencia de la República Oriental del Uruguay por el Partido Nacional.
Por Carlos Alvarez Cozzi
En entrevista en el programa
Plan País de Televisión Nacional, (https://www.portaltnu.com.uy/video.php?vid=5891)
el candidato nacionalista a la presidencia de
la República en las próximas elecciones nacionales de octubre de 2019, Luis
Lacalle, opinó sobre la “agenda de derechos” y aclaró que es contrario al
aborto pero que no modificará la ley. Sin embargo, señaló que debería haber
políticas para proteger la vida: “Que los hijos no queridos tengan la
posibilidad de nacer porque hay muchos padres que no lo pueden ser que están
esperando recibir un hijo”. “Uno puede trabajar fuertemente en nacimientos y
que esos niños que no son queridos tengan la posibilidad de vivir en otra
familia que sí los quiere”, agregó.
Empecemos por lo positivo.
Es muy bueno que el candidato que tiene más chances de ganar la presidencia de
Uruguay en el balotaje de noviembre de 2019 exprese que “es contrario al aborto”
pero a continuación agregó “que no modificaría la ley”. Y allí radica el
problema porque la norma que legalizó el aborto en Uruguay, sancionada en 2012,
no sólo viola el derecho humano a la vida del concebido no nacido a
desarrollarse y nacer, sino que es regulado desde la perspectiva de la
ideología de género que gobierna toda la ley, al igual que la ley trans
recientemente sometida a referéndum derogatorio.
Lo negativo es que lo
declarado constituye una clara contradicción, porque estar a favor de la
protección del derecho a la vida pero a la vez no querer tocar la ley que viola
flagrantemente ese derecho, son dos conceptos no conciliables. Porque supone
reconocer en los hechos que existe un “derecho” al aborto que en realidad no es
tal, como sostienen los grupos LGBTIQ cuando lo incluyen en la “agenda de
derechos”.
Asimismo, el candidato tampoco
adhirió como ciudadano al recurso de referéndum derogatorio contra la ley
trans, y no piensa derogarla si llega al gobierno, según ha expresado públicamente.
Y es una ley que pone en riesgo la salud de menores que pueden hormonarse del
sexo opuesto sin autorización de los padres y ello supone riesgo de trombosis y
de infarto como lo ha expresado la Cátedra de Endocrinología de la estatal
Facultad de Medicina. Además que viola el derecho de padres y tutores a hacer
valer sus decisiones en relación a los menores hijos o pupilos y la debida
laicidad estatal en una norma que claramente la viola porque el Estado no debe
sostener ninguna ideología ni credo oficial. Y la de género lo es claramente.
También es muy bueno que candidato
quiera mejorar el instituto de la adopción para que los niños que nacen y no
pueden ser criados por sus padres biológicos, como sería lo natural, sean
entregados a padres adoptantes que buscan formar una familia.
Pero lo bueno que dijo no
tapa lo que el candidato está dispuesto a no modificar y es realmente malo,
como vimos.
Observamos pues,
inconsistencias en el pensamiento de alguien que puede llegar a ser presidente
del Uruguay, en temas tan cruciales como el de la protección del derecho a la
vida y a la salud de los niños.

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