Las vísperas de Rajmáninov

En el aniversario de su nacimiento y de su muerte compartimos una de sus obras favoritas

Las efemérides musicales de los últimos días de marzo y los primeros días de abril nos remiten a una de las figuras más destacadas de la música académica del siglo XX, el célebre compositor ruso Sergei Vasilyevich Rachmaninoff (o Rachmaninov, o Rajmáninoff).

En efecto, el famoso músico vio la luz del mundo un 1 de abril de 1873 (siguiendo el calendario gregoriano, que no estaba en uso en aquel entonces en el imperio ruso) y falleció a causa de un melanoma avanzado un 28 de marzo de 1943, de modo que en estos días se cumplen 150 años de su nacimiento y 80 de su muerte.

El deceso tuvo lugar en Beverly Hills; la familia ya se había mudado a Estados Unidos en 1918, escapando de la situación provocada por la Revolución de Octubre, y finalmente se instalaron en la costa este del país norteamericano por recomendación médica de buscar un clima más cálido.

Especialmente célebre por sus obras para piano (él mismo se destacó como pianista y, entre sus obras, el Segundo y Tercer concierto para piano y orquesta son quizás las más conocidas), fue también un gran compositor sinfónico y de obras puramente orquestales. Así mismo es autor de tres óperas («Aleko», «El caballero avaro» y «Francesca de Rimini») y algunas piezas de cámara.

Junto a todo ello, también le dedicó tiempo a las composiciones corales, entre las cuales merecen mención su sinfonía coral «Las campanas», su «Cantata de Primavera», las «Tres canciones rusas» y uno de los primeros «Conciertos para coro» a capela. No obstante, las dos obras a capela más importantes de su autoría son de carácter sacro: la «Liturgia de San Juan Crisóstomo» y «Las vísperas».

La primera fue escrita en 1910 y, en primera instancia, se le prohibió la presentación debido a que no seguía el formato de un servicio litúrgico típico de la Iglesia Ortodoxa. La segunda fue compuesta en 1915 luego de que el mismo Rachmáninov asistiera a una actuación de su «Liturgia de San Juan Crisóstomo» que lo dejó decepcionado.

Pasó dos semanas escribiendo la «Vigilia de Toda la Noche» (también denominada «Las vísperas», como se ha señalado) y al terminar envió la partitura a Serguéi Tanéyev (maestro de composición y alumno de Tchaikovsky) para corregir y enmendar errores en su polifonía, pero éste se la devolvió sin cambios.

La obra fue estrenada en Moscú con el objetivo de aliviar los males de la guerra y fue recibida tan bien que inmediatamente se programaron cuatro actuaciones más. Tras la Revolución de 1917 las obras musicales religiosas fueron prohibidas, destino que alcanzó también a esta composición.

La obra

La Vigilia de Toda la Noche (Vsenoshchnoe bdenie) es un oficio de la Iglesia Ortodoxa -compartido también con las Iglesias Católicas orientales- que consiste en la conjunción de las tres horas canónicas de vísperas, maitines y hora prima (rezo de la tarde, madrugada y amanecer respectivamente). Se suele celebrar en la víspera anterior a los domingos y fiestas litúrgicas importantes.

La versión musical de Rachmáninov, escrita en apenas dos semanas, es considerada por muchos como el logro más destacado del compositor e incluso como el mayor logro musical de la Iglesia Ortodoxa rusa. El mismo Rachmáninov la consideraba una de sus composiciones favoritas, a tal punto que indicó que su quinto movimiento (el «Nunc dimittis») fuera cantado en su funeral. 

La obra, como se ha dicho, es completamente a capela debido a que se inscribe dentro de la tradición de la antigua patrística cristiana que prohibía el uso de instrumentos musicales. Las melodías fueron en gran parte extraídas de fuentes antiguas de cantos monódicos (por ejemplo, el canto kievano o el canto griego, derivado de Bizanzio). 

Sus partes

Rajmáninov eligió quince de los principales salmos e himnos que forman el marco inmutable de la vigilia de la resurrección. Diez de los quince himnos están basados en melodías de canto monódico provenientes de la misa como habría sido cantada en la Rusia medieval. Los restantes cinco himnos contienen melodías de inspiración original del compositor.

Las quince secciones de la obra completa son:

1- Venid, adoremos al Rey nuestro Dios.

2- Salmo 103: Bendice, alma mía, al Señor. (Canto Griego)

3- Bienaventurado el hombre.

4- Phos Hilaron (Luz que alegra) (Canto de Kiev)

5- Nunc dimittis (Ahora, Señor, despide en paz a tu siervo) (Canto de Kiev)

6- Salve, Virgen María, Madre de Dios

7- Gloria a Dios en las alturas (Los Seis Salmos).

8- Bendito sea el nombre del Señor.

9- Bendito eres tú, oh Señor.

10- Habiendo visto la Resurrección.

11- Engrandece mi alma al Señor

12- La Gran Doxología

13- Troparion. Hoy ha venido la salvación al mundo.

14- Troparion. Cuando resucitaste de la tumba

15- A Ti, victoriosa Líder.

Considerando que la composición no es solamente de una belleza notable, como suele suceder en las obras corales rusas de inspiración religiosa, sino que puede servirnos como ayuda para la meditación en estos días próximos a la Pascua, compartimos tres versiones para la elección del lector:

La versión más «rusa», curiosamente grabada en 1986 por el Coro de Cámara del Ministerio de Cultura de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Conductor: Valeri Polyansky

Versión del Coro Nacional Académico de Ucrania «Dumka», dirección de Yevhen Savchuk:

Versión acompañada de una producción visual a cargo del WDR Rundfunkchor dirigido por Nicolas Fink. La grabación se realizó en 2016 en la Iglesia de San Pedro de Colonia (Alemania). Los solistas son Beate Koepp, contralto y Kwon-Shik Lee, tenor.

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