También hay otros que son siempre imprudentes y no sé cómo acaban diciendo lo que no conviene.
Hieren sin querer herir. Y despiertan expectativas al prometer lo que no tienen. Sus silencios no valen cuando se esperan palabras. Y su forma de decir las cosas es a menudo dolorosa.
Yo me muevo en esa línea tenue y llena de dudas. Y no sé si tengo que hablar o callar muchas veces. Ya no sé qué me conviene más.
Digo lo que no corresponde, me equivoco y no puedo olvidar mis errores.
Cómo hablar con amor
Sé que las palabras crean una realidad hasta ese momento inexistente. O tal vez existía en mi historia pasada, o en mis pensamientos y sale a la luz de repente.
Son las palabras un arte que tengo para decir con amor lo que pienso, lo que siento.
No puedo eludir las palabras, pero tengo que aprender el lenguaje que el otro entiende.
Ponerme en su lugar, adaptarme a su forma de entender lo que digo. Ser prudente, sincero y amable.
Decirlo todo con amor, callar con misericordia.
Las palabras al ser pronunciadas, escritas, cobran vida de repente y deciden el camino que seguirán los acontecimientos.
Son un torrente que brota de la profundo de la tierra sin que yo lo pueda detener cuando ha comenzado a fluir.
Expresarse. de forma constructiva
Puede que mis palabras sean razonables y verdaderas. Puede que incluso necesite decir lo que siento para sentirme en paz.
Al escribirlo, al decirlo, se ordenan mis pensamientos y entiendo mejor lo que me sucede en el alma. Porque no es fácil ordenar los sentimientos que tengo, las emociones.
Expresarlos en palabras me ayuda. Incluso aunque no las comparta, las guarde para mí y las medite una y otra vez para calmar mi espíritu.
Me gusta pensar que la vida se juega en esa lucha entre callar y hablar. Puedo acompañar el dolor con caricias y abrazos o pasar de largo mostrando indiferencia.
Puedo decir lo correcto, lo que edifica, o callarlo por pudor o por miedo.
Las palabras nacen en el alma y cobran vida. Pintan mi hoja en blanco de dibujos en forma de poesía.
Expresan mucho más de lo que parece. Y despiertan vida en las almas que las leen o escuchan conmovidas. Soy un enamorado de las palabras y de los silencios.


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