NACIONES UNIDAS
PRETENDE INTRODUCIR LA IDEOLOGIA DE GENERO EN TRATADO INTERNACIONAL POR PRESION
DE LOS GRUPOS LGBTIQ.
Hacia la reingeniería
social antinatural.
Por Carlos Alvarez
Cozzi
Era algo que
se esperaba de un momento a otro. Luego de la Conferencia de Beijing de 1995 que
preanuncia los principios de Yogyakarta, por la que la organización comenzó a
ser inficionada por algunos Estados pro ideología de género, se sucedieron
otras instancias como la del CEDAW y declaraciones que no son tratados pero se
invocan malintencionadamente como si tuvieran fuerza de tales por parte de los
partidarios de la nefasta ideología.
Ahora el
observador permanente ante las Naciones Unidas, C-Fam, dirigida por Austin
Ruse, denuncia que se está proyectando un tratado a nivel de la organización
que puede poner definitivamente a la ideología de género en el Derecho Internacional.(https://c-fam.org/friday_fax/exclusive-new-un-treaty-may-put-gender-ideology-in-international-law/?fbclid=IwAR3MGpJtvuTI0opkPsDLAG3iQLT06-wGE4X8n2MwfZ5RsZ4BicZ8K2EMZN0).
Sobre esto
escribimos hace años (https://www.forumlibertas.com/hemeroteca/hacia-un-derecho-internacional-de-genero/)
Y allí
concluíamos: “En base a los hechos
narrados, cabe concluir que la tendencia comenzada hace 20 años, que “iba por
todo”, es decir, por conseguir una “reingeniería social antinatural”, se ha
topado en este 2014 con varios frenos de los organismos internacionales más
importantes como son la ONU, la OEA y la Unión Europea, por medio de la
sentencia comentada de su Corte de Derechos Humanos. Y atribuimos esto al
cansancio de parte de la mayoría de los Estados ante la agresiva presión del lobby LGTBI que ha despertado la conciencia de los
funcionarios internacionales y advirtieron que no es el camino pretendido lo
que garantiza la justicia en las relaciones interpersonales. Sobre todo cuando
se quiera ir contra lo natural, que en definitiva, es la única realidad creada.”
En el
tratado la ONU podría descartar la definición de los sexos como masculino y
femenino que aparecen en los instrumentos internacionales y sustituirlos por
los de género como algo social y culturalmente construido, lo que podría abrir
la puerta a más de cien géneros en la norma vinculante.
Tan es así
que la Comisión de Derecho Internacional de la ONU ha pedido a la Asamblea
General que descarte la definición de los sexos masculino y femenino en el
Derecho Internacional y adopte el concepto de género.
Pretenden
fundar esto en el Estatuto de Roma sobre la Corte Penal Internacional que será
revisado en ese mismo sentido para cambiar el concepto de sexo por el de
género. El pretexto es que otros instrumentos internacionales sancionan la
discriminación de las personas por su orientación sexual e identidad de género.
Pero es una
jugada a dos bandas porque la modificación del Estatuto de Roma en el sentido
apuntado determinaría la pretensión que los Derechos Nacionales también
siguieran la misma línea. Se busca así introducir el concepto de
género en el Derecho Internacional general.
Si esto se
plantea en la Asamblea General va a producir controversias porque sólo una
minoría de Estados parte estaría dispuesta a aceptar tal cambio. La mayoría de
los Estados parte, al contrario, no consideran el género como una construcción
social vinculante.
Basta
apreciar que hasta este año solo siete países permiten el cambio de género
basado solamente en la autopercepción de las personas, según lo reconoce “Amnesty
Internacional”, que es totalmente pro LGBTIQ.
En otros
cuarenta países donde las personas pueden asumir legalmente una identidad
diferente de su sexo biológico, sus ordenamientos regulan quien puede hacerlo y
en qué circunstancias.
En la
mayoría enorme de países solo se permite luego de probada la disforia después
de una constatación siquiátrica. Además muchos países exigen que quien cambio
de sexo se divorcie de su cónyuge si está casado/a y no se lo permite a las
personas que tengan hijos.
Ente el 28
de octubre y el 6 de noviembre se reunirá la Comisión de Derecho Internacional
de las Naciones Unidas con este fin.
Esperemos que la mayoría de los
Estados parte no acepte esta imposición antinatural, producto del lobby de las
organizaciones LGBTIQ, que busca consolidar la nefasta reingeniería social
antinatural en el Derecho Internacional.

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