¿Te invade la inseguridad? Tal vez sufras vergüenza tóxica

La vergüenza es una emoción que todos hemos experimentado en algún momento de nuestra vida. Sin embargo, puede llegar a enterrarse en el inconsciente y manifestarse de maneras muy destructivas a lo largo de la vida de la persona.

Proviene, en la mayoría de los casos, de experiencias en la infancia vividas por el niño como injustas y abusivas: castigos constantes, humillaciones, expresiones verbales de decepción y vergüenza hacia él o ella, carencia de afecto, agresividad, comparaciones con otros, presiones y chantajes, etc.

En otras ocasiones la vergüenza tóxica se desarrolla a partir de experiencias traumáticas en la vida adulta: vivir una relación disfuncional o abusiva, problemas laborales, etc.

Este tipo de vergüenza produce un sentimiento de imperfección e incapacidad que hace creer a quien la padece que hay algo malo en él y no hay nada que pueda hacer para solucionarlo. Genera sentimientos profundos de desconfianza, inutilidad, indignidad e inferioridad. También provoca creencias irracionales como: “No soy digno de amor”, “No valgo nada”, “Soy malo/a”, “No importo”, “Soy un fracaso”, “No debería haber nacido”.

Cómo intentar acabar con la vergüenza tóxica

  1. Mírate al espejo: Obsérvate y permítete sentir y experimentar sentimientos de ira, vergüenza, miedo, inseguridad… Mírate directamente a los ojos y repítete: “Te acepto”, “Eres digno/a”, “Sí que importas”
  2. Destensa el cuerpo: Mueve tu cuerpo y haz algún ejercicio físico que te ayude a liberar la tensión corporal acumulada. Las emociones y las experiencias de dolor se almacenan en forma de tensiones y enfermedades
  3. Destapa tus pensamientos destructivos: Cuanto más consciente seas de tus creencias y mentiras, mejor será la mirada sobre ti mismo/a. Esos pensamientos irracionales son ideas que has ido adquiriendo de fuera y haciendo tuyos. Escribir los pensamientos que detectes será una manera de exteriorizar, hacer consciente y ver la realidad de lo que hay en tu cabeza.
  4. Cuida tu autoestima: Protégete de los que te hacen daño y prioriza tus necesidades. Haz actos concretos de amor hacia ti mismo/a.
  5. Comunícate con ese niño/a herido/a: Coge una foto de tu infancia y conecta con ese niño/a que está expresando algo que sus padres (u otras figuras de referencia) no le pudieron dar. Esto te ayudará a conectar con tus emociones reprimidas y generar una sanación profunda.

No dejes que la vergüenza tóxica siga teniendo el papel protagonista de tu vida. Se puede hacer un proceso de sanación profunda y dejar atrás este sentimiento.

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